A propósito de lo ocurrido en la Coordinadora de la Enseñanza:
 los problemas de coordinación en el gobierno
Entrevista con el politólogo Oscar A. Bottinelli. 

EMILIANO COTELO:
Este martes fracasó la reunión de la Comisión Coordinadora de la Enseñanza al negarse a concurrir el Consejo Directivo Central (Codicen) y los tres consejos desconcentrados de la Educación Pública. La Coordinadora debía recibir a monseñor Nicolás Cotugno y considerar, por otra parte, una propuesta del Ministerio de Educación y Cultura (MEC) sobre modificación de los planes de formación docente.

A estos temas, que estuvieron en nuestra agenda en el día de ayer con las entrevistas con el ministro Antonio Mercader y la consejera Carmen Tornaría, volvemos en el análisis político porque Oscar A. Bottinelli nos propone como título: "A propósito de la Coordinadora de la Enseñanza: los problemas de coordinación en el gobierno".

Oscar, empecemos por lo de esta semana, el problema entre Codicen y la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP).

OSCAR A. BOTTINELLI:
El abordaje de los temas siempre puede hacerse desde los distintos ángulos. Uno es el de los temas de fondo que vienen planeando desde hace tiempo: cómo debe ser la formación docente, cuál es el tema de valores que hay en la enseñanza y, sobre todo, cuál es el papel de la enseñanza privada y del Estado en relación a la misma. Por otra parte, están los temas de forma, que también estuvieron presentes: la autonomía de la ANEP y del Codicen; debemos tener claro que la autonomía de la enseñanza está consagrada en la Constitución de la República, de una forma un poco especial, dentro de la sección que establece la autonomía de los entes autónomos y servicios descentralizados.

La ANEP se integra con un Consejo Directivo Central cuyos miembros son designados del mismo modo que los demás directores de entes autónomos, es decir por una designación que hace el Poder Ejecutivo y una venia otorgada por la Cámara de Senadores por 18 votos y si no se llega a este número, después de un plazo, por 16. Desde el punto de vista político no hay diferencias entre la designación del Codicen y los de los bancos estatales, UTE, Ancap o ANTEL.

Es muy diferente del tema Universidad de la República que tiene un sistema propio de integración de sus órganos, un sistema muy complicado de elección de facultades, por órganos donde votan estudiantes, docentes y egresados, cada uno por su lado, formando una cantidad muy grande de órganos que terminan en el Consejo Directivo Central y la Asamblea General del Claustro. Claramente el rector surge de un sistema y el director general de ANEP de otro; en este último interviene notoriamente la actividad política, Javier Bonilla fue designado por el presidente Jorge Batlle y Germán Rama fue un hombre designado y en sintonía con el ex presidente Julio Sanguinetti.

Desde este punto de vista, si bien existen claros espacios de autonomía para la enseñanza, ésta puede tener que ver con la forma de ejercicio; es muy claro que la forma en actúa un Consejo Directivo Central tendrá mucho que ver con el criterio de selección que se emplea, con las normas o criterios con los que los que proponen y los que aceptan realizan esa especie de contrato tácito en el momento de aceptar. En particular es el caso del director general del Codicen, y mucho más en este caso, ya que Javier Bonilla no viene de adentro de la enseñanza pública, no es un hombre de Enseñanza Primaria o Secundaria, de UTU, sino que viene como un sociólogo, un hombre muy capaz que ha actuado en organismos internacionales y que el presidente de la República consideró como el que puede llevar adelante una política educativa acorde a lo que el nuevo gobierno esperaba. Por lo tanto, hay ahí un vínculo político muy fuerte, no es como si esto se hubiera producido entre el MEC y la Universidad.

EC - Eso en cuanto al Codicen; ¿y en cuanto al papel del Ministerio, justamente?

OAB - El tema del papel del Ministerio es bastante complicado. En definitiva no queda muy claro por qué se llama "Ministerio de Educación y Cultura"; cuando se transformó lo que era el antiguo Ministerio de Instrucción Pública se le llamó Ministerio de Cultura; en 1969 se le volvió a poner el nombre de "Educación". Es poca o nada la competencia que la cartera tiene en esta materia, pero la que tiene está relacionada con la enseñanza privada terciaria que se desarrolló en los últimos años, o con la coordinación de la enseñanza; precisamente, la Comisión Coordinadora de la Enseñanza está prevista normativamente.

El Ministerio no tiene un rol rector, de superintendencia sobre los órganos de enseñanza, pero sin duda tiene un papel de sugerencia, se podría decir de dar alguna dirección en nombre del poder político desde el punto de vista de las ideas, lo que no quiere decir que pueda imponer decisiones. Lo que ocurre es que muchas veces hay una susceptibilidad de los órganos de enseñanza respecto al papel del Ministerio -Mercader ha ejercido ese papel con un poco más fuerza y esa falta de costumbre revela también el temor a la invasión por parte del Ministerio-, y una idea de que el Poder Ejecutivo no tiene por qué meterse en el tema educativo.

