Y se pronunció la palabra impronunciable: devaluación
Entrevista con el politólogo Oscar A. Bottinelli. 

EMILIANO COTELO:

En el fin de semana largo que pasó ambas orillas del Río de la Plata tuvieron sus respectivos sacudones en los mercados de cambio. Primero, Argentina estableció el sistema de cambios múltiples, con la creación de un dólar comercial devaluado más del 7%. Luego, Uruguay respondió con una devaluación del 8% que se va a ir dando a lo largo de seis meses.

A propósito de estos hechos, el politólogo Oscar A. Bottinelli, director de Factum, nos propone como tema para el análisis de hoy: "Y se pronunció la palabra impronunciable", que es devaluación. O era.

OSCAR A. BOTTINELLI:

Recordemos que esta palabra se mencionaba con eufemismos y si alguien la pronunciaba seguía una catarata de "qué barbaridad".

EC - Hemos venido con meses de devaluaciones en cascada en la región.

OAB - Sí, el fin del modelo de estabilidad estuvo en enero de 1999, con la primera devaluación del real que inició la actual flotación que ha producido distintos enviones devaluatorios, particularmente a lo largo de este año, con varias caídas hasta llegar a los niveles récord de esta semana. Por otro lado, Chile ya había tenido una pequeña devaluación y, conocidos los hechos de Argentina, tuvo un segundo impacto devaluatorio inmediatamente y ahora, además de en Uruguay, también hay más devaluación en Brasil.

EC - ¿Uruguay devaluó o no?

OAB - Es interesante ver cómo fue manejado el tema por los anuncios oficiales en varios medios de comunicación. En un país en el que se decía que no se devaluaba ni se podía devaluar, se dice de la devaluación que se viene haciendo que se va a acentuar el ritmo devaluatorio. Desde el punto de vista del uso de la palabra es correcto, basta que el tipo de cambio se corrija un solo centésimo para que haya una devaluación del peso, lo que pasa es que la palabra devaluación era usada si esto se hacía con una acentuación en relación al costo de vida, lo que se viene haciendo más o menos en los últimos dos años, es decir que la forma en que crece el valor del dólar está levemente por encima del aumento del Indice de Precios al Consumo, y ahora se hace una acentuación. Es una acentuación fuerte, está previsto que el peso se devalúe o el dólar se incremente en casi un 8% en seis meses a un ritmo de 1,2% mensual acumulativo.

Es interesante, también, que la reacción de los economistas en general ha sido la de expresar que Uruguay tomó la medida correcta. Esta reacción, analizada desde el ángulo político, nos parece que correspondería si previamente todos los análisis hubieran llevado a decir que Uruguay tenía que corregir el tipo de cambio porque era inevitable que Argentina hiciera una corrección.

EC - Tú señalas que eso no se había dicho.

OAB - No, en general se decía que Uruguay no aguantaba una devaluación de Argentina, por lo tanto si devaluó Argentina aquí va a haber que hacerlo. En general no se dio que desde el punto de vista técnico, fuera del sistema político, ni de los que actúan en la órbita del Poder Ejecutivo, técnicos o políticos, tuvieran un paquete de medidas más o menos tomadas, sino que se salