Las complicadas reglas del orden internacional
en un mundo en transformación
Oscar A. Bottinelli. 

Las Naciones Unidas es un fenomenal intento de construcción de un derecho internacional. El derecho requiere, para ser tal, la capacidad de obligar por la fuerza a cumplir la norma si uno no la cumple voluntariamente. Si no, no es derecho: son normas éticas. No existe un derecho internacional con órganos, tribunales y capacidad de obligar al cumplimiento. En la actualidad, hay un orden internacional que funciona si el que tiene más fuerza lo respeta.

EMILIANO COTELO:
Cuántos ángulos posibles hay para hablar de la guerra. ¿Cuál elegimos?

OSCAR A. BOTTINELLI:
Son infinitos. Obviamente, habría un ángulo que es todo el posicionamiento del gobierno uruguayo y de las fuerzas políticas que va a ser el centro del próximo análisis.

EC – Eso será mañana, en una transmisión especial de En Perspectiva.

OAB - Estamos viendo una teleguerra, como lo fue la anterior guerra del Golfo. Me hace acordar los recuerdos de mi madre cuando la gente se agolpaba en la rambla, creyendo que iba a ver la batalla del Graf von Spee, que al final no hubo y el barco se autohundió.

La teleguerra tiene una característica interesante. Primero, uno la ve como desde una altura olímpica, una cosa muy general. De lo que es la guerra en particular, cuando cae una bomba y destroza todo, no tiene la más remota idea. Segundo, hay que hacer un esfuerzo muy grande para informarse, porque en los medios de comunicación o los partes que llegan de los medios de comunicación se mezcla lo que es noticia con lo que es guerra psicológica y comunicacional. Por ejemplo, se ha contado como nuevo yo conté en un mismo canal siete veces la rendición de las tropas iraquíes. Es más o menos como si cada vez que Uruguay anuncia que tiene una ayuda del Fondo Monetario, si sumamos cada vez que anuncia los 3.000 millones, ya llevamos como 15.000 millones. Es muy peligroso.

Lo que más me ha interesado es ver lo que ocurre en la calle, en las manifestaciones, lo que pasa en los actores sociales y, sobre todo, las discusiones a nivel político que se están dando en el mundo, sobre todo en el mundo que nos llega a nosotros. Digamos claramente que de Occidente, porque de lo otro no tenemos información directa, ni por cable ni por Internet.

EC - Si entiendo bien, tú dices que a propósito del estado exacto del ataque y de la invasión a Irak no es sencillo obtener, por lo menos en lo inmediato, información confiable, ordenada, clara; entonces lo que más te interesa de la cobertura de los medios internacionales de noticias es concentrarte en el manejo político.

OAB - Exactamente. Y a veces ver lo que hacen las cadenas, no para informarme a través de ellas sino para ver cómo están haciendo la guerra de noticias y la guerra psicológica. El caso más extremo es el de la CNN.

EC - ¿Cómo estás observando el comportamiento periodístico de la CNN?

OAB - Estoy observando a la CNN como una cadena que con mucha sutileza, con mucha fineza está jugando una campaña propagandística de la posición, naturalmente, de Estados Unidos, donde todo lo que se lanza a título de rumor va como noticia.

EC - Esto no se concretó ahora, con el inicio de las operaciones militares; ya desde hace unos cuantas semanas se nota en la CNN ese tono.

OAB - En la anterior guerra del Golfo fue clarísimo. Después, los distintos medios han oscilado. Ayer en la televisión de Chile vi una transmisión de estudios muy objetiva, profesional, pero con corresponsales en Bagdad muy sesgados, con una visión muy parcial del tema iraquí y de Saddam Hussein –una cosa que me sorprendió–, hablando del temor al dictador Hussein que habría dentro de Irak y hablando de una dictadura como algo muy extraño y ajeno a los chilenos.

