El Frente Amplio, el partido y el gobierno
Oscar A. Bottinelli.
 

EMILIANO COTELO:
El conflicto entre la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM) y Adeom plantea el problema de quién gobierna la Intendencia y cuál es la responsabilidad del Frente Amplio (FA). La relación entre la estructura política y la estructura de gobierno, entre el partido y la administración, es un debate presente en la izquierda desde hace 12 largos años, cuando el FA asumió la conducción de la comuna capitalina. Este tema da lugar al análisis político de hoy del politólogo Oscar A. Bottinelli, cuyo título es: "El Frente Amplio, el partido y el gobierno".

OSCAR A. BOTTINELLI:
Primero quiero hacer, una aclaración porque hubo alguna confusión respecto de las cifras manejadas el viernes pasado sobre intención de voto, preferencias y nivel de confianza entre el FA y Tabaré Vázquez.

La intención de voto para el EP-FA es de 52%, la preferencia por Tabaré Vázquez es de 34%, prácticamente los dos tercios de ese 52%. Luego manejé la cifra de 17% como el nivel de personas que confían plenamente en Tabaré Vázquez. Esta cifra no está marcando que Tabaré Vázquez tenga una adhesión de 17%: su adhesión es de 34%, pero hay tres círculos, uno que llega hasta el 17% del país, cuya adhesión a Tabaré Vázquez llega al extremo de decir "es la persona en quien confío plenamente" (es la adhesión de hierro); otro que va del 18% al 34% que abarca a la gente que lo prefiere como presidente, sin que la adhesión tenga ese nivel de incondicionalidad; el resto opta por el FA y preferiría otro candidato o no tiene una preferencia específica por candidato.

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Pasemos al tema de hoy: el FA, el partido y el gobierno. Si uno hubiera analizado este tema tres meses atrás hubiera parecido demasiado teórico, como que tenía que ver con una clase de ciencia política, pero ese conflicto IMM - Adeom, la intervención de Tabaré Vázquez, la polémica interna que ha surgido en relación a esto en el FA marcan que es un tema muy práctico analizar la relación entre la fuerza política y la estructura de gobierno.

Esto lleva a plantear, primero, cuál es el papel que se asigna al partido político, que no es el mismo siempre ni en todos los partidos. Se puede considerar que la función del partido es exclusivamente electoral: realizar el esfuerzo de captación, de apoyo para llevar figuras al gobierno y el Parlamento. Esas figuras van a estar en función de un programa político, de gente que se reúne por tener determinadas ideas o visiones comunes del país y del mundo y, una vez elegidas, el partido o no tiene incidencia (por lo tanto cumple una finalidad estrictamente electoral), o existe en forma permanente -esto se ve mucho en el Partido Colorado (PC)- pero se ve como estructura funcionante más bien centrada en todos los que ocupan cargos electivos o políticos, cargos de confianza, por ejemplo en la administración, es decir que el partido queda reducido como estructura funcionante a aquello que está actuando en el gobierno, en el Parlamento, si estamos hablando en el plano nacional. Si es así, el conflicto difícilmente se dé el conflicto porque unos y otros son las mismas personas.

Otra cosa es cuando se considera al partido como algo permanente, con una estructura participativa en el sentido de que hay funcionamiento regular, convenciones, comités ejecutivos. Este tiende a ser el caso del Partido Nacional (PN) y es claramente el del FA, que hace que entre la estructura política muy compleja, muy grande, con distintas vertientes de elección y decisión, sectores políticos por un lado, delegados de base por otro, y la estructura de gobierno haya personas con una distancia importante. El tema importa en estos casos, donde los partidos tienen un funcionamiento que no coincide plenamente, donde no son círculos concéntricos los cargos de gobierno y de decisión partidaria.

EC - Ese es un primer enfoque: cuál es el papel de un partido político.

OAB - El segundo se refiere a la relación entre el partido y el gobierno. Se puede decir que el gobierno es el partido cuando el partido termina actuando exclusivamente con los que integran el gobierno o cuando se acepta que quienes ocupan el gobierno -en primer lugar el presidente de la República- sean quienes tomen las decisiones, y el partido los sigue. Esa es una forma de funcionamiento, y uno diría que el PC en el gobierno lleva esta forma de funcionamiento. Es una forma muy práctica, no hay muchos rechinamientos entre el gobierno y el partido, salvo que los haya dentro del gobierno, entre una fracción y otra.

