El divorcio del cuarto espacio
Oscar A. Bottinelli.
 

EMILIANO COTELO:
Dos hechos en sentido opuesto ocurrieron en los últimos días en el panorama político partidario de nuestro país: por un lado el seminario organizado por el Nuevo Espacio (NE) oficial, que apareció como un preestreno en la conformación de un nuevo gran bloque político de izquierda. Por otro lado, el Nuevo Espacio Independiente (NEI) formalizó su constitución como partido con el nombre de Partido Independiente (PI).

Sobre este tema, el politólogo Oscar Bottinelli, director de Factum, nos propone “El divorcio del cuarto espacio” como título para su análisis de hoy. Comencemos con algunos antecedentes.

OSCAR A. BOTTINELLI:
Recordemos que en 1989 se crea el NE, en aquella conformación que surge de la escisión del Frente Amplio (FA) bajo el liderazgo de Batalla, la 99, el Partido Demócrata Cristiano (PDC) y al que confluye la Unión Cívica (UC). Ese partido tuvo un momento crítico cinco años después, cuando el Partido por el Gobierno del Pueblo (PGP), la lista 99, se alió oficialmente y luego se integró al Partido Colorado (PC). En sentido opuesto, el PDC retornó a las proximidades del FA, al conformar el Encuentro Progresista (EP). La UC volvió a su status independiente. Y gente de los tres orígenes decidió permanecer conformando ese cuarto espacio, el partido NE, con el liderazgo de Rafael Michelini. Ahí aparecen figuras de peso como el entonces edil de la 99, Iván Posada, y en la vertiente demócrata cristiana el ex director del Banco República Juan Young y quien fuera candidato a vicepresidente en estas elecciones, Pablo Mieres.

A partir de ahí tenemos la nueva etapa del partido NE, que saca un senador y cinco diputados, lo que fue todo un acontecimiento político en esa elección de 1994. Cinco años después ya viene un primer atisbo de división –se había empezado a ver un poco antes–, con la conformación de lo que se llamó la Tercera Vía dentro del NE, que en las elecciones de octubre votó con la lista 1999, identificada con la corriente conducida por Iván Posada, sin cuestionamiento –abierto, por lo menos– al liderazgo de Rafael Michelini.

La primera encrucijada para el NE, un NE que quedó un poco aprisionado entre el bloque de ambos partidos tradicionales que propiciaba la fórmula Batlle-Hierro y del otro lado el EP-FA con la fórmula Vázquez-Nin, fue el balotaje. En ese momento, Rafael Michelini se pronunció personalmente por el apoyo a Vázquez y el partido NE oficialmente por la libertad de acción. Estudios poselectorales nuestros nos dan que aproximadamente dos tercios de los nuevoespacistas votaron a Vázquez y un tercio a Batlle.

Esto dejó una semilla de división, y de alguna manera empieza a verse cuál es el futuro, si hay futuro para este cuarto espacio absolutamente independiente y equidistante de todos los partidos, o si hay una vocación de poder, en el entendido de que por sí propio es algo muy lejano, y si en esa vocación de poder se siente más próximo al EP-FA, más parte de lo que se llamó la familia de la izquierda o si, como algunos consideran, el NE es un partido de centroizquierda pero muy diferenciado, casi antagónico respecto de la concepción del EP-FA, con algunos puntos de coincidencia, de gobernabilidad, con los partidos tradicionales o la coalición de gobierno, por lo menos en cuanto a lo que se consideró una oposición constructiva o colaborar en la aprobación de leyes, de no estar en el No permanente.

Esto se fue precipitando con los contactos que empezó a tener Rafael Michelini con Tabaré Vázquez, que hace poco más de un año llevó a una convención en la cual la mayoría de los presentes autorizó a Rafael Michelini o a la Junta Federal del NE a realizar contactos hacia la posible conformación de acuerdos programáticos. Ahí se separaron Iván Posada, Pablo Mieres –candidato a vicepresidente, un poco la cabeza de esa corriente socialcristiana– y el diputado por Canelones Falero, quienes conforman la bancada del NEI.