EC - Cuando acaban de pasar, hace muy poco tiempo, por una dictadura particularmente sangrienta.

OAB - Ninguno de ellos tenía 13 años de edad. Me llamó la atención que en general a los corresponsales en Bagdad uno los sentía como viviendo en un microclima, transmitían más lo que ellos pensaban y sentían (aparte de que era muy poco lo que podían estar viendo, todos miraban por una ventana, con lo cual todo lo que podían transmitir era poco y nada) y rumores. Pero transmitían mucho más los rumores que venían desde Estados Unidos, desde el exterior, que los que venían desde el propio Bagdad, donde daba la impresión de que era muy difícil obtener rumores.

Vamos a manejar el centro del análisis más en el orden internacional.

EC - Tú manejabas recién dos ejemplos de cobertura televisiva, no sé si ibas a continuar con otros…

OAB - Podría hacer un repaso. Me pareció muy profesional, excelente, diría que me sorprendieron –desde el punto de vista político– Televisa de México, la televisión de Galicia; la BBC como es tradicional, aunque tuvo algunos momentos en que la forma de presentar las noticias era muy la del gobierno británico; la RAI osciló entre posturas muy profesionales, muy neutrales, pero, sobre todo los corresponsales en Nueva York, Bagdad y Kuwait en la línea de la CNN, transmitiendo posturas políticas, el de Kuwait además en forma enfervorizada; TV-5 de Francia en determinado momento se sesgaba hacia el otro lado, con una presentación muy ácida, muy crítica de algunas noticias; y la Deutsche Welle muy profesional, sobre todo la emisión en inglés y lo que uno podía leer de los títulos en alemán, mientras que la emisión en español osciló entre una posición al estilo CNN y una equidistante, según el tipo de programa.

EC - ¿Y Televisión Española?

OAB - Sin llegar a ser lo de la CNN, estuvo muy cerca de estar manejando una información afín al gobierno, pero más neutral con lo que tenía que ver con lo interno de España, pasando muy equilibradamente todo lo interno.

***

EC - Pasamos al nudo de tu propuesta: las complicadas reglas del orden internacional en este mundo en transformación.

OAB - Comencemos con una frase de Henry Kissinger, quien además de ser un actor relevante de la diplomacia internacional y hoy un asesor importante, es un historiador y un teórico de la diplomacia y la política internacional.

EC - ¿Cuál es la frase?

OAB - “Los imperios no tienen ningún interés en operar dentro de un sistema internacional: aspiran a ser ellos el sistema internacional”.

En la historia de la Humanidad ha dominado el imperio, una fuerza que en el mundo entero o en una región determinada, según la época histórica, ejerce sin cortapisas el poder.

¿Cuándo el imperio cede la calidad imperial? Cuando hay algún tipo de equilibrio de poder. El equilibrio de poder no es producto de una convicción teórica, sino que se teoriza la conveniencia del equilibrio de poder cuando hay la suficiente cantidad de estados que tienen una fuerza más o menos semejante, por lo menos para una bloquear a la otra. Lo arma –para el interés de Francia–, lo teoriza Richelieu, y a poco termina de alguna manera institucionalizado con la paz de Westfalia en 1648; y más o menos los 350 años posteriores son distintas formas de equilibrio de poder, con algunas interrupciones en el medio, pero hay una revalidación de las reglas del equilibrio de poder con el concierto de Viena tras la derrota de Napoleón, armado por otro gran habilidoso tejedor de la diplomacia internacional, como fue Metternich.

El equilibrio de poder se basa en la existencia de reglas más o menos explícitas o más o menos implícitas que están respaldadas en el poderío de los estados que se comprometen a esas reglas. Para que no sea una cosa cruda, donde uno se entere de lo que conviene o no al otro después de andar a los cañonazos, hay reglas sobre cómo funciona la política en el mundo, reglas que se respaldan en la existencia de ese poderío económico, político y militar.

