La crisis en el Nuevo Espacio, o las dificultades
para que exista un cuarto espacio

Entrevista con
el politólogo Oscar A. Bottinelli. 

EMILIANO COTELO:
Hace poco más de un mes la Convención del Nuevo Espacio resolvió, por mayoría simple, autorizar la apertura de negociaciones políticas con otras fuerzas. Esta decisión marcó una virtual ruptura del partido: de un lado su líder, Rafael Michelini, y del otro las figuras de Iván Posada y Pablo Mieres, quienes han constituido la bancada del Nuevo Espacio Independiente.

A propósito de esta situación el politólogo Oscar A. Bottinelli, director de Factum, nos propone hoy analizar el tema como una manera distinta de ver el presente: "La crisis en el Nuevo Espacio o las dificultades para que exista un cuarto espacio". Empecemos con la idea del cuarto espacio.

OSCAR A. BOTTINELLI:
Cuando se analiza un tema siempre hay que ver dos ángulos. Lo que ocurre en el momento, en el presente, los hechos que suceden, es esta crisis que está afectando al partido Nuevo Espacio (NE). Por otra parte hay que plantearse por qué ocurre; desde la reinstauración institucional e incluso antes -se diría que desde el surgimiento del Frente Amplio- ha habido sucesivos intentos de generar un cuarto espacio y ha sido permanentemente problemática esta situación.

Si lo vemos geográficamente, como cuarto espacio nos referimos a la existencia de un enclave colocado entre el Partido Colorado (PC), el Partido Nacional (PN) y el Frente Amplio (FA), con fronteras con todos, que toca con la izquierda y con los partidos tradicionales y busca una presencia distinta a la de cada una de estas opciones. Ese fue el intento de la Unión Radical Cristiana en 1971, que no llegó al Parlamento y de la Unión Cívica (UC), que emerge muy exitosamente de la restauración institucional, un poco al calor de la figura de Juan Vicente Chiarino, obteniendo dos bancas en Diputados y luego naufraga, no mantiene el electorado.

En 1989 lo que se llamó el primer Nuevo Espacio -la alianza entre el Partido por el Gobierno del Pueblo (PGP), de Batalla, la Democracia Cristiana y la UC- votó muy bien, apareció como una fuerza emergente con dos senadores, pero sin embargo se plantea toda una duda sobre su futuro, sobre su identidad, particularmente a partir de la situación del PGP, que entra en una alianza con el Partido Colorado. Entonces se divide, un sector se va a conformar el Encuentro Progresista (EP) de la mano de Díaz Maynard, y otro sector encabezado por Rafael Michelini acompañado por un grupo de figuras jóvenes resuelve continuar defendiendo ese cuarto espacio independiente y forma lo que se llamó el Partido del Nuevo Espacio, que vota muy bien en 1994, obteniendo un senador y cinco diputados. Ahora, después del segundo pasaje electoral, aparece nuevamente un cuestionamiento sobre la existencia misma de ese cuarto espacio y se plantea la posibilidad de pasar a conformar bloques políticos de poder.

EC - Esos son los antecedentes.

OAB - Dentro de esos antecedentes hay elementos coyunturales y elementos comunes. De alguna manera siempre se replantea en este cuarto espacio mantenerse independiente como un partido o una fuerza política que procura tener principios fuertes y clara su forma de ser, su diferenciación respecto a los demás, o sentir que puede quedar fuera de la incidencia en el poder y por lo tanto la necesidad de participar en alianzas mayores. Con distintas formas es un drama que se viene dando permanentemente, sea cual sea la conformación de este enclave geográfico-político.

Este NE, a su vez, tiene el problema de que las elecciones de 1999 y 2000 le significaron un golpe importante. En primer lugar se dio un golpe previsible, porque no tenía que ver solamente con la magnitud del resultado electoral, lo que llamamos cambio aritmético. Cuando nace el NE tiene una situación muy privilegiada: con un senador y cinco diputados pasó a ser clave en el escenario político del país, porque el PC y el PN no llegaban por sí solos a los dos tercios de votos en la Cámara de Diputados y la Cámara de Senadores y necesitaban al NE para llegar al porcentaje requerido. Por otro lado el FA tampoco llegaba el tercio, no tenía la capacidad de bloqueo o de poder interpelar, y necesitaba al NE para alcanzar ese mínimo en la Cámara de Diputados. Por lo tanto el NE pasó a ser un fiel de la balanza, fue decisivo para decir sí a la reforma constitucional, a la reforma de la seguridad social, y no a alguna otra cosa. Con un senador y cinco diputados el NE actuaba como de igual a igual con los otros tres partidos.

