Un desafío nacional: ¿cuál es el horizonte?
Entrevista con el politólogo Oscar A. Bottinelli. 

EMILIANO COTELO:

Uruguay vive una situación complicada, con muchos indicadores negativos: el alto índice de desempleo, la aceleración del ritmo de devaluación, la baja de la actividad económica, particularmente de la industrial y comercial, la crisis del agro... A propósito de esta situación del país, el politólogo Oscar Bottinelli, director de Factum, nos propone analizar hoy "Un desafío nacional: ¿cuál es el horizonte?"

 

OSCAR A. BOTTINELLI:

Tú hacías una breve recapitulación de algunos temas de la situación presente del país: desocupación, endeudamiento en dólares y consiguiente temor por el precio de la moneda norteamericana, la crisis del agro que viene de antes de la aftosa (que ahora se ve agravada pero ya tiene su buen tiempo), la difícil situación de la industria, las preocupaciones inmediatas de la gente. Todo esto forma parte de lo que se puede llamar urgencias, y de las medidas que se busca para paliar la situación, para buscar salidas en lo inmediato.

 

Ahora bien: todos sabemos que, cuando se vive un presente difícil, no es lo mismo encararlo si se le asocia la esperanza o la falta de esperanza. Para una persona que vive mal, que está desocupada, no es lo mismo tener un horizonte cierto -quizá no para mañana pero sí un horizonte cierto, de que esto va camino a resolverse- que si tiene incertidumbre sobre ese destino. Y mucho menos si tiene un horizonte negativo. Esto lleva a que, además o independientemente de las urgencias, una forma de encarar los temas se vincule al horizonte; que el horizonte global del país, el de la sociedad y el de la gente sean muy importantes.

 

Pero es un tema que el país no está debatiendo en forma global. Hay, en cambio, un conjunto de discusiones. Por ejemplo, cada vez que se habla de la captación de inversiones sin duda se está hablando del horizonte, más allá de que no lo sea como producto de un modelo ni de un plan para llegar a él, sino como medidas que por sí mismas parecería que llevan a ese horizonte positivo.

 

Se puede decir que hay modelos que acepta el país en general, y cuando decimos "en general" decimos que ya están fuera del debate para una gran mayoría del país, que ha superado ese debate. Por ejemplo, el modelo de sustitución de importaciones que todavía estaba presente hasta no hace demasiado tiempo. Un país altamente proteccionista, que protegía a su industria prácticamente para vender todo dentro del país. Es verdad que de las encuestas surgía con mucha claridad que el empresario tenía una actitud dual: pretendía una actitud proteccionista para su actividad, y una apertura para las cosas que él compraba. Si era textil, que se protegiera a los textiles, que no entraran tejidos importados, pero sí heladeras con freezers o microondas importadas, y a la inversa.

 

Ahora bien: este imaginario de sustitución de importaciones no está en el debate. Es claro que Uruguay no puede producir todo lo que pretende consumir, en la medida en que es un mercado chico; que con ese mercado interno bastante limitado hay cosas que necesariamente debe importar, y que además tiene cosas cuya calidad, precio y volumen de producción, independientemente de su mercado interno, estarán asociadas a la capacidad exportadora del país.

 

EC - Tú dices que el modelo de sustitución de importaciones no está en la cabeza de nadie... ¿pero que no hay otro en su lugar?

 

OAB - Lo que pretendo decir es que ese, que es un extremo, está saliendo o va a salir del debate: lo que queda en discusión son más bien medidas proteccionistas.

 

Hubo otra posición asociada a un país muy abierto: que lo que genera el horizonte o la riqueza del país es la captación de inversiones. Lo que se ha llamado el discurso liberal, un discurso que fue dominante en Argentina (fue la línea política seguida) y hoy se encuentra un poco a contrapelo, hay un contradiscurso.

