A dos puntas. La confianza en el sistema bancario y los errores de comunicación del gobierno
Oscar A. Bottinelli.
 

1 – COMO VE LA SOCIEDAD LO QUE SE VENIA

Vamos a empezar con el tema “cómo estaba viendo la sociedad lo que se venía”. Voy a presentar algunos datos de una encuesta que terminó el sábado pasado (27 de julio, previo al feriado bancario), aunque el grueso del sondeo (el 95%) se terminó el domingo anterior, el 21 de julio, antes del relevo de Bensión; es decir, hay un 5% final, que incide muy poco, que toma ya el cambio de ministro pero no el feriado bancario.

Primer cosa, ¿cómo se sienten los uruguayos?. Aclaremos una cosa: a veces cuando se habla del sistema bancario se piensa en los depositantes, pero hay muchísimos uruguayos que nunca se acercaron a un banco y son parte de la opinión pública. Los uruguayos adultos son 2.300.000 personas que viven en todo el país, y una parte de ellos en el país rural
La percepción general, esta percepción puede ser de personas que operan con los bancos pero también de quien nunca se acercó a un banco, es:
Se sienten muy o bastante seguros con el sistema bancario 23%,
Se sienten poco o nada seguros 45%
Más o menos 21%
Sin opinión 11%
Traducido al Indice Factum, en una escala de 0 a 100, da 34 puntos: realmente es una visión regular, de regular a mala la opinión de la seguridad que la gente siente del sistema bancario.

Segunda cosa. Corralito. Si la gente se le pregunta en términos dicotómicos, en blanco y negro, si tiene temor, si cree que se puede producir un corralito, una retención generalizada de depósitos: ¿SI o NO?
SI 43%
NO 44%
Sin Opinión, 13%
Vale decir que mitad y mitad. La mitad temía al corralito y la otra mitad estaba segura de que no iba a haber corralito.

Tercer tema. Endeudamiento.
Sobre el tema endeudamiento en dólares hay que aclarar que los porcentajes de gente endeuda poco tienen que ver con las cifras del endeudamiento, sobre la cantidad de dinero qué se debe. Primero porque para una persona decir que está endeudada en 40.000 dólares es poco y para otra decir que está endeudada en 1000 dólares es mucho; por lo tanto el mucho o bastante no es confrontable con cifras bancarias, porque son estados de percepción personal, a cada uno le es mucho o poco lo que debe o lo que tiene depositado, de acuerdo con lo que le costó, para una persona tener 100.000 dólares en un banco es algo que le puede crear algún pequeño percance, y para otros perder 5000 dólares es la catástrofe de la vida. Entonces, a partir de ahí:
5% considera que está bastante endeudado o muy endeudado
43% considera que está poco o muy poco endeudado
4% estima que está más o menos endeudado y
48% directamente no opina

Cuarto tema. Plazo del endeudamiento.
9% dice que las termina de pagar este año
10%, que el año que viene, en el 2003
6%, más allá de del 2003,
61% dice que no tiene deudas y
15% no emite opinión.
Repito esto es muy subjetivo, hay gente que dice que no tiene deudas pero tiene cuotas con tarjetas, y es una deuda bancaria aunque no lo ve así. Repito, se traduce cómo la gente ve los problemas y cómo ve su situación personal; las cosas pueden ser de una manera y la gente verlas de otro.

