Un largo proceso de agregaciones en la izquierda
Oscar A. Bottinelli.
 

EMILIANO COTELO:
Se firmó ayer en el Palacio Legislativo un preacuerdo entre el Frente Amplio (FA), el Encuentro Progresista (EP) y el partido del Nuevo Espacio (NE). Se da así comienzo a un proceso que concluiría en la primavera del año próximo, con la conformación de un nuevo bloque político de izquierda. A propósito de este tema, el politólogo Oscar Bottinelli, director de Factum, nos propone este análisis para hoy: "Un largo proceso de agregaciones en la izquierda".

OSCAR A. BOTTINELLI:
En primer lugar, cuando hablamos de proceso de agregaciones, hablamos de esos procesos de ir sumando partes, asociando grupos, movimientos, que se intenta realizar en la izquierda a lo largo de medio siglo.

La búsqueda de un gran espacio fuera de los partidos tradicionales fue siempre un gran objetivo de la izquierda y de los partidos no tradicionales. Hacia fines de los años 50 el Partido Comunista (PCU) intenta una alianza con el Partido Socialista (PS) usando un mecanismo que les permitía votar juntos de acuerdo a la Constitución de 1952, pero el PS rechaza esa posibilidad a la elección de 1958. Hacia 1962, en gran medida con el impulso que generó en las izquierdas latinoamericanas la revolución cubana, se produce un empuje hacia la constitución de frentes de izquierda.

Una discusión que estuvo presente con mucha fuerza hasta 1971 se manifestaba en una expresión en boga, que era "un frente sin exclusiones o con exclusiones"; "exclusiones" se refería a con o sin la presencia del PCU. Este esquema derivó en la existencia de dos frentes: uno que tuvo como fuerza vertebral al PCU y supuso la incorporación de figuras de los partidos tradicionales, sobre todo la de Ariel Collazo, diputado emergente y joven del Partido Nacional (PN), y la figura de Carlos Elichirigoity, del Partido Colorado (PC); y por otro lado la Unión Popular, que tuvo como elemento frontal al PS y que extrajo de los partidos tradicionales a Enrique Erro, también diputado del PN, que además había sido ministro de Industrias y Trabajo del primer gobierno colegiado nacionalista.

Es decir que la búsqueda de agregación ya empieza con el concepto de captación de figuras o de grupos políticos de los partidos tradicionales. Desde el punto de vista electoral esto no tuvo demasiado impacto, ya que no cambió el peso específico de la izquierda sumada en relación al que había tenido anteriormente.

El cambio fuerte se da en 1971 con la creación del FA. En primer lugar porque junta lo que era la izquierda tradicional con un sector más bien de centro, centroizquierda, como el Partido Demócrata Cristiano (PDC).

Otra vez viene la dicotomía "con o sin exclusiones". Termina triunfando el PDC, que era básicamente el que tenía el eje y el fiel de la balanza, la teoría del "frente amplio". El "frente amplio" era la expresión opuesta al "frente estrecho", o sea el frente en el que participaban algunos y no todos los que podían ser convocados.

Es curioso también lo del término: comenzó a utilizarse para referirse a un frente amplio o a uno más reducido, pero la expresión terminó generando el nombre de la fuerza política y una identidad política, el frenteamplismo. Lo que fue una palabra operativa terminó siendo una definición política en Uruguay.

El FA tiene un resultado distinto, ya que es el comienzo de la ruptura del bipartidismo. A partir de ahí comienza una discusión muy interesante porque se repite hasta hoy. ¿Cómo crece el FA; cómo crece la izquierda? ¿Lo hace mediante una fuerza que ya está definida, formada, que no va a tener nuevos socios y se dedica a la captura de electorado, es decir de individuos uno por uno en cantidades importantes, o continúa la agregación de sectores, seguir sumando, buscando asociar sectores y dirigentes?

Esto se discutió mucho cuando el FA tenía una serie de grupos políticos en puertas para ser admitidos, sin duda el más importante el Movimiento de Liberación Nacional - Tupamaros. Esa admisión se iba postergando y se discutía mucho si el FA, al impedir nuevas asociaciones y nuevos ingresos, no estaba deteniendo su crecimiento.

En 1989 viene una nueva etapa con la construcción del EP. Comienza una etapa complicada, ya que el EP, que tiene como eje central al FA -que siempre fue más del 90 por ciento del electorado del EP-, jugó mucho entre si el FA era parte del EP o si había frenteamplismo y encuentrismo como cosas opuestas. Tuvo que ver que con que el FA era presidido por Seregni y el EP por Vázquez; este último apostó mucho más al EP que al FA en aquel período porque era algo más suyo, sin historia, sin estructura, sin aparato, que podía moldear con más facilidad, y en el FA tenía menos peso. Luego esa dicotomía se fue diluyendo en la medida en que Vázquez pasó a presidir todo, liderar todo y a ser incuestionado en todo. Hoy se utiliza la expresión que correspondió al lema electoral: "Encuentro Progresista - Frente Amplio", como una sola cosa, más allá de que haya algunas diferencias desde el punto de vista formal y estructural.

