Un ventarrón sacude al SODRE
Entrevista con el politólogo Oscar A. Bottinelli. 

EMILIANO COTELO:

El lunes pasado, aquí, En Perspectiva, el director de Canal 5, ingeniero Juan Carlos Doyenart, declaró: "Estoy en rebeldía total con el Consejo Directivo del Sodre en materia de programación". Al día siguiente, el presidente del Sodre, arquitecto Roberto Falco, replicó: "Ojalá por el bien de todos el ingeniero Doyenart deje de querer ser una 'prima donna' y de salir a exponerse públicamente. A los ponchazos, no va la cosa". Doyenart declara tener el pleno respaldo del presidente de la República. Falco anuncia que le planteará la situación al ministro de Educación y, si no, al presidente Batlle. Así ha quedado definida una fuerte confrontación entre las autoridades del Sodre y el director del canal, enfrentamiento que venía "in crescendo" desde el verano.

A propósito de todo esto, el politólogo Oscar A. Bottinelli, director de Factum, nos propone como tema de análisis político para hoy: "Un ventarrón sacude al Sodre".

Están de moda los ventarrones, Oscar.

 

OSCAR A. BOTTINELLI:

Al lado del temporal que viene desde la vereda de enfrente esto es un remolino, una brisa. Pero para los términos normales en que se manejan la política y la administración uruguaya esto aparece como un ventarrón. Como dicen en campaña, conviene empezar por el principio y ver qué es el Sodre.

EC - Vamos, entonces, a algunas definiciones.

OAB - El Sodre se crea en los años 30 como Servicio Oficial de Difusión Radio Eléctrica, de ahí la sigla original. Es decir que se crea como una radio, como un medio de comunicación, con CX 6, ahora 650 AM, y luego agrega CX 26, y CX 38, que originariamente fue de Carmelo, Colonia.

Siguiendo el modelo de radios europeas, el Sodre va creando en torno a la radio toda una estructura artístico-cultural (orquesta sinfónica, ballet, opera, canto) y luego incorpora el cine-arte, una muy buena filmoteca, buena parte de la cual desapareció en el incendio de 1971. Después se agrega en 1963 la televisión, el Canal 5 de Montevideo, que luego se extiende a todo el país a través de un sistema de repetidoras. En los años setenta este Sodre cambia de denominación, ajustando el nombre a lo que era ya en ese momento, y pasa a llamarse Servicio Oficial de Difusión, Radiotelevisión y Espectáculos.

EC - Veamos la estructura y la naturaleza jurídica del Sodre.

OAB - En el origen fue un servicio centralizado del Ministerio, primero de Instrucción Pública, después de Cultura y finalmente de Educación y Cultura. Hoy es un servicio desconcentrado en la órbita del Ministerio de Educación y Cultura, dirigido por un Consejo Directivo designado por el Poder Ejecutivo, es decir, por el presidente de la República en acuerdo con el ministro de Educación y Cultura. Desde el 18 de diciembre del año pasado el Consejo Directivo tiene tres miembros; anteriormente tenía cinco. (Recordemos que varios organismos sufrieron una reducción del número de integrantes de sus directorios). El Sodre cuenta con el Sistema Nacional de Televisión, es decir Canal 5 y toda una red de repetidoras en el interior, y una red de radios, que configuran el área de medios de comunicación; por otra parte cuenta con la Orquesta Sinfónica -la Ossodre-, con el Conjunto de Cámara como una parte autónoma pero integrante de la Orquesta Sinfónica, con el Cuerpo de Baile y el Coro. Además tiene un Estudio Auditorio. Cuenta con un director de Televisión, éste es el título y no el de director de Canal 5.

EC - Claro, porque la televisión abarca más que Canal 5, abarca al Sistema Nacional de Televisión.

OAB - Exacto. El título es el de director nacional de Televisión. También tiene un director de Radiodifusión, un director administrativo, un director de Espectáculos y un director artístico. Los cuerpos -coro, sinfónica, cámara, baile- tienen directores o coordinadores; a veces carecen de ellos, a veces son contratados para un solo espectáculo y a veces son permanentes.