EC - Aquí es donde estos antecedentes conducen a las Naciones Unidas.

OAB - Esto conduce a las Naciones Unidas, con un intermedio: el siglo XX marca, además, la gran irrupción, en forma fenomenal, de la opinión pública en la política internacional. Vemos el impacto que tiene la opinión pública hoy, en medio de la crisis, deteniendo países para que hagan determinadas cosas e impulsando a otros. El proceso de democratización de las sociedades, entendido como sociedades en que cada vez es más amplio el conjunto de personas que participa o influye en la toma de decisiones y los avances hacia concepciones más pacifistas o pacíficas y más humanistas, producto de la evolución de la Humanidad por un lado y de la necesidad de esquemas más estables para el propio desarrollo económico y social de los distintos países, incluyendo los poderosos.

La Primera Guerra Mundial termina con un equilibrio de poder que tiene una característica: es el primer equilibrio de poder estrictamente de dos grandes potencias. Cuando se diseña, se diseña en base a tres, se esboza en Teherán en 1943 y se diseña en Yalta y Postdam de febrero a julio de 1945, entre Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Soviética. El tema es que Gran Bretaña colapsa en 1946 como potencia mundial, cuando no puede hacer frente a sus obligaciones en Grecia, y el mundo queda dividido en zonas imperfectas de influencia.

Este es un dato de la realidad cuando la guerra fría –como se le llamó– empieza siendo una cruda guerra fría, con algunos episodios semicalientes, luego viene una segunda etapa de deshielo o coexistencia pacífica y finalmente una etapa de distensión, hasta que se puede decir que la guerra fría termina, entre 1988 y la disolución de la Unión Soviética. En la segunda parte del gobierno de Gorbachov ya la Unión Soviética había perdido peso en el plano internacional. Ese período, de los 70 en adelante, coincide con un mundo de dos potencias y media, con la irrupción de China en la escena internacional, sobre todo después de la formidable apertura hacia China que hace el presidente Nixon, que cambia mucho el escenario global.

Vale la pena recordar una frase de Richelieu en su testamento político. Dice: “En cuestiones de Estado, el que tiene el poder a menudo tiene el derecho, y el que es débil sólo difícilmente puede no estar en el error”.

Las Naciones Unidas es un fenomenal proceso de intento de construcción de un derecho internacional. Aquí vale la pena hacer una distinción: el derecho –ahora lo enseñan ya en Introducción al Derecho, en el último año de liceo– requiere per se, para ser derecho, la existencia de la coercibilidad, lo que se llama el poder de imperio, es decir la capacidad de obligar por la fuerza a cumplir la norma si uno no la cumple voluntariamente. Si no, no es derecho: son normas éticas. Uno cumple muchas normas, algunas por convicción, otras es porque le dicen “Mire que si usted cruza con luz roja lo multan y si no paga la multa lo embargan”.

EC - Eso viene a cuento del derecho internacional.

OAB - El derecho internacional es algo que recién se está construyendo, porque no existe un derecho con órganos, tribunales y capacidad de cumplimiento en forma genérica, urbi et orbi y para todos los casos, se ha ido avanzando hacia un derecho internacional.

¿Qué pasa después del fin de la guerra fría, que es lo que nos interesa para llegar a hoy? Después de la guerra fría tenemos un equilibrio, entre 1988 y 48 horas antes, había por un lado un equilibrio entre el G-7, el G-8 en el plano económico, ahí se concertaban las reglas de juego a nivel económico mundial.

EC - Estamos hablando, aclaremos, del Grupo de los Ocho países más ricos del mundo.

OAB - Económicamente más fuertes del mundo, que son Estados Unidos, Canadá, el Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Japón y –cuando es el G-8– Rusia, y el club de los cinco en lo político militar, que son las cinco potencias o que fueron más o menos potencias, que tienen poder de veto en las Naciones Unidas y que casualmente tienen armas nucleares para respaldar ese poder de veto, que son Estados Unidos, el Reino Unido, Francia, Rusia y China.

