El nuevo escenario nacionalista
Oscar A. Bottinelli.
 

EMILIANO COTELO:
La resolución de la Convención del Partido Nacional (PN), el domingo pasado, significó un cambio importante en el gobierno, pero también impactó sobre la interna del propio nacionalismo. A propósito de este ángulo, el politólogo Oscar A. Bottinelli, director de Factum, nos propone como tema de análisis político para hoy: “El nuevo escenario nacionalista”.

OSCAR A. BOTTINELLI:
Primero recordemos que la resolución del Directorio del PN fue adoptada por nueve votos contra seis, una proporción de 60 a 40, y que la resolución de la Convención –que nos sorprendió a todos, que la preveíamos mucho más reñida, como creo que también los propios actores la preveían– no sólo ratificó la decisión del Directorio, sino que lo hizo aun con más holgura y la proporción pasó a ser de 75 a 25.

Sale fortalecido el presidente del Directorio, Luis Alberto Lacalle, muy claramente; sale extraordinariamente fortalecido Jorge Larrañaga, que fue el propulsor de la convocatoria de la Convención, el que puso en marcha todo esto y que además venía desde hace mucho tiempo planteando la necesidad de alejarse de la coalición de gobierno, lo planteó a fines de 2001, interrumpió en el verano el planteo a raíz de desatarse la crisis argentina, pero luego lo retomó.

Pero también importa que, del lado de los que votaron el oficialismo, es decir del mantenimiento de la coalición de gobierno, sale fortalecido como un referente el senador Francisco Gallinal.

EC - Diríamos que ésos son los “ganadores”.

OAB – Sí: los que salen fortalecidos.

EC - Podemos pasar a ver sector por sector.

OAB - Recordemos que el Herrerismo, Alianza Nacional de Larrañaga y Línea Nacional de Arturo Heber votaron por el alejamiento de la coalición de gobierno, mientras que todo el conjunto de Correntada Wilsonista más Desafío Nacional de Ramírez lo hicieron a favor de continuar en la coalición.

Era una prueba de fuego para el Herrerismo. Recordemos que el grupo tiene una tensión interna entre un subsector cuyo referente es Luis Alberto Heber, que es una fuerza central en la lista 71 en Montevideo, que entre otros integran el saliente ministro de Deportes, Jaime Trobo, y el ex ministro de Economía, Ignacio de Posadas; el subsector encabezado por la senadora María Julia Pou, y fuera de estos dos sectores, con un perfil propio, figuras como el intendente de San José, Juan Chiruchi.

En estos dos años y medio, el Herrerismo ha tenido muchos problemas internos que conjugar. De alguna manera se conjugó esta división de roles entre un liderazgo del partido por parte de Luis Alberto Lacalle y la Secretaría General del Herrerismo por parte de Luis Alberto Heber. Discutir la coalición de gobierno lo dejaba en el medio entre una posición muy opositora que encabezaban el grupo de María Julia Pou y el intendente de San José, Juan Chiruchi, y una posición inicialmente más partidaria de mantener la coalición de la 71 y Luis Alberto Heber.

Fue una prueba de fuego volcar al Herrerismo, primero en el Directorio y luego en la Convención, todo en bloque, a favor de la salida del gobierno. Además, en todo el PN pesó el hecho de que había muchos que debían abandonar los cargos: es un problema difícil plantearle a la gente que tiene que dejar sus posiciones y alinearla en una posición de alejarse del gobierno.

EC - Recordemos que no se van sólo los ministros blancos: con ellos se van todos los funcionarios de confianza que ellos designaron.

OAB - Se van todos los que están en lo que hoy se llama administración central: ministros, subsecretarios, directores generales de los ministerios, los denominados directores generales de secretaría de Estado, y además directores de división, asesores... Es un número muy grande de gente que abandona el gobierno: no se van cinco personas, como a veces da la sensación. A muchas de ellas el trance personal podía estar afectándolas en una decisión política. Recordemos que el Herrerismo es más o menos la mitad del PN y logró pasar la prueba de fuego interna, logró estar en la decisión mayoritaria y por lo tanto hacer valer su peso de primera fuerza del partido, no una primera fuerza que pierde la conducción por debilidad. Por lo tanto se fortalecen el liderazgo partidario de Luis Alberto Lacalle, la unidad interna del Herrerismo y el papel que cumple Luis Alberto Heber como secretario general del Herrerismo, carácter en el que habló en la Convención. Recordemos que Lacalle habló como presidente del Directorio y Luis Alberto Heber lo hizo dando la posición del Herrerismo.

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EC - ¿Qué pasó con el “no Herrerismo”?

OAB - Recordemos cómo se presentó a las elecciones todo aquello que no es Herrerismo. Por un lado juega un papel especial Arturo Heber, que tuvo su propia lista al Senado, que en aquel momento votó sólo en Florida; el resto del “no Herrerismo”, que había votado en las elecciones internas las precandidaturas presidenciales de Ramírez, Volonté y Ramos, terminó de la siguiente manera: el sector de Ramos terminó en una dispersión muy grande, y los de Ramírez y Volonté conformaron una lista al Senado que encabezó Jorge Larrañaga.

Después, esto estalló en varios grupos. Mucha gente no estaba necesariamente con alguien en particular: podía estar con Larrañaga, con Gallinal, con Carlos Julio Pereyra en el Movimiento de Rocha, con Volonté o en el conjunto de los que no estaban con Lacalle y el Herrerismo.

Esta situación de la Convención ofició como una divisoria de aguas, obligó a definirse a mucha gente que acompañó a este sector en las elecciones de 1999. Por lo menos la primera definición era si votaba el alejamiento del gobierno, que en este espacio del “no Herrerismo” –dejando de lado a Arturo Heber, que es un grupo especial– implicaba alinearse con Larrañaga, o se alineaba por el mantenimiento de la coalición de gobierno, más próxima a Correntada Wilsonista o a Desafío Nacional. Para esta gente que estaba entre Larrañaga y Ramírez, entre Larrañaga y Correntada, oficiaba como una divisoria de aguas.

Viendo las cifras de la Convención podemos ver que esta divisoria operó favorablemente hacia Alianza Nacional de Larrañaga, porque efectivamente se volcó mucha gente al voto en contra del mantenimiento de la coalición de gobierno de gente a la que oficialmente hasta ese momento se la veía más cerca de Desafío Nacional y Ramírez, próxima a integrarse a Correntada Wilsonista o navegando en el medio.

Esta divisoria de aguas fue un factor muy importante porque dejó de existir el “no Herrerismo” como una especie de gran conglomerado y pasó a existir de un lado un “no Herrerismo” claramente opositor al gobierno con Jorge Larrañaga y su sector Alianza Nacional, que obtuvo un muy importante apoyo en la Convención, y del otro dos sectores partidarios de una línea más oficialista, del mantenimiento pleno de la coalición de gobierno. Estos dos sectores son Correntada Wilsonista y Desafío Nacional, de Ramírez; y veamos cómo pesan hoy en el PN. Larrañaga y Alianza Nacional andan promedialmente en el 20%, mientras que el Herrerismo anda en el 50%.

EC - ¿De qué son esos porcentajes?

OAB - De intención de voto, más bien presidencial o por sector –hay un poco de variación–, entre agosto y setiembre.

EC - ¿Puedes repetir los números?

OAB - Alrededor de la mitad del partido corresponde al Herrerismo, y una quinta parte a Larrañaga y Alianza Nacional. Después está Correntada Wilsonista por debajo del 10%, y las dos figuras que aparecen con intención de voto importante, cada una de ellas por debajo del 5%, son el senador Francisco Gallinal, que fue creciendo en las encuestas y en la visibilidad pública, hasta el punto de que se lo puede considerar un gran referente de Correntada Wilsonista en esta Convención, y el embajador Alberto Volonté, que tiene más o menos la misma adhesión que Gallinal de la opinión pública. Obviamente, hay otras figuras importantes como el senador Carlos Julio Pereyra, del Movimiento Nacional de Rocha, y el ex ministro de Industria, Sergio Abreu.

Correntada Wilsonista está integrada también por Jorge Gandini, por ejemplo, lo que quedó de Propuesta Nacional, la lista 250 de Montevideo, y otras figuras independientes.

Por otro lado, Ramírez y Desafío Nacional que andan por el 6-7% de intención de voto, conforman un sector propio que cuenta con la apoyatura de la lista 903 de Montevideo, que tiene a su frente al renunciante ministro de Trabajo, Álvaro Alonso.

EC - Mencionaste en un par de oportunidades al diputado Arturo Heber. ¿Cómo juega en este esquema nuevo?

OAB - Lo mencioné por separado porque, si bien no está en el Herrerismo, tampoco integró ese otro “no Herrerismo” que estuvo en torno a la lista al Senado encabezada por Larrañaga, Carlos Julio Pereyra, Álvaro Alonso y Gonzalo Aguirre. Arturo Heber tiene su propio grupo, Línea Nacional, que jugó en la primera línea en las últimas semanas en el alejamiento de la coalición de gobierno. Este grupo tiene una intención de voto en torno al 4% en todo el país, tiene un perfil propio y aparece conformando esta especie de coalición o alianza mayoritaria que triunfa en la Convención junto al Herrerismo y Alianza Nacional.

Ahora se ve un cambio de juego interno en el PN. Así como hablábamos de que se creaba una especie de triangulación o tríadas en el escenario nacional, también hay un juego de tres, o de cuatro, dentro del PN. Por un lado el Herrerismo, por otro Alianza Nacional como una gran pata, y por otro Correntada Wilsonista, el grupo de Ramírez y el de Arturo Heber. El juego Larrañaga – Herrerismo - Correntada va a ser muy importante en el manejo del PN en los próximos tiempos. Sin duda Larrañaga y Lacalle, que aparecieron juntos, van a ir distanciándose, Larrañaga hacia un línea más fuertemente opositora; Correntada Wilsonista, como Ramírez, en una línea más oficialista; y el Herrerismo jugando como péndulo de la balanza entre la línea de mayor acuerdo con el gobierno y la de mayor alejamiento.

En los próximos meses irá viendo tema a tema este juego y este manejo. Esto va a plantear un nuevo escenario en el PN. Lo más importante es que se rompe esa línea Herrerismo – “no Herrerismo” para darse un juego de varias patas sobre la mesa, donde aparece Lacalle encabezando la mayoría del partido y Larrañaga claramente como el primer desafiante, pero desde una línea inequívocamente opositora y no confundible ahora ni con la de Correntada Wilsonista ni con la de Desafío Nacional.

 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
noviembre 8 - 2002