En el fondo también aparece un tema que está presente, que sobre todo en este gobierno ha estallado mucho, que es el que se da cuando aparecen órganos de distinto nivel, ambos con un peso muy fuerte y que entienden que no deben tener diálogo más que con el presidente de la República. Esto lleva a que aparezca el rechine entre un nivel y el otro. El tema de que el Codicen no sea designado por el ministro de Cultura no quiere decir que éste no pueda intervenir en los temas de la enseñanza; a veces da la impresión de que si alguien no designa a otro, ese otro considera que no tiene nada que ver con el que aparece como superior o, como en este caso, como su vínculo con el Poder Ejecutivo.

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EC - Esto nos está remitiendo a otras situaciones de descoordinación que se han dado en estos meses, en este período de gobierno. Veamos otros ejemplos de cortocircuitos como éste que vimos esta semana.

OAB - Por un lado tenemos cortocircuitos en que hay dos niveles o dos roles. En su momento analizamos el que se dio entre el Consejo Directivo del Sodre y la dirección de Canal 5, la televisión estatal. El director del canal es nombrado directamente por el Poder Ejecutivo, aunque la estructura depende del Consejo Directivo del Sodre. Sin llegar a los niveles de este año, esa situación siempre dio lugar a permanentes roces o rechines, con distintos directores de Canal 5 y distintos consejos directivos del Sodre.

Se pueden situar en el mismo plano los rechines que ha habido entre el MEC y la Fiscalía de Corte. El de fiscal de Corte no es un cargo de particular confianza y no cambia con los gobiernos, pero depende del ministro de Educación y Cultura dentro de la autonomía técnica que tienen éste y todos los demás fiscales. Fuera de la autonomía técnica, el fiscal de Corte depende del ministro. Sin embargo ha actuado como si fuera absolutamente independiente del ministro y han sido públicos los roces entre ambos.

También encontramos otro tipo de roces, como el que hubo a fines del año pasado y principios del presente, entre el Directorio de UTE y el Ministerio de Industria por la parte de energía…

EC - Y vaya si fueron fuertes.

OAB - …Fueron muy fuertes. En algún momento hubo choques UTE-Ancap, en otro momento Ancap y UTE de un lado y el Ministerio de otro, este último reclamando que la conducción de la política energética le corresponde al Poder Ejecutivo a través del Ministerio y no a los entes autónomos, y éstos, tanto UTE como Ancap, entendiendo que son los responsables de su propia política.

Tenemos además un caso muy fuerte que tiene que ver con la política exterior. Si analizamos lo ocurrido este año, encontramos por un lado un período en que el Ministerio de Industria, que tiene un fuerte papel en las relaciones a nivel de Mercosur, y el Ministerio de Relaciones Exteriores mandaban mensajes no del todo coherentes, que podían dejar alguna duda en los países de la región acerca de si la política exterior de Uruguay, por lo menos en lo que tenía que ver con ellos, surgía del Ministerio de Relaciones Exteriores o del de Industria.

Después estuvo el tema entre la política de la Cancillería y la política presidencial. Esto fue tratado en la Comisión de Asuntos Internacionales de la Cámara de Senadores, en un momento el senador Rubio manejó precisamente esto, que Uruguay tiene una política de la Cancillería y otra presidencial. Recordemos que mientras que la Cancillería mantiene una política exterior acorde a los cánones más o menos tradicionales, de ir dando señales muy lentamente y siguiendo las tradiciones del país, el presidente de la República ha tenido una intervención muy fuerte al formular declaraciones a favor y en contra de países, bloques económicos, de proyectos y propuestas, que se toman, porque provienen del presidente, como señales de la política exterior del país. Aparecía como que Uruguay tenía dos políticas exteriores, la que surgía de sus actos, básicamente de la Cancillería, y la que surgía de las declaraciones presidenciales.

La cosa se complica todavía más cuando aparece, como ocurrió recientemente, el ministro de Economía, considerando que se ha agotado la etapa del Mercosur. Esta semana se rectificó diciendo que el Mercosur era una pieza clave, pero una semana atrás había descalificado su rumbo y su futuro, en línea exactamente opuesta a la que venía dando la Cancillería, que lo consideraba el centro de la política uruguaya.

EC - Ya que estamos en este plano de discrepancias entre ministros, podríamos agregar los desencuentros que ha habido entre Abreu y Bensión en cuanto a temas económicos.

OAB - Exactamente, ha habido discrepancias en temas económicos y sobre todo en los relacionados con la industria y los aranceles. En los últimos meses ha habido asintonías muy fuertes entre el ministro de Industrias y el de Economía, de alguna manera Abreu sintonizando mucho más con el reclamo de los industriales y Bensión en una línea más acorde a la ortodoxia aperturista.

EC - En realidad la lista podría continuar.

OAB - Estos son algunos ejemplos, ni siquiera es el comienzo de un inventario de descoordinaciones habidas en el gobierno. Hemos presentado las más ruidosas, varias de ellas analizadas aquí en su momento.

EC - ¿Cuál es la conclusión final?

OAB - Los gobiernos pueden tener el signo que quieran, pueden ser liberales o estatistas, confiar más o menos en la fuerza del mercado o en la intervención estatal, ser de derecha o de izquierda, ser pragmáticos o ideologizados, pero tienen la obligación de ser previsibles. La previsibilidad pasa por que los agentes sociales y económicos, los ciudadanos y los actores políticos reciban un único mensaje de todo lo que tiene que ver con el gobierno y, en acuerdo o en desacuerdo con ese camino y con ese mensaje, sepan con claridad a qué atenerse.
  

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
octubre 5  - 2001