Los rumbos del país
Oscar A. Bottinelli.
 

EMILIANO COTELO:
La interpelación del Encuentro Progresista - Frente Amplio al ministro de Economía dejó en claro la existencia de visiones diferentes sobre los rumbos del país. A propósito de esto, el politólogo Oscar Bottinelli, director de Factum, nos propone este título de análisis: Los rumbos del país.

OSCAR A. BOTTINELLI:
La diferencia de rumbos es una divergencia que va mucho más allá de la diferencia que puede haber entre decir “tengo tal coincidencia o discrepancia en la capacidad o no que tiene el gobierno, el equipo económico para conducir la economía”; va más allá de los aciertos o errores en cada tipo de medida puntual que se tome este mes o se haya tomado el mes pasado, de lo que se anuncie, se cumpla o se deja de cumplir. Son diferencias de fondo, de sustancia. Están apareciendo dos grandes modelos. Pero como la palabra “modelo” da la idea de algo muy acabado, muy perfeccionado, preferimos hablar de dos grandes rumbos. Se puede decir que existe un rumbo oficial y un rumbo opositor. Dentro de cada uno hay además matices y divergencias, pero hay dos grandes lugares a los que se quiere llegar o por los que se quiere transitar.

EC - Veamos cada uno de ellos. Comencemos por el rumbo oficial.

OAB - Primero vamos a acotarlo un poco: el rumbo del gobierno en el sentido más restringido del término, más exactamente el del equipo económico o el del presidente. ¿Adónde va? Tiende a ir hacia la acentuación de la política de libre mercado, de liberalismo económico, de fuerte reducción del papel y el tamaño del Estado, lo que sin duda llevará a planteos importantes de aceleración de privatizaciones de primera magnitud. El rumbo global, el objetivo y la línea ideológica del presidente y de la conducción económica son muy claros.

Pero esta línea presidencial y de la jefatura económica exhibe falencias. De las expectativas del país en 1999 a las realidades de este julio de 2002, en estos 30 y algo de meses, todo cambió. Saltaron por los aires la estabilidad y la previsibilidad, el dólar predecible y la inflación casi inexistente. Aquí surge la primera gran carencia del rumbo oficial: no hubo una explicación coherente de qué pasó, de cuándo y dónde estuvieron las falencias o los elementos que hicieron estallar por los aires esta estabilidad. Todo apunta a una referencia que llevaría a decir que la economía uruguaya había perdido todo grado de autonomía, y en última instancia era dependiente de todas las decisiones que se tomara afuera del país, particularmente en Argentina. Aún así no hay una explicación de por qué había esa expectativa en 1999, cuando tuvieron lugar las elecciones y en seguida de las mismas, y porqué hoy estamos en una situación radicalmente distinta.

El otro tiene que ver con que el gobierno y la conducción económica exhiben mucha solvencia en el manejo de los temas financieros, más allá de críticas puntuales y de que a muchos no les gusten la forma, las ideas o las ideologías que están detrás de la forma de resolver los temas financieros. Sobre todo cuando se habla del tema financiero, del manejo de las cuentas del Estado. En ese sentido comunican tener un rumbo claro en cuanto a qué quieren para esas cuentas, cómo se ajustan; que se ajusten, en primer lugar, y cómo se ajustan para que las finanzas funcionen, para que el país no caiga en default, esté lejos de ese riesgo y el sistema financiero se sostenga. Eso es muy claro.

La segunda gran falencia está en el plano económico general, en lo que va más allá de lo financiero y de la hacienda pública, el manejo de las cuentas del Estado, de los presupuestos estatales: para dónde tiene que ir la economía del país, la producción rural, la industria, el comercio, los servicios, el turismo; cómo se van a reducir la desocupación abierta y la subocupación; cómo y cuándo se va a salir de la recesión; para dónde va a caminar el país. Esta es la gran interrogante que lleva a cierto descreimiento de los propios actores económicos.

