Tomografías de los tres grandes partidos
I: Partido Nacional

Entrevista con el politólogo Oscar A. Bottinelli. 

EMILIANO COTELO:
La última reforma constitucional aprobada en nuestro país trajo como consecuencia que entre el fin de un ciclo electoral y el comienzo del siguiente haya un espacio bastante reducido. Hace 14 meses que se realizó la última elección y dentro de 27 meses comenzará la próxima campaña electoral.
Por eso y porque lo que ocurra en los vaivenes de la opinión pública siempre genera efectos sobre el comportamiento político actual y futuro del país, les proponemos a partir de hoy un miniciclo de análisis político titulado “Tomografías de los tres grandes partidos”.
Hoy el politólogo Oscar A. Bottinelli, director de Factum, pone en el aire el primero de los capítulos, dedicado al Partido Nacional.
Oscar, empecemos con el porqué de este análisis.
OSCAR A. BOTTINELLI:
Tú adelantabas algo. Hay que ponerle una fecha de comienzo a la campaña electoral del ciclo 2004-2005, que se podría fijar en el 31 de octubre del año 2003. Ese día tienen que renunciar los directores de entes autónomos y servicios descentralizados que se postulen al Parlamento. Cuando ellos renuncian ya hay definiciones electorales muy claras, dimiten en función de un esquema electoral que ya ha sido hablado, acordado, convenido. Ya están definidos los precandidatos presidenciales. De aquí al 31 de octubre de 2003 faltan 27 meses.
Algunos piensan que estas cosas son un juego, pero cuando se analiza el riesgo. Cuando un inversionista analiza los pro y los contra para invertir en un país, en este caso Uruguay, cuando se analizan las perspectivas económicas de un país se tienen en cuenta no sólo los indicadores económicos y financieros sino también los políticos, qué va a pasar con este gobierno el resto del período, qué va a suceder en el futuro, qué partidos, qué personas lo van a continuar. Entonces este análisis de fracciones dentro de cada partido también importa por el aumento o debilitamiento de los pesos relativos durante el período de gobierno. Esto lleva al aumento o debilitamiento de los pesos con que ejercen la acción de apoyo o de oposición a un gobierno.
No se trata de un mero ejercicio académico, no es un juego de encuestadores ni un divertimento sino una forma de ver los escenarios en que se mueve la opinión pública, que es clave para evaluar el presente y para ver el futuro.
EC - Empezamos por el Partido Nacional y comenzamos viendo dónde está parado.
OAB - Veamos primero cómo anduvo en las elecciones pasadas. Vamos a tomar un porcentaje que permita medir bien, comparar lo uno con lo otro. En todos los casos vamos a tomar los porcentajes no sobre los votos de cada elección sino sobre el electorado de 2.205.000 personas, cifra que en aquel momento representaba al electorado real, el conjunto de personas habilitadas para votar que residían en Uruguay.
En las elecciones nacionales de octubre de 1999 el Partido Nacional obtuvo el 21,7% de los votos. En mayo, en las elecciones municipales, el Partido Nacional creció y sacó el 26,2%.
EC - Esos son resultados de elecciones. Pasemos ahora a resultados de encuestas.
OAB - En las encuestas los resultados son más bajos y está bien que sea así, porque normalmente hay una bolsa grande de indefinidos que en este momento está en el 16%. Esto hace normal que los actores puedan bajar. Pero el Partido Nacional, que obtuvo casi el 22% está ahora, en junio del año 2001, en 15%.
En junio del año pasado Factum inició la medición mensual de inclinación de voto, de intención política. En el período que va de junio del año pasado a hoy, en estos 12 meses, el mínimo que registró el Partido Nacional es de 14% y el máximo de 16%. Es decir que se mueve en una banda muy estable. Además, si agregamos que hay desviaciones estadísticas, que los números de una encuesta no son de una precisión absoluta, vemos que el Partido Nacional está estabilizado en torno al 15%, lo cual es estar aproximadamente en las dos terceras partes de la votación que obtuvo en las elecciones nacionales de octubre de 1999.
EC - ¿Qué comentarios podemos hacer entonces a propósito de la situación externa del Partido Nacional?
OAB - Se ve que el Partido Nacional salió del tripartidismo que existió en Uruguay hasta las elecciones de 1999, hay una visualización de un partido que está tercero distanciado de los otros. Es una situación parecida a la que tuvo el Frente Amplio hasta 1994, cuando había dos partidos dominantes que competían entre sí y un tercero que aportaba al sistema. El objetivo del Partido Nacional debe ser romper esta situación y volver a un tripartidismo o por lo menos llegar a que haya, además de un Frente Amplio muy fuerte, dos partidos tradicionales que disputen el segundo lugar de igual a igual.
