Una semana inolvidable:
de la propuesta de parlamentarizacion al último fin de la estabilidad
Entrevista con el politólogo Oscar A. Bottinelli. 

EMILIANO COTELO:
Los últimos cuatro días han sido de generación diaria de noticias impactantes, de esas que en otras épocas se producía a lo sumo una por mes. La serie comenzó el lunes con la reunión del presidente de la República con los intendentes municipales y tuvo su último episodio ayer, con la fuerte modificación de la política cambiaria. A propósito de todo esto, el politólogo Oscar Bottinelli, director de Factum, nos propone este título: "Una semana inolvidable: de la propuesta de parlamentarización al último fin de la estabilidad".

OSCAR A. BOTTINELLI:
Primero, algunos apuntes a cuenta de mayor cantidad para situar lo que hoy ocurre en un contexto de acontecimientos.

El primero de ellos fuera del país: Brasil. En esa campaña electoral se está viendo que hay un importante juego del valor de la moneda y del riesgo país como factores de incidencia. Este tema debe ser analizado en sí mismo, importa mucho y no sólo a Brasil: los factores extrapolíticos y extranacionales que están jugando, y mucho, en la elección brasileña. Estos movimientos de riesgo país y de moneda de Brasil nos impactan en este momento.

Un segundo tema: después del episodio en relación a Argentina, Batlle tuvo 13 días de silencio y luego reapareció el lunes. La reaparición después del silencio, lo que dijera, el tono en que apareciera, el enfoque que tomara en cuenta, eran de gran importancia.

EC - No hizo declaraciones públicas.

OAB - No, pero aparece en una reunión, que sin ninguna duda iba a trascender, con todos los intendentes del país. Allí hizo una exposición muy larga sobre muchos temas, pero sorprendió con dos propuestas muy fuertes: la parlamentarización y la desdepartamentalización del país y su transformación en algo que quedó muy vago, la regionalización.

Curiosamente hay dos elementos de esto. En toda la crisis del país lo que hoy aparece como más sólido es el sistema político, que incluso se ha señalado como la gran diferencia con el proceso argentino. Por eso sorprende que en este momento, cuando lo que no está cuestionado es el sistema político, el presidente de la República aparezca mencionando como uno de los temas importantes un cambio de esta magnitud en el sistema.

El segundo elemento, muy importante en un momento de gran debilidad del presidente, es que maneje una propuesta de reforma de sistema cuya característica principal es que el jefe de gobierno pueda ser cambiado en cualquier momento por el Parlamento. Es una cosa que sorprende: en el momento en que el jefe de gobierno se siente débil hace una propuesta de reforma constitucional por la cual el jefe podrá ser cambiado en cualquier momento. Esto ocurre en momentos en que el presidente seguía dando señales de debilidad, cuando el equipo económico venía, en los hechos y no en las declaraciones, formulando señales muy sólidas, sobre todo a partir de las negociaciones exitosas en el plano internacional con el Fondo Monetario, el Banco Mundial y el BID.

EC - Esa fue la primera de las noticias fuertes de esta semana.

OAB - La primera del país; ya hablamos de Brasil.

La segunda del país: al día siguiente, el martes, Ramela (cuyo papel tan fuerte que está cumpliendo es un tema en sí mismo: lanza las propuestas del gobierno), después hace algunas aclaraciones de lo dicho por el presidente Batlle el día anterior, minimizándolas. Y lanza un plan que uno puede calificar de fuerte, radical, de fondo, en la más pura línea del pensamiento del presidente. Esto hizo avizorar un país que entraría en una gran confrontación ideológica, con un gobierno fuerte, parado en los pedales a partir de su concepción de un cambio de raíz, que llevaba naturalmente a una confrontación con quienes consideran que el modelo debe ser exactamente lo opuesto, y sin duda aseguraba que el referendo entonces sí se realizaba, que no iba a haber derogación. Quedaba planteada la confrontación entre dos rumbos: uno hacia un muy fuerte liberalismo económico y otro rumbo hacia una fuerte protección del Estado, como oposición. Parecía que allí se iniciaba el gran centro del debate político nacional por el resto del año.

EC - Pero apareció una sorpresa más.

OAB - Cuando estábamos todos previendo esto (en mi caso previendo que iba a haber referendo), ayer nos vimos sacudidos, "temblaron las raíces de los árboles" -como diría algún candidato- cuando se produce, a casi 20 años de la primera, la segunda ruptura de la tablita. Es decir: un gobierno que anuncia un cronograma de devaluación, lo ratifica hace un mes y sorpresivamente, cuando todavía no había terminado el primero de los dos semestres anunciados, lo rompe definitivamente.