Por supuesto que en este período se da un cierto desequilibrio porque hay un formidable desnivel entre el poder militar de Estados Unidos y cualquier otro país. Sin duda en otro estadio de la historia no habría equilibrio de poder, por el formidable desnivel militar de Estados Unidos.

Ocurre que en este período hubo un uso moderado, por parte de Estados Unidos, de esa supremacía militar, un vacío de presencia de la Unión Soviética primero y de Rusia después. En la segunda mitad de su período Gorbachov debilita mucho sus posiciones externas e internas, deja de ser un líder; y Rusia recién adquiere un papel importante en política internacional, un papel de potencia, con la llegada de un líder como es Vladimir Putin, que la restablece en el concierto internacional.

¿Qué pasa en estos últimos 10 años? Me gustaría que se miraran estas fotografías: quiénes estaban hace 10 años y quiénes están hoy. Ojo: no se trata de la teoría de “Si hubiera estado Fulano…” No: lo que importa es que si está Fulano es porque la sociedad va en esa dirección y elige a Fulano para que la dirija. Clinton, hoy Bush; Mitterrand, hoy el neogaullista Chirac; Ieltsin, hoy Putin. Esto da una imagen –Clinton, Mitterrand, Ieltsin– muy débil.

EC - Ese era un escenario.

OAB - En ese escenario el equilibrio se daba, entre otras cosas, hasta por falta de grandes liderazgos o falta de proyectos fuertes. Hoy tenemos aristas cortantes, parece la elección uruguaya de 1999, en la que cada partido tenía el líder de aristas más cortantes posible.

EC - Bush, Chirac y Putin.

EC - ¿Cómo se ha comportado el mundo en este juego de equilibrio de poder y Naciones Unidas? Se ha manejado en base a cosas jurídicas y cosas implícitas. Cada una de las potencias tenía un cierto libre derecho, hasta donde llegaran sus posibilidades internas y externas, en su zona de influencia. Así tenemos las intervenciones directas o indirectas de Estados Unidos en Guatemala, Dominicana, Grenada, Panamá y Chile –la de Guatemala puede ser más indirecta–, con la cobertura jurídica de la OEA. En el caso de la Unión Soviética tenemos las intervenciones en Hungría y Checoslovaquia con la cobertura jurídica del Tratado de Varsovia. Cada uno tenía un pacto regional que le permitía tener una cobertura jurídica para lo que hacía, admitida en el marco del sistema de Naciones Unidas.

El tema se producía porque, como la división no era perfecta, en los confines de las zonas de influencia podían darse roces, a veces directos entre las potencias y otras veces eran indirectos. A veces eran problemas internos de los países que una de las partes veía como un juego de la guerra fría, aunque no necesariamente lo fuera, y metía baza igual para ayudar y de paso tratar de debilitar al otro. Así tuvimos los conflictos de Afganistán, que empiezan en los años 1970 –la Unión Soviética comienza su peripecia en Afganistán en 1973–; varios conflictos en África, muy importante el del Congo, cuando la independencia, entre una postura tercermundista con el visto bueno de la Unión Soviética encabezada por Patrik Lumumba y luego el golpe de Mobutu con una fuerte influencia occidental; en el sudeste asiático Laos, Vietnam, Camboya; algunas cosas en Grecia entre la guerrilla del Partido Comunista y Gran Bretaña –que después tuvo que ser sustituida por Estados Unidos–,Malasia e Indonesia.

Hubo prácticamente dos episodios en los que confrontaron directamente las potencias: Berlín, en 1948-1949, y Cuba. Cuba pasó a ser una cosa extraña, se le escapó a Estados Unidos de su área de influencia, cuando quiso acordar había cambiado de zona. La crisis de los misiles termina con una resolución clásica del equilibrio de poder: la Unión Soviética retirando los misiles y Estados Unidos comprometiéndose a no invadir más a Cuba. ¿Era la palabra de honor? Se estaba diciendo que el equilibrio de poder estaba en no invadir Cuba, eso rompía las líneas del equilibrio de poder, a partir de ahí se leería de otra manera si Estados Unidos llegara a mandar otra misión a Cuba.

