El famoso efecto Lula: ahora se verá qué es eso
Oscar A. Bottinelli.
 

JOSÉ IRAZÁBAL:
Con el comienzo del tercer año del tercer milenio asume la Presidencia de Brasil el líder de la izquierda y ex dirigente sindical Luiz Inácio “Lula” da Silva. Por lo que implica Brasil para Uruguay este hecho no es sólo un acontecimiento de política internacional, sino un acontecimiento de fuerte impacto para nuestro país. A propósito de ello el politólogo Oscar A. Bottinelli nos propone esta mañana el siguiente análisis: “El famoso efecto Lula: ahora se verá qué es eso”.

Oscar, Lula asume como presidente en poquitos días, en poquitos días, el 1º de enero. ¿Qué es el “efecto Lula”?

OSCAR A. BOTTINELLI:
“Efecto Lula” fue una expresión que se usó mucho durante la campaña electoral, sobre todo cada vez que había problemas con el riesgo país de Brasil, se decía que era el “efecto Lula”.

El “efecto Lula” empezará a jugar de verdad a partir del 1º de enero. Es la segunda llegada al gobierno de la izquierda en el Cono Sur, por vía electoral, por una vía indiscutiblemente democrática, por las reglas constitucionales; la llegada anterior –cómo fue su ejercicio y demás es una polémica con respecto a la cual cada uno tiene una posición distinta– fue la de Salvador Allende en Chile. Entre Allende y Lula, entre los años 60-70 y el tercer milenio corrió mucho agua bajo los puentes como para que haya posibilidad de comparación.

Lo que hay es un conjunto de incógnitas interesante. La primera gran incógnita es qué es lo que llega al poder de esta izquierda que tiene un vicepresidente de la República que es un fuerte empresario económicamente liberal, un hombre clásicamente definible como de derecha. Lo que llega al poder ¿es una izquierda típicamente latinoamericanista, tercermundista, de estructura o concepción básica revolucionaria? ¿O es una socialdemocracia reformulada para este tiempo histórico y este lugar del mundo?

Desde otro ángulo de análisis, ¿cuánto quedó por el camino desde el día de las elecciones hasta hoy o hasta el 1º de enero? ¿Cuánto el armado del gabinete, el armado de los planes de gobierno, las negociaciones internacionales, las negociaciones con el Parlamento, van diluyendo lo que puede ser el programa original del PT y cuánto se mantiene en vigencia? ¿Cuánto pesarán en estos años los sectores más principistas del PT, los que algunos califican como los más radicales, los que adhieren más a las fuentes originarias? Y estos sectores, ¿cuánto van a aceptar, cuánto tiempo, hasta dónde, una política más socialdemócrata?

JI - Ahí también puede caber la pregunta de cuánto pesará la figura de Lula con respecto a la relación con las políticas de su partido o con la estrategia del PT.

OAB - Jugarán muchas cosas. Una es cuánto jugará Lula en relación al grueso de la gente, si pondrá todo su carisma para que esto funcione, para que vaya aceptando las políticas y cuánto jugará la arquitectura del poder que hará, como un hombre clave en el próximo gobierno, Joseph Dirzeu, desde la jefatura del gabinete de la Presidencia de Brasil.

Hay un tema que preocupa mucho a Uruguay, que es Lula y el Mercosur. El Mercosur estuvo bastante frenado, abandonado desde muchos lados, sobre todo desde Brasil; también desde Argentina con su crisis y de Uruguay desde la Presidencia de la República que lo bombardeó mucho, no como política de Estado o de cancillería, pero sí desde el presidente. Este Mercosur tan averiado empieza a tener un relanzamiento, se vio cuando el presidente saliente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, estuvo en Montevideo en su despedida, hace unas semanas; también en los discursos de Lula.

Pero también está en juego el tema del destino nacional de Brasil. Brasil siempre ha buscado tener un destino que –sin darle ningún carácter peyorativo– muchas veces ha sido llamado “destino imperial”, pretender ser una potencia a escala planetaria por lo que le da su tamaño, en economía, en población geográfica, en ubicación geopolítica prácticamente lindante con todos los países de América del Sur, excepto Chile. Ese destino lo lleva a que sus intereses nacionales coincidan con los de un gran bloque regional, liderando ese gran bloque regional.

Pero esto se ve permanentemente frenado porque quien pretenda liderar una región tiene que ser generoso con sus socios y la generosidad va en contra de los intereses de las pequeñas comarcas de Brasil, de los intereses inmediatos de Rio Grande do Sul, de los estados del sur o de São Paulo; cada estado encuentra en los bloques regionales, en los tratados de libre comercio o en el mercado común perjuicios para el día de hoy, lo que hace que se petardee ese destino nacional de Brasil.

Está de por medio el ALCA, esta zona de libre comercio de todas las Américas, Brasil siempre tuvo reticencia al ALCA y ahora se produce este abrazo o reunión sonriente de Lula con Bush. ¿Qué quiere decir? ¿Cambia la política de Brasil?, ¿es la misma por métodos más diplomáticos? Esas posturas antiestadounidenses de Lula o del PT, ¿son la reedición del viejo antiimperialismo latinoamericanista, o es el viejo y redivivo nacionalismo imperial de Brasil que pone frenos a otro intento de hegemonía en la región y que es la continuación del sueño hasta ahora malogrado de transformarse en potencia política mundial?