 

La duda (sería bueno que quienes sostienen estas posiciones las expliquen, porque dejan muchas cosas sin explicar) es si, por ejemplo, la captación de inversiones por el lado de la desmonopolización por sí misma produce una recuperación del país. Porque hay dos tipos de inversiones. Uno, cuando se invierte sobre lo que no existe: por ejemplo, la formidable inversión hotelera que se viene haciendo. Esos hoteles no existían, es dinero que mayoritariamente viene del exterior y va a transformarse en “exportación” de servicios, por vía de la gente que viene del exterior a gastar en la hotelería uruguaya.

 

Pero otra cosa es cuando se dice que la venta de empresas públicas, por sí misma, implica captar inversiones. Y acá viene una duda que no hemos logrado que nos quede clara en las explicaciones de los economistas, que es dónde está exactamente la inversión. Es decir: le entra dinero al Estado y, como cualquiera que vende una parte de su patrimonio, el Estado hace caja. Perfecto. Pero el país en su conjunto sigue teniendo la misma empresa, que cumple más o menos los mismos servicios. El Estado tiene entonces un dinero que es el que debería invertir. La duda es por qué esa inversión no es realizada directamente por los privados externos. ¿Cuál es la captación de inversiones? El país como tal (no el Estado) ¿en qué se reactiva cuando el Estado vende parte de sus activos? Sobre todo cuando están funcionando bien: otra cosa es lo que ocurrió en Argentina, cuando la telefonía realmente no funcionaba, la electricidad estaba en colapso, y la inversión era para que eso existiera y funcionara.

 

EC - ¿Qué conclusión sacas?

 

OAB - Lo que hacíamos muy rápidamente en esta formulación de titulares era plantear cómo no aparecen modelos, programas o caminos absolutamente claros, como los que se manejaba hace más o menos años, según el modelo de que se trate. Parece claro (y en eso parecería que hay consenso entre las distintas posiciones) que Uruguay, como país pequeño, tiene como algo muy importante el frente exterior; tiene mucho que ver con lo que haga hacia fuera, en definitiva lo que produzca para vender, sean productos o sean servicios, incluido el turismo externo.

 

Y aquí surge un tema clave, que es el de la política exterior a la que nos hemos referido en algunos análisis: el Mercosur, la Unión Europea, el Nafta. Uruguay está yendo más bien al compás de los acontecimientos que con una estrategia definida. Más allá de que en política exterior es mucho más importante lo que hacen los demás que lo que puede hacer Uruguay, Uruguay tampoco ha jugado en estos años una estrategia inequívoca, o por lo menos con un rumbo cierto. Aquel rumbo cierto del Mercosur como destino (en parte por las posiciones de Uruguay pero en la mayor parte por las posiciones de Argentina y Brasil), no aparece con la certidumbre que tenía hasta hace dos o tres años.

 

Hay una pregunta clave para el destino del país, y que tiene que ver además con lo que el país invierte, va a invertir o pretende captar en inversiones. En dinero, pero también lo que se invierte en planes, en programas, en expectativas; lo que se invierte o se pretende invertir en formación de la gente.

 

EC - ¿Cuál es esa pregunta clave?

 

OAB - ¿Qué va a producir Uruguay para el mediano y largo plazo? ¿Qué, para qué, y para dónde? Aquí es donde parecería llegado el momento de un verdadero debate nacional, precisamente por estar en una situación difícil, y precisamente porque hay urgencias, además de discutir y atender las urgencias. Uruguay debate mucho lo accesorio y lo coyuntural, pero no se percibe un verdadero debate nacional sobre lo esencial: sobre el destino del país, en cuando a su inserción internacional y en cuanto a esas preguntas que formulaba: ¿producir qué, para qué, para dónde?

 

EC - Algo de eso hemos empezado a preguntar a nuestros entrevistados En Perspectiva, por ejemplo al senador Alejandro Atchugarry, pero seguramente es una línea de trabajo a profundizar.

 

OAB - Me parece que es el gran debate que hay que promover, y que es difícil en la medida en que los actores –políticos, pero también económicos y gremiales—espontáneamente se vuelcan rápidamente a lo inmediato.

 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
julio 6  - 2001