Las señales más importantes que dió el congreso del FA
Entrevista con el politólogo Oscar A. Bottinelli. 

EMILIANO COTELO:
El fin de semana pasado se realizó el IV Congreso Ordinario del Frente Amplio (FA), que aprobó un documento político que en gran medida recoge las propuestas de Tabaré Vázquez sobre actualización ideológica. Además eligió al ex rector de la Universidad de la República, Jorge Brovetto, como vicepresidente de la coalición de izquierdas.
Este es el tema que nos propone para el análisis de hoy el politólogo Oscar A. Bottinelli, director de Factum: las señales más importantes que dio el congreso del FA.

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EC - ¿Comenzamos hablando de Tabaré Vázquez, por ejemplo?

OSCAR A. BOTTINELLI:
Sin duda el congreso tenía mucha importancia en cuanto a la señal que implicaba sobre la vitalidad del liderazgo de Tabaré Vázquez en el ámbito que representa. ¿Qué queremos decir con esto? En primer lugar, recordemos que al analizar el FA hay que hablar siempre de tres escenarios distintos en que se mueve esta fuerza desde adentro. Uno es el electorado frenteamplista, esas cerca de 800.000 personas que votaron al FA, o un poco más de 800.000 que votaron al Encuentro Progresista (EP). Por otra parte, hay un escenario de 140.000 o 150.000 personas, un centenar y medio de millares de afiliados, los que votan en las elecciones internas como las que se hicieron en setiembre de 1997 o las que se realizarán en el próximo otoño. El tercer escenario es el de los militantes, que no llegan a 10.000 personas y que por su presencia en los comités de base son quienes participan decididamente en la elección de los delegados al congreso. El congreso, en esencia, es una representación de la militancia frenteamplista.

Cada escenario para Tabaré Vázquez es muy diferente. En el electorado tiene un liderazgo muy claro. Hoy recoge el 66% de la intención de voto de la opinión pública en la hipótesis imaginaria de que hubiera elecciones competitivas dentro del FA. El liderazgo es indiscutido: recoge él sólo los dos tercios y el otro tercio se divide entre varias personas, incluyendo una buena cantidad que no opina. Con relación a los afiliados, o más bien relacionado a la estructura, Vázquez se mueve, en general, con comodidad y logra, sobre todo cuando las cosas se le ponen difíciles, jugar entre que la decisión pasa por el FA o por el EP, manejar cada vez con mayor comodidad su liderazgo. El desafío estaba en este congreso.

Hay dos señales que marcan con fuerza lo que podemos llamar esa revitalización del liderazgo de Vázquez: la aprobación del documento y la designación de Jorge Brovetto como vicepresidente. El documento es un documento negociado, tranzado. Hay sectores que pueden decir "hemos logrado esto y hemos impedido esto otro", lo cual es correcto. Pero lo importante es que el grueso del documento, la flecha hacia donde se encamina, más allá de párrafos determinados, fue el impulsado por Tabaré Vázquez. Parece que ésa es la señal significativa y la aprobación de esas grandes líneas que impulsó. Y esa aprobación fue hecha en forma abrumadoramente mayoritaria en el congreso.

La segunda señal tiene que ver con Jorge Brovetto, el anterior rector de la Universidad de la República, cuya elección vino muy comprometida porque levantó una muy fuerte resistencia, particularmente en militantes del Movimiento de Participación Popular (MPP). Aquí la elección notoriamente necesitó, para revalidar ese liderazgo de Tabaré Vázquez, la apoyatura de otro liderazgo interno, que en este caso concreto fue el del senador José Mujica Cordano.

EC - Recordemos que el doctor Tabaré Vázquez le pidió al senador Mujica que argumentara dentro del congreso a favor de la candidatura de Brovetto.

OAB - Exacto. Pero tengamos en cuenta que eso no significa que su liderazgo fuese debilitado. Los liderazgos se ejercen sin intermediación, con la masa, o a través de intermediarios que otorgan apoyo y conceden ese liderazgo. En este congreso se dieron las dos cosas, sobre todo cuando no estamos hablando de la masa votante, de la masa de opinión pública, sino de un sector de militantes que en general tienden a ser más críticos, más independientes que un votante común. La opinión pública está más lejana de la participación política cotidiana. Es importante ver lo que implicó el papel de Mujica que también sale muy fortalecido como un articulador necesario en la interna del FA. Desde el punto de vista de Tabaré Vázquez , Mujica sale como un articulador confiable al que se le pueden pedir y obtener resultados, hacia la revitalización o el fortalecimiento de su liderazgo por un lado y hacia ese camino, esa flecha de esta reactualización del FA.

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EC - Te parecía importante dedicar un párrafo aparte a la elección de Brovetto.