Ocurrió que en las elecciones de 1999 y 2000 votó un poco peor que en 1994, obteniendo un senador y cuatro diputados, cambio que por otra parte no es dramático; si hubiera tenido una votación un poco mejor tampoco hubiera sido decisivo y le habría pasado lo mismo, habría perdido el protagonismo que tuvo en el período anterior. Tuvo dificultades para resolver el tema del balotaje; en una instancia decisiva como ésa "pasó en la mano" -usando términos de juego de cartas-; es muy difícil "pasar" en política, la gente quiere que los partidos y los liderazgos tengan pronunciamientos activos, que decidan. Finalmente en las elecciones municipales, elección ésta que quedaron muy personalizada en las candidaturas a intendente, un partido que competía exclusivamente por bacas de ediles tuvo un resultado bastante bajo y sobre todo quedó afuera de la representación en las 19 juntas departamentales.

Todos estos hechos se conjugaron para que se planteara el dilema de cuál es el futuro del NE.

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EC - La coyuntura, el problema actual del NE tiene por un lado aspectos formales y por otro aspectos de sustancias. Veamos primero los formales para detenernos después en los de sustancia.

OAB - Los formales son los siguientes. El 6 de octubre la Convención resuelve por mayoría -no mayoría absoluta, no llegó a más de la mitad del total, fue por más de la mitad de los presentes- autorizar a la dirección a realizar negociaciones para constituir una alianza política. La decisión autoriza la negociación; en la medida de que no hay alianza alguna ya conformada no es la decisión de conformar la alianza, eso quedaría para una segunda etapa.

Los grupos que votaron en contra dan a la resolución el carácter de haber decidido ya formular una alianza -lo cual según la Carta Orgánica requiere mayoría absoluta- y por eso consideran que la decisión es ilegítima. A partir de ahí se abren, aunque formalmente no se abrieron del partido sino que constituyeron una bancada independiente entre los diputados Pablo Mieres e Iván Posada de Montevideo y Falero de Canelones. Ocurrió una serie de hechos que lleva a que la dirección partidaria a su vez tome medidas disciplinarias, con suspensión de los disidentes.

La minoría ha anunciado el planteo de la cuestión del lema ante la Corte Electoral, lo que da para un análisis muy profundo ya que el tema tiene muchos alcances. Veamos el aspecto sustantivo, qué es lo que hay de fondo.

En primer lugar haría un resumen a través de una serie de preguntas. La primera pregunta en debate es si para la gente del NE es indiferente o es lo mismo que el país sea gobernado por blancos y colorados o tiene alguna predilección por que haya alguna alternativa de izquierda. En otras palabras: ¿el partido se considera totalmente equidistante de los otros o, como lo ha venido planteando en los últimos dos años Rafael Michelini, es parte de la familia de la izquierda? Esta es una definición clave en un partido, porque obviamente, si es parte de una familia es un partido que a la larga tiene un destino de unirse con el resto de esa familia. En cambio si considera que hay una equidistancia total cada alianza tiene que ser analizada en su momento y en su oportunidad y cada vez que se va a plantear es un problema de riesgo de pérdida de identidad. Además si pertenece a una familia o un conglomerado de izquierda, otra izquierda, la distinta al NE, ¿tiene o no diferencias insalvables con respecto al NE? Este es de alguna manera el planteo que hacen los opositores a la alianza. Es decir ¿el EP-FA es una alternativa creíble, seria, responsable de gobierno, o el NE cree que no es una fuerza seria, que hace planteos muy diferentes en su forma o en su contenido a los propios? Y por último está la pregunta de si el NE puede plantearse alianzas a partir de un poder de negociación o terminar absorbido por cualquier tipo de alianza.

Por aquí pasan muchos de los problemas sustantivos que dividen al NE. En definitiva hay dos visiones sobre el futuro, en gran medida son dos tipos de posicionamientos frente al EP-FA. Lo que ocurre es que a partir de aquí también hay dos visiones posibilistas: la que considera que al NE le va a ser muy difíciles seguir incidiendo en la vida del país y actuando de manera independiente en una elección de 2004 que todavía puede realizar más polarizada que la de 1999, y la que considera que precisamente es necesario marcar una presencia para convertir y tratar de romper esa polarización.


 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
noviembre 9  - 2001