Quinto tema. Pesificación.
Y luego viene algo interesante porque tiene que ver algo con la salida que va a haber se pregunta”¿ usted es partidario que se pesifiquen deudas y depósitos (ahorros), o que se mantengan en dólares las deudas y los ahorros’”. Acá no se dan opciones intermedias. O todo en pesos o todo en dólares. Es para ver por dónde anda la cabeza de la gente
El 59% se declara partidario de la pesificación, de las deudas y de los depósitos, cosa que si esto ocurriera, si se pesificaran los ahorros, uno duda mucho si no se levantaría una protesta generalizada
El 25% es contrario a pesificar deudas y depósitos.
Es probable que los que están de acuerdo con la pesificación deban y los que están en contra sean ahorristas, porque eso es muy común, y de alguna manera lo estamos viendo en este momento. Recordemos que hace dos meses, en un acto público de la Concertación para el Crecimiento, uno de los postulados era refinanciar las deudas, eso es reprogramar. Siempre la gente va a estar a favor de reprogramar el vencimiento de lo que deben y que no le reprogramen lo que quiere cobrar, por eso en la encuesta se busca forzar a la gente en algún modelo hipotético en blanco y negro, para ver cómo reacciona
.
Este es el estado de opinión pública previo a que ocurriera lo que está ocurriendo: mitad y mitad en el miedo al corralito, poca seguridad en el sistema bancario, muy poca confiabilidad (las cifras de confiabilidad no se terminaron de procesar, pero a ojo el sistema bancario es lo que ofrece menos confiabilidad en el Uruguay comparando con otro tipo de instituciones). La gente en general, la mayoría de los uruguayos están fuera del tema del sistema bancario, y de los endeudamientos y de los ahorros, lo que no quiere decir que los que queden adentro sean poca gente, son centenares de miles, el problema es que lo uruguayos somos 2.300.000.


2 – EL ENTENDIMIENTO DEL TEMA DE FONDO

Un segundo tema de análisis tiene que ver con el entendimiento del tema de fondo y la comunicación del mismo. Yo diría que este, el tema bancario, es uno de los asuntos que la gente entiende menos, y el entender menos tiene mayores pánicos, algunos de ellos justificados, otros pueden no serlo, y otros tienen que ver con culturas ideológicas de si es buena una cosa o es buena otra, y por lo tanto entra el debate político. El problema básico es que no se entienden como funcionan los bancos. No es que si se entiende el funcionamiento se acepta una solución y si no se entiende no se la acepta; eso es un simplismo. Lo importante es que se entienda para que la gente pueda seguir un debate. Los economistas hablan (aún los buenos comunicadores) en un lenguaje que va más allá del conocimiento elemental, cuando uno habla con profesionales universitarios y empresarios, encuentra que aún ellos no tienen mucha idea de cómo es el funcionamiento bancario. Y se complica porque se mezclan problemas normales del funcionamiento bancario con problemas ajenos al funcionamiento normal, por ejemplo el vaciamiento del Banco Montevideo, que arrastró a La Caja Obrera; entonces las cosas se confunden.
Vamos a hablar del Estado, del Banco República, ponerlo como ejemplo porque así sacamos del medio un elemento que puede llevar a confusión, el de los banqueros. En el BROU el banquero es el Estado.
Los bancos esencialmente reciben dinero de la gente que deposita, y lo presta a gente que obtiene préstamos. Y ese es un vaso comunicante. Cuando el que recibe el préstamo lo recibe a largo plazo, y el que deposita coloca a corto plazo, los bancos pueden llegar a tener problemas. Si que haya pánico, en un funcionamiento ordenado, si todos depositan a 90 días y al llegar los 90 días retiran el dinero (porque por ejemplo a todos se les puede ocurrir comprar inmuebles) y por otro lado el banco presta todo su dinero a 7 años, no hay forma de responder a los depósitos. Este es un primer tema. Los depósitos están respaldados en los préstamos que hacen los bancos, y debe coincidir en el tiempo la devolución de los préstamos con el retiro de los depósitos. Si no coinciden, hay problemas.
