Las visiones sobre los dos grandes bloques políticos
Oscar A. Bottinelli.
 

EMILIANO COTELO:
En una hora tan crítica como Esta es importante no perder la perspectiva y analizar más allá de la coyuntura, de lo puntual. Es la advertencia que nos hace el politólogo Oscar Bottinelli, director de Factum, quien para su comentario de hoy nos propone: “En la hora de la reflexión, las visiones sobre los dos grandes bloques políticos”.

OSCAR A. BOTTINELLI:
El balance de la situación del país al día de hoy está marcado por el fin de la estabilidad, una devaluación superior al 100 por ciento en el año, un endeudamiento exterior que va a rondar lo que el país produce en un año –bastante cerca del PBI–, una desocupación abierta que está tocando el 17 por ciento, un crecimiento del déficit fiscal y ahora la suspensión parcial de pagos del Estado, es decir, el cese temporal de todo pago que no sean los sueldos directos de los funcionarios y contratados públicos.

EC - Más las pasividades.

OAB - Exactamente. Como se ve, es un momento crítico. Vamos a hacer un racconto de posiciones críticas hacia los dos bloques, el de gobierno y el de oposición, que hemos extraído de un número importante de conversaciones que tuvimos con personas de influencia en la vida política, social, intelectual y económica del país.

Hablamos de dos bloques porque, si bien Uruguay tiene esencialmente tres grandes partidos y tres más que completan el juego político, la opinión pública está visualizando un gran bloque de gobierno que componen básicamente los dos partidos tradicionales y una oposición, o izquierda, básicamente compuesta por el Encuentro Progresista - Frente Amplio (EP-FA).

Sobre este bloque tradicional, coalición de gobierno o partidos que en conjunto están gobernando y han gobernado en los últimos dos períodos hay cierta coincidencia en tomar como elemento positivo que están tomando las medidas necesarias, quizás las únicas que van apareciendo, para tratar de salir del pozo o evitar que se caiga más abajo. En cuanto a las críticas, que es el ángulo de análisis que nos interesa hoy...

EC - Las críticas al bloque tradicional.

OAB - Para decirlo de una manera más simple, a la coalición de gobierno, vista ya no sólo desde el ángulo de gobierno sino como opción política.

EC - ¿Cuáles son esas críticas?

OAB - En primer lugar que el ancla del dólar, es decir un dólar que crecía por debajo de la inflación como objetivo antiinflacionario, generó la dolarización de la economía. Esto aparejó una alta inflación en dólares, el endeudamiento en dólares, los contratos en dólares y, como consecuencia, la ruptura deja a un número importante de personas físicas o empresas con deudas en dólares difíciles de pagar, más todas las dificultades de desdolarizar las relaciones, desdolarizar la economía.

Además, durante el largo período de atraso cambiario, de un dólar que fue quedando por debajo de la inflación, la producción nacional sufrió el encarecimiento de los costos medidos en dólares. Por ende, la imposibilidad o dificultad de exportar para la industria, por el incremento de los costos, o la baja o nula rentabilidad en el caso del agro, que es tomador de precios. Los precios de la carne, de la lana y del trigo no son fijados por el productor uruguayo: éste toma los precios del mercado mundial, se ajusta a ellos, y eso determina que su rentabilidad exista o no, o sea negativa.

EC - ¿Qué más en cuanto a críticas al bloque tradicional?

OAB - La segunda es que la apertura de la economía generó un ingreso masivo de mercadería extranjera, que se sumó al atraso cambiario que, además de repercutir en cuanto a facilitar la apertura de la economía, también facilita el contrabando. El contrabando no tiene nada que ver con que la política sea o no de apertura de la economía: la economía se abre sola por vía informal. La relación de precios facilitó el contrabando, que afectó severamente a la producción nacional, a la industria y en parte a la rural, sobre todo a la granjera.

En tercer término, al desplomarse el dólar rebrotó de manera considerable la inflación, es decir que murió una de las metas centrales de toda esta política, que era salir de un largo proceso de inflación alta, que normalmente rondaba el 60, 70, 80, 100 por ciento anual. Se había llegado a cifras de un dígito por más de dos años consecutivos, y ahora viene un rebrote que se va aproximando a los niveles de cuando empezó todo este período de política antiinflacionaria.

En cuarto término, la baja del gasto del Estado y la reducción del déficit fiscal motivaron varios ajustes fiscales, signados por aumentos de impuestos y sucesivos recortes de gastos del Estado. No hay que olvidar que los recortes del Estado, que por un lado se ven como una cosa positiva, por otro afectan buena parte de la actividad privada, ya que en Uruguay hay un sector privado muy importante que es proveedor del Estado o recibe recursos del Estado. La crítica es que, al final de tanto recorte, tanto impuesto y sucesivos ajustes, se llegó a la suspensión de pagos de los gastos del Estado. Es decir que la situación está peor que al principio.

Este es el resumen central de críticas que apuntaría a decir: señores, acá hay una política seguida estos tiempos que ha fracasado.

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EC - Vamos a las críticas a la izquierda.

OAB - A la izquierda, al bloque de izquierda o quizás más centralmente al EP-FA en general la gente más informada, la que más influye, le reconoce haber señalado la mayoría de estas críticas a lo largo de todo este período, por lo menos durante los últimos 12 años.

Veamos qué le critican a la izquierda. Desde el punto de vista del atraso cambiario se critica que si bien inicialmente combatió el atraso cambiario, cuando la política antiinflacionaria fue dando resultados inmediatos e iba teniendo aceptación pública se calló la boca y finalmente no tuvo una política clara sobre el tema. Hoy, cuando alguno reflota las críticas al atraso cambiario, en general son viejas o unilaterales, de algún dirigente que persistió en el tema hasta hace poco. Pero centralmente, como grueso de la política, el tema del atraso cambiario había desaparecido.

En segundo lugar se le critica que siempre cuestionó los ajustes fiscales, sobre todo las subas de impuestos, pero que todas sus propuestas apuntaban siempre a incrementar el gasto del Estado. Es decir que cuestiona los ajustes fiscales y a su vez proponía aumentos de los gastos del Estado, ya fuera por vía de aumentos de sueldos, de partidas específicas para algunos sectores o de inversiones, subsidios o salarios de carácter más general.

En tercer lugar, que ha cuestionado todo tipo de obra que pueda realizarse sin que los gastos provengan directamente de los recursos públicos, de los fondos del Estado. Por ejemplo, concesiones que permitan arreglar y mantener carreteras –como la actual megaconcesión–, reformar y ampliar el Aeropuerto de Carrasco, la licitación para construir y finalmente la subasta de la nueva playa de contenedores; propone que el Estado lo haga todo, critica o pone freno a la entrada de capitales privados y no propone de dónde deben salir los recursos para ese tipo de inversiones.

La cuarta crítica es que en la crisis actual no ha propuesto soluciones viables, no ha propuesto una salida a los problemas, por ejemplo al feriado bancario. Hubo en cambio algunas propuestas –no necesariamente de toda la izquierda, a veces personales, de algún sector o de algún grupo de gente– como la de reprogramar los depósitos de todos los bancos, incluyendo los internacionales, aunque los mismos estuvieran en condiciones de pagar; no solicitar préstamos al Fondo Monetario Internacional (FMI) sino a China, India o Brasil, tres países que a su vez le piden al FMI y además no prestan dinero financiero, dinero en sí, sino que financian ventas que realizan (cuando alguien les compra, financian). Se confundió un préstamo financiero del tipo de los que da el FMI con los de los países que financian la venta de sus bienes o mercaderías, por lo tanto como solución era inviable.

En quinto lugar, una crítica de que en general la izquierda no presenta propuestas claras para salir de la crisis. Tiene críticas permanentes hacia lo que hace el gobierno, hacia ese modelo, que en muchos casos han resultado acertadas, pero no formula una salida a la crisis o presenta un modelo viable de solución.

EC - ¿En síntesis, después de haber hablado de los dos bloques?

OAB - Lo que una observación particular sobre los formadores de opinión arroja son las siguientes percepciones: que blancos y colorados han fallado en el rumbo, que terminó en donde estamos, y que la izquierda no acierta cuál es el camino que ahora hay que emprender. Estos son los dos ángulos principales de críticas que uno recoge de una sistematización de posiciones.
 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
setiembre 6 - 2002