El juicio de la gente sobre la gestión de Batlle
Entrevista con el politólogo Oscar A. Bottinelli. 

EMILIANO COTELO:
Dentro de quince días se cumplirá el año y medio de gestión de Jorge Batlle como presidente de la República. Dieciocho meses que han sido muy movidos, con fuerte creación de hechos y sin duda con diferente valoración por parte de la gente.

Hoy presentamos un informe especial de Factum Opinión Pública, a cargo de su director, el politólogo Oscar Bottinelli, sobre las aprobaciones y desaprobaciones de la gente respecto a la gestión presidencial desde las vísperas de su asunción, en febrero del 2000, hasta el cierre del mes pasado, julio de 2001.

Vamos primero a algunas aclaraciones técnicas o metodológicas.

OSCAR A. BOTTINELLI:
Todas las cifras que vamos a mencionar son producto de la encuesta nacional Factum, que se hace en todo el país y es representativa de todo el país, tanto urbano como rural. Los ciclos de encuesta son de 896 casos y las respuestas del informe de hoy corresponden a la pregunta "¿Usted aprueba o desaprueba el desempeño de Jorge Batlle como presidente de la República?". Las respuestas se recogen en cuatro opciones: aprueba, desaprueba, ni aprueba ni desaprueba y no opina.

EC - Veamos primero la situación actual, lo que da la última encuesta.

OAB - La situación actual da: aprueba la gestión de Batlle al mes de julio de 2001 el 37% de la población de 15 años en adelante, desaprueba el 40%, no aprueba ni desaprueba el 19% y no opina el 3%.

EC - Factum agrupa y combina estos datos para generar un indicador, el Indice Factum de Imagen. Recordemos de qué se trata.

OAB - A veces se manejan cifras mucho más brutas, como el saldo neto, perdiendo así la riqueza de las distintas opiniones de la gente. El Indice Factum es un puntaje de 0 a 100 producto de una fórmula matemática, de una media geométrica que toma en cuenta los cuatro elementos -aprobaciones, desaprobaciones, juicios neutros y el porcentaje de la gente que opina y que no opina-.

En esa escala de 0 a 100 Batlle recoge al mes de julio de 2001 46 puntos. Entre 45 y 49 se considera el nivel neutro de un juicio.

EC - O sea que la imagen del presidente de la República estaría ahora en esa categoría.

OAB - Está en una categoría neutra, en el borde de lo negativo. Está en 46 y lo negativo comienza en el 45; está en el borde o en la parte inferior entre lo neutro y lo negativo.

EC - Veamos la evolución que ha tenido la opinión pública en relación con el presidente.

OAB - En febrero del año pasado, previo a asumir -o sea que no era un juicio de gestión sino de expectativa de gestión-, el puntaje estaba en 65 puntos. En los primeros meses de gestión ese puntaje no sólo se mantiene sino que aumenta. En julio de 2000, hace un año, había llegado al tope de 68 puntos.

EC - Siempre dentro de ese índice de 0 a 100.

OAB - Había una expectativa de 65 y llegó a 68. En agosto del año pasado tiene lugar la primera caída -ya veremos qué ocurrió-, a 62 puntos, y a partir de ese momento se inicia una pendiente, una línea deslizante suave y constante que lleva a recoger 48 puntos en febrero. Ese puntaje de 62 de agosto fue cayendo -66, 54, 52, 51, 49- hasta llegar a 48 en febrero de este año, a partir de marzo se instala en una línea estable entre 50, 51, 52, que sube y baja, y llega hasta junio; en julio de este año viene este escalón y pasa a estar en el nivel más bajo de este año y medio de desempeño.

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EC - ¿Cuál es tu comentario?

OAB - Primero veamos qué pasó con las aprobaciones y las expectativas favorables. Arrancaron por encima del 50%, porcentaje que se mantuvo hasta agosto inclusive; luego aparece una caída hasta un poco por debajo del 50% pero encima del 40%, y en el pasado mes de julio es la primera vez que baja por debajo del 40% y se sitúa en el 35%. O sea que hay una caída de la gente que aprueba.

