Los desafíos que tiene por delante el FA
Oscar A. Bottinelli.
 

EMILIANO COTELO:
El pasado viernes difundimos aquí, En Perspectiva, la última Encuesta Nacional Factum con datos al cierre de setiembre, datos que provocaron impacto y comentarios en el medio político, ya que por primera vez aparece un escenario en que el Encuentro Progresista-Frente Amplio (EP-FA) supera la mayoría absoluta del país.

Recordemos los datos: EP-FA 52%, Partido Colorado (PC) 15%, Partido Nacional (PN) 15%, Nuevo Espacio (NE) 2% y entre indefinidos, en blanco y no contesta totalizan 16%. Como anunció el viernes el politólogo Oscar Bottinelli, director de Factum, el análisis daba para más, de modo que hoy retomamos el comentario. El título: “Los desafíos que tiene por delante el FA”.

OSCAR A. BOTTINELLI:
Vamos a hacer una lista de desafíos.

EC - ¿Cuántos?

OAB - Van a ser siete. No quiere decir que sea exhaustivo, que sean todos ni que el que vamos a ver sea el orden.

Primero: hay que tener en cuenta que a las cifras que acabas de mencionar se llega en el peor momento para el gobierno, para la coalición y para ambos partidos tradicionales. La situación puede mejorar, puede seguir igual o puede empeorar. Si no empeora, aunque siga siendo tan mala como hoy, puede venir el acostumbramiento (puede venir o no). Si viene el acostumbramiento, la gente mira las cosas de otra manera, no se estará en el estado de shock que los uruguayos estamos viviendo desde junio a hoy, que provoca la reacción crispada, dura. Después de un período de acostumbramiento ya se es más exigente a la hora de ver el futuro y se puede pensar menos en meramente castigar hacia atrás, es decir pensar más en las ofertas que con realismo pueden tratar de salir hacia delante y menos en el atrás. Esto puede ocurrir o no, pero es un desafío para el FA.

Segundo desafío: el triunfalismo, que esta semana campeó a lo largo y ancho de la dirigencia y la militancia frenteamplistas. Precisamente este miércoles, en su audición semanal, el propio Tabaré Vázquez advirtió sobre ese riesgo. El presidente del EP-FA alertó a no marearse frente a la Encuesta Nacional Factum que da al EP-FA un 52% de adhesiones electorales, y dijo textualmente: “Seríamos hipócritas si dijéramos que esos resultados nos disgustan, pero no debemos marearnos porque las encuestas nos dan bien”. La advertencia aparece ante varios riesgos que ocasionan las actitudes triunfalistas: la soberbia, la minusvaloración del adversario y quizás el mayor de los riesgos, el que se llama comúnmente dormirse en laureles. En este caso sería aún más grave porque sería dormirse en los laureles que aún no se han conquistado.

Tercero: falta de adversarios contundentes. El PC está en una situación complicada: por un lado está sin discurso, sin poder reaccionar frente a la crisis, pero además tiene un problema interno muy grande: se cayó una de las dos grandes columnas del partido, que es la Lista 15. La caída de la 15, de lo que podemos llamar el “jorgismo”, dejó al PC prácticamente con una sola columna, que es el Foro Batllista. Esto requiere un reacomodo y, hasta que no se produzca, no se verá qué capacidad de reacción tiene el PC.

EC - ¿A qué te refieres cuando dices que “se cayó la Lista 15”?

OAB - A que a nivel de la opinión pública ese sector ha tenido una caída formidable. La caída del PC es esencialmente una caída de la 15. El Foro se mantiene más o menos igual, como estaba hace un año.

EC - Tú decías que el tema era la falta de adversarios contundentes.

OAB - El otro es el PN, que está en un proceso de reacomodo, de reorganización; el Herrerismo en particular está en un proceso de rearticulación. Pero el PN está muy acostumbrado a manejarse con dos grandes columnas, dos grandes polos, a veces compitiendo en forma fuerte y crispada, y en este momento el “no – Herrerismo” sigue con dificultades para articularse: es una constelación dentro de la cual hay estrellas mayores y menores, pero no se logra una corriente, como para que queden dos grandes columnas equilibradas. Eso le está restando potencial.

Cuarto desafío. Hay muchos indicadores de encuestas y de la vida que muestran que en Uruguay hay un profundo desencanto y pesimismo de mucha gente con el propio país, y también un importante pesimismo sobre el futuro. La percepción que tenemos es que el EP-FA crece más por demérito ajeno, por culpa ajena, que por mérito propio. Hay un conjunto de gente, alrededor de la décima parte del país, que es lo que se ha ido desplazando políticamente en estos meses, que ha abandonado a los partidos tradicionales más que nada por descreer en ellos, y se ha sumado al FA sin tener una gran creencia ni confianza en la izquierda. Es un crecimiento por desilusión y no por ilusión, es algo que tiene endeblez en sí mismo: si no se logra generar una ilusión esa captación no se consolida, no se afirma.