Otro tema es a la inversa, cuando hay un partido muy estructurado. Fue la concepción de los viejos partidos socialdemócratas europeos de la primera mitad del siglo pasado: se entendía que el partido funcionaba orgánicamente con sus autoridades, y el gobierno era mandatado por el partido. Todas las grandes decisiones eran tomadas en el eje del partido y no del gobierno. Es un esquema también relativamente simple, que tiene como elemento que lo hace muchas veces más funcional el hecho de que el jefe de gobierno y el jefe del partido son la misma persona. En este caso uno diría que el partido manda al gobierno.

Hay otra posibilidad. Vimos que el gobierno puede mandar al partido, que el partido puede mandar al gobierno, que el gobierno puede ser el partido sin diferencias entre uno y otro, pero también puede haber un gobierno por un lado y un partido por otro, ambos corriendo en forma independiente. Parece ser la tesis que viene surgiendo en el FA, que fue explícitamente manejada por Tabaré Vázquez en su alocución a los dirigentes y funcionarios municipales que fueron a la sede del FA a comienzos de semana. Es decir que este conflicto es un tema de la Intendencia, la Intendencia fue elegida por el FA, pero no es manejada por ese partido.

Pero el FA no ha seguido una línea permanente en ese sentido. Tanto en el plano parlamentario, es decir en las bancadas de senadores y diputados, como en la Junta Departamental, tiene la idea de que la relación entre el partido y los parlamentarios debe ser que el partido marca la conducta de los parlamentarios, salvo cuando les da libertad de acción. Por ejemplo en la ley de asociación de Ancap (esta ley tan polémica que está sujeta a recolección de firmas y referendo), el FA tuvo una actitud dividida inicialmente, ya que senadores importantes como Astori, Couriel y Rubio participaron en su elaboración; luego el FA se opuso y obligó a los legisladores a votar en contra, incluyendo a aquellos que habían participado en la redacción. En este caso no se conciben como cosas independientes la función en el Parlamento y las decisiones del partido. La fuerza política toma la decisión, puede mandatar y el parlamentario ejecuta.

Incluso en los períodos anteriores, en el primer período de Arana y algo en el de Tabaré Vázquez, hubo situaciones en que el tema se discutió. Recuerdo que un importante dirigente del FA hacía esta distinción: los ediles en tanto personas que ocupan un cargo de tipo parlamentario responden a la fuerza política y son mandatados por ésta; la Intendencia no, porque es de todos los montevideanos. Ahí había una autonomización de la función del Poder Ejecutivo, que no tienen los parlamentarios. El FA ha funcionado de esta manera desde que asumió la Intendencia municipal, con la idea de que la faz parlamentaria puede ser mandatada por la fuerza política, pero no así la ejecutiva (en este caso la Intendencia y eventualmente la Presidencia de la República).

EC - Podríamos ver cómo funciona el PC o cómo funcionó el PN cuando fue gobierno.

OAB - El PC funciona con el esquema en general simple de que hay una cierta confusión entre partido y gobierno. Cuando digo "confusión" me refiero a que se funden y por lo tanto los conflictos, si se dan, son entre ramas del gobierno, entre las que responden a un grupo y las que responden a otro.

EC - ¿Cómo ha sido en el PN?

OAB - El PN, que funciona con esta organicidad, no ha funcionado así cuando fue gobierno. Cuando fue gobierno, si bien funcionaron la Convención y el Directorio, esos órganos no tuvieron el papel tan trascendente que tienen en la actualidad: en ese momento su esquema de funcionamiento operó más parecido al esquema del PC. Con todo hay que decir lo siguiente: Lacalle era el jefe de PN indiscutiblemente, desde el momento en que era el presidente de la República, y eso facilita mucho las cosas.

¿Qué pasaría con un eventual gobierno del FA? Sin duda hay un liderazgo reconocido, no discutido de Tabaré Vázquez en el FA, y un eventual gobierno del FA supondría tenerlo como presidente de la República, lo cual da un mismo vértice de decisión. El tema es: toda esa estructura complicada del FA, con tantas instancias de discusión y decisión, ¿va a operar así en un gobierno del FA, va a operar para mandatar a los parlamentarios pero no para marcarle línea política al gobierno? ¿Va a ser o no responsable del gobierno, o va a ser una especie de correa de transmisión entre el gobierno y la sociedad para buscar apoyo de la sociedad al gobierno y movilizarlo en ese sentido?

Esta es la incógnita que queda, porque por un lado el FA ha marcado como una cosa muy importante la estructura política, la estructura participativa con sus comités y sus delegados, pero luego dice que el gobierno es autónomo; toda estructura deja una interrogante en cuanto a cuál es su función en el caso de acceder al gobierno. No es una función que se termina: el gobierno por ser autónomo no va a funcionar de la misma manera en que han funcionado los partidos tradicionales, tomando las decisiones de gobierno entre quienes ocupan los cargos de gobierno.
 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
octubre 18 - 2002