La Batalla de Punta del Este
Entrevista con el politólogo Oscar A. Bottinelli. 

JULIO VILLEGAS:
Uno de los temas centrales de los últimos dos días ha sido la decisión del Pit-Cnt de realizar una marcha sobre Punta del Este, y la resolución gubernamental de limitarla. A propósito de esto, el politólogo Oscar Bottinelli, director de Factum, nos propone como tema de análisis político para hoy: "La Batalla de Punta del Este"

OSCAR A. BOTINELLI:
La Batalla de Punta del Este, también llamada Batalla del Río de la Plata, enfrentó hace 41 años, en diciembre de 1939, a tres navíos de Su Majestad Británica (Ajax, Achilles y Exeter) con el acorazado alemán Almirad Graf von Spee; empezó frente a la península y terminó con el hundimiento del Graf von Spee a las puertas de la Bahía de Montevideo. Fue la primera batalla naval de la Segunda Guerra Mundial y la última batalla exclusivamente naval de la historia (las demás fueron aeronavales).

Esta otra Batalla de Punta del Este, objeto del análisis de hoy, no tiene naves ni cañones, pero es el producto de acciones y reacciones, de hechos y contra hechos, que a partir de un episodio aparentemente menor desemboca en un crudo enfrentamiento político.

JV - ¿Qué puntas encontraste para el análisis?

OAB - El análisis político puede hacerse en relación a los acontecimientos en sí mismos, o ir más a fondo y tratar de desentrañar el significado profundo de los hechos. Y para ello un punto de partida indispensable es tratar de buscar para explicar lo que cada parte hace, a partir de la estructura de valores, de la forma de pensar de cada una de las partes.

La primera pregunta que surge es cuál es el sentido de una marcha de protesta sobre Punta del Este, una de las cosas que más sorprendió. Sobre todo porque no son quienes trabajan en Punta del Este los que realizan allí una protesta, sino que quienes trabajan en Montevideo van a exhibir su protesta a Punta del Este, en plena temporada turística, y además en una de las peores temporadas que se recuerde.

Una segunda pregunta es cuál es la relación entre esta protesta y la industria turística. Si se recoge, clasifica y analiza las declaraciones de las últimas 48 horas por parte de dirigentes sindicales y de políticos frenteamplistas, se extraen dos grandes líneas interpretativas.

Una surge de esta frase: "La prohibición de la marcha satisface a los que no quieren que los trabajadores molesten a quienes veranean en Punta". Y en el contexto de otras frases se puede extraer una idea básica: que en Punta del Este están veraneando quienes tienen el poder de decidir el cambio de política económica, que a su vez son unos pocos. La marcha, entonces, va a golpear a sus casas, a conmover la intimidad de quienes tienen el poder político o económico y por tanto la llave para mantener o cambiar esta política económica. En esta línea de pensamiento, el turismo o no existe o no es importante, o es secundario a los efectos del fin buscado.

La segunda línea interpretativa toma en cuenta a la industria turística y ve la marcha como una forma de afectar a esa industria. En otras palabras, así como en un conflicto de los trabajadores de la carne son afectados los intereses de la industria frigorífica, ahora el conjunto del movimiento sindical afecta los intereses de la industria turística, a la que se ve lo suficientemente poderosa como para presionar al gobierno a que haga cambios, a fin de no ser perjudicada. O, como un matiz del razonamiento, se considera que defender a la industria turística es un problema del gobierno y del interés particular de los gobernantes como para que éstos atiendan los reclamos.

En general, esta visión tiende a ver al turismo como manejado por unas pocas empresas o por un oligopolio de unos pocos grandes inversores.

JV - ¿Qué destacas de ambas líneas de razonamiento?

OAB - Lo común a ambas posiciones es:

a) Una actitud minimizatoria del valor del turismo en su impacto sobre la economía del país y sobre el empleo; o considerar que no afecta al turismo la imagen de una movilización de protesta en medio del balneario.

b) No considerar si la acción sindical puede o no afectar a los trabajadores de Maldonado, que en general son personas que tienen un muy bajo nivel de sindicalización y de acción colectiva: no existe una voz clara y altamente representativa de los trabajadores de Maldonado.

