Antel, entre la rendición y el repliegue
Entrevista con el politólogo Oscar A. Bottinelli. 

EMILIANO COTELO:
El gobierno ha confirmado en estas últimas horas su iniciativa para derogar los artículos 612 y 613 de la ley de presupuesto relacionados con Antel y Ancel y, al mismo tiempo, mantener la iniciativa de desmonopolización de las llamadas internacionales. Por otro lado, en el caso de Ancap, no se iría a la derogación de la ley que permite la asociación de la empresa estatal con una petrolera extranjera, pero sí se agregaría una disposición legal que abriría la importación de combustibles refinados a partir del año 2004.

Sobre estos temas el politólogo Oscar A. Bottinelli, director de Factum, nos propone: "Antel, entre la rendición y el repliegue".

OSCAR A. BOTTINELLI:
El tema surgió cuando se presentaron las casi 700 mil firmas y se vio que las mismas existían, que eran reales, más allá de que no comenzó la verificación una por una. Se viene de una sucesión muy grande de fracasos en materia de intento de convocatorias a referendos y plebiscitos. Por ejemplo, los dos intentos respecto de la ley que crea el marco regulatorio del sistema energético, lo que tiene que ver con el artículo 28 de la ley de inversiones sobre prescripción y caducidad de los plazos laborales, el hecho de no haber alcanzado las firmas para una reforma constitucional -poco más de 200 mil, casi la tercera parte- con el fin de derogar el sistema de Afap y, recientemente, el fracaso (que estuvo muy cerca del éxito, porque concurrió cerca de medio millón de personas) en relación a un conjunto de disposiciones de la ley de urgencia número uno. Eso encendió un poco el alerta, en el sentido de que se trataba de disposiciones muy dispersas, muy confusas, con una concurrencia en verano, en un día tórrido, con una campaña de comunicación bastante mala, pero sin embargo se arrimó mucha gente.

¿Por qué ahora hay capacidad de bloquear la ley, cuando no la hubo antes? Primero, porque se eligió un camino muy largo, que tuvo éxito, y segundo, porque las encuestas de opinión y el feeling de los dirigentes poíticos, que naturalmente coincide -las encuestas no hacen otra cosa que medir y traducir a números un estado de opinión-, adelantaban que la opinión pública está en contra de las normas que refieren a Antel y Ancel.

Una vez presentadas las 700 mil firmas había una imposibilidad política para que la Corte Electoral no convocase a referendo. (Con esto no entro al análisis del tema de fondo, si tienen razón quienes consideran que el referendo no es constitucional, o si la tienen quienes dicen que lo es.) Desde el punto de vista político, la opinión pública no ve a la Corte Electoral en un pronunciamiento jurídico con la independencia con que ve a la Suprema Corte de Justicia. Guste o no, esta es una realidad. Por lo tanto, no había un juego poítico que permitiera decir "no hay referendo porque es inconstitucional, se pronunció la Corte".

Hace ya varios días, o varias semanas, en que había rumores en cuanto a qué se hacía con este tema. Hubo una sucesión de contactos el martes y el miércoles, hasta el anuncio presidencial de ayer. Un anuncio que en las palabras y los gestos está traduciendo un gobierno a la defensiva, que se siente golpeado. No fue una decisión hecha con firmeza y tranquilidad.

Sobre todo, es un poco sorprendente que se diga que se puede derogar estos artículos porque no servían para nada. Esto deja una interrogante: ¿para qué se dicta una ley, no se acepta derogarla durante el período de negociación que hubo entre gobierno y oposición, y luego se considera inútil la existencia de esos artículos? Quizás ésta sea una de las mayores señales de contradicción que se da en el anuncio.

EC - Repasemos cómo fue el proceso de recolección de firmas.

OAB - Fue un proceso extremadamente difícil. Recordemos que orilló permanentemente la derrota porque se optó por la llamada "vía larga", el camino lento de recoger firmas, en lugar de la convocatoria a un prerreferendo, que hubiera sido en torno al mes de setiembre, que auguraba mucho éxito por el estado de opìnión pública en general en relación al país y en relación a Antel y Ancel.