Por otro lado hay un movimiento contrario. Las desaprobaciones eran muy bajas -un 16% tenía expectativas negativas, al asumir recoge un 15%- y van subiendo en forma prácticamente constante. En agosto del año pasado las desaprobaciones llegan al 21%, en enero y febrero están en el 38% y el mes pasado llegan a 40%. Es el momento más alto en cuanto a desaprobaciones.

En el balance aprueba/desaprueba en enero las dos posiciones estuvieron casi iguales, la aprobación estuvo 1 punto por encima de la desaprobación, en febrero estuvieron iguales, y en julio se da por primera vez que las desaprobaciones están por encima de las aprobaciones. Se ha producido un cambio cualitativo en el juicio de la opinión pública sobre el presidente.

EC - En esta evolución de la opinión pública hay algunos puntos de inflexión que vale la pena destacar.

OAB - El más fuerte es el que produce en julio del año pasado, que se refleja en las encuestas de agosto, que sin duda está muy asociado al salto abrupto en la desocupación que se da a conocer en la segunda quincena de julio, que del 11% pasa al 14% de la población económicamente activa. Recordemos que el recorte de gastos del Estado que aceleró la desocupación que podía haber aumentado por otros indicadores económicos que estaban empujando había impactado fuertemente e instaló lo que en aquel momento se comenzó a llamar "el bajón". En febrero tuvimos un empuje final hacia la baja, con un elemento que impactó negativamente en la población: el aumento sorpresivo de los combustibles en la noche previa al comienzo de la semana de Carnaval, sobre todo cuando un par de meses antes el presidente había anunciado que se iba a producir una baja en ese rubro. El aumento sorpresivo y la forma en que se produjo conformaron un elemento que afectó al presidente.

Ahora estamos observando lo que podemos llamar el efecto desgaste: situación negativa del país, niveles de empleo, situación económica global y críticas a la gestión de gobierno que la gente termina resumiendo en ir aumentando la desaprobación y bajando el apoyo.

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EC - ¿Cómo se valora estos resultados?

OAB - Aquí hay un tema un poco complicado. En medio del cambio de gobierno, del cambio de presidente, se produjeron los efectos de un cambio de sistema electoral, de sistema político, producto de la reforma constitucional. Hasta el período anterior el presidente de la República era la persona que había sido la más votada dentro del partido más votado. El doctor Lacalle obtuvo la elección de 1989 con el 26% del total de votos y el Partido Nacional había obtenido el 39%. En la elección siguiente el doctor Sanguinetti obtuvo la misma cifra, 26%, sobre un partido que había obtenido el 32%. Lo que cambia es que el Partido Colorado obtiene el 33% de los votos válidos en octubre, pero luego el doctor Jorge Batlle llega al 53% en el balotaje. Con el nuevo sistema es muy difícil analizar cuál es el piso, si fue el porcentaje de octubre o lo que obtuvo en el balotaje. En definitiva Batlle fue elegido por la gente que el 28 de noviembre dio su voto, puso en la urna su nombre y su retrato para que fuera presidente de la República.

Estas dos lecturas dan lugar a dos visiones en la valoración. Una es que si tiene un puntaje de 46 puntos equivale al momento techo que tuvo Sanguinetti en el período anterior, por lo tanto está en buena situación porque ha estado navegando siempre muy por encima de ese porcentaje. Las personas que lo aprueban representan el 35%, el Partido Colorado obtuvo el 33% en octubre, está por encima de la votación de su partido. Sanguinetti en general en su gestión se movió más o menos en los niveles de sostén que había obtenido el Partido Colorado. En esa valoración el presidente no está mal, está más o menos igual que el presidente anterior, venía muchísimo mejor y todavía tiene un plus por encima de la votación que obtuvo el Partido Colorado en octubre.