Estas cosas son muy importantes en los equilibrios de poder: qué es lo permitido y dónde se traspasa el límite. Y nada de esto pasó por Naciones Unidas.

EC - Es bueno el repaso que estás haciendo, porque en varias de las discusiones que hemos tenido estos días en el programa y las que se han dado en todo el mundo, la decisión de Estados Unidos y Gran Bretaña respecto al caso Irak implica la violación más grande y profunda de la Carta de las Naciones Unidas desde que fue creada, ha dado lugar a réplicas. ¿Es efectivamente la violación más grande y profunda? “Yo recuerdo tal caso, yo recuerdo tal otro episodio; ¿Francia no hizo uso de su poder en África en tal momento?, ¿Estados Unidos mismo...?, ¿La Unión Soviética o Rusia…?”. Aparece inmediatamente la comparación con el pasado. Entonces es bueno este contexto que estás aportando porque nos va conduciendo a tener una visión más global, más ordenada.

OAB - Yo no soy jurista, soy politólogo, y entonces analizo la política. Lo que importa aquí es que las Naciones Unidas funcionaban con un criterio en medio de ese equilibrio de poder; nada de lo que pasaba por Naciones Unidas se desconocía.

EC - Vamos a repetir la frase: nada de lo que pasara por las Naciones Unidas después terminaba siendo desconocido. La condición era que pasara por Naciones Unidas.

OAB - Pero si no pasaba… En principio, todo país tiene derecho a llevar su caso a las Naciones Unidas, por lo tanto si no pasaba era porque no había sido llevado. Segundo (vamos a hablar de la vida cotidiana), nadie hace un juicio si no tiene pruebas: si me deben plata y no tengo forma de probarlo el abogado me va a decir que no haga un juicio. Nadie lleva un caso a Naciones Unidas si sabe que por ahí no va a pasar. El veto sólo se ejercía cuando un país quería demostrar que no dejaba pasar algo, y no porque ingenuamente se dijera “No pasó por Naciones Unidas”. Ya se sabía, cuando se llevaba un caso a Naciones Unidas para obtener un veto era porque se quería demostrar que había un veto para la contienda por la opinión pública.

EC - Tú hacías recién una puntualización, “yo no soy jurista”, es decir que no estabas hablando como experto en derecho internacional, que no lo eres.

OAB - Para nada.

EC - Este es un análisis político. Pero permíteme, en todo caso, que traiga a esta mesa declaraciones del doctor Héctor Gros Espiell, que sí es experto en derecho internacional. Él ha dicho que se cometió “la violación más grande y profunda de la Carta de las Naciones Unidas desde que fue creada”. Agregaba que se la ha violado y se la va a violar mucho más cuando venza el ultimátum (lo decía antes de que Estados Unidos efectivamente atacara). Y destacaba que según la Carta de las Naciones Unidas la fuerza puede utilizarse “solamente en dos casos”, una: en legítima defensa, individual o colectiva frente a un ataque armado, como ocurrió durante la Guerra del Golfo, cuando Kuwait fue invadido por Irak y Kuwait pidió ayuda a sus aliados, “y la segunda forma lícita es cuando el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas decide que se puede utilizar la fuerza para mantener o restablecer la paz y la seguridad internacionales”.

