La desconfianza recíproca entre gobierno y oposición
Oscar A. Bottinelli.
 

EMILIANO COTELO:
Esta semana se desató una polémica en torno a declaraciones del vicepresidente del Frente Amplio (FA), Jorge Brovetto, sobre los bancos suspendidos. Una polémica que reaviva el clima de recelo existente entre blancos y colorados de un lado, y frenteamplistas del otro. A propósito de esto, el politólogo Oscar Bottinelli, director de Factum, nos propone el siguiente analizar hoy “La desconfianza recíproca entre gobierno y oposición”.

Recordemos el desencadenante de este comentario.

OSCAR A. BOTTINELLI:
El lunes 16, el vicepresidente del FA, Jorge Brovetto, afirmó públicamente que “no hay solución para ninguno de los bancos intervenidos” y que en consecuencia “no habría reapertura para ninguno de ellos”. El anuncio se hizo al término de la reunión de la Mesa Política, tras un extenso informe del economista Carlos Viera, quien representa al FA en la comisión asesora y consultora del gobierno que estudia el futuro de los cuatro bancos suspendidos. Una comisión que integran, entre otros, todos los partidos políticos y el sindicato bancario, Aebu.

De inmediato surgió una polémica dentro del FA, en un momento de fuertes rispideces internas y una polémica externa que una vez más pone sobre el tapete la existencia de una desconfianza recíproca entre gobierno y oposición, es decir entre los partidos tradicionales de un lado y la izquierda del otro.

EC - Veamos cuáles son esas desconfianzas.

OAB - Vamos a ver cada parte. Primero, la desconfianza de la izquierda hacia los partidos tradicionales.

EC - ¿Cómo se caracteriza?

OAB - Esencialmente la izquierda se queja de varias cosas.

Primero, de ser marginada en la toma de decisiones. Después de muchas reuniones y fotos de Tabaré Vázquez con el presidente Batlle, al comienzo del gobierno, el FA siente que sus ideas no son recogidas, que sus propuestas no son tenidas en cuenta. Pero peor aún es la percepción que tiene de que sólo se lo consulta para obtener aprobación a lo ya resuelto por la coalición de gobierno, y que si no apoya sin reservas lo resuelto por el gobierno se lo destrata y descalifica, se lo acusa de estar siempre en actitud crítica y negativa.

Segundo, se queja de no ser informado. El FA siente que se le oculta permanentemente información sobre los datos que tiene el gobierno. Así es como siguió muy de atrás, sin contar con información de primera mano, todos los hechos que desembocaron en el desplome de la moneda primero y la crisis bancaria después.

Tercero, el gobierno ha llevado una línea de política exterior que rompe el criterio de una política de Estado, cuyas líneas generales puedan ser compartidas por el grueso del espectro político. Y como hechos fuertes señala el acercamiento a Estados Unidos, el impulso al Alca, la ruptura de relaciones con Cuba.

Cuarto, que no se ha integrado los organismos de contralor, la Corte Electoral y el Tribunal de Cuentas, pese a haberse celebrado un acuerdo entre todos los partidos a mediados de 2000. El FA, primera fuerza política del país, representativa del 40 por ciento de la ciudadanía activa, cuenta en esos organismos con un total de tres miembros en 16, menos de la quinta parte, mientras que el Partido Nacional (PN), con la mitad de votos del FA, cuenta con cinco miembros, casi el doble.

EC - Esto es lo que piensan en general los dirigentes frenteamplistas de sus adversarios, los partidos de la coalición de gobierno.

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EC - Veamos ahora la otra parte.

OAB - De qué se quejan el gobierno, el Partido Colorado (PC) y el Partido Nacional (PN).

Primero, de que el FA en general y Tabaré Vázquez en particular no están dispuestos a asumir ningún costo político; que van por la línea de apoyar todos los reclamos, por contradictorios que sean. Que apoya la reprogramación de las deudas de los deudores de los bancos oficiales, pero se opone a la reprogramación de los depósitos, y olvida que los depósitos sólo se pueden devolver con el dinero que paguen los deudores. Entonces nunca asume el costo de decirle a uno que no se le reprograma la deuda o al otro que hay que reprogramar el depósito, o las dos cosas a la vez: siempre está apoyando todo tipo de reclamos sin asumir costo político alguno por ningún tipo de solución.

Segundo, que la forma de las negociaciones, por ejemplo las negociaciones entabladas desde el gobierno, han tenido respuestas desleales de parte del FA. Ponen como ejemplo la ley de asociación de Ancap aprobada en diciembre del año pasado. El presidente del ente petrolero, Jorge Sanguinetti, informó minuciosamente al FA, a su Mesa Política, a Tabaré Vázquez, a los principales dirigentes, de la situación del organismo, del mercado regional de los combustibles, de los caminos posibles para salvar la situación de Ancap y resolver el problema de los combustibles en Uruguay. Consultó cada paso hasta que se elaboró el proyecto de ley que permite la asociación de Ancap con una multinacional que tenga fuentes propias de petróleo. Cuando el proyecto de ley estuvo pronto hubo objeciones del FA, que fueron todas aceptadas por el gobierno y los legisladores blancos y colorados. Hizo un proyecto que recogió todas las observaciones del FA, y cuando llegó el momento de votar la ley el FA votó en contra, se sumó al plebiscito contra la ley, y ahora el propio Tabaré Vázquez hace campaña activa por su anulación. Entonces consideran que la negociación con el FA no asegura resultados ni lealtades.

Tercero, que no se cuenta con el voto del FA para leyes importantes, como la que dio salida a la crisis bancaria o la de reactivación productiva, que el FA como tal, la mayoría de sus legisladores no votó. Y esto pese a que muchas de las medidas de la ley, como las concesiones de obra pública, son realizadas de manera frecuente por el FA en su gestión municipal de Montevideo, que ha hecho un número muy importante, decenas y decenas de concesiones de obra pública.

Cuarto, el episodio de esta semana: que no se puede dar participación al FA en ningún ámbito, porque pasa lo que pasó con la comisión que analiza la situación de los bancos suspendidos: en medio de las negociaciones, cuando todo paso en falso puede desbaratar la salida, complicar un entendimiento, el delegado del FA brinda información confidencial en una reunión de más de 30 personas, no todas ellas dirigentes de primera fila, y luego el vicepresidente del FA hace un anuncio que puede desbaratar o complicar las negociaciones, incluso las posibilidades que quedaban.

Esto es, en grandes pinceladas, lo que los dirigentes blancos y colorados piensan del FA.

EC - ¿Conclusiones?

OAB - Pese a todo, el sistema político uruguayo en general viene funcionando bastante bien, sobre todo si lo comparamos con otros sistemas, como el de la orilla de enfrente, que funciona espantosamente mal.

Pero estas desconfianzas recíprocas impiden un funcionamiento correcto, que no quiere decir solamente acordar. Puede no haber acuerdos y el sistema funcionar muy bien si también se saber pactar disensos, pactar las diferencias. Saber hacer acuerdos cuando es necesario y conveniente, y saber acordar las reglas de juego para disentir dentro de esas reglas de juego. Se requiere confianza y lealtad recíprocas, que no excluyen ni la confrontación profunda de ideas ni los juicios duros sobre los resultados de la política de uno u otro. Y aún requiere que, en la mayor divergencia ideológica y de actitudes, haya confianza y lealtad recíprocas. Y lo que se está viviendo es una acentuación de la desconfianza recíproca, con los argumentos que enumeramos, de una parte con la otra y viceversa.
 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
setiembre 20 - 2002