Pero además, la coalición de gobierno en su conjunto tiene matices importantes de divergencia interna. Por un lado, el Foro Batllista está bastante lejos de coincidir con el énfasis de libre mercado y tan fuertemente antiestatista que aparece ahora con mucha claridad en el rumbo que pretenden imprimir el presidente y la jefatura de la conducción económica. Pero aquí viene el problema de que cualquier intento del Foro por aminorar diferencias en este tema le hace correr serios riesgos de asintonía con su electorado. El electorado del Foro tiene una visión mucho más fuerte respecto al Estado, bien diferenciada de la posición de la 15 y su electorado; por esta razón tiene poco margen para aceptar fuertes privatizaciones.

El Partido Nacional en su conjunto, tanto el Herrerismo y como los sectores minoritarios, más allá de este tema, coinciden en objetar permanentemente la falta de planes de reactivación económica y productiva, en exigir medidas en ese sentido y dar señales de disconformidad con este accionar demasiado puesto en el manejo exclusivo de las cuentas públicas y el sostén del sistema financiero.

Pero además, en la minoría nacionalista, particularmente en el caso de Alianza Nacional que conduce Jorge Larrañaga, aparecen cuestionamientos globales al rumbo mismo del gobierno, a este énfasis en el libre mercado y, por supuesto, con más énfasis aún cuestiona lo que considera falta de señales en materia productiva.

EC - Pasemos al rumbo opositor.

Hablemos del rumbo opositor, del Frente Amplio, del Encuentro Progresista y del Nuevo Espacio oficial, que convergen cada vez más; de la izquierda, genéricamente, que se caracteriza por la apuesta al fortalecimiento del papel y las funciones del Estado, la oposición a las privatizaciones, la oposición al papel central dado en los últimos años al sistema financiero. En definitiva, la izquierda plantea una cierta oposición entre modelo o rumbo de actividad financiera contra modelo o rumbo de actividad productiva, y en esa oposición opta por lo que considera el rumbo de la actividad productiva y exhibe que el país debe estar marcado por la reactivación de la industria y la reactivación de la producción rural.

Se puede hablar de muchísimas señales de larga data y actuales, pero de la interpelación surge que lo más claro que tiene la oposición, la izquierda, es el análisis negativo del rumbo seguido por lo menos en los últimos diez años; hay matices en cuanto a en qué momento la izquierda ubica el comienzo de este rumbo o modelo. Lo más claro es su oposición, su crítica constante y persistente a este rumbo, así como también su apuesta ideológica, o de modelo, a la industria, al agro y a la producción nacional.

La mayor carencia que la interpelación dejó evidenciada es que la izquierda no exhibe planes concretos, realizables, de cómo hacer, qué hacer y cuándo para reactivar la economía productiva y crear empleo. Es más fuerte la crítica al otro modelo, exhibir lo que entiende como deseable, pero no plantea planes concretos en cuanto a cómo se hace. Además aparecen matices dentro de la izquierda sobre en qué nivel atacar al sistema financiero y en qué nivel sostenerlo, como han surgido en estos días en algunos cruces entre sectores del propio Frente Amplio, con críticas de unos con respecto a otros.

EC - ¿En conclusión?

OAB - En las semanas y meses venideros el país no sólo va a asistir a enfrentamientos, muchos de ellos muy fuertes en lo político y lo social por lo inmediato –Rendición de Cuentas y otros temas puntuales–, sino también a una confrontación creciente por la oposición de rumbos del país. Confrontación que podría llegar a tener su punto más alto si se realiza el referéndum sobre Antel y Ancel, que en ese contexto va a ser un elemento paradigmático: se va a jugar mucho más que Antel y Ancel. Estaba prevista, pero ahora va a tener mucha más fuerza la confrontación de tipo plebiscitario de dos grandes rumbos, de dos grandes modelos de país.

Recordemos que la ley otorga a la Corte Electoral más de dos meses más para terminar su trabajo; está bastante holgada de tiempo antes de cumplir el plazo legal, y además el referendo puede realizarse hasta 90 días después. Es decir que, de ocurrir, esta confrontación podría realizarse entre octubre y diciembre.

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
julio 15 - 2002