Tras la reapertura bancaria: las interrogantes que quedan.
Las señales de los actores politicos y sociales

Oscar A. Bottinelli.
 

EMILIANO COTELO:
La reapertura del sistema financiero, luego del feriado dispuesto a partir del martes de la semana pasada, con la aprobación de una ley tratada por las dos cámaras parlamentarias durante el fin de semana, luego de distintas instancias de negociación dentro y fuera del país, y cuando aún no está definido al detalle cómo se instrumentará lo resuelto, ha dejado una cantidad de interrogantes.

OSCAR A. BOTTINELLI:
Sí, pero vamos a referirnos a las interrogantes que van a repercutir desde el punto de vista político y del comportamiento de la opinión, no a lo económico ni a lo financiero.

EC - ¿Por ejemplo?

OAB - La primera interrogante obviamente es económica, pero tiene muchísimo que ver con cómo se va a posicionar la opinión pública respecto de la ley en general cuando esto empiece a ser un árbol del paisaje, se calme todo, esté funcionando. Tiene que ver con cómo tome la gente los depósitos que quedaron inmovilizados en el BROU. De estudios anteriores se puede inferir que ocho o nueve de cada 10 depositantes del BROU son ahorristas o pensionistas, es decir individuos que dejan el dinero como un capital, una alcancía para un momento muy posterior de la vida, y los que ponen dinero para que sea "una vaquita lechera" que les dé una renta. Ninguno de los dos casos queda afectado.

¿Qué va a primar? ¿El hecho de que le mejoró la renta o el de que, a pesar de que no pensaba retirar esos depósitos, no le permiten hacerlo? Cómo se posicione la gente va a ser determinante en el tema. Y, por supuesto, cómo incide en los que tenían intención de retirarlo, que van a sentir que se les atrapó el dinero.

Lo segundo que deriva de esto último es qué va a pasar con los certificados de depósito. Si éstos llegaran a correr a la par en la vida entre particulares, supongamos que uno quiere vender una casa y tanto le da recibir una buena parte en certificados de depósito porque sabe que, si a su vez quiere comprar otra propiedad, también se los van a recibir y no se va a ver afectado el precio, no se va a sentir para nada la restricción a los depósitos.

Si ocurre el otro extremo, que los certificados van a un mercado secundario donde nadie los acepta, que los argentinos larguen de golpe todo a un mercado secundario y éste llegue a cotizaciones de bonos del Tesoro tipo 2009 o 2010, es decir si terminan valiendo la mitad, todo esto se va a vivir como una catástrofe.

Probablemente no se llegue a ninguno de los extremos, pero el presidente del BROU decía ayer aquí que alguna quita van a tener. Si hay alguna quita quiere decir que la ley significa quita, genera quita. Según cómo ocurra eso será como reaccione la gente, sobre todo si la quita no queda compensada por el plus de interés recibido, que lógicamente no va a compensar.

Ése es un primer interrogante, nada menor, sobre el impacto de la ley.

El segundo, obviamente sobre la nueva situación, es el destino final del conjunto de los cuatro bancos llamados intervenidos. El término no es correcto: algunos están intervenidos y otros en manos del Estado, en copropiedad. Son concretamente los bancos Comercial, de Crédito, Caja Obrera y Montevideo, que son ni más ni menos que tres de las cuatro principales redes físicas que hay en el país e históricamente vinculadas al agro. Además tres de ellas son bancos que atienden redes de descuento de cheques, sobregiros, toda esa operativa del crédito más rápido para quien cada día está sacando un crédito que paga al día siguiente -por decirlo de alguna manera- a través de papeles, de sobregiros, de ese tipo de cosas. Básicamente son los bancos que operan en mayor forma de esa manera, por lo que el cese o la limitación de este tipo de actividad puede afectar mucho la actividad comercial. Éste es un tema de impacto importante.

Una tercera interrogante es la que tiene que ver con el tema del empleo bancario. En términos estadísticos, todo el empleo bancario estaría en torno al 0,7 o 0,8 por ciento de toda la población económicamente activa.

EC - O sea que es menos del 1 por ciento.

OAB - Sí. Eso es lo que se ha movido la desocupación en un trimestre. Medido así es un tema que no aparece como clave, cuando hemos visto cierres de frigoríficos, el cierre de Funsa y cosas por el estilo, cada uno de los cuales ha generado más de 1.000 personas en la calle.

Sin embargo, hay tres impactos. Uno desde el punto de vista gremial. A diferencia de otras pérdidas de puestos de trabajo, ésta está ligada al gremio más fuerte del país.

Segundo, es un gremio que se puede llamar de clase media, que genera mucho impacto sobre el consumo por los niveles de retribución y beneficios que tiene.

En tercer lugar es gente "relacionada": los bancarios tienen un nivel de llegada y de generación de opinión pública que no tienen los obreros del Frigorífico Canelones, por ejemplo. Lo cualitativo en el cierre bancario, en la disminución del número de bancarios o en la disminución de sus retribuciones es que va a generar impactos políticos y de opinión pública. Además, a diferencia de los demás, que en cuanto al BPS son "una mancha más al tigre", esto se lleva a una Caja Bancaria que prácticamente estaba al borde de la viabilidad o ya por debajo de la línea de flotación, y puede darle un golpe que puede llevar a dudar de su supervivencia.

Sin duda, esto va a ser manejado por el gremio más poderoso del país que, por supuesto, va a tener que medir y mucho los pasos, porque si se arriesga demasiado en una situación límite puede perder. Puede ganar mucho pero también puede perder demasiado. El tema bancario no es un episodio laboral o social más en términos de impacto político y de opinión.

Estas son las interrogantes sustanciales que tienen que ver directamente con este tema y su impacto en la opinión.

Luego hay algunas interrogantes laterales. La primera de ellas es que, paralelo al conflicto financiero, a la crisis financiera, está el tema del dólar. Desde el 20 de junio Uruguay vive una situación que no es que se esté devaluando cada vez más -lo que sería más aceptable para la opinión pública-, sino que hay una incertidumbre total sobre los niveles cambiarios, lo que provoca angustia al deudor, mayor imprevisibilidad para el que tiene que operar, el comerciante, el industrial, que tienen que hacer cuentas porque deben pagar o cobrar en dólares, y un problema serio con los contratos, en las relaciones entre particulares. Relacionado con el sistema financiero esto también va a impactar sobre la opinión pública. Si el dólar se va deslizando con una tendencia a estabilizarse -que se estabilice no significa que la cotización quede igual sino que pase a tener cierta previsibilidad, una banda invisible- habría una mayor tranquilidad en la opinión pública que si seguimos con estos saltos que parecen el electrocardiograma de alguien que está sufriendo un infarto.

***

EC - Pasemos al otro punto: las señales que han estado emitiendo los actores políticos y sociales.

OAB - Partamos de un estado de situación. Cuando estalla la crisis financiera, tenemos el momento de mayor auge de la inclinación hacia el Frente Amplio que se ha dado en toda la historia, y a su vez el momento más bajo del presidente de la República, extraordinariamente bajo, muy por debajo del 20% de aprobación. Este es el estado de situación en que empieza la crisis bancaria.

Tenemos la percepción de que esta crisis significa un antes y un después en el año; que no hay continuidad. Este año los antes y después son casi semanales, como lo fue el 20 de junio, como lo fue la intervención del presidente Batlle en la cadena Bloomberg y los sucesos posteriores. Tuvimos varios antes y después, por supuesto los antes y después De la Rúa - Duhalde. En ese sentido me refiero a antes y después, no es la caída de Bizancio.

Tenemos que ver qué señales hubo sin imaginarnos mucho los comportamientos de la opinión pública, porque no son del todo imaginables.

En primer lugar tenemos el ministro de Economía. Todos tenemos la percepción de que el ministro Atchugarry asume el cargo generando una formidable expectativa. Pero no fue una expectativa de realizaciones, de resultados, sino de formas y medios. La gente no decía "se me terminaron los problemas porque asumió Atchugarry", sino "ahora hay diálogo, ahora hay comprensión, ahora hay tolerancia, ahora hay alguien que sale de la visión tecnocrática". Ese era un elemento prevalente en el grueso de la opinión pública, de los formadores de opinión, de los actores políticos, salvo los que consideraban que era una catástrofe la salida de Bensión, que consideraron que toda esta crisis tiene que ver con la salida de Bensión.

