Encuentro Progresista - Frente Amplio,
entre la inclusión y la exclusión

Entrevista con
el politólogo Oscar A. Bottinelli. 

EMILIANO COTELO:
La relación entre los partidos tradicionales y la izquierda es ambigua. Hay diálogos y confrontaciones. Unos y otros reclaman participación de la otra parte y demandan porque consideran que el otro no le da el lugar que le corresponde o no asume los compromisos que debería asumir. A propósito de estas cuestiones el politólogo Oscar Bottinelli, director de Factum, nos propone como título del análisis de hoy: El Encuentro Progresista - Frente Amplio, entre la inclusión y la exclusión.

Comenzamos definiendo los conceptos de inclusión y exclusión en el caso del sistema político.

OSCAR A. BOTTINELLI:
En el mundo hay dos tipos de sistema. Esto surge de la práctica, no necesariamente de los ordenamientos jurídicos. Por un lado está el modelo de gobierno y oposición excluyentes, donde el que gana gana, el que pierde pierde, el que gana ejerce todo el gobierno y el que pierde queda fuera de todo. Es el modelo de Gran Bretaña, Margareth Thatcher hizo toda una gran reforma sin contar ni consultar a la oposición.

Hay otro modelo en el que no hay límites del todo precisos entre gobierno y oposición y en el que la consulta, la participación de la oposición es considerada algo necesario o conveniente. Es el sistema que más o menos ha regido siempre en Uruguay. Tanto es así que en la segunda mitad de la década de los 80 una corriente politológica criticaba diciendo que éste era un sistema sin alicientes desde el punto de vista político, que aquí nadie gana ni pierde del todo.

Cualquiera de los dos modelos puede ser bueno o malo. El tema es que en una sociedad se acepta más un modelo o el otro. En el caso uruguayo es evidente que, a lo largo de todo el siglo XX, la sociedad apuntó a un esquema con búsqueda de consensos, de que no haya exclusiones, de que todo el mundo tenga algún papel en la acción de gobierno. Se dio a través de lo que se llamó la coparticipación, la presencia de la minoría en órganos ejecutivos pluripersonales: el colegiado, el Consejo Nacional de Gobierno, el Consejo Departamental, los entes autónomos; en el último medio siglo hubo siempre presencia de la minoría en los entes autónomos, excepto durante el período que va desde 1967 hasta la interrupción institucional, en que los entes estuvieron en manos de la mayoría y luego en el período actual, que vamos a analizar.

Durante el gobierno de Lacalle fue frecuente, para los grandes temas como la creación del Mercosur, la reforma de la seguridad social, reunir las cúpulas políticas con participación de la totalidad de los sectores políticos del país. En la segunda presidencia de Sanguinetti las cúpulas fueron menos frecuentes, pero las hubo en torno a la reforma constitucional. En la primera administración de Sanguinetti existió un modelo de concertación y un funcionamiento muy regular de las cúpulas políticas.

EC - En aquel período incluso el Frente Amplio tuvo representación en los entes autónomos.

OAB - Exacto: hubo una representación de la totalidad del sistema político en los entes autónomos, estuvieron la Unión Cívica y el Frente Amplio.

Uno de los ángulos para abordar el tema es que, desde los partidos tradicionales, existe un reclamo hacia el Encuentro Progresista - Frente Amplio (EP-FA): sostienen que le falta sentido negociador, que reclama pero no da, como que está adentro y afuera al mismo tiempo, y pretende incidir sin comprometerse. Esta es la formulación, un poco simplificada, del reclamo que los partidos tradicionales le hacen al Frente Amplio. Aclaro que cuando hablo del Frente Amplio me refiero al Frente Amplio, al Encuentro Progresista e incluso de lo que en un futuro pueda sustituir al Encuentro Progresista por un bloque un poco más amplio.

EC - Falta ver lo que ocurre en el período de gobierno actual.

OAB - Vamos a señalar cómo existe un reclamo de los partidos tradicionales -que puede analizarse con mucho detenimiento, en qué elementos se fundamenta-, que a su vez tiene como problema que también existe una actitud de exclusión del Frente Amplio, por parte de estos partidos, en áreas en que no es tan nítida la separación.

EC - ¿Por ejemplo?

OAB - En primer lugar la integración de la Corte Electoral y el Tribunal de Cuentas, estos organismos no son órganos de gobierno sino de contralor. La Corte Electoral en particular es la cabeza de la Justicia Electoral y sus miembros son designados por la Asamblea General, el Tribunal de Cuentas y cinco miembros de la Corte Electoral son designados por dos tercios de la Asamblea General, los otros miembros de la Corte Electoral se votan y corresponden dos al lema más votado y dos al que le sigue en número de votos. Esta es la composición jurídica; políticamente venía de larga tradición cuatro para el gobierno, tres para la principal oposición, y en la Corte Electoral cinco y cuatro. Con la participación del Frente Amplio en la actual Corte Electoral hay cuatro colorados, tres blancos y dos frenteamplistas. A mediados del año pasado se había acordado que el EP - FA llevaba tres cargos, el Partido Colorado tres, el Partido Nacional dos y uno el Nuevo Espacio.

