El EP-FA obtendría hoy el 52% de los votos
Oscar A. Bottinelli.
 

EMILIANO COTELO:
El 31 de octubre de 2004, dentro de 25 meses, se realizan las elecciones nacionales. En los últimos cuatro meses han ocurrido en el país hechos de gran impacto, como la liberación del dólar, que casi duplicó su cotización, la crisis bancaria, el crecimiento fuerte de la desocupación, la caída del salario...

Todos estos hechos son susceptibles de impactar sobre la opinión pública y de modificar los comportamientos políticos. Sin duda el comportamiento político más importante es el que se traduce en las preferencias políticas y en el voto.

Factum mide mensualmente estas actitudes y opiniones de la gente, y en este informe nos presenta “El Estado de la Opinión Pública al cierre de setiembre: ¿qué votarían los uruguayos si hoy hubiera elecciones?”. Vamos a ello.

OSCAR A. BOTTINELLI:
En primer lugar, algo que siempre decimos: la necesidad de precisar qué son las encuestas. Son una medición de un estado de opinión pública en un momento determinado, que normalmente se traduce con el concepto de una fotografía. La sucesión de encuestas como estas que desde hace 13 años venimos haciendo mensualmente es una película: se ven las subidas, las bajadas, los cambios. Cuando uno ve una tendencia puede decir que, hacia el futuro, lo más probable es que se vaya por un camino u otro, y que muy difícilmente se vaya por algún otro.

EC - De todos modos las encuestas no son pronósticos.

OAB - No son pronósticos, ni mucho menos se está anunciando que el resultado de las elecciones vaya ser uno determinado. La encuesta dice lo que está ocurriendo hoy, con todos los acontecimientos fuertes que han venido ocurriendo.

En los 25 meses que faltan para las próximas elecciones muchos factores pueden variar. En primer lugar hoy no hay elecciones, por lo tanto no hay campaña electoral y el gobierno juega con los plazos: todo gobierno sabe que tiene equis cantidad de meses para (aquella frase famosa de Ignacio Posadas) que “los tiempos económicos calcen con los tiempos electorales”.

EC - Faltan dos años.

OAB - Faltan dos años para las elecciones nacionales. Para las internas no se sabe, porque si bien las disposiciones transitorias de la Constitución marcan el mes de abril, justamente por ser disposiciones transitorias la tesis es que pueden variar por ley y hay conversaciones avanzadas, a partir de una iniciativa del diputado Arturo Heber, de trasladarlas a junio o julio e incluso nosotros hemos sugerido el mes de agosto.

EC - Para acortar el período electoral.

OAB - Sí, que es extraordinariamente largo. Esta encuesta está elaborada con los datos cerrados a setiembre, sobre 896 casos; en cuanto a los márgenes de error manejémonos con alguna precisión, porque este término se maneja muy mal, no sólo por parte de la prensa y de la gente, sino a veces también por las propias encuestadoras –acabamos de ver lo que publica Ibope en su ficha técnica en Brasil, y comete errores de concepción estadística muy grandes al manejar el tema. Bien: para el Encuentro Progresista - Frente Amplio (EP-FA) la mayor probabilidad es un error máximo de 1,7% en más o en menos, y una menor probabilidad de que el error aumente hasta el 3,3%; para los partidos tradicionales, el error más probable es de hasta un 1,2%, y una menor probabilidad de que llegue hasta el 2,4%. La encuesta es representativa de todo el país, tanto urbano como rural, es decir del 100% del electorado.

***

EC - ¿Cuál era la pregunta que se les hacía a los encuestados?

OAB - Consta de tres etapas.

La primera es: “Imagine que hay elecciones de presidente y Parlamento el próximo domingo; ¿a qué partido político se inclinaría a votar?”.

Hay un segmento que de primera no contesta, entonces se le pregunta directamente: “¿A quién votaría para presidente de la República?”. Esta especie de voto personalizado ha bajado muchísimo; la gente que no decía partidos sino candidatos, ahora prácticamente de primera ya está diciendo el partido.