OAB - A mí me interesa lo fáctico. La primera vez, que yo sepa –no soy un experto en Naciones Unidas–, que se viola una resolución de Naciones Unidas fue en 1948 cuando Naciones Unidas decretó la partición de Palestina –en cuya redacción y elaboración tuvo un papel de primerísima fila Uruguay– dando origen al estado de Israel y hubiera dado origen a un estado árabe palestino. Pero cuatro miembros de Naciones Unidas (Egipto, Líbano, Irak y Siria), más un quinto que hoy integra Naciones Unidas pero en ese momento todavía no, que era Jordania, invaden el recién creado estado de Israel. Es la primera violación a una resolución de las Naciones Unidas mediante una acción armada ofensiva; capaz que hay otras, esta es la que recuerdo. Y, por incumplimiento (lo destaca Robin Cook en su discurso de renuncia al liderazgo en la Cámara de los Comunes de la bancada mayoritaria), la resolución 242 obligó a Israel al retiro de los territorios ocupados, lo que nunca cumplió. Aquí hay una diferencia clara, es una resolución que no se cumple por omisión, por un retiro de tropas; en el otro caso era una acción armada.

En la guerra de Corea, Estados Unidos aprovechó que había un boicot de la Unión Soviética al Consejo de Seguridad en protesta por el no reconocimiento del gobierno de China continental y no ejerció el veto, entonces participó Naciones Unidas como tal.

Modernamente se sitúan dos casos. El caso de Ruanda es muy confuso, muy complicado y además fue un genocidio monumental, incluso se reprocha que Naciones Unidas no haya intervenido antes.

El caso de Yugoslavia, particularmente el conflicto de Kosovo, en realidad es una intervención internacional dentro de Serbia, para ser exactos dentro de la República Federal de Yugoslavia, que era el sujeto de derecho internacional. Kosovo es una provincia autónoma de la República de Serbia, miembro de la República Federal de Yugoslavia. Por un lado hay un fenomenal conflicto, un fenomenal genocidio recíproco entre los serbios y los albanos kosovares, con participación de Albania, y por otro lado la intervención armada se produce dentro de un país. No es que Serbia hubiera invadido Kosovo, que es la idea que se da; no es lo mismo que Irak sobre Kuwait: es como si dijeran que intervienen en un problema entre España y el País Vasco, es un problema interno, más allá de que una zona tenga autonomía.

Aquí las coberturas son que “lo decidió la Unión Europea”, pero Serbia y Yugoslavia eran miembros de la Unión Europea; que “lo decidió la OTAN”, pero Yugoslavia no era miembro de la OTAN; que “en la definición del tema tuvo una participación el G-8”; que “Yugoslavia de alguna manera habilitó las intervenciones en todas las etapas de mediación en que participó la Unión Europea y se le decía que de otro modo terminaba en la intervención”, que “habría habido una tácita aceptación de Yugoslavia”, “que podría haber un poder de policía de los mediadores”... Es el caso en que no sale muy bien parado el tema, pero lo cierto es que tampoco aparece llevado por Yugoslavia al Consejo de Seguridad y éste votando. No pasó por el Consejo de Seguridad por una razón: Rusia hubiera vetado la intervención, pero un veto jurídico, porque lo que hizo fue decir “háganlo, pero no me obliguen a decirles que sí”, por la histórica relación entre Rusia y Serbia, que es bicentenaria.

EC - Ese es el matiz con lo que ha ocurrido ahora en el caso de Irak. Los oyentes pueden preguntarse ¿no es lo mismo? En el caso de la invasión a Irak, finalmente no se terminó votando en el Consejo de Seguridad.

OAB - No se terminó votando, pero es como el que dice “yo no rendí el rey”, pero pateó el tablero.

EC - Tú señalas que en el caso de Kosovo el tema no fue llevado al Consejo de Seguridad, quizá porque había una advertencia rusa de que en ese caso se produciría el veto, pero lo cierto es que no fue llevado.

OAB - Era un veto que no tenía ganas de usar.

EC - Pero lo cierto es que no fue llevado al Consejo de Seguridad. En cambio este caso sí fue llevado y luego retirado cuando se vio que se iba a producir el rechazo.