EC - El apunte es interesante. El director de Televisión tiene mucha visibilidad, pero hay otros directores en un mismo plano, como el de Radiodifusión, el administrativo, etcétera.

OAB - Exactamente. Originalmente, los directores fueron siempre designados por el Consejo Directivo. Están todos en el mismo rango, como en toda repartición son una serie de personas que se encargan de áreas dependientes de un órgano central que dirige, en este caso el Consejo Directivo. Desde hace unos cuantos lustros apaeció una excepción a esta forma de designación: los directores de Televisión y de Radiodifusión son designados por el Poder Ejecutivo y no por el Consejo Directivo. Es importante señalar que el cambio en el método de designación desde el punto de vista jurídico no cambia la naturaleza de la designación. No quiere decir que porque estos directores sean designados por el Poder Ejecutivo tengan el mismo rango que el Consejo Directivo. No, son directores con el mismo rango que el de Espectáculos y el administrativo, subordinados todos al Consejo Directivo. Es una aclaración importante porque a raíz de la polémica Falco-Doyenart ha habido un poco de confusión: formalmente, ni uno ni otro son nombrados por el presidente de la República, los nombra el Poder Ejecutivo, o sea el presidente de la República en acuerdo con un ministro, en este caso el de Educación y Cultura, como se hacen en general todas las designaciones de cargos de determinados niveles en la órbita del Poder Ejecutivo. Por la forma en que se ha manejado el tema parece que estos directores integraran el staff presidencial. No es así: son cargos nombrados por el Poder Ejecutivo, por el presidente y el ministro. Esto es importante, porque tiene que ver no sólo el presidente de la República, sino también el ministro de Educación y Cultura.

 

EC - Veamos ahora los datos políticos, quiénes son los protagonistas de todo este entredicho.

OAB - El lunes 18 de diciembre del año 2000 asumió el nuevo Consejo Directivo del Sodre bajo la presidencia del arquitecto Roberto Falco, un hombre sin militancia política, que no pertenece a los aparatos políticos, pero colorado y ligado al presidente Batlle. Como vicepresidente asumió Gustavo Cersósimo, del Foro Batllista, quien había sido diputado y candidato a intendente por San José, y finalmente Julita Rodríguez Larreta, del Partido Nacional. Un mes después, en enero, asumió como director de Televisión -uno de los cargos de dirección del Sodre- el ingeniero agrónomo Juan Carlos Doyenart.

EC - Ingeniero agrónomo especializado en estadística y opinión pública.

OAB - En estadística, opinión pública e investigación de mercado. Doyenart es un hombre sin militancia partidaria presente, pero que en noviembre de 1999 apoyó públicamente la candidatura de Jorge Batlle. Desde el punto de vista político observamos un dato interesante: esta confrontación se da entre dos personas que no pertenecen al aparato político del Partido Colorado ni de la 15, pero que aparecen como vinculadas personalmente con el presidente de la República. No es una confrontación entre un hombre del presidente y el Partido Nacional, o entre un hombre del presidente y el Foro, como hemos visto en otras ocasiones, sino que esta confrontación es entre dos hombres que pueden definirse como hombres del presidente. Esta es una de las curiosidades de este conflicto.

 

EC - Veamos ahora la confrontación en el plano político-institucional.

OAB - Primero veamos las claves del debate. Tenemos las claves de la discusión político-institucional y las claves del proyecto, del diseño, del modelo de una televisión oficial.

Desde el punto de vista político-institucional tenemos por un lado, como clave del debate, si el Sodre debe ser, como es hoy, un único organismo que reúne los medios de comunicación del Estado -la radio y la televisión- y además los cuerpos artístico-culturales (sinfónica, conjunto de cámara, cuerpo de baile, coro) Hace unos diez años, el entonces ministro de Educación y Cultura, Guillermo García Costa, tuvo la idea de dividir al Sodre entre un organismo precisamente artístico-cultural, de espectáculos, de desarrollo del baile, el canto, la ópera y la música, y por otro lado un organismo que fuera el medio oficial de comunicación, la radio y la televisión. La idea no prosperó y todo siguió como estaba.

