Balance del 2002: El cambio en las preferencias políticas
Oscar A. Bottinelli. 

JOSÉ IRAZÁBAL:
El año 2002 fue el de la ruptura de la coalición de gobierno, el fin de un gobierno de coalición fuerte entre el Partido Colorado (PC) y el Partido Nacional (PN), como analizamos el viernes pasado con Oscar A. Bottinelli.

Hoy, con los fuertes impactos económicos y sociales de la devaluación, el rebrote inflacionario, la crisis de los bancos y el salto que dio el índice de desocupación, vino el cambio de las preferencias políticas de los uruguayos, el cambio más brusco registrado en estudios de opinión pública en pocos meses. Este cambio es el tema del análisis de hoy con el politólogo Oscar A. Bottinelli, director de Factum.

OSCAR A. BOTTINELLI:
El año 2002 es un año muy impactante en cuanto al cambio que se produjo en las adhesiones, las inclinaciones o simpatías partidarias.

Recordemos que el Encuentro Progresista-Frente Amplio (EP-FA) había obtenido el 39% de los votos en las elecciones de octubre de 1999, en las elecciones parlamentarias y lo que se llama la primera vuelta presidencial. En el balotaje de noviembre Tabaré Vázquez o la fórmula Vázquez-Nin Novoa obtuvo casi el 45%.

Cuando termina el ciclo electoral, con las elecciones municipales del 14 de mayo de 2000, empiezan las mediciones de opinión pública en el mes de julio. Encontramos que desde julio de 2000 y durante prácticamente dos años, el EP-FA se movió en una banda que tenía como piso absoluto los votos obtenidos en la elección parlamentaria y presidencial de octubre y como techo los votos obtenidos por Tabaré Vázquez en el balotaje, es decir entre 39 y 45%. La banda efectiva, real, en que se estaba moviendo era aun más estrecha, de entre 42 y 44%. Lo más estable era ese 43% que promedió 2001 y se repetía a lo largo de los meses. Por ejemplo en noviembre y diciembre de 2001, 42%; en enero de 2002, 44%; en febrero, marzo, abril y mayo de 2002, 43%. Ese techo había generado preocupación en la izquierda.

Ocurre que tras los sucesos de junio, julio y agosto, básicamente tras esa afectación grande que tuvo la imagen presidencial con los sucesos de la cadena Bloomberg y su repercusión en las relaciones con Argentina, la devaluación del 20 de junio y luego la crisis bancaria de fines de julio-principios de agosto, se fue produciendo un cambio fuerte en la opinión pública. En junio ya cierra el mes tocando el techo de la banda: el 45% que solamente una vez había se había registrado en los 24 meses anteriores. En julio supera ese techo que parecía una losa de hormigón y pasa el 47%. En agosto, tras la crisis bancaria, pasa al 49% y a partir de setiembre llega a la mayoría absoluta y se mueve entre el 50 y el 52% el resto del año.

Como contrapartida el PC, que había obtenido el 42% del total de votantes en las elecciones de octubre de 1999, comienza las encuestas en julio con un 30%. Esta caída es normal. Los partidos tradicionales siempre han registrado el fenómeno, hay un sector del electorado que vota y luego queda en una zona de sombra, no sabe, tiene una predisposición y un voto que no necesariamente se traducen durante todo el tiempo en decir que lo vota. Es una especie de voto que permanentemente debe ser revalidado, más otro porcentaje que tiene particularmente el PC, que es lo que se llama voto oculto o voto silencioso, de personas que no contestan cuando se les pregunta por el voto. Lo cierto es que el PC promedia los 27 puntos a lo largo del año 2000, seis puntos menos, lo cual no es necesariamente una caída, ya que es el nivel que tenía en enero o febrero de 1999 y después llegó a 32 en las elecciones. Pero en 2001 el promedio ya estuvo en 23%. Tampoco era del todo asustante, aunque era más bajo, porque es el promedio en que más o menos se movió a mitad de todo el gobierno de Sanguinetti. Durante los años 1996, 1997 y primera mitad de 1998 el PC osciló entre el 22 y el 24%. En 2002 este 22% se mantiene con alguna pequeña oscilación hasta el mes de mayo. En junio cae al 21%, lo que en principio no daba una señal por sí mismo, pero sí cuando se ve la tendencia: 22, en mayo; 21, en junio; 20, en julio: 17, en agosto y queda el resto del año entre 15 y 14%, que es el nivel más bajo que ha alcanzado históricamente el PC en cualquier encuesta de intención de voto.

El PN obtuvo el 22% del total de votantes en la elección de octubre, ya después de las elecciones municipales registró una nueva baja y prácticamente se ha movido desde entonces –esto no varió– entre un piso del 14% y un techo del 17%. Todos estos hechos que golpearon tan fuertemente al país no han afectado al PN ni para bien ni para mal, nunca ha caído por debajo del 14%, ni ha subido por encima del 17% y termina el año en esa misma banda de flotación. Esto da como resultado que groseramente se pueda decir que hay un crecimiento de la intención de voto al EP-FA prácticamente toda producto de la caída en la adhesión al PC.

Lo que ha sido visible en todo este semestre es que no ha sido una adhesión plena. “Si hoy hay elecciones, voto al EP-FA”, pero no hay una ruptura total con el origen político y el EP-FA tendrá que trabajar mucho para mantener esa decisión. A veces en el EP-FA hay un cierto triunfalismo pensando que se creció esto y que está en una línea de constante crecimiento, cuando el desafío que tiene en 2003, pasada esta sucesión de shocks y de golpes que supuso el año 2002, es revalidar estas adhesiones que primariamente ha conseguido en el segundo semestre del año pasado. En este año, salvo nuevos golpes que por sí solos reafirmen esas adhesiones, lo que se ve por ahora es más que nada más rechazo o más culpabilización hacia el PC que adhesión o entusiasmo o firmeza en la adhesión por la izquierda o por el EP-FA.

En cuanto al resto del sistema político, el hecho importante que se produjo en el año 2002 es la consolidación de la división del Nuevo Espacio (NE). El NE oficial de Rafael Michelini termina el año formalizando un preacuerdo con el EP-FA hacia la conformación de un nuevo gran bloque político al que se está llamando la Nueva Mayoría y, por otro lado, lo que originariamente se llamó el Nuevo Espacio Independiente, que componen tres de los cuatro diputados que obtuvo el NE. El diputado y candidato Pablo Mieres, el diputado Iván Posada, ambos de Montevideo, y el diputado de Canelones Ricardo Falero se constituyen en el Partido Independiente (PI) en una línea de enfrentamiento al NE –o el NE de enfrentamiento al PI– y de marcar una distancia muy fuerte hacia este bloque del NE de Michelini con el EP-FA.

Fuera del plano parlamentario, el otro partido que mantiene su vigencia y su actuación y pretende ganar espacio en la opinión pública es la Unión Cívica.

El nivel de indefinidos ha crecido de un promedio de 13% en el año 2000 a un 16% en 2001 y en 2002 está en un promedio cercano a 18%. Es decir que sumando el no sabe, el no contesta, los que dicen “ninguno” y los que votarían en blanco hay un crecimiento importante en una cifra que a nivel de encuestas de Factum no se había registrado como de larga duración ni en el período 1995-1999 ni en el período anterior 1990-1994. Hay un crecimiento de la indefinición por los partidos, hay un leve crecimiento del rechazo a los partidos y la expresión de que votaría en blanco o a ninguno es baja pero ha crecido

 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
enero 24 - 2003