Este es un tema para analizar, porque también tiene que ver con cómo operan los organismos internacionales, lo que no es nada menor. Lo señalé en una nota escrita el domingo: Bensión fue sustituido por una persona que es virtualmente -ahí puede discutirse mucho la parte jurídica- el segundo vicepresidente de la República. En ningún país puede causar conmoción que asuma el Ministerio de Economía la persona que puede asumir la Presidencia de la República. Entonces, si esto llegó a causar conmoción, es un tema para analizar muy largamente.

Las señales parecerían contradictorias. Por un lado, Atchugarry aparece moviéndose realmente muy mal en el plano comunicacional para explicar y dar tranquilidad en cuanto a lo que estaba pasando. Sin embargo, en cuanto al resultado final, la percepción es que parecería que puede salir bien, que esa carga inicial que tuvo, de hombre comprensivo, su figura, su forma de vestir y su auto, están contribuyendo mucho a la idea del hombre sencillo que comprende a todo el mundo. Es una interrogante, pero Atchugarry podría salir fortalecido de todo esto.

EC - Pese a las vacilaciones, las demoras, las comunicaciones en las que había poco para decir en los primeros días de esta crisis.

OAB - Sí: uno no se atreve a hacer pronósticos, pero podría ser que ese costo, que podría ser fenomenal, no ocurriera y que incluso quedara tapado por la situación posterior.

Segundo. El vicepresidente de la República apareció como una figura firme, importante estos días; llenó los vacíos comunicacionales del gobierno, fue el que salió a dar la cara y la voz en muchísimos lados. Sus declaraciones, sus salidas por televisión le dieron un papel extraordinariamente fuerte.

EC - Mientras que el presidente Batlle se mantenía en esa actitud de silencio en la que ingresó hace ya unas cuantas semanas.

OAB - Sí. Hay una duda en cuanto a cómo sale el presidente Batlle. Por un lado, se mantuvo en silencio; y entonces las señales pueden ser varias.

Una, todo esto se manejó sin que existiera el presidente de la República, hubo un vicepresidente, un ministro de Economía, un presidente del Banco Central.

Dos, la que muchos formadores de opinión manejan. Recordemos que cuando uno repasaba Internet ayer había una palabra que salía en casi todos los diarios -en El País de Madrid, El Tiempo de Bogotá, El Comercio de Quito-: "Insólito apoyo de Estados Unidos a Uruguay". Por lo menos en cuatro medios de comunicación aparecía la palabra "insólito". Quiere decir que el mundo que sigue a Uruguay -que no es mucho, pero que esta vez fue bastante- quedó sorprendido por el apoyo de Estados Unidos a Uruguay. Aquí aparece que, entre las cosas que juegan en ese apoyo, es que hubo un gobierno que tendió líneas muy fuertes hacia Estados Unidos y hacia la Casa Blanca; lo cual a una parte de la opinión pública le parece fantástico, a otra tanto le da y a otra le parece espantoso.

EC - Por otro lado está claro que, más allá que los puentes que este gobierno ha tendido hacia Estados Unidos y las coincidencias en que se ha incurrido en distintas ocasiones con la administración Bush, jugó de manera determinante la relación personal Batlle - Bush.

OAB - En el enfoque de Uruguay hacia Estados Unidos hay que marcar tres cosas: la posición de gobierno a gobierno, el trabajo del embajador en Washington. No es poca cosa tener como embajador a un ex vicepresidente de la República, además un individuo cuya mayor eficacia es como operador político, que precisamente es lo que en este momento se necesitaba en Washington. Creo que no hay conocimiento cabal de la labor que está cumpliendo Fernández Faingold en un país con un sistema político muy complicado, donde hay que estar permanentemente golpeando puertas de congresistas, de senadores, de individuos que ocupan cargos, de cuarto, de tercer, de segundo nivel en los distintos ministerios, que se llaman departamentos ejecutivos. Y la relación personal que estableció Jorge Batlle con George W Bush que, sin duda, más allá de fantasías que siempre nos hacemos sobre las relaciones de nuestros líderes con personajes mundiales, parecería que realmente funcionó, que no pasó de una buena sonrisa protocolar.