OAB - Sí. Quizás la mayor importancia sea que es la primera vez que el FA elige un vicepresidente desde su fundación. Al poco tiempo de ser fundado eligió a Seregni presidente y a Crottogini vicepresidente. Crotoggini ejerce el cargo duranrte largo tiempo, todo el período del régimen militar. Luego renuncia y muere siendo miembro, a título personal, lo que se llama una personalidad del Plenario Nacional. La vicepresidencia quedó vacante. Hubo muchos intentos de designar vicepresidente. En un momento Seregni intentó que los vicepresidentes fueran Tabaré Vázquez y Danilo Astori conjuntamente, lo que no caminó. Más adelante, ya con Tabaré Vázquez, hubo distintas propuestas de nombramiento que tampoco anduvieron. En un momento hizo una propuesta operativa de designar tres vicepresidentes, propuesta ésta que tampoco caminó sino que se aceptó la designación de delegados de la presidencia con fuertes poderes -Olesker, Macedo y la actual senadora Mónica Xavier-, pero no fueron vicepresidentes. Es la primera vez que el Frente Amplio llena el cargo de vicepresidente del grupo político.

EC - Y otra vez lo hace con alguien venido de la Universidad de la República.

OAB - Esto es una señal interesante: cómo la Universidad de la República se está transformando en una catapulta política. Recordemos la trayectoria del rector anterior a Brovetto, Samuel Lichtensztejn, que del Rectorado pasó a la candidatura a la Intendencia Municipal de Montevideo por el Partido por el Gobierno del Pueblo, Partido Demócrata Cristiano y Unión Cívica, lo que fue el viejo Nuevo Espacio. Luego se incorporó al PGP, fue candidato al Senado. No fue electo pero pasa a ocupar el Ministerio de Educación y Cultura. Y ahora, en un cargo de designación estrictamente política, ocupa la embajada en México. Es una trayectoria opuesta a la de Mario Cassinoni, un hombre muy fuerte en la historia de la Universidad, que siendo diputado socialista renuncia a la banca para postularse al Decanato de Medicina y luego pasa a ser rector de la Universidad. Recordemos también la trayectoria de Crottogini: un antiguo rector de la Universidad que es cooptado por el FA en su fundación para proyectarlo como vicepresidente. También la de Hugo Villar, director del Hospital de Clínicas con gran suceso en aquel momento a raíz de una serie de hechos, que va a la Intendencia de Montevideo. Y la de Astori, decano de Ciencias Económicas que salta a la actividad política. En alguna medida, si hablamos ya no de la Universidad institucionalmente sino de figuras de gran prestigio académico y universitario, que también salta a la actividad política desde lo académico, podemos citar a Alberto Couriel o, fugazmente -ya que no ha vuelto a la actividad política- el economista José Manuel Quijano, que fue candidato a vicepresidente con Batalla, en aquel viejo Nuevo Espacio.

Hay que inscribir esto en un fenómeno que en Uruguay ya tiene cuatro décadas: la búsqueda de figuras políticas desde fuera del sistema. En determinado momento el sistema político empezó a buscar recambios en figuras militares -los generales Gestido, Aguerrondo, Seregni-, en sindicalistas -José D'Elía-, en empresarios -Jorge Sapelli-. Ahora se ve que la Universidad es un lugar importante para esto.

Además hay que ver qué pasa. Aparece aquí, fugazmente -y hay que ver si después tiene importancia o no-, un dúo: un presidente del FA, Tabaré Vázquez, y un vicepresidente, Jorge Brovetto. ¿Qué quiere decir esto? No lo sabemos. Vamos a ver cómo van ocurriendo los hechos en los próximos meses, cuál es el papel que cumple Brovetto. Pero sin duda, con una figura como Tabaré Vázquez, que aparezca un rector de la Universidad vicepresidente, fortalece mucho toda esa imagen presidencial. Es una forma de compensar fórmulas, aunque aquí estemos hablando de fórmulas de conducción de un grupo político y no de fórmulas electorales en principio, que se ha usado en Uruguay y en el mundo. De alguna manera la fórmula Lacalle-Gonzalo Aguirre, entre otros de los continentes que tuvo- fue llevar a una persona que era vista como el gran cerebro pensante, académico, más bien jurista; Brovetto tiene un perfil completamente distinto. Es un tema no menor la aparición de Jorge Brovetto detrás de Tabaré Vázquez, aunque como vicepresidente del FA, y hay que esperar para ver qué quiere decir esto.

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EC - Vamos a las conclusiones.

OAB - El FA acaba de dar un gran paso, mirando en el plano simbólico -que es muy importante- un gran paso que es el que tradicionalmente debe dar y da todo partido que viene de la periferia hacia el centro del sistema político, que da generalmente cuando se siente a pocos pasos del gobierno. Es el mismo paso dado por el Partido Socialdemócrata alemán en 1957, por otros partidos europeos y otros partidos latinoamericanos, tanto de izquierda como de derecha. Sin este paso se ha demostrado que el gobierno es necesariamente esquivo. Por eso la importancia de este paso que han dado el FA y Tabaré Vázquez.
  

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
setiembre 28  - 2001