Por otro lado los bancos pagan interés por los depósitos, a la gente que deposita se le paga un interés. Cobran un interés mayor a quienes les dan préstamos. La diferencia entre lo que cobran y lo que pagan es lo mismo que la diferencia que tiene un comerciante entre el precio al que vende y el precio al que compra. De esa diferencia entre lo que vende y lo que compra, entre el interés que cobra y el interés que paga, tienen que salir todos los sueldos bancarios (la gente muchas veces cree que los sueldos de los bancarios son ajenos totalmente a este tema); tienen que salir todos los gastos que se hacen en publicidad, locales, etc.; tiene que salir todo lo que se lleva el Estado de impuestos; y tiene que salir todo lo que se lleva como ganancia el propietario del banco, que en el caso del Banco República, si hay ganancia, se la lleva el Estado.
Entonces, no hay una separación total entre lo que se haga con los deudores y lo que se haga con los ahorristas. Este es un problema que el Banco República ha sufrido mucho, porque en la medida que el Banco República se mueve como un banco político, en el sentido más amplio del término, no político en el sentido de politiquería, sino político en cuanto atender políticas de Estado, y hace grandes planes de largo plazo para promover la producción , la industria, lo que fuere, y atiende los problemas de los deudores de una manera distinta que la banca privada: posterga vencimientos porque hay granizo, o porque hay una tempestad, porque hubo una sequía. Con esta actitud política y de comprensión social, pasa a tener permanentemente problemas, porque recupera mucho menos dinero de lo que presta. Independientemente de que puede haber buenas o malas gestiones y otro tipo de cosas. Aquí hay un problema que no es independizable del todo y en general se independiza demasiado. Y además se liga mucho el tema, que es imposible de desligar, del modelo económico, del modelo bancario del país, que en definitiva es un tema que está en discusión, y que hace tiempo que está en discusión, y tiene que ver con la situación a la que se llega en este momento.
Y otro tema que complica la discusión , que tiene que ver con la ley que está en danza ahora, es: si el Estado está actuando en relación al Banco República y al Banco Hipotecario como Estado, y por lo tanto ahí tendría razón el Frente Amplio en decir por qué para unos banco se toman unas decisiones y para otros no, o si está actuando como patrón, si es el Estado uruguayo que regula los bancos, o es el dueño del Banco República que está regulando qué hace con su banco y la dificultad de afrontar un retiro masivo de los depósitos de su propiedad, del banco de su propiedad. Según el enfoque que se le dé a esta pregunta se legítima una solución u otra. Si el Estado está actuando como un Estado que regula los bancos, y el Banco República se considera que es tan ajeno como el City, cabe una respuesta. Si el Estado lo que está considerando es qué hago con una propiedad mía como si fuera ANTEL, como si fuera UTE, y no está regulando la energía en el Uruguay, o las comunicaciones en Uruguay, sino el problema de: falta plata a mi empresa y qué hago, en ese caso se está actuando de otra manera, y más bien legitima las posturas del gobierno por supuesto a través de una ley, porque si no queda indefenso jurídicamente el BROU y el BHU en las medidas que estaría tomando, pero de alguna manera es el Estado global, el Estado legislador, que protege al Estado propietario. Cómo se responda a esta pregunta, si se entiende que el Estado actúa para enfrentar el problema de la banca en general o el Estado actúa para enfrentar un problema de empresas de su propiedad, cómo se responda a este dilema determina una alineación de un lado o del otro. Esto también complica los debates, porque a veces no se tiene claro que se está debatiendo.