Además, este tema se relaciona con otro. La izquierda en general, tanto la izquierda política como la sindical, exhiben una fuerte tendencia a privilegiar como fuentes legítimas de actividad económica y de empleo a la industria propiamente dicha, a "la industria con chimeneas" para usar un término antiguo, así como a las actividades primarias como el agro o la pesca. Hay una gran desconfianza respecto a los servicios, que se ha manifestado en múltiples manifiestos de rechazo a "transformar el Uruguay en un país de servicios"; y dentro de los servicios una visión particularmente negativa del turismo. A tal punto, que el candidato frenteamplista a la Intendencia Municipal de Maldonado tuvo, hasta bastante avanzada la última campaña electoral, un discurso contrario al turismo (luego, obviamente, lo cambió). Y esta actitud de la izquierda se da pese al formidable esfuerzo que dentro del Encuentro Progresista y del Frente Amplio realizan militantes vinculadas a la actividad turística para que la izquierda asuma la importancia que esa actividad tiene para la economía del país y para la generación de puestos de trabajo.

Pero hay en definitiva una visión que, si no aparece tan clara en los discursos, sí está en el subconsciente de sectores de la izquierda.

JV - Una batalla necesita de dos.

OAB - Efectivamente, esta Batalla de Punta del Este del Siglo XXI, como toda batalla, tiene otro actor. En este caso es el gobierno, el presidente de la República y el ministro del Interior.

La prohibición o limitación del recorrido de la marcha es un tema harto controversial. Hay una posición que privilegia el orden, y en tanto privilegia el orden legitima la medida gubernamental, y otra posición que privilegia la libertad y en consecuencia considera que no es legítima o conveniente la actitud del gobierno. Cada una tiene sus fundamentos, su respectivo asidero jurídico, y las diferencias son más que nada distinciones ideológicas, y no hay posible acuerdo porque son desacuerdos ideológicos, cada uno de los cuales basado en un fundamento jurídico razonable.

Pero, desde el punto de vista político, se observa que:

a) El gobierno no contó en su ayuda con una acción clara, decidida e inteligente de los operadores turísticos, quienes se limitaron a múltiples declaraciones, algunas de ellas de tono muy duro, muy subido, pero que demostraron escasa o nula capacidad de operar (operar con otras cámaras empresarias, con el propio Pit-Cnt... crear toda una acción que no va a la guerra por los medios de comunicación). En eso, el gobierno quedó un poco solo.

b) Y el gobierno se demoró mucho en diseñar una estrategia, y cuando lo hizo sus pasos fueron contradictorios. Hubo una conversación con el Pit-Cnt en la que no apareció la idea de limitar la marcha; a los pocos minutos de ese diálogo aparece la decisión de limitarla; poco después siguen negociaciones y diálogo en que el gobierno exhibió imágenes contradictorias, en parte de dureza, en parte de búsqueda de conciliación.

JV - ¿Qué resulta de todo esto?

OAB - La percepción que tenemos es que las vacilaciones del gobierno han ayudado al Pit-Cnt.

Pero la marcha a Punta del Este puede tener un resultado sindical y otro político, que no necesariamente son el mismo. Como uno de los objetivos de toda movilización sindical es la creación de hechos propagandísticos, "poner el tema encima de la mesa", el Pit-Cnt ya ganó: mantuvo los titulares durante tres días y los volverá a tener en las proximidades de la marcha. Y ese éxito va más allá del resultado de las convocatorias efectuadas para ayer, que tuvo eco en muchos barrios pero en otras zonas de Montevideo pasó prácticamente desapercibido. Pero el Pit-Cnt arriesga perder lo ganado si no comprende que efectivamente ganó mucho en estas horas y si cree que el resultado está realmente en poder marchar sobre la avenida Gorlero. Porque si la marcha deviene en violencia, o aun sin violencia provoca fuertes molestias a los turistas, entonces habrá desperdiciado lo ganado hasta ahora, y hasta cosechar una derrota luego de estar en una situación ganadora en este momento.

JV - ¿Y cuál sería la lectura política?

OAB - Desde el punto de vista político los resultados se miden a más largo plazo y pueden ser diferentes. Porque el resultado estará en qué mensaje resulte hacia la gente que vive del turismo, hacia Maldonado en general. La imagen resultante podría afectar al Encuentro Progresista - Frente Amplio, al que se identificado con esta movilización. Así, entonces, la marcha a Punta del Este podría servirle al Pit-Cnt y no al Frente Amplio. Por ahora, este es el resultado más probable (por supuesto dependiendo de lo que ocurra el mismo 24 de enero)

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
enero 18 - 2002