Cuando asumió Batlle, su idea y la de Edgardo Novik -director de la campaña electoral, un hombre del núcleo más selecto del presidente- era la de separar la televisión del resto del Sodre, independizarlo y hacerlo competitivo. El propio Novik iba a dirigir este proceso.

EC - Además, ésa era una condición para aceptar: que se produjera una reforma del status jurídico.

OAB - Sí. Por sus ideas, por su forma de ser, no lo veía jugando dentro de una estructura mucho más grande, más compleja, con un Consejo Directivo. Novik tenía una serie de ideas que requerían la autonomización del canal. Las consultas de Batlle determinaron que no había ambiente político para llevar a cabo una reforma, ya que para efectuar la separación del canal se requiere una ley, se requiere mayoría en las dos Cámaras. No es una decisión que puedan tomar el Consejo Directivo del Sodre, el director de Televisión, el presidente de la República, ni éste con el ministro de Educación y Cultura. Es una decisión que debe ser tomada por vía legislativa.

Un segundo tema en la discusión político-institucional tiene que ver con los problemas que generan las señales de esta doble designación que hace el Poder Ejecutivo. Si bien desde el punto de vista formal no hay dudas de que están el Consejo Directivo arriba y los directores de Televisión y Radio abajo, en algún momento esto genera conflicto. A lo largo de los años en que esto ha funcionado generalmente no ha habido conflictos, pero algunas veces el director de Televisión se ha sentido con un peso político mayor, diciendo: "Señores, yo también estoy representando al presidente de la República o al Poder Ejecutivo, igual que ustedes". Tanto Falco como Doyenart tienen la idea de que los nombró el presidente de la República, se sienten emisarios presidenciales. Esto genera una conflictividad dada por la propia naturaleza de la forma de designación. Realmente es un mecanismo de designación que ningún asesor de organización de empresas aconsejaría. Uno diría que el Directorio tiene que nombrar a quienes dependen de él. Esto es una semilla de conflicto en sí mismo,independientemente de los temas de fondo.

EC - Esto le permite al director del canal llegar a decir que se encuentra en rebeldía frente al Consejo.

OAB - Allí hay un tema de otra naturaleza, un tema delicado. El hecho de que estas declaraciones de Doyenart hayan sido hechas de esta manera, sin retractación, sin que hayan intervenido posteriormente el Consejo Directivo del Sodre ni el presidente de la República, da una señal preocupante de debilidad del Consejo Directivo y del presidente de la República. El tema no es si lo dijo el director de Televisión o cualquier otro, hay un concepto de cadena de mando y un concepto de poder que todo gobierno debe preservar. Cuando un gobierno acepta que alguien que tiene una función subordinada a otro diga "yo estoy en rebeldía" y ese alguien puede quedarse en rebeldía, da señales muy peligrosas al conjunto de la estructura. Mañana puede saltarle en otro lado -y ese otro lado puede ser más peligroso- otro que diga "yo estoy en rebeldía con mi superior".

EC - Quizás esté jugando aquí que el Poder Ejecutivo o el presidente de la República consideren efectivamente que el status jurídico de Canal 5 debe cambiar y por esa razón están tolerando que se actúe a cuenta de una reforma.

OAB - Claro. Pero una cosa es eso (en ese caso nadie estaría en rebeldía, el presidente diría "señores, actúen por separado y yo arbitro") y otra cosa es un juego público de rebeldía que da señales mucho más profundas sobre el tema de cómo se maneja el poder. Presidentes anteriores no hubieran aceptado estas cosas, aunque consideraran que quien está en rebeldía tuviera razón. Son problemas de forma que hacen al manejo del poder.