Hay otra visión que primero dice que estamos en un sistema distinto, el presidente fue elegido en un balotaje y ése fue el sentido de la reforma constitucional. No se trataba solamente de cambiar la forma de producir los resultados sino también de que el presidente fuera una figura que tuviera la mayoría del país detrás. Efectivamente lo votó el 53%. Si lo votó el 53% tuvo ese respaldo en los primeros cinco o seis meses de gestión. Luego fue perdiendo ese respaldo y ahora está en un 35%, lo que quiere decir que perdió más de la tercera parte de sus votantes. Desde ese punto de vista el análisis sería negativo, incluso en comparación con los dos presidentes anteriores porque la pérdida de apoyo en relación a quienes lo votaron es mucho más alta. Por supuesto que esto debe ser relativizado porque sin duda entre los que lo votaron están los que lo votaron en octubre y noviembre, por lo tanto con un nivel mucho mayor de compromiso, y los que lo votaron sólo en noviembre, que se podrían considerar la adhesión más light y más fácilmente perdible.

Pero está claro que la alta seducción que generó Jorge Batlle cuando se instaló, que llegó hasta la izquierda, que se vio en la actitud de Tabaré Vázquez, del rector de la Universidad y de dirigentes de sectores del Frente Amplio que expresaron conceptos muy elogiosos hacia el presidente, no llegó a la masa votante de la izquierda. La masa votante de la izquierda nunca tuvo una actitud favorable, una expectativa favorable al gobierno de Batlle, como sí tuvieron los dirigentes. Se tradujo en que no hubo una oposición total, pero no había apoyo. Es decir que prácticamente desde que se instaló el apoyo fue dado por los que lo votaron, por lo tanto la caída es producto de gente que lo votó que está dejando de apoyarlo.

EC - ¿Otras consideraciones?

OAB - Podemos ver lo que la gente resaltaba como los elementos más fuertes de la gestión de Batlle. Elementos positivos: la lucha contra el contrabando, la lucha contra la aftosa (en este caso se trata del producto de una medición anterior a la invasión masiva del virus) y el tema de los desaparecidos. Elementos negativos: en primer lugar y muy fuerte la desocupación, luego el aumento de los impuestos y en tercer lugar el contrabando. En cuanto al tema del contrabando se da que hay gente que lo ve como lo mejor de la gestión del presidente y gente que está viendo los efectos de esa lucha como un elemento negativo.

Veamos los elementos de sostén. Por un lado podemos ver la "desculpabilización" del gobierno.

EC - ¿Qué es eso?

OAB - Batlle ha logrado permear en la opinión pública la idea de que el gobierno uruguayo en gran medida es tomador de decisiones ajenas, que lo que ocurre en Argentina, en Brasil, la actitud de Francia o de la Unión Europea, si Estados Unidos abre o deja de abrir el mercado son hechos vitales para Uruguay y que frente a eso el margen de maniobra del gobierno es muy escaso. Por lo tanto si al país le va mal no son tanto el presidente de la República ni el gobierno los responsable sino que el gobierno hace lo mejor que puede en situaciones adversas. Esta línea de poner la culpa afuera ha funcionado bastante, de otro modo hubiera sido esperable que la curva fuera mucho más dura, mucho más negativa hacia el presidente.

También ha funcionado como elemento de sostén esa imagen él ha trasmitido y que la gente ha tomado de cambio de estilo, la idea de la transparencia, la idea de oposición a la corrupción, no sólo a la corrupción como manejos ilícitos sino también a las pequeñas corruptelas, los curros, la politiquería.

En cuanto a los elementos negativos que apuntalan el nivel de desaprobación tenemos por un lado la disconformidad con la situación del país -en relación a la cual hay gente que lo culpabiliza y otra que lo desculpabiliza-, la desazón sobre el futuro, el quiebre de todo el imaginario del Mercosur, las dudas sobre la viabilidad económica del país y de su gente, y por otro lado críticas directas que refieren a la visualización de un gobierno con falta de planes y de metas concretas, con muchas ideas creativas pero pocas concreciones.
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Nota: La evolución

  

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
agosto 17  - 2001