El fuerte cambio en la arquitectura política
Oscar A. Bottinelli.
 

EMILIANO COTELO:
Este lunes, el Directorio del Partido Nacional (PN) sorprendió con su decisión de proceder al retiro de sus ministros y proponer, además, la reformulación de sus relaciones con el gobierno. Pasado mañana, domingo, la convención nacionalistas dará su última palabra.

A propósito de este tema, que hemos venido tratando a lo largo de la semana en distintas entrevistas, el politólogo Oscar A. Bottinelli, director de Factum, nos propone como tema de análisis político para hoy: “El fuerte cambio en la arquitectura política”. Un análisis cuanto todavía falta el pronunciamiento de la convención?

OSCAR A. BOTTINELLI:
Este movimiento nacionalista merece distintos análisis. Uno, que preferimos dejar para después de la convención, es la nueva arquitectura interna del PN. En estos episodios ha habido cuatro figuras relevantes: Larrañaga, impulsor del movimiento; Lacalle, que vuelca el fiel de la balanza; Gallinal que emerge como el gran referente de Correntada Wilsonista; y Ramírez con su ministro Alonso, en una posición muy intransigente a favor del mantenimiento de la coalición.

Pero hay dos movimientos, o un gran movimiento hacia afuera con dos efectos, lo que tiene que ver con la arquitectura de gobierno y lo que tiene que ver con la arquitectura político-partidaria.

El tema central sobre esta coalición de gobierno tiene que ver con lo siguiente. Entre este gobierno y el anterior hay como diferencia de por medio el cambio de sistema electoral, el cambio en la elección del presidente, el balotaje. Nos referimos a que en el gobierno anterior el presidente de la República fue elegido por el partido más votado, que fue el Partido Colorado (PC), que ganó per se las elecciones y luego llamó al PN a formar una coalición de gobierno para tener las mayorías parlamentarias y poder gobernar con fluidez.

En esta oportunidad el PC, que pasa al balotaje contra el Frente Amplio (fa), que fue la primera fuerza, propone al PN un pacto que se firma el 11 de noviembre, entre la primera y la segunda vuelta en 1999, no solamente para gobernar sino para tratar de ganar el gobierno. Jorge Batlle es elegido presidente de la República por una coalición electoral formada por el PC y el PN, que se traduce en una coalición de gobierno. Esto pudo ser una coalición muy fuerte, con dos partidos en pie de igualdad, que fue lo que pretendió el PN. El PC entendió en cambio que las reglas eran las mismas del sistema anterior, que el PC tenía el gobierno, llamaba al PN a colaborar, uno como titular del gobierno y el otro como auxiliar o sostén. Esta doble visión explica en buena medida, aparte de otros temas, incluyendo la personalidad del presidente, visiones que generaron un permanente rechine, hasta este estallido. Fue muy claro en distintas manifestaciones del presidente del directorio, el doctor Lacalle, esta diferencia de visiones sobre la coalición, sobre lo que pudo ser según la visión nacionalista y lo que fue, de alguna manera sobre lo similar de esta coalición a la del gobierno anterior y lo diferente que debió ser desde el punto de vista del PN.

EC - ¿Cuáles son las nuevas arquitecturas posibles?

OAB – Partamos de la hipótesis de que la convención ratifica la decisión del directorio, porque si no la ratifica hacia fuera no habrá cambios, por lo tanto el resto del análisis no tiene sentido -sí lo tiene hacia adentro del PN-. El ejemplo que se menciona mucho como contrapartida a esta coalición que tiene cierto parecido con la que tuvo el gobierno anterior entre el PN presidido por Volonté y Sanguinetti, es la gobernabilidad que dio el PN bajo la presidencia de Wilson Ferreira Aldunate a la primera presidencia de Julio María Sanguinetti.

EC - ¿En qué consistía básicamente?