OAB - Tomaría lo de Gros, pero más como algo que va entre lo jurídico y lo político: es la primera vez que una gran potencia patea el tablero ante la segura derrota en el Consejo de Seguridad. Triple derrota: no pasar la resolución por la existencia de uno, dos o tres vetos (los de Francia, Rusia y China); segundo, no tenía la victoria moral de tener nueve votos, que es lo que se exige para una resolución: están las conversaciones que tuvo Aznar con Chile y Estados Unidos con México que no lograron moverlos, entre otras cosas porque ninguno se movía sin el otro, lo cual ya bloqueaba como máximo siete votos, pero Angola, Guinea y un tercer país africano no votaban si no votaban también México y Chile; entonces –tercera cosa— ni siquiera había una mayoría que no sirve de nada, en el Consejo de Seguridad, pero que por lo menos era simbólica. La derrota era absolutamente segura. Frente a la derrota dice: “La pelota es mía, se terminó el partido y me la llevo para mi casa”.

El tema estaba, el caso de Irak estuvo siempre, arranca con la resolución 678, que es la que dispara la guerra del Golfo, y luego la 687, que es la que pone todas las condiciones a Irak al término de la guerra, y la famosa 1441, que se viene nombrando cada tres minutos, de noviembre, que lanza este ultimátum a Irak.

EC - Fue un ultimátum sin fecha, ojo.

OAB - La verdad es que no fue un ultimátum, vamos a aclararlo, porque el ultimátum técnicamente tiene caducidad y acá no había caducidad, es una última amenaza, pero no un ultimátum; ultimátum fue el que dieron Gran Bretaña y Francia a Alemania cuando le dicen que si a la hora 12 del 3 de octubre se declaran en guerra si no se retira de Polonia. Eso es un ultimátum: tiene fecha, hora y condición para su cumplimiento. Acá faltó lo que técnicamente es el ultimátum.

Hay un juego jurídico de Estados Unidos hacia Gran Bretaña que honestamente –no estoy haciendo un pronunciamiento a favor de nadie– a uno le suena –creo que a la mayoría de la opinión pública occidental– como un juego de abogados defensores que hacen lo que uno les pide muchas veces a los abogados: “Oíme, tengo este problema, encontrá en qué puedo tener razón” y el abogado dice “Si vamos por este camino podemos defenderlo”. Como que están hurgando en las declaraciones.

Porque la pregunta es: si la 1441 era un ultimátum y habilitaba el ejercicio de la fuerza, ¿qué estuvo haciendo el Consejo de Seguridad estos días, para qué la reunión de las Azores, para qué la presión sobre Chile y México, para qué los ofrecimientos a los países africanos? Es claro que el partido se estaba jugando en la sala de sesiones del Consejo de Seguridad, es claro que éste estaba a punto de tomar una decisión. Si hubiera habido un poder coercitivo que obligara a la toma de la decisión y su cumplimiento, era obvio que había una decisión negativa. No se puede decir “No sabemos si la iba a haber porque no se llegó a votar”. Es como si alguien dijera que el gobierno uruguayo sostuviera que “no sabe cómo hubiera salido el referendo de Antel porque derogó la ley”. No: derogó la ley porque tenía la más absoluta convicción de que había una derrota espantosa del gobierno, espectacular, las encuestas eran categóricas. Esto es parecido a eso.

EC - Ahí estaría la gravedad del caso.