3 – EL PROBLEMA DE LA COMUNICACION

¿A qué llegamos? Llegamos a un nudo central: el tema de la comunicación de Estado. Al Uruguay le está faltando una comunicación de Estado y le está faltando una comunicación de Gobierno, y eso ha sido particularmente grave en este gobierno. En un primer tiempo, cuando se navegaba en un horizonte de dificultades aceptables, la falta de comunicación de Gobierno la suplía el propio presidente de la República con su gran poder de seducción. Luego cuando viene la situación difícil, la situación crítica, una situación de mutación, de cambio, esa forma de comunicación del Presidente, en lugar de ser un activo, pasó a ser un pasivo. Es decir, en lugar de dar confianza generó nerviosismo, generó desconfianza, género pérdida de confiabilidad.
El ministro de Economía Alberto Bensión siempre tuvo una forma de comunicación altamente irritativa. Aquí hay algo a tener en cuenta: mucha gente dice que el ministro fue muy eficiente y otros consideran que no; no entramos en esa polémica. Lo que se está analizando no si Bensión en su gestión como ministro fue bueno o malo, porque el Ministro que tenga la mejor gestión puede ser un mal comunicador y anular algunos resultados. Dejemos de lado la gestión, se está hablando de la comunicación. El ministro Bensión generó irritación, y agotó algunos capitales que tenía por una comunicación irritativa, permanentemente irritativa, mal hecha, y muchas veces mediante anuncios que no tenía la menor intención de cumplir. El caso más típico es la flexibilización laboral, hace el anuncio de seis medidas, cinco de ellas ya se estaban aplicando en convenios colectivos, en sindicatos, en la Universidad, por lo tanto no era un tema tan polémico en el país; pero las presenta en una forma que en lugar de explicar eso, que ya se aplican, que son aceptadas por los trabajadores, lo hace de manera irritativa; y luego viene lo peor, se descubre que no había una línea redactada en ningún ámbito del gobierno sobre el tema. Es decir, hace anuncios y crea un clima irritativo para algo que no estaba planteado.
El recambio de los ministros es un viejo tema en los gobiernos, es la necesidad de recambiar a una figura agotada por una nueva. El tema aquí, y es un tema de análisis que va a haber que tomar en cuenta a la larga, es cuánto bien y cuánto mal se procesó este relevo, porque sin duda la salida de Bensión tenía una dimensión para la sociedad uruguaya, y otra dimensión para los organismos internacionales, esto sin duda abona la idea del análisis que realizamos al día siguiente del intercambio ministerial. Efectivamente, un relevo que se hubiera hecho acordado entre cuatro paredes entre los líderes políticos, sin pedido público de renuncia del Partido Nacional, y que el presidente fuera el que anunciara los cambios, donde Bensión no estuviera dando la idea por televisión de “yo no me voy”, que Bensión cambiara a otra función de gobierno (por ejemplo Banco Central o negociador ante los organismos internacionales). Entonces,. Bensión continuando en el equipo económico y Atchugarry asumiendo el ministerio, hubiera cubierto los dos frentes. Sobre todo si queda Bensión como integrante clave del equipo económico, les da la señal a los organismos internacionales para una cosa, y la asunción de Atchugarry le da otras señales a la sociedad. Esto lo vimos inmediatamente del relevo, de que algo se estaba procesando mal.
Planteada la crisis, surgen varios temas. El primero es: las Fuerzas Armadas de todo el mundo hacen algo que todo muy conocido y es lo que se llama el estudio de hipótesis de conflicto. ¿Qué quiere decir esto?. Quiere decir que los militares se dedican a estudiar, a analizar, a discutir, y permanentemente a actualizar, hasta las hipótesis más descabelladas. Qué pasa si viene una invasión al territorio uruguayo que desde Brasil, qué pasa si viene de Argentina, qué pasa si viene desde el mar, qué pasa si estalla una catástrofe natural indominable. Y frente a cada una de las hipótesis tienen los planes necesarios, de acuerdo a las hipótesis posibles producen varias alternativas y tienen varios planes de respuesta. Esto no ocurrió en el nivel político económico del país, y esto no lo hacen solo los militares en el mundo, esto lo hacen las conducciones políticas y económicas en muchos países. Es decir, lo del Banco Montevideo tiene 40 días, lo del BROU en situación dramática lo tenemos desde el comienzo de mayo, y en situación difícil lleva ya cinco meses. Podía haber planes sobre qué hacer, no empezar después que las catástrofes se desatan. Primero se decreta el feriado bancario y después se piensa qué se va a hacer con el BROU. Uno diría que acá la estrategia fue poner velas a San Cayetano: esperemos que no le ocurra nada al BROU y