OAB – Primero gobernabilidad parlamentaria, no era una coalición parlamentaria, no era que automáticamente el PC y el PN sentían que tenían que acordar. Hubo leyes importantes que fueron aprobadas con los votos del PC y el EP-FA, sin los del PN, y hubo leyes aprobadas por el PN y el EP-FA que merecieron el veto del Poder Ejecutivo; en ese momento el PC tenía votos suficientes para respaldar al presidente y mantener los vetos. No es lo mismo gobernabilidad parlamentaria que coalición parlamentaria. A la gobernabilidad parlamentaria se le sumó la coparticipación administrativa, es decir que en los entes autónomos de cinco miembros el presidente y dos más que conformaban la mayoría eran del PC, y los dos en minoría correspondían al PN -es el esquema actual-. Además hubo una presencia que podríamos calificar de simbólica en el gabinete, no simbólica porque no las personas no ejercieran funciones, sino porque no implicaban un compromiso político pleno del PN. Enrique Iglesias como ministro de Relaciones Exteriores, Ugarte como ministro de Salud Pública, Presno como ministro de Industria y Energía eran personas que siendo de filiación blanca no estaban representando plenamente al PN, como lo pueden hacer figuras de primera línea política como Álvaro Alonso, Carlos Cat, Jaime Trobo, Sergio Abreu y Antonio Mercader, figuras de primerísimo plano de los distintos sectores del PN.

EC – Eso era, a grandes rasgos, la gobernabilidad instaurada por Wilson Ferreira Aldunate. ¿Cuáles serían las posibilidades actuales?

OAB – Vamos a ver un rango de posibilidades. Una puede ser una coalición parlamentaria, que es lo que surge de las palabras de Lacalle, es decir mantener un funcionamiento fuerte de coalición entre PC y PN en el plano legislativo, discutir allí las soluciones y las leyes y aprobar los paquetes de leyes, entre otras varias pendientes de los acuerdos con los organismos internacionales, particularmente con el Fondo Monetario Internacional. Esta coalición parlamentaria se completaría con el mantenimiento de la coparticipación administrativa, es decir con la presencia en minoría en los entes autónomos, donde se cumple esencialmente una función de contralor.

EC - ¿Otra posibilidad?

OAB – Otra posibilidad sería esta misma, pero reduciendo la intensidad en el plano legislativo, en lugar de a una coalición ir a una gobernabilidad como la de Wilson. Traduciendo esto diríamos: lo más probable es que acordemos, pero no necesariamente estamos obligados a hacerlo. El PC podrá acordar con el EP-FA, del mismo modo que el PN. De alguna manera ésta es la diferencia entre gobernabilidad y coalición.

EC – Veamos la tercera posibilidad.

OAB – La tercera posibilidad es una coalición parlamentaria firme, sin coparticipación administrativa, que sería el planteo alternativo que está formulando esencialmente Ramírez, quien dice que si el PN se va del gabinete debe irse también de los entes autónomos y mantener la relación exclusivamente en el plano parlamentario.

La última posibilidad es la de la gobernabilidad parlamentaria. No habría coalición en el Parlamento, no se estaría tan obligado, y además se retiraría de los entes autónomos. Esta postura no es específicamente sostenida por nadie en este momento. Se puede decir que Lacalle apunta a la coalición parlamentaria y coparticipación administrativa, Larrañaga a la gobernabilidad parlamentaria y coparticipación administrativa y Ramírez a la coalición parlamentaria sin coparticipación administrativa.

EC – Veamos el capítulo entes autónomos.

OAB – La discusión de fondo es si los cargos en los entes autónomos son cargos de gobierno desde el punto de vista político, y por lo tanto los asumen sólo quienes están en el gobierno, o si son órganos un poco alejados de la administración, con directorios plurales, que requieren la presencia de una mayoría que gobierne y una minoría que controle. Esta última es la visión del EP-FA para estar presente en los entes autónomos. Esto se cruza nuevamente en la discusión del PN.

EC - ¿Alguna consideración más?

OAB – Un tema importante, porque está detrás de esta decisión del PN y es no sólo un cambio en la arquitectura de gobierno sino un cambio en la arquitectura político - partidaria del país: desde el balotaje quedó instaurado en Uruguay para la opinión pública un esquema bipolar: ver dos grandes bloques, uno tradicional de partidos tradicionales y otro que es la izquierda, es decir PC más PN como una sola cosa y el EP-FA por otra. Esto significó la dilución del tripartidismo.

Con este paso, el PN apunta a golpear esta visión bipolar, a restaurar el tripartidismo y a presentar un diseño de un sistema con un partido de gobierno, el PC, un partido nítidamente en la oposición, el EP-FA, y un partido en el medio que no está en el gobierno ni en la oposición, que sería el PN; volver a las reglas del tripartidismo que se perdieron en los últimos años y con mucha fuerza para la opinión pública a partir del balotaje.

 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
noviemrbe 1 - 2002