Desde el punto de vista económico hay muchas explicaciones: el porqué, el momento, la discusión sobre el momento... Pero desde el punto de vista de la opinión pública y desde el punto de vista político esto genera una formidable incertidumbre. Este es un dato, porque, primero, sea bueno o malo el ritmo devaluatorio, la gente tiene más o menos a qué atenerse, más allá de que no confiaba del todo en el cumplimiento del ritmo devaluatorio, lo que se veía en muchos elementos, desde contratos privados en dólares o tasas de interés. Pero esto ya es un golpe muy fuerte a la posibilidad de certeza. Para que se calmen primero los mercados, como se dice habitualmente, que la cotización se vea estable, se vea cómo se viene realizando y la gente se juegue a pronósticos, absolutamente necesarios en la vida comercial, va a transcurrir mucho tiempo. Sobre todo porque la economía está muy dolarizada: uno va a comprar hasta una radio para auto y se la venden en dólares. Cuando la economía hasta en cosas domésticas funciona en dólares, es muy complicado saber cuánto va a valer el dólar. Esto implica el "último fin", el último capítulo de la muerte de la estabilidad.

EC - Me llamó la atención esa parte del título: "el último fin de la estabilidad".

OAB - La estabilidad empezó a romperse el año pasado, cuando se cambia bruscamente la pauta devaluatoria, cuando después de lo que pasó a ser la primera gran incertidumbre generada por Argentina, después de la caída de López Murphy y el ascenso de Cavallo, se pasa a un ritmo francamente devaluatorio, fuertemente más allá del IPC. Ahí empieza el fin de la estabilidad.

Luego, tenemos un segundo gran empujón extraordinariamente fuerte a partir de enero, con el desplome argentino, la duplicación de la tasa devaluatoria y la banda cambiaria, y comienzan todos los síntomas de que las cosas van cambiando en materia de relación al dólar y esto es "el último de los finales", el tercer capítulo de terminación de la estabilidad. Uruguay pasa de una estabilidad que gustaba a unos y disgustaba a otros, pero que existía con mucha fuerza hasta hace un año y medio, a una total incertidumbre, lo cual es un momento muy complicado desde el punto de manejo de una sociedad.

Esto aparece como la contracara del éxito internacional del equipo económico. Por un lado, en medio de todas las señales de incertidumbre que generó el presidente de la República con sus expresiones personales hace 15 días, el país no vivió una incertidumbre porque había señales muy firmes, muy consistentes de los operadores económicos del país, del equipo económico de gobierno que coincidían en dar tranquilidad. El equipo económico se veía sólido, obteniendo éxitos internacionales y estaba ganando credibilidad; sobre todo el ministro de Economía, que venía muy erosionado en los últimos tiempos, estaba recuperando esa credibilidad.

En medio de eso, esta medida parece un serio golpe a la credibilidad del ministro Bensión. Esto es independiente de si continúa o no, de si renuncia o no. Es cómo la sociedad en general puede confiar en lo que digan el gobierno, el ministro y el presidente. Cuando hay cierta confianza en un plan y se termina de golpe, ¿cómo creer mañana en lo que se anuncia?

En el plano político aparece como un hecho importante la manifestación expresa del Partido Nacional de no haber sido consultado.

EC - Ni siquiera informado. Más temprano el senador Heber hacía esa precisión.

OAB - Ni siquiera informado. Hay tres reacciones muy claras: el senador Heber, que hoy es el vocero de la mayoría del Partido Nacional como secretario general del Herrerismo, marcando una distancia clarísima, de eso no le caben dudas a todo el que lo oyó; el senador Gallinal, uno de los referentes del espacio intermedio del partido (un espacio que está apoyando a la coalición de gobierno y separado del Herrerismo, enfrentado a Lacalle), considera que se terminó el período de Bensión; y Larrañaga, que hoy aparece como la segunda figura en intención de voto en el Partido Nacional (es un senador con cuatro diputados, ya despegado -no votó el ajuste fiscal-, en una línea francamente opositora), ayer reclamó la renuncia de todo el equipo económico.

En este momento, en la coalición de gobierno aparecen grietas mucho más fuertes, sobre todo cuando ya venía desde la noche del miércoles en que Ramela, el hombre que está haciendo la negociación, desliza un nivel de críticas al Partido Nacional que no eran las mejores para seguir adelante, a partir de los planteos tan fuertes que había hecho el gobierno.

Justamente, una de las señales que da hoy el Partido Nacional, es decir después de esto, de todo ese plan, "Empecemos a reexaminarlo para ver si tiene que ser ese, otra cosa u otras medidas". Un plan de esa magnitud, seguido de unas medidas de esta magnitud en algún momento puede rechinar u obligar a un mayor reexamen.

Conclusión: hay que esperar unos días. Todavía va a haber movimientos desde el punto de vista financiero y político (el día de hoy va a ser muy importante), habrá que esperar que decante todo este polvo, que se vea bien el panorama para poder ver qué va a ocurrir en el plano financiero y económico del país, en el plano político y en las expectativas, certidumbres e incertidumbres de la sociedad.

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
junio 21 - 2002