Este acuerdo no se cumplió, quedó en aguas de borrajas. Hace unos meses hicimos un análisis específico del tema aquí En Perspectiva. Corría una versión suspicaz, que alarmaba un poco al Frente Amplio, en cuanto a que la motivación central era que los partidos tradicionales pretendían mantener seis votos en la Corte Electoral -tres más dos les daba cinco, según el acuerdo-, porque con seis votos se puede realizar anulación total o parcial de elecciones o de resultados de circuito. Esto alarma al EP - FA y hay un reclamo permanente en cuanto a integrar la Corte Electoral y el Tribunal de Cuentas, que por ahora se ve absolutamente paralizado.

EC - Sería bueno puntualizar que esto sigue indefinido, que no se ha producido acuerdo alguno, que no ha habido recambio de las autoridades de la Corte Electoral.

OAB - No ha habido recambio y el tema en sí está paralizado, tampoco han continuado las negociaciones. Hay una congelación que va camino, primero, a que no se renueve la Corte Electoral; y, segundo, a que esto desemboque en planteos muy fuertes por parte del EP - FA, que no va a aceptar muy calmadamente llegar a las elecciones sin ese recambio.

Hay otros temas. Las reuniones de cúpula no han aparecido, hubo un funcionamiento Batlle-Vázquez como una excepción a todo esto, el período de luna de miel del año pasado, pero ha habido temas importantes-el contrabando, la aftosa, los atentados a las torres gemelas y los hechos posteriores, la crisis ya un poco larga que está viviendo el Mercosur- para cuyo tratamiento no se han reiterado las reuniones de cúpula política. Además en aquellas frecuentes reuniones entre Batlle y Vázquez el EP - FA y su presidente han reclamado que no fueron atendidos.

También está el tema, simbólico, de los viajes al exterior. Durante el primer gobierno de Sanguinetti, en las delegaciones presidenciales participaban todas las fuerzas políticas. Esto desapareció con Lacalle, durante el segundo gobierno de Sanguinetti y se mantiene con el gobierno de Batlle: las delegaciones oficiales no salen con representación de todo el sistema político, lo que también implica una forma de exclusión dentro de este modelo. Obviamente, en otros países tampoco viaja la oposición, pero en un modelo de reclamo de inclusión del Frente Amplio hacia el sistema político éste es un detalle de exclusión.

EC - En definitiva la única excepción a esta política de exclusión es la Comisión para la Paz.

OAB - Sí, la excepción es la Comisión para la Paz; también lo fueron aquellos diálogos Batlle - Vázquez. La excepción de la Comisión para la Paz es peculiarísima, porque en última instancia no es una comisión que tenga que ver con ámbitos de gobierno sino un ámbito de resolución de un problema que sólo se puede dar si hay distintas partes políticas involucradas. Más que una inclusión del sistema político es una inclusión de una de las partes, sin cuya aquiescencia es imposible que el tema funcione, tiene todo otro sentido.

Nos queda pendiente el análisis de un tema mucho más complicado: la presidencia de la Cámara de Senadores cuando el vicepresidente de la República no está.

Constitucionalmente, esa presidencia corresponde al primer senador de la lista más votada del lema más votado, es decir Reinaldo Gargano, quien la ejerció entre el 15 y el 28 de febrero de 2000, quien incluso le dio posesión del cargo a Batlle, pero luego no ha vuelto a ser convocado. En su lugar se convoca al primer titular de la lista más votada del Partido Colorado, en una interpretación muy peculiar de la Constitución de la República, que sin duda también genera una forma de exclusión e irritación hacia EP - FA.

EC - ¿Cuál es tu conclusión final?

OAB - La conclusión es que Uruguay puede optar por un sistema de gobierno y oposición tajante, como el británico, o continuar con el viejo modelo de búsqueda de la consensualidad. Pero parece claro que todas las partes deben ser coherentes en un camino y en el otro. Si alguien reclama que nadie se excluya, ese alguien no debe excluir a nadie, ni más tarde quejarse porque ese otro lo excluya. Y si alguien reclama estar incluido, debe incluirse con todos los compromisos que ello supone, y no excluir a nadie, ahora en los ámbitos que tenga ni más adelante, si tiene ámbitos mayores.

 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
noviembre 30  - 2001