Por último, a los que no eligen, se les pregunta: “¿Por cuál partido siente mayor simpatía?”, lo que permite construir estos cuadros, que son intención de voto más simpatía, lo que hemos resumido en la expresión “inclinación política”.

EC - Los datos al cierre de setiembre son los siguientes.
EP-FA 52%;
Partido Colorado (PC) 15%;
Partido Nacional (PN) 15%;
Nuevo Espacio (el oficial, encabezado por el senador Rafael Michelini) (NE/M) 2%;
Nuevo Espacio Independiente (NEI) más Unión Cívica (UC) menos del 1%;
Indefinidos 16%.

Tú mencionaste más temprano los márgenes de error y distinguiste dos tipos de márgenes, uno para el EP-FA y otro para los partidos tradicionales. Eso es así porque el margen de error ¿depende de la cuantía de la intención de voto?

OAB - Depende del porcentaje; el error máximo se da cuando el porcentaje está en el 50% y luego baja. Por eso en el EP-FA el margen de error máximo va del 1,7% a 3,3% y en los partidos tradicionales va del 1,2% al 1,4%.

EC - Veíamos que hay un porcentaje de 16% de indefinidos. ¿Qué pasa con ellos?

OAB - Hay tres categorías de indefinidos.

Están los que dicen que votan en blanco o anulado, en el entorno del 5%. Cuando en Uruguay normalmente está votando en blanco o anulado el 3%, no es un disparate que aumente en esta situación, no es excesivo, porque es más o menos el porcentaje que se dio en la elección de 1984.

Hay un 3% que no contesta, que en general tiende a ser un voto oculto. Se puede decir que casi todo este “no contesta” es un voto a los partidos tradicionales. Es decir: gente que vota en mayor grado al PC y en menor al PN y no dice lo que vota, o algún caso de gente que no contesta por estar un poco indecisa entre blancos y colorados, pero que tiene decidido el bloque político en el que se va a mover.

Finalmente hay un 8% de lo que se podría decir que es un indeciso puro, es decir el que no sabe qué votaría si hubiera elecciones. Este porcentaje se mantiene hasta muy cerca de las elecciones y que es probable que se distribuya con cierta paridad entre los bloques, es decir no proporcionalmente sino un poquito más hacia los tradicionales que hacia la izquierda.

EC - De todos modos, independientemente de los indefinidos, si hay elecciones hoy el EP-FA está ganando en primera vuelta. Esto se da por primera vez.

OAB - Sí. Recordemos que la norma en Uruguay es que la llamada primera vuelta se gana si se pasa el 50% del total de votantes, es decir no sólo de los votos a favor de partidos, sino que se cuentan también los votos en blanco y los de valor nulo. Hasta ahora en ninguna encuesta publicada ni en ninguna de nuestra serie el EP-FA había llegado al 50%.

EC - ¿En cuánto estaba en la última?

OAB - En la última encuesta que difundimos aquí había sobrepasado su techo del balotaje y estaba en el 47%. Recordemos que en 1999 el EP-FA tuvo el 39% de los votantes en el mes de octubre y casi el 45% en el balotaje del mes de noviembre. Por primera vez el EP-FA pasa el nivel del balotaje, que casi nunca había tocado –una sola vez, casualmente–, llega al 45%, lo supera en junio y julio, crece en agosto y llega en setiembre al 52%, cruzando la barrera en que podría ganar: si este fuera el resultado de una elección estaría ganando la Presidencia en primera vuelta, y además obteniendo mayoría propia en las dos cámaras del Parlamento.

***

EC - Vamos al análisis de estos números.

OAB - Nos faltan ver dos datos. Dijimos que el EP-FA había sacado 39% en octubre, Vázquez 45% en el balotaje y está en 52%.