Un quinto desafío tiene que ver con el propio Tabaré Vázquez. El 52% de los uruguayos se inclina a votar hoy al EP-FA, pero cuando se pregunta a quién se prefiere como próximo presidente, Tabaré Vázquez es mencionado por un 34%, y cuando se pregunta en qué dirigente político se confía, solamente el 17% de los uruguayos dice confiar en Tabaré Vázquez. Hay una realidad: Vázquez va a ser el candidato presidencial, y –es un dato obvio– vencería en cualquier elección interna, ya sea una elección interna de afiliados como la que hubo el 26 de mayo de este año, ya sea que hubiera confrontación en las elecciones preliminares de abril, que quizás se corran a julio de 2004. Esta distancia que presenta Tabaré Vázquez, entre el 52% del FA, 34% de preferencia personal y 17% en confianza, está marcando elementos que implican la necesidad de reforzar la imagen, el perfil del candidato. Sobre todo es importante ver que la preferencia y la confianza en Vázquez son menores en los niveles educativos superiores, que son los de mayor peso cualitativo, son los sectores que tienen mayor peso en el proceso de formación de la opinión pública.

EC - Veamos los dos últimos desafíos de tu lista.

OAB - El sexto tiene que ver con algo que se observa hoy. Si gana, el FA ganaría el gobierno de un país con muy serias dificultades, en una situación crítica. En general la administración del FA en la IMM a lo largo de dos períodos y medio transcurrió en épocas de bonanza, donde el crecimiento y la recaudación fueron constantes, donde se pudo ir a un crecimiento muy fuerte de los impuestos, lo que llevó a que hubiera pocas limitaciones en el gasto. Ahora la tendencia se revierte de manera muy fuerte, producto de toda la situación nacional, y esto está generando conflictos muy serios. Está el conflicto con Adeom, que no sólo ha dado lugar a un conflicto entre una administración y un sindicato, sino que como una fuerza política de izquierda, donde son dirigentes del FA los que gobiernan y administran la intendencia, y son militantes del FA los que militan más activamente en Adeom: el conflicto cruza por dentro del FA. Hay otro conflicto con el transporte colectivo de Montevideo, con las empresas de ómnibus, con el servicio de ómnibus, que enfrenta a la Intendencia con la Unión Nacional de Obreros y Trabajadores del Transporte (Unott); en este caso también ocurre que el conflicto pasa por adentro de FA. La dirigencia del Pit-Cnt está integrada por muchas figuras vinculadas al FA, y vimos el enfrentamiento que se está dando entre la Intendencia y el Pit-Cnt, que se puede reflejar en el debate que hubo en la Mesa Política del FA, más que debate esa escena de un Mariano Arana escuchando las más duras críticas de José D’Elía, una figura histórica, presidente honorario del Pit-Cnt, que fue candidato a la Vicepresidencia de la República por el FA y es uno de los miembros de honor, una de las personalidades que integran el Plenario Nacional del FA. Es el problema de un gobierno que en sus decisiones puede estar obligado a tomar medidas duras, por otro lado tiene las presiones de los intereses que se van a expresar en sindicatos, lo que se llama intereses corporativos, que en este caso son sindicatos, en otros son grupos empresarios y en otros empresas individuales, pero siempre hay intereses de pequeños conjuntos del país –pueden ser decenas de miles, pero no es la ciudad entera ni el país entero–. Ese tipo de problemas implica un desafío muy grande para el FA, uno de los cuales estará presente de aquí en adelante con la propia Intendencia.

Hasta ahora el EP-FA ha crecido en una actitud de oposición pura y simple, mediante la estrategia del “no”, y el séptimo desafío es el siguiente. La incógnita –y es meramente eso, una pregunta sobre la cual no se sabe la respuesta– es cuál es el mejor camino para ganar. Si es seguir por esta ruta, la de decir no a todo y callarse la boca, o si, al acercarse las elecciones, la opinión pública exigirá una actitud más positiva, ver las cartas, cuáles son las soluciones que propone y si las mismas son viables, son realistas, se pueden hacer ahora. Esa es la duda; el desafío es si necesita pasar de una cultura de oposición y que las respuestas sean recibidas bien por la gente, como válidas para la salida de la crisis.

Esta es una enumeración de desafíos. En un momento que da para el triunfalismo en el FA, sin embargo tiene todo esto para preocuparse.
 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
octubre 11 - 2002