Para lograrlo tiene un serio problema de convocatoria, porque ya no le basta con ver cómo se presenta el juego entre sectores sino que tiene que ver cómo logra convocar a la gente, cómo logra que su opción sea más atractiva que la del Partido Colorado. Hay un problema de diferenciación, de lograr que ciertos sectores sientan que coinciden con el proyecto de país del Partido Nacional y no con el del Partido Colorado. Esto está afectando mucho al Partido Nacional en la medida en que está muy sometido a lo que se puede denominar como un “internismo”. El 80% de las declaraciones del Partido Nacional está centrado en sus problemas internos, en sus liderazgos o sus candidaturas. Un partido que vive para adentro, mirando para sí, no puede lograr fuerte convocatoria hacia el exterior, especialmente cuando quedó situado en el papel de tercer partido.
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EC - Veamos la interna del Partido Nacional.
OAB - Veamos un tema de geografía política. Entre 1990 y 1994 el Partido Nacional estalló, se rompió el alineamiento político clásico que tenía al Movimiento de Rocha, Por la Patria y el Herrerismo como los grandes bloques dominantes, y empezó a haber una suerte de reconfiguración o “rebaraje” de los grupos políticos, en gran parte en función de las candidaturas presidenciales. El esquema con que el Partido Nacional llega a las elecciones de 1994 es completamente diferente al esquema con que llega a las elecciones de 1999 y en cierto modo ya está siendo diferente de lo que fue en esas últimas elecciones.
Por un lado tenemos el Herrerismo y dentro de éste podemos definir el herrero-lacallismo, el sector que mantiene un apoyo total al liderazgo de Luis Alberto Lacalle y apoya la conveniencia de la candidatura presidencial del expresidente de la República.
EC - Aparte hay otro Herrerismo.
OAB - Hay una segunda actitud, no es un grupo político organizado que pretenda actuar como tal pero es un grupo que perteneciendo al Herrerismo y actuando dentro de este sector, tiene una línea cuestionadora del liderazgo o de la candidatura de Luis Alberto Lacalle. Hay matices. Hay quienes cuestionan el liderazgo del expresidente y quienes cuestionan no su papel al frente del Partido Nacional y del Herrerismo sino su candidatura presidencial. Se ha escuhado voces reclamándole un paso al costado o un paso atrás al doctor Luis Alberto Lacalle.
El problema que tiene este sector, o este conjunto de gente, es que no ha quedado todavía perfilado como tal. Esto ha complicado un poco la situación del Herrerismo porque no aparece un apoyo a Luis Alberto Lacalle, pero visto que éste tiene apoyos importantes y va a continuar, esta gente tampoco toma la decisión de decir “hasta aquí llegamos, discrepamos con esto y vamos por este otro camino” y ese otro camino se perfila claro, organizando un grupo y formulando una convocatoria. Esta indefinición crea un problema en el Partido Nacional y en el Herrerismo, esa gente no está con el doctor Lacalle pero tampoco ha roto con él.
EC - ¿Qué más tenemos dentro del Partido Nacional?
OAB - Luego tenemos mucha cosa, los grupos que siempre estuvieron fuera del Herrerismo y los que acaban de desprenderse de ese sector. Tenemos por un lado a Alianza Nacional, liderado por el senador Jorge Larrañaga, a Desafío Nacional liderado por el ex ministro Juan Andrés Ramírez, a Federación Nacional y Línea Nacional, dos tipos de estructura que tienen como referente a Arturo Heber y la participación de la Federación Nacional de Intendentes como el de Flores, Carlos Mazzullo, y el de Rocha, Irineu Riet Correa; está Manos a la Obra liderado por el embajador en Buenos Aires Alberto Volonté, que mantiene una estructura que hace poco realizó un congreso, y está el Movimiento Nacional de Rocha, uno de los pilares históricos del Partido Nacional bajo el liderazgo de Carlos Julio Pereyra. Hay muchos movimientos y muchos juegos de movimientos, en los que se ve a Carlos Julio Pereyra articulando, tratando de armar alguna gran convocatoria, un gran paquete, contando con intendentes y seguramente con la gente de la ex Propuesta Nacional de la lista 250 ligada a Ramos y Gandini. Aparecen dos figuras, la del ministro de Industria y Energía, Sergio Abreu, y la del senador Francisco Gallinal, como posibles referentes de este grupo. Inicialmente el nombre que más suena es el del ministro Sergio Abreu.
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EC - ¿Cómo está la competencia dentro del Partido Nacional?
OAB - A nivel presidencial a la gente se le pregunta primero a qué partido vota y luego hay dos vías de abordaje de la competencia interna. A los que dicen que votan al Partido Nacional se les pregunta a quién de ese partido votarían para presidente de la República. A los que no dicen partido se les pregunta genéricamente a quién votarían como presidente. A los que mencionan un nombre del Partido Nacional se los suma a la canasta blanca. Esto se hace con un listado en el que se incluye todos los nombres que en algún momento alguien menciona como presidenciables, incluyendo a los que la propia gente ha nombrado en encuestas anteriores y además se le pide a cada uno que si tiene algún otro nombre en la cabeza lo diga. La lista es muy exhaustiva, lo que hace difícil que a alguien se le ocurra algún otro nombre.
Se recoge a Luis Alberto Lacalle en primer lugar, con el 42% del Partido Nacional. De julio del año pasado a hoy el expresidente se ha movido entre un piso de 41% y un techo de 50%.
En segundo lugar aparece, distanciado de Lacalle pero en un claro segundo lugar como el competidor nato, Jorge Larrañaga con un 18%. Larrañaga tuvo un piso de 5% en el primer semestre del año pasado y desde diciembre a hoy se ha movido en una banda de 16% a 21%.
En tercer lugar y en un tercer escalón aparece Juan Andrés Ramírez con el 10%. Ramírez se ha movido entre un piso de 7% y un techo de 13%, aunque a lo largo del último semestre se ha estado moviendo entre el 7% y el 10%; estuvo encima del 10% en el primer semestre del año pasado. Seguramente la caída de la banda de Ramírez es producto del surgimiento de Jorge Larrañaga en un lugar muy fuerte.
Luego tenemos un cuarto escalón conformado por dos figuras que aparecen muy estables en el 4%, en una banda que va de 3% a 5%. Esas dos figuras son el senador Luis Alberto Heber y la senadora María Julia Pou.
En niveles algo menores a 4% pero significativos, estadísticamente importantes, aparecen Alberto Volonté, que en el primer semestre del año pasado estuvo muy por encima del 4% y llegó a casi 10%, Carlos Julio Pereyra y Ruperto Long, el ex candidato a intendente de Montevideo, que están muy estables, y en los últimos tres o cuatro meses aparecen con fuerza tres nombres: Arturo Heber, que había venido figurando y ahora aparece con consistencia, Ignacio de Posadas, un hombre cuestionador de Lacalle en las filas del Herrerismo que se menciona como posible candidato presidencial, y el intendente de San José, Juan Chiruchi, que pese a su silencio, a que es una figura que en este momento no tiene gran exposición pública fuera de San José, está apareciendo con fuerza.
En primer lugar observamos algo que es importante marcar. Estas son las adhesiones que obtienen los nombres que la gente ve en la cancha; me refiero a que hay proyectos, como el que está articulando Carlos Julio Pereyra y como el que mencionan algunos que se nuclean en el Herrerismo y cuestionan a Lacalle, que hablan de lanzar figuras políticas. Aquí no está medida la potencialidad que pueden tener esos nombres, que puede ser muy alta o muy baja. Para determinarlo hay que hacer otro tipo de estudio. Hasta que los nombres no están en la cancha, no están lanzados y es muy difícil saber qué potencialidad tienen.
Generalmente cuando un nombre aparece articulado por sectores políticos, por un proyecto bien organizado, tiene una plataforma de lanzamiento importante. Luego esa figura puede despegar o capotar, eso dependerá de otros elementos de competencia, del contexto y de las propias condiciones personales.
Estamos en un período muy plástico –lo vimos cuando describimos los sectores–, falta visualizar con claridad cómo se reordenará todo este tipo de proyectos y propuestas que hay dentro del Partido Nacional. La diferencia fuerte respecto al período 1995-1998 –esto tiene mucho que ver con la convocatoria del Partido Nacional– es que en aquel período era muy clara la existencia de tres grandes figuras y tres grandes grupos: el de Luis Alberto Lacalle, el de Alberto Volonté y el de Juan Andrés Ramírez. El Partido Nacional tuvo una convocatoria muy clara hasta fines de 1998, cuando se comenzó a complicar.
El panorama que ofrece actualmente el Partido Nacional es muy confuso y complicado. El internismo, el estar permanentemente hablando de los problemas internos, el tema de cómo diferenciarse y tener propuestas distintas a las del Partido Colorado para que haya segmentos del país que lo sientan como referente y salvación y tener una conformación interna más clara, aparecen como tres elementos fuertes y necesarios para que el Partido Nacional emprenda la lucha por disputar el segundo lugar y el pasaje al balotaje.
  

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
julio 20  - 2001