El Partido Colorado (PC) había estado en casi 32% de los votantes en octubre de 1999, en las encuestas se movió un poco más abajo; en el año 2000 promedió el 27%, exactamente un año atrás estaba en el 22%, en que se mantuvo muy estable hasta que empieza a caer en junio, 21%, 20%, tiene una caída muy fuerte en agosto y llega en setiembre a 15%, que es el nivel más bajo que hemos registrado en encuestas de inclinación política hacia ese partido desde que comenzamos a medir. Es más: hasta el mes pasado jamás el PC había estado por debajo del 20%.

El Partido Nacional (PN) está en el 15%, margen en el que viene flotando desde que empezamos las encuestas de esta etapa, en julio de 2000; ha oscilado siempre entre 14% y 17%, incluso ha subido un punto respecto de los dos meses anteriores. Está muy estable, lo que quiere decir que todos los acontecimientos económicos y sociales han impactado en una fuerte caída del PC y un crecimiento aún mayor del EP-FA. Se traslada hacia el EP-FA no sólo lo que cae el PC sino también alguna gente que estaba indefinida.

Si vemos el país en dos grandes bloques, llamémosles izquierda y bloque tradicional, y a este bloque tradicional –PC, PN, NEI, UC, todo lo que no está con la izquierda– le sumamos todo ese voto oculto o indeciso dentro o hacia los partidos tradicionales nos da un total de 33%, mientras que la izquierda, si sumamos el EP-FA y el NE oficial que lidera Rafael Michelini, está en un 54%. Es decir que tenemos un 54% contra un 33%, un 5% en blanco o anulado y un 8% que quedaría indeciso, lo cual da una diferencia muy fuerte. Recordemos que hace unos cuatro meses ambos bloques mostraban una total paridad y antes una leve ventaja hacia los partidos tradicionales.

EC - ¿Cómo se llega a estos resultados y por qué? ¿Es posible sacar conclusiones?

OAB - Tenemos dos líneas de interpretación diferentes. Por un lado están los hechos de larga duración. El FA nace en 1971 y produce un cambio histórico: por primera vez hay en Uruguay una fuerza política que obtiene la magnitud del 18% del total de votantes. Antes, el máximo que había registrado un partido no vinculado con los partidos tradicionales –hubo partidos con votaciones importantes, pero eran rupturas, desprendimientos, divisiones más transitorias o más prolongadas de los partidos tradicionales– era el 5%.

Desde entonces el FA no deja de crecer, salvo una elección, con una explicación muy importante: fue la elección de 1989, y en ella el FA retuvo la votación de 1984, pese a que en ese momento se produjo la ruptura y se fueron los grupos que, sumados, habían representado a la mitad del electorado frenteamplista: la lista 99 y el Partido Demócrata Cristiano. En ese momento, cuando pierde lo que venía a ser la mitad de su electorado, retiene los votos, lo que quiere decir que mantener el porcentaje de votos en realidad fue un crecimiento.

El FA obtuvo 18% en 1971, 21% en 1984 y 1989, 28% en 1994 y llega al 39% en 1999. Ahí tenemos una línea de larga duración de crecimiento; además se da que en cada etapa el salto es mucho mayor. Esto se produce en parte por una renovación tradicional, lo que algunos llaman el crecimiento biológico, y en parte porque segmentos de las otras edades van cambiando su voto. No es sólo una renovación generacional, porque en Uruguay nadie crece en esta magnitud por renovación generacional; sabemos que la renovación poblacional de nuestro país es lentísima.

EC - Entonces por un lado tenemos hechos de larga duración.

OAB - Por otro lado están los hechos impactantes. Si analizamos las encuestas vemos que el FA mantuvo la tendencia creciente desde 1999, desde el momento en que todas las encuestas nos estaban dando que nunca bajaba de la votación de octubre, incluso estaba por encima, que tenía un techo que era el balotaje y normalmente promediaba el 43%. Igual era un crecimiento como opción de fuerza política. Pero ahora supera ese techo: el crecimiento ya es neto, no son sólo los que votaron al FA en octubre y los que votaron a Vázquez en noviembre, sino que aquí hay un componente muy importante que votó a los partidos tradicionales en octubre e incluso a Batlle en noviembre. Se está produciendo una ganancia neta.

Esto se registra en junio, julio, agosto y setiembre. Allí fue ocurriendo una serie de hechos que impactaron sucesivamente en la opinión pública. En junio, tuvo lugar la famosa intervención del presidente de la República con la cadena Bloomberg, la explotación que hizo ésta de esa grabación y los sucesos con Argentina, que cambiaron la imagen del presidente hacia la opinión pública y su propia forma de actuar ante las cámaras y los micrófonos. Allí se produjo una caída importante de la fortaleza del presidente.

Luego tenemos el 20 de junio, cuando se produce el fin de la estabilidad monetaria. A partir de ahí el dólar pierde referencias y su precio prácticamente se duplica –llegó a estar a más del doble, a $33.

En tercer lugar, cuando este acontecimiento todavía no había terminado de impactar, tenemos la crisis bancaria que culmina con la reprogramación de los depósitos de los bancos oficiales, la suspensión de cuatro bancos –sobre todo con tres de carácter más nacional en cuanto a su cadena geográfica, lo que le ha dado un impacto mayor al propiamente económico o financiero del tema– y se disparan dos indicadores que ya venían de antes pero llegan al máximo, que tienen que ver con el nivel de desocupación –que es record en Uruguay, al menos en la historia conocida– y la pérdida de ingresos en términos reales de los hogares, no sólo medida en términos de dólares que es una medida artificial, sino en términos del costo de vida.

Hay una afectación de presente, porque en definitiva la desocupación golpea mucho pero no impacta tan decisivamente a largo plazo, como tampoco la pérdida de ingresos, si no estuvieran asociadas a la pérdida de expectativas. El fin de la estabilidad de la moneda, el rebrote inflacionario, o sea el fin de la estabilidad inflacionaria (teníamos una inflación del 3%, ya no contaba: los precios duraban lo mismo, se podía imprimir un catálogo para que durara un año)... El fin de aquello de “endéudese por 15 años porque esto es seguro”, el fin de la plaza financiera, aquello de que los depósitos estaban seguros, fluían desde el exterior y se podía vivir tranquilamente de lo que produjeran o aún de su propia existencia.

Todo eso se derrumbó, entonces el derrumbe en la credibilidad de la gente en los actores políticos tradicionales es muy fuerte. En definitiva, este momento atrapa a los partidos tradicionales después de tres gobiernos –incluyendo al actual– en que han compartido la responsabilidad de gobierno en mayor o menor grado, sobre todo en el anterior y en este: es una coalición plena que ha unido a los dos al resultado, independientemente de las responsabilidades reales que pueda tener uno u otro. Además, el balotaje ayudó mucho a sellar esa visión de un país con dos grandes bloques o áreas políticas: la de oposición que es la izquierda, y la de gobierno que son ambos partidos tradicionales. Se perdió el juego tripartidista donde la gente se movía entre tres grandes opciones; ahora se mueve entre dos. Eso también ha afectado a los partidos tradicionales, que han quedado sin aire para que la disconformidad con uno se traslade hacia el otro, que era el juego anterior que se manejó claramente hasta 1994.

EC - Eso en cuanto a las causas de estos resultados tan fuertes que está mostrando la encuesta Factum correspondiente al mes de setiembre. El análisis podría ser muy largo, pero ahora corresponde pasar a mirar para adelante.

OAB - Hay todo un tema –que dejaremos para un análisis en sí mismo–, que el EP-FA a partir de estas cifras tiene muchos desafíos por delante. Cuando se tiene un crecimiento el primer gran desafío siempre –no ocurre sólo en la política y en lo electoral sino en toda la magnitud de la vida– es mantener lo que se acaba de ganar. El gran error en que incurren muchos, incluso empresarios, es creer que lo que ganaron hoy ya está consolidado. El primer gran desafío es conservar lo logrado, además de una larga lista de otros desafíos que veremos en otra oportunidad.

Si estas cifras se mantienen, si se llegara a una elección con estos resultados, los mismos estarían marcando un cambio histórico en Uruguay, un cambio de tremenda magnitud. No quiero exagerar, pero así como se dice que en el proceso histórico los siglos no coinciden con el calendario y se dice que, en la historia universal, el siglo XX empezó con el balazo de Sarajevo y la Primera Guerra Mundial y terminó con el derribo del muro de Berlín, quizás en Uruguay estemos camino a que el siglo XX haya empezado el 10 de setiembre de 1904 con el fin de la última guerra civil y termine en 2004 e implique un cambio muy fuerte en el sistema de partidos. Aunque esto no se mantenga, ya estamos en un proceso que sacude toda la historia del sistema político del país.

Esto da una importancia muy grande –ya la tenía– al tema de quién va a salir segundo. Si estas cifras se revierten, salir segundo tiene la formidable importancia de disputar el balotaje; pero si no se revierten, el segundo puede tener mucha importancia para la sobrevivencia partidaria, porque un esquema donde uno de los tres partidos puede alcanzar la mayoría absoluta no va a dejar a dos partidos en un plano secundario: uno de los dos históricamente va a desnivelar sobre el otro. El hecho de salir segundo no asegura nada, pero tiene mayor comodidad para preservarse históricamente sobre el otro.

Y, dentro de los partidos, no es el mismo el juego que vayan a hacer los actores políticos previendo la dificultad de ganar que previendo la posibilidad de ganar. No es lo mismo jugar a posicionarse en el gobierno en 2004 que apostar desde ya a un recambio interno y una apuesta más fuerte hacia 2009. Esto va a afectar mucho tanto al PC como el PN.

No lo sabemos, pero si llega a haber dos años continuos con este tipo de cifras –puede ocurrir o no, no hay nada consolidado– podría darse que se dijera “La elección de presidente ya está definida. Entonces ¿no podría plantearse que la elección se dé internamente en el FA?

EC - ¿Tú te refieres a que se reavive la contienda Astori - Vázquez?

OAB - Que se reaviven algunas contiendas, y no pongo contendientes. Que alguien sienta que tiene espacio para buscar un nuevo desafío o un desafío diferente en la interna del FA, en la medida en que esa pueda ser la más importante de todas y sea la que vaya a definir el presidente de la República. Hoy por hoy no es una hipótesis posible; tiene muy baja probabilidad pero no es nula, y es el único cambio significativo que uno imagina que internamente estas cifras pueden producirle al FA.

En cambio, para los partidos tradicionales estas cifras pueden determinar tener que definir la presentación o no de algunas candidaturas, si hay o no lucha interna, e incluso que algunos planteen esta lucha interna no para ganar en 2004 sino para dejar un espacio que les permita ir a una recomposición partidaria después de la elección, como pasó, por ejemplo, en el PN entre 1966 y 1971.

***

OAB - El martes 1º de octubre se cumplieron 10 años del comienzo de la presencia de Factum en El Espectador, en la transmisión del acto de adhesión al referendo sobre la ley de empresas públicas.

Se cumplieron, pues, 10 años redondos; hoy 10 años y tres días desde que comenzamos con cifras. Fue un hito histórico en la radio uruguaya, porque fue la primera vez que se difundieron encuestas por este medio. Esa experiencia se hizo aquí, El Perspectiva, y resultó exitosa.

EC - Todo un acontecimiento. Lo trajiste en la manga para largarlo directamente al aire: ni siquiera hiciste un comentario fuera de micrófonos. Ya festejaremos.
 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
octubre 4 - 2002