Balance del 2002: El Presidente y del Gobierno
Oscar A. Bottinelli. 

JOSÉ IRAZÁBAL:
Oscar Bottinelli nos va a hablar hoy sobre el balance del año pasado, la figura del presidente y del gobierno. 2002 fue un año de fuerte impacto para la población, pero también de bruscos acontecimientos para el gobierno, en particular para el presidente de la República. Sin duda fue el año más aciago de su vida. Desde este ángulo el politólogo Oscar A. Bottinelli, director de Factum, va a trazar este balance del año 2002.

Oscar, ¿por dónde comenzamos?

OSCAR A. BOTTINELLI:
El año 2002 fue un año de caída extraordinaria de los niveles de aprobación de la gestión del presidente de la República, de la visión del gobierno por parte de la gente. La imagen presidencial cayó de manera extraordinaria. Recordemos que el presidente Batlle comienza su mandato en el año 2000 con una formidable expectativa y con uno de los niveles más elevados de aprobación.

Naturalmente va produciéndose un desgaste, esto es normal en todo proceso de opinión. En el año 2000 termina promediando 60 puntos, en una escala de 0 a 100. Esto implica una valoración muy buena por parte de la opinión pública. Un promedio de 60 puntos es producto de un nivel mucho más alto desde que comienza, a mediados de año, y luego cuando trepa la desocupación –recordemos que cuando Batlle inicia la gestión estaba en 11% y salta al 14% a mediados de año– tiene un primer bajón. Y se mantiene, cayendo de a poquito, más o menos durante todo el año 2001. En 2001 se produce un degradé, una caída gota a gota que termina el año promediando mucho más abajo que en 2000, de 60 pasa a 49 puntos, lo cual lo ubica todavía en un nivel bueno en la opinión pública.

Empieza el año 2002, en enero, con un nivel de 49 puntos en 100. La evolución durante 2002 fue muy interesante, primero fue de caída permanente: 49 en enero, 46 en febrero, 44 en marzo, 43 en abril, 42. Luego vienen los saltos en escalón: de mayo a junio cae a 33 puntos; en junio no se registra el impacto porque la encuesta no es de todo el mes y recoge sobre todo la fenomenal afectación de la imagen presidencial que tuvo el llamado episodio Bloomberg –recordemos las declaraciones del presidente de la República a la cadena Bloomberg, que crearon el conflicto con Argentina y el pedido de excusa ante el presidente Duhalde, una crisis emocional–, que lo lleva de 42 a 33 puntos. El 20 de junio viene la devaluación, el fin de las bandas cambiarias, el fin de la previsibilidad, ese shock grande con todas sus consecuencias no sólo psicológicas sino reales, prácticas, que produjo el movimiento cambiario. Entonces en julio tenemos 23 puntos. Recordemos: 42 en mayo, 43 en junio y 23 en julio. Aquí es la gran caída del presidente. Prácticamente entre 21 y 23 puntos se mueve con cierta estabilidad durante todo el segundo semestre del año. Los hechos posteriores no agudizan la caída de la imagen, pero la dejan en un puntaje extraordinariamente bajo. Así como Batlle había comenzado su gestión en un nivel mucho más elevado que cualquiera de sus antecesores, cierra el tercer año civil de su mandato con un porcentaje extraordinariamente más bajo, un porcentaje de un bajísimo sostén de apoyo de la opinión pública.

En el análisis del gobierno hay dos hechos fundamentales a lo largo de este período. El primero de ellos ocurre precisamente a mediados de año, en el mes de julio, y es el recambio del equipo económico simbolizado fundamentalmente en la sustitución del ministro de Economía, el fin de la era de Alberto Bensión y el comienzo de Alejandro Atchugarry. Recordemos que esto fue producto de un episodio en primer lugar de idas y vueltas entre los tres líderes políticos de la coalición de gobierno, del presidente Batlle y los ex presidentes Sanguinetti y Lacalle, todo un fin de semana donde se veía que salía o no salía el ministro, que se lo mantenía o no, y en medio de eso, un lunes, aparece el presidente del Directorio del Partido Nacional, en nombre del Partido Nacional, reclamando la renuncia del ministro de Economía, lo que precipita su caída y el recambio ministerial.

Un recambio ministerial cuya consecuencia fundamental fue que le dio oxígeno al gobierno. Alejandro Atchugarry abrió rápidamente un espacio de negociación con la oposición, con los sindicatos, con los empresarios, particularmente con el sector industrial que estaba muy crispado con el gobierno y con la conducción económica. Le dio un oxígeno que parecería que fue imprescindible para que el gobierno pudiera pasar la etapa de la crisis bancaria.

Por otro lado está el tema de la finalización formal de la coalición de gobierno, que se produce en la primavera, cuando el Partido Nacional, a través de un proceso interno que tuvo sus controversias, decide retirar sus ministros y generar un nuevo esquema de funcionamiento político, cuya operativa se refleja, entre otras cosas, en cómo se negocia la ley bancaria.

El cambio del equipo económico, sobre todo desde el ángulo de la propia conducción presidencial o del Partido Colorado en el gobierno, es el hecho más relevante y el hecho que de alguna manera quizás haya ayudado a que el presidente de la República haya detenido su caída en todo el segundo semestre. Por un lado puede haberla detenido porque ya había llegado a un nivel bajo, pero por otro porque el gobierno aparece generando espacios de diálogo, de convocatoria y Atchugarry teniendo un nivel muy alto de aceptación y apoyo de la opinión pública a lo largo de todo este semestre de gestión.


 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
enero 10 - 2003