Hay un tercer tema que son los riesgos que tiene Lula hacia la población brasileña. Lula asume el 1º de enero con una esperanza formidable de punta a punta de Brasil, la gente pone una esperanza formidable en lo que prometió, pero no tanto en lo que prometió ni en lo que fue el programa del PT, sino que por ese fenómeno que ocurre muy seguido, la gente, sin que medie promesa alguna, deposita en el voto a alguien –en este caso Lula– todas sus esperanzas, prometidas o no, posibles o no. En Brasil esto significa comida para el que come poco, tierra para el sin tierra, casa para el sin techo, trabajo para el desempleado. No hay que olvidar que este Brasil tan imponente sigue siendo lo que se ha llamado Belindia, es decir el país donde conviven el esplendor de Bélgica y la vasta pobreza de la India. No muy lejos de la mitad de la población está fuera de la sociedad de consumo, de la sociedad moderna, de las necesidades básicas mismas.

Recordemos que cuando triunfa Lula expone cuál es su sueño como logro, como presidente: que al término de su gobierno todos los brasileños puedan comer tres veces al día. Esto parece poco por un lado, pero desde el punto de vista de la situación de Brasil está marcando dónde está parado ese país donde que la gente coma tres veces por día es el sueño de toda una gestión de gobierno. A Lula se le va a pedir que establezca equidad en una sociedad que tiene una inequidad más que centenaria, que potencie la oferta de empleo, que potencie el consumo, que ponga fin a la inseguridad ciudadana, a la violencia cotidiana tremenda de las ciudades del país.

JI - Es un desafío realmente impactante.

OAB - El problema es cómo Lula logra que las pequeñas realizaciones que haga –que van a ser pequeñas– sean apreciadas por la gente, porque van a ser pequeñas como realizaciones pero va a ser de tremenda magnitud poder hacerlas; que la gente aprecie en su justo término lo que un gobierno es capaz de hacer y no sobrevenga una frustración porque Brasil no va a cambiar de la noche a la mañana, que es el sueño milagroso y milagrero que tantas veces se pone en el voto.

JI - Sería bueno ver qué expectativas hay en Uruguay con respecto a lo que pueda pasar con Lula, cómo puede influir eso también.

OAB - Del éxito o el fracaso de Lula, de qué expectativas cumpla y cuáles deje de lado, de cómo perciba la población de Brasil lo que cumpla o incumpla, van a depender mucho nuestro país y nuestra opinión pública. Por un lado van a depender mucho en el plano de lo práctico, de lo fáctico, de los hechos, el funcionamiento del Mercosur, las negociaciones hacia el ALCA, el tipo de ALCA que podría venir, si el Mercosur va a actuar como bloque, si van a actuar los países individualmente, con qué nivel de acuerdo y concesiones recíprocas, y en el terreno de la discusión política de si Lula plantea que hay un modelo económico o una tipología económica distinta a la que ha sido aplicada en esta zona en los últimos tiempos, o no hay modelos distintos. Eso va a afectar mucho la discusión política dentro de Uruguay.

JI - ¿Por dónde te parece que está la expectativa de los uruguayos?, ¿por el lado de que es un gobierno de izquierda que asume después de mucho tiempo en América del Sur, o porque los anuncios de Lula han hecho referencia casi permanentemente al Mercosur y a lo que pueda ser el papel del bloque regional?

OAB - En Uruguay hay dos tipos de expectativas diferentes. Una es la que tiene que ver con Uruguay como país, que está relacionada directamente con el relanzamiento y el funcionamiento del Mercosur, en la medida en que la abrumadora mayoría de los uruguayos apuesta al Mercosur. Y por otro lado los uruguayos van a mirar a Lula de acuerdo a su postura ideológica, unos esperando que triunfe desde un ángulo de izquierda, concibiendo que eso va a significar el viraje hacia la izquierda también de Uruguay, y otros entendiendo que si esa política fracasa, también fracasaría en Uruguay una política de esa naturaleza. Hay que ver cuánto, en este año y medio que va desde la asunción de Lula hasta las elecciones, hay o no un espejo entre la política de Brasil y la uruguaya o si son cosas muy diferentes, y cuál es el relacionamiento entre los liderazgos políticos de Brasil y Uruguay.

Todo esto empezó bastante mal, porque Batlle empezó con declaraciones muy duras y despectivas hacia el Mercosur y Vázquez no fue a ninguna de las dos instancias electorales de Brasil, a las que había sido invitado, lo cual crispó en su momento sus relaciones personales con el PT y con Lula. Parece que ambas cosas se zurcirían el 1º de enero con la visita de Batlle y Vázquez y las respectivas entrevistas personales con Lula.

JI - Ahora se verá, entonces, qué es ese famoso efecto Lula.

OAB - A partir del 1º de enero vamos a ver qué es eso. Tenemos un año y medio para ver cómo repercute sobre Uruguay, en su política y su economía como Mercosur, y en Uruguay como espejo de políticas internas hacia nuestras elecciones.

 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
diciembre 27  - 2002