El camino se bifurcó: el NEI ya votó en algunas circunstancias importantes a lo largo de este año con la coalición de gobierno, manifestó claras coincidencias en la ley de asociación de Ancap, explícitamente manejó con el PC y el sector del diputado Gallinal la necesidad de conformar una estrategia activa, dinámica, en defensa de la ley ante la eventualidad de un referendo, y se menciona otros contactos con el sector de Gallinal. Este es hoy el referente o la persona más importante de ese sector del Partido Nacional (PN) que defendió la permanencia en la coalición de gobierno con ministros, es el sector más oficialista del PN, y por otro lado el NEI aparece hoy en el gabinete ministerial a través de la figura del ministro de Vivienda, el arquitecto Saúl Irureta.

EC - No es una presencia formal como representante del NEI.

OAB – No: no es un representante del NEI sino una figura afín al NEI que integra el gobierno a título personal, con el guiño favorable del NEI.

A su vez, los tres diputados del NEI están actuando en una línea muy próxima a la búsqueda de entendimiento con el gobierno, o con el PC y el PN en la aprobación de grandes leyes. Esto tiene un efecto sobre el juego de las mayorías parlamentarias, cuando ya la negociación del gobierno no parte de un mínimo de 55 diputados sino de un mínimo de 58, lo cual acota el juego de la disidencia nacionalista.

EC - ¿Y en cuanto al camino del NE oficial?

OAB - Con respecto al NE oficial, a ese camino que hace poco más de un año queda discutido en la convención, de alguna manera la gente del NEI que en los últimos días da el paso de conformarse como partido y llamarse “Partido Independiente” (no discute el nombre: podría ser muy polémico a quién corresponde el nombre “Nuevo Espacio”), ese NE oficial con Rafael Michelini profundiza los contactos con el EP-FA: a mediados de año públicamente hacen una presentación entre Tabaré Vázquez y Rafael Michelini donde anuncian la conformación de espacios para la discusión de temas programáticos. Esto se acentúa ahora, y el martes se realizó un seminario patrocinado por la Fundación Jean Jaurés, afín al Partido Socialista Francés. Recordemos que hay un punto de convergencia: en la Internacional Socialista participan el Partido Socialista del Uruguay como miembro pleno y el NE como miembro consultivo, aunque próximamente va a pasar a la categoría de miembro pleno.

En este marco aparece prácticamente el prelanzamiento de lo que provisoriamente se está llamando la Nueva Mayoría, es decir un nuevo bloque político que comprende inicialmente al EP-FA y al NE, lo cual marca la desaparición de ese espacio nítido intermedio entre los partidos tradicionales de un lado y EP-FA del otro, con un NE con fronteras con todos. Ahora aparece un NE oficial, con Rafael Michelini, ya en un proceso de asociación con el EP-FA y en la conformación de esto que por ahora se está llamando la Nueva Mayoría… Recuerdo que hace más de 30 años se decía “se está construyendo algo que por ahora se llama Frente Amplio, después habrá que ver qué nombre se le pone”.

EC - Y terminó siendo el FA.

OAB - El “por ahora” fue tanto por ahora, y tanto que se reunían para el Frente Amplio, que el nombre pasó a ser obvio. No sé si se repetirá el camino.

Por ahora vemos la existencia de caminos divergentes de ambas partes del NE, un PI que considera que su responsabilidad es participar ya en la búsqueda de soluciones concretas y responsables para darle gobernabilidad al país, y del otro lado este NE oficial que considera que el país necesita un cambio radical y que debe formarse una gran alternativa de cambio entre todos los que estarían en esa posición, que básicamente y como fuerza principal es el EP-FA.

Por esta bifurcación de caminos, por este divorcio, está desapareciendo en Uruguay ese cuarto espacio común con fronteras en todo el sistema político. Cada parte de ese NE pasa a ser parte de uno de los grandes hemisferios del sistema político uruguayo.

 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
noviembre 22 - 2002