OAB - Si el tema del derecho es usado en disquisición jurídica… A uno le viene la imagen del Rubicon, que es un río finito, que ahora se llama Fiumiccino, que queda al norte de la metrópoli de la República Romana. La República Romana tenía, como todo poder, una norma para que el poder no estuviera en riesgo: ningún ejército romano que volviera podía entrar en armas cruzando el Rubicon. Cuando César viene de las Galias, en el año 49 antes de Cristo, cruza el Rubicon armado y pronuncia esa frase –no sé quién tenía grabador, porque está en todos los libros– “Alea iacta est”, “La suerte está echada”. El Rubicon es más fácil de cruzar que el río Santa Lucía, uno diría tanto lío por cruzar ese hilito de agua; ese hilito de agua marcaba que el general estaba a la orden o en sublevación contra la autoridad de la República. En este caso, este es el hilo finito entre decir “Aquí hay un orden internacional cuyas reglas funcionan” y “aquí hay un orden internacional que funciona si el que tiene más fuerza lo respeta”.

Creo que no podemos todavía dar una conclusión final de esto hasta ver qué pasa con la guerra y qué pasa con todos los actores una vez terminada la guerra, porque puede haber una convalidación ex post factum. La oposición de Francia y Alemania sigue siendo muy dura a la guerra, sin perjuicio de lo cual permiten el sobrevuelo de aviones estadounidenses y Alemania permite el uso de las bases militares en su territorio, lo cual es una actitud que no entraría ni siquiera en las leyes de la neutralidad de una guerra, porque hay un apoyo logístico a una de las partes. Francia y Alemania sostienen que esto se hace en base a los compromisos de la Alianza Atlántica, como lo hacen también España e Italia. Precisamente, los gobiernos italiano y español reprochan a su oposición de centroizquierda que sus socios políticos que gobiernan Alemania estén haciendo lo que ellos les reprochan a los respectivos gobiernos de Berlusconi y Aznar. No olvidemos que debemos inscribir todo esto en un contexto de un avance del mundo hacia –lo del derecho internacional prefiero dejarlo para los juristas– un orden internacional basado en reglas. Es un largo proceso, pero que ahora ya ha ido a la construcción de grandes estructuras, que no empieza ni termina en el Consejo de Seguridad, que tiene que ver con muchos organismos muchas veces polémicos, la Organización Mundial del Comercio (OMC), la Organización Internacional del Trabajo y todos los tratados laborales, todos los tratados en materia de derechos humanos y, bastante ligada a eso, la Corte Penal Internacional (CPI), la Organización de la Aviación Civil Internacional, la Unión Internacional de Telecomunicaciones, la Organización Mundial del Medio Ambiente.... No se puede pretender que son intangibles las resoluciones de la OMC y no las del Consejo de Seguridad, es todo un mundo que se está entrelazando.

Muchos analistas han señalado que estas actitudes de Estados Unidos no están separadas de la no ratificación del Protocolo de Kyoto que había firmado Clinton, del retiro de la firma estampada por el gobierno Clinton en el protocolo de creación de la CPI. Es decir que hay un Estados Unidos que –quizás esto puede tener una importancia más fuerte que lo propiamente jurídico– está cuestionando los condicionamientos que el orden internacional se pone a sí mismo. Amenaza a Saddam Hussein con un tribunal internacional ...que no se sabe cuál sería porque ya existe la CPI pero Estados Unidos no está en ese sistema (e Irak tampoco). Entonces, a partir de la existencia de la CPI, ¿qué sentido jurídico tiene la creación de un tribunal ad hoc de crímenes de guerra cuando empieza a diseñarse un orden internacional en el plano penal internacional, particularmente de delitos de lesa Humanidad y crímenes de guerra?

Creo que cuando se habla de la violación al derecho internacional –con gran respeto al doctor Gros, quien lo analiza desde su ángulo, que es la especialidad jurídica–, hay que ver la globalidad del derecho internacional que se está pateando. Es un tema que puede afectar en larga duración la relación con Estados Unidos en la opinión pública. Creo que la discusión del ALCA tiene un antes y un después del conflicto de Irak, no es lo mismo asociarse con Estados Unidos en un mundo con reglas que con un Estados Unidos que puede actuar con todo su peso dominante. Eso va a impactar en el debate de opinión pública, va a tener todo otro tipo de consecuencias.

 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
marzo 21 - 2003