Entonces un tema es qué pasa con esta nueva señal del presidente de la República que, después de venir muy castigado, muy cascoteado, con grandes errores comunicacionales, muchas idas y vueltas, muchas vacilaciones, muchas desprolijidades, aparecería -si esto es reconocido por formadores de opinión o por la opinión pública- como un individuo que dice "Perfecto: he cometido todas estas desprolijidades, pero miren esto, que es una línea grande de gobierno".

EC - Para terminar, supongo que podríamos hablar del Frente Amplio.

OAB - Tenemos una punta en el Partido Nacional, que apareció como un factor clave, un factor importante en esta salida. Uruguay exhibió una coalición de gobierno total, incluyendo a un hombre que está en una posición prácticamente opositora como Jorge Larrañaga, hoy la segunda figura en materia de apoyo de opinión del Partido Nacional. Acompañó con su postura propia, tratando de buscar algunos cambios en la ley, pero que no resquebrajó la solidez de la coalición de gobierno. Es decir que el Partido Nacional contribuyó a esto, y mucho.

Y por supuesto, el Foro Batllista, que fue parte del gobierno -mencioné a Hierro López-, pero también su primer diputado, Washington Abdala, salió a llenar el vacío comunicacional. La coalición de gobierno puede asumir los costos en conjunto y sin excepción, de todo lo que la gente considere negativo de esta salida o de esta situación.

Del lado del Frente Amplio es necesario un análisis más largo. Vamos a pasar una serie de titulares.

En primer lugar, no tuvo voceros claros. Por lo tanto, en algún momento se movió como Encuentro Progresista - Frente Amplio y en otro aparecieron sectores políticos jugando y pronunciándose tanto sobre la crisis bancaria como sobre los sucesos de saqueos o intentos de saqueos a almacenes y supermercados.

Tabaré Vázquez quedó dejando una señal -que hay que ver cómo interpreta la opinión pública- como un individuo que no cumple el papel protagónico de líder en un momento clave de la vida del país. Se lo pudo haber visto como operando desde la sombra o como ausente: estas serían las dos lecturas, la positiva y la negativa, del papel de Vázquez en estos días.

Asamblea Uruguay o Danilo Astori replantea la situación de diciembre respecto de la ley de Ancap. Es la tercera vez -si contamos la reforma constitucional de 1996- que está plenamente de acuerdo con el gobierno en una solución trascendente para el país, pero vota en contra por disciplina. Esto da para un largo análisis porque puede generar determinados beneficios, como decir "Hay que apoyar a Astori para que esta línea política se imponga en el Frente Amplio", o al contrario puede generar "Señores, yo estoy con el Frente, si este hombre cada vez que va a votar habla en contra no lo sigo" o "Me gusta Astori, pero si va a terminar votando en contra de lo que dice tampoco me sirve". Hay que ver cuál de las dos cosas predomina. Yo diría que esta posición de apoyar para un lado y votar para el otro llegó a una situación bastante límite.

A la Vertiente Artiguista no le ocurre lo de Astori, pero dio una serie de señales contradictorias. Por un lado parecía que estaba contribuyendo a la ley, luego se opuso y el mensaje posterior es "Mirar hacia delante". Hay que ver cómo sale posicionada.

La 90 en particular queda como un sector que ha endurecido todas sus posiciones y que parecería que va perfilando un nuevo espacio dentro del Frente Amplio en esa línea de dureza.

El MPP no tuvo el protagonismo que tuvo Mujica o el grupo en otros temas. En particular en el tema de asaltos a supermercados sale en una de las líneas más extremas o más fuertes sobre la tesis del hambre como motivador de todos los operativos, expresada a través de Fernández Huidobro. En el tema bancario en sí mismo el MPP quedó con un perfil más diluido, y el protagonismo del Frente quedó más entre la 90, la Vertiente y Asamblea Uruguay.

Hay que ver otros movimientos políticos del Frente para un análisis global del mismo, pero este no es un episodio menor hacia la forma en que la gente va a seguir visualizando al Frente, a su liderazgo y a sus sectores hacia delante.
 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
agosto 6 - 2002