Se optó por el camino lento porque unos querían jugar este largo baño de movilización y bloqueo, y otros porque creían que así se abría espacio a la negociación. Negociación que realmente existió, pero fracasó cuando se creyó que el nivel de recolección de firmas iba camino al fracaso. Igualmente se llega a fin de año con 480 mil firmas, muy lejos de lo necesario. La idea de que en el verano y en menos de dos meses se iba a conseguir la mitad de todo lo que se consiguió en los 10 meses anteriores, durante el año normal de actividad del país, parecía impensable. Hubo un fenomenal empuje en enero, y es notorio que ese empuje coincide en gran medida con el anuncio del fin de la estabilidad, de la devaluación, del rebrote inflacionario, de la crisis argentina, de la crisis de la temporada turística. Hay, sin duda, un empuje de la gente que está marcando una profunda insatisfacción con el gobierno, entendido en sentido amplio, o con los gobiernos.

EC - ¿Estamos ante una victoria de la oposición?

OAB - Esto es muy claro. Analíticamente es innegable que si hay alguien que inicia un camino contestatario, llega a mitad de camino y el otro contendor se retira, es porque ganó el que inició la contestación y además hizo efectiva esa capacidad de bloqueo.

EC - Capacidad de bloqueo que tiene distintas interpretaciones, además.

OAB - En principio tiene dos interpretaciones. Para la visión oficialista, bloquea la posibilidad de inversiones en el país. Para la oposición bloquea el modelo privatizador, el llamado modelo neoliberal. Hay que ver hasta dónde la capacidad de bloqueo es en todas las rendijas que puede buscar el gobierno para tratar de desbloquear la situación. Vale decir, por ejemplo, entender que no existía un monopolio para las llamadas internacionales, que no era un tema de Antel sino del Ministerio de Defensa, y que por lo tanto siguen válidas -como lo anunció el presidente Batlle- las concesinoes y por lo tanto no va a quedar afectado el tema. Reducir toda la disucsión nada más que a la creación de Ancel SA y la participación de capital privado.

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EC - En realidad estamos hablando de dos referendos, uno en marcha y el otro empezando a gestarse.

OAB - El otro es el de Ancap, sobre el cual hay muchas señales confusas.

Por un lado se está hablando de la búsqueda de derogar la ley. El gobierno ayer hizo anuncios no del todo claros, hasta que al final se resumió en un anuncio sobre liberar las importaciuones a partir de 2004. Aparentemente el gobierno desiste de ir por el camino de la asociación estratégica de Ancap y se decide por otro mucho más fuerte, liberar las importaciones.

Aquí viene todo el camino llamado técnico o económico; nos interesa el político. Si la ley no se deroga, la recolección de firmas es válida y mientras exista esa recolección de firmas y el gobierno no logre desactivarla, entendiendo que el tema ya no está planteado, no queda fuera la posibilidad de un referendo. Desde el punto de vista político, lo importante es que si hay un referendo, independientemente del tema en sí mismo, va a ser un referendo sobre la polìtica global de este gobierno o de los últimos gobiernos, y va a ser una especie de balotaje adelantado.

El gobierno no ha evitado del todo lo que quiso evitar; posiblemente haya logrado simplemente postergarlo, quizás con la intención de ir desactivándolo de a poco.

EC - O con la expectativa de que el resultado sea efectivamente distinto, que el estado de la opinión pùblica no sea el mismo con relación a Ancap que con relación a Antel.

OAB - Porque es un tema completamente distinto. Tan diferente, que en la redacción de la ley de Ancap participaron, aunque no la hayan votado, tres senadores de primera línea del Frente Amplio como Danilo Astori, Enrique Rubio y Alberto Couriel, y en el Frente Amplio hubo posiciones diferentes.

El tema es que el anuncio de que viene un proyecto para liberar la importación de combustibles en el año 2004, no da en el camino de querer dividir a la izquierda, a la oposición, y dar argumentos a la población para que deslinde el tema gobierno del tema Ancap o el tema Antel del tema Ancap, porque agrega un nuevo elemento de irritación desde la óptica opositora, como para fortalecer la campaña de recolección de firmas y la campaña referendaria contra Ancap.

Desde este punto de vista, el gobierno da una señal muy confusa, también a partir de una señal de rendición o de repliegue, en la medida en que anuncia que de alguna manera el camino que venía transitando Ancap se desactiva y va a buscar otro que también es esencialmente controversial.

En este momento lo importante es que da una sensación de temor a una confrontación electoral. Esto es lo que está planteando, dentro de la coalición de gobierno, muy serias dudas sobre la conveniencia del camino elegido, que no fue adoptado por la unanimidad de la coalición ni en reuniones de toda la coalición. Sin duda, desde el punto de vista estrictamente político hoy hay una baza, un tanto ganado por la oposición en la confrontación hacia el año 2004.

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
marzo 15 - 2002