Ahora viene un nuevo paso, al que en términos operativos se le está llamando "Nueva Mayoría", expresión mucho más utilizada por el NE y el periodismo de izquierda que por los actores políticos. Es probable que a la Nueva Mayoría le pase lo que les pasó a las expresiones "frente amplio" y "nuevo espacio"; se los empieza a utilizar operativamente y terminan siendo nombres y apellidos propios. Quizás este espacio termine llamándose "Nueva Mayoría", si no aparece otro nombre.

La Nueva Mayoría es la pretensión de formar un bloque político que sea más grande que el EP-FA, que le asegure la obtención de la mayoría absoluta y la obtención del gobierno. Esos son los objetivos: que de alguna manera juegue a una elección relativamente polarizada entre el modelo que representan los partidos tradicionales y un modelo que representa esta Nueva Mayoría, que además pretende no agotarse en un acuerdo entre el EP-FA y el NE de Rafael Michelini, sino que pretende captaciones de los partidos tradicionales, siguiendo esa línea constante de la izquierda de mirar hacia los partidos tradicionales para tratar de extraer de ellos a grupos o dirigentes. Ya está en danza -ha sido público- el nombre del contador Ricardo Alcorta, que fue una figura clave en la Intendencia de Maldonado en el período de Burgueño, que fue uno de los tres candidatos nacionalistas a la Intendencia de Maldonado en las últimas elecciones, y ahora está en conversaciones con Tabaré Vázquez, Rafael Michelini y todo este espacio político.

JI - Tú estás hablando del bordado de un acuerdo político de dimensiones mayores rumbo a lo que pueda ser la próxima elección; pero el acuerdo puntual de ayer, ¿ya significa una fórmula electoral?

OAB - No. Lo de ayer vendría a ser un preacuerdo. No se conforma la fuerza política sino que se inicia un camino hacia la elaboración de un acuerdo político, de un acuerdo programático que va a desembocar, en torno a la primavera, en la convocatoria del Congreso del FA y la Convención del NE para aprobar esto; recién ahí se formará formalmente la fuerza política a la que se está denominando Nueva Mayoría.

JI - Tal vez la pregunta sea qué tanto condiciona esto, por ejemplo, a la hora de definir una fórmula presidencial por parte del EP-FA y qué rol pasa a jugar la fuerza de Rodolfo Nin Novoa, quien fue candidato a la Vicepresidencia en la fórmula con Tabaré Vázquez.

OAB - Toda la información que existe sobre el EP-FA se refiere a que la fórmula de 1999 y 1994 no se repetirá automáticamente en 2004. Tanto es así que empezó hace tiempo la danza de nombres vicepresidenciables: no es un hecho que el candidato vicepresidencial sea Nin Novoa, como lo era entre 1994 y 1999. Ése es un primer dato.

Segundo dato: tampoco se da como un hecho que este acuerdo suponga automáticamente la fórmula Tabaré Vázquez - Rafael Michelini. Es más: el mismo día en que se hace este acuerdo un senador del PS sale hablando de Mariano Arana como posible vicepresidente; también se ha hablado de José Mujica, y a nivel de opinión pública tiene mucho peso Danilo Astori. Parecería que la definición de la fórmula electoral es una segunda etapa, un segundo tiempo en este proceso de asociaciones y agregaciones.

El tema es cuánto va a impactar esto en el proceso de opinión pública. En este momento se ha producido un fuerte corrimiento de la opinión pública hacia la izquierda a partir de las crisis de mayo, junio y agosto, pero esa intención de voto todavía no ha sido retenida por la izquierda. Hay que ver si este acuerdo impacta a favor de la retención, si es un hecho neutro, si impacta en cuanto a generar corrientes de gente que salga de los partidos tradicionales, o no. Todo esto se va a ir dirimiendo en los próximos meses y son las grandes incógnitas que genera todo paso político importante.

Lo cierto es que el diseño del mapa político ahora sí tiende a simplificarse en la medida en que ya no tenemos PC, PN, EP-FA, NE y Partido Independiente, sino que EP-FA y NE ya configuran -si bien faltan los acuerdos finales- un bloque político que hay que analizar formalmente de esa manera.

JI - Tú decías que éste es un primer paso, un primer capítulo de lo que pueda ser esta historia. Seguramente vendrán nuevos acercamientos políticos, la definición de la estrategia electoral, de la fórmula electoral de la izquierda. Habrá que saber si esto clarifica, si de alguna manera queda más ordenado el panorama político a la hora de poder analizarlo; de alguna forma también hay que ver cómo juega la relación PC-PN a futuro.

OAB - Ese es otro tema completamente diferente que va a apuntar a si realmente ya empiezan a verse dos bloques, a lo que sin duda apuesta el PC, particularmente Sanguinetti, o si se va a un juego de tres grandes partes, a lo que está apuntando el PN.

 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
diciembre 20  - 2002