mientras tanto recemos. La estrategia debió ser: primero, dónde ponemos la señal de alerta amarilla, de alerta naranja, de alerta roja, si los retiros llegan acá, acá o acá es que hay que empezar a tomar medidas, qué medidas se toman. Ocurre una cosa que es la siguiente, es muy probable que muchísima gente estuviera dispuesta a reprogramar voluntariamente los depósitos, porque es real, si no hubiera miedo mucha gente tenía los depósitos para quedarse largo tiempo, porque no tenía una opción prevista, no estaba por comprar una casa y quería tener el dinero ahí por las dudas, quería tener una renta, cobrar un interés. Si alguien le hubiera ofrecido en enero ¿usted no está dispuesto a dejar este depósito a cambio de 3, 4 ó 5 puntos más (no sé cuánto sería lo atractivo para la gente), usted lo deja por lo menos la tercera parte a un año, la tercera a dos, la tercera parte a tres?. Hubiera habido una reprogramación voluntaria muy grande, si hubiese sido promovido antes del pánico. Se dice, es muy fácil decir las cosas ahora Bueno, justamente por eso en las escuelas de política y de gobierno se enseña que hay que prever las crisis con mucha anticipación.
Ese es un problema general en la política uruguaya, en la política de América Latina, y en la política de unos cuantos países europeos.
Primero se crea el problema y después se piensa a ver cómo lo solucionamos, pero esto es un comentario que hay que tomar que va más allá de lo actual: la falta de previsión que existe en Uruguay.
Las medidas tomadas declarando un feriado bancario de cuatro días, o de seis días, porque resulta que hoy descubre el Banco Central, o lo descubre anoche, que había bancos que operaban sábado y domingo. Y sale la interpretación de que no abran, es decir no es un feriado, es un cierre con la interpretación de un feriado, un día no laborable que hay que no abrir. El nivel de desprolijidades que ha habido es tremendo.
Otra cosa, los golpes de Estado, la devaluación, los feriados cambiarios, y otras medidas de esa naturaleza se toman de madrugada, es una especie de historia en el mundo. El gobierno uruguayo ha elegido las diez de la mañana. El 20 de julio cuando ya estaba operando el mundo comercial y cambiario, libera el dólar, o libera el peso en relación al dólar, produce la macro devaluación. Entre las 10 y las 11 de la mañana declara el feriado bancario y cambiario, formalmente al mediodía. La actividad comercial cobró dinámica propia al promediar la mañana, y a esa altura cualquier medida provoca por ese solo hecho, por el momento en que se toma, un pánico mucho mayor al que podía haber si se hubiese tomado la decisión en tiempo y forma. Pero además, tendría que haberse comunicado a la gente, a la sociedad el porqué del feriado. La situación era grave, pero se agravó por una comunicación demorada. No se aclaró por qué era el feriado bancario, por lo tanto rumores. El rumor es la respuesta a la necesidad de información, cuando la información falta o la información no es confiable. Cuando se decreta un feriado bancario y no se explica por qué, se infunden todo tipo de rumores. Si uno acumula nerviosismo cuatro días o cinco, luego veinticuatro horas es muy poco para desarmarlo, si uno acumula nerviosismo veinticuatro horas y tiene cinco días para desarmarlo, es completamente diferente lo que ocurre cuando se reabren los bancos. Y esos son manejos del tiempo que el gobierno no ha tenido en cuenta, tampoco ha tenido en cuenta las formas de comunicación.
Lo voy a decir de una manera muy chocante, existe una frase muy vieja que se sigue usando: cuando uno va a un velorio pone cara de circunstancias, no se entra sonriente. Bueno, no es sonriente que se le comunique al país que estamos en una situación crítica; eso hace perder confianza. La confianza está en la seguridad, y la seguridad está en la claridad de lo que se transmite, la sensación de firmeza que se tiene, y la sensación de que se sabe de lo que se está haciendo y lo que se va a hacer. El gobierno transmitió estos días exactamente lo opuesto. Transmitió que no tenía claro lo que estaba haciendo, y llevó que unos medios de comunicación pasaran noticias extraordinariamente optimistas todos los días, hasta el punto que si hoy se suma Uruguay ya tiene 9.000 millones de dólares, ya que todos los días se anunció la obtención de mil quinientos millones; y otros medios apostaron a la catástrofe, prácticamente estaban festejando si Uruguay implantaba el corralito argentino. Entonces frente a eso hubo un gran vació comunicacional, que anoche llenó el vicepresidente de la República y el principal diputado del Foro Batllista, dando mensajes que partían desde el propio ámbito del gobierno.
 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
agosto 3 - 2002