Hay otros dos temas político-institucionales en juego. Uno es el que tiene que ver con separar el canal de televisión y la creación de un nuevo organismo separado del Sodre. ¿Pero esa separación significaría que se trataría de un organismo unipersonal o, como pasó con el Correo cuando dejó de ser un servicio centralizado, dependiente del ministro de Educación y Cultura, con un director, y pasó a ser un servicio descentralizado, que pasó a tener un directorio de tres miembros? En general, en la estructura de Uruguay, cuando un servicio se autonomiza, se desconcentra o se descentraliza, se considera que debe tener un presidente con muchos poderes ejecutivos y un directorio para que haya una conducción más colectiva y un mayor contralor. Ese es un tema importante de discusión que hasta el momento no se ha planteado.

El otro tema es el de las tercerizaciones. Uno de los centros de la discusión en este momento tiene que ver con las tercerizaciones del canal. Hay muchas formas. Una es la de las coproducciones (pueden llamarse o no tercerizaciones), producciones hechas por determinadas personas o empresas que aportan toda la producción publicitaria o una parte y la otra es aportada por el medio de comunicación (esto no es algo original de Canal 5, se da en todos los medios de comunicación de Uruguay), otra es que se tercerice la programación -en Uruguay existieron muchas radios que se dedicaron exclusivamente a alquilar espacios-, y otra es esta propuesta que tiene que ver con una tercerización global, a un único adjudicatario, de la totalidad de la comercialización del canal. Este es un tema muy fuerte, que sin duda va a requerir un análisis y una discusión muy grandes. Primero, porque ya se está manejando un volumen de negocio muy elevado, estamos hablando de licitaciones de importancia estratégica, como cuando se habla de licitar el puerto o una cosa así, y no meramente de un programa.

Hay en juego un tema de poder: si una empresa obtiene la totalidad de la comercialización de Canal 5, ¿no puede llegar a tener la llave de manejo y el poder sobre la televisión oficial y terminar diciendo "no, si va este programa no voy a vender publicidad porque nadie lo quiere comprar", cosa que será verdad o no, pero que puede estar incidiendo en los contenidos de un canal? Depende mucho de quiénes sean y de las reglas del llamado. Una cosa es que en la licitación participen empresas de gente que ha tenido mucha actividad en cuanto a producir programas de televisión o de radio o en trabajar en la comercialización de espacios de televisión o radio, que una empresa o varias se unan y formen un consorcio para obtener el paquete, y otra es que el paquete sea adquirido por grandes multinacionales de la comunicación, en cuyo caso, por la vía de la tercerización de la comercialización, podría estar produciéndose una especie de privatización del canal e incluso una extranjerización en la medida en que podría ser un grupo extranjero el que ganara la licitación y tuviera la llave comercial. Todo esto requiere, sin duda, una gran discusión, porque es un tema clave.

 

EC - Vamos a los apuntes finales.

OAB - Hay otras dos claves de discusión de fondo y muy importantes, que Doyenart plantea de una forma muy removedora: ¿cuál es el proyecto de una televisión oficial? ¿Para qué está una televisión oficial? Por un lado puede ser un canal de propiedad estatal competitivo con la televisión privada, es decir un canal igual a los demás, que compite igual que los demás y que sólo se diferencia por la propiedad, que en lugar de pertenecer a accionistas privados pertenezca al Estado. Esto fue así en Argentina: en el periodo militar, los canales 9, 11 y 13 eran privados y el canal 7 era del Estado -en ese tiempo fue cuando se transformó en ATC-, pero la programación era del mismo tipo en los cuatro, de la misma naturaleza, el 7 era un canal más que competía. Ese es un modelo de canal.

Otro modelo puede ser el de canal educativo, cultural o artístico-cultural. En este modelo las diferencias no son menores en cuanto a los juegos de poder. No es lo mismo que su financiamiento sea exclusivamente presupuestal, que se busque un financiamiento parapresupuestal o que sea un financiamiento comercial. Puede ser competitivo con los canales privados o complementario con los canales privados, en la medida en que los recursos que sale a buscar apunten a segmentos y franjas que no entran necesariamente dentro del grueso de la comercialización de los canales privados.

De modo que no se trata sólo de un problema económico, de poder y de intereses, que los hay, sino también de un tema de diseño y de proyecto de cuáles deben ser la función, la finalidad y el sentido de la existencia de la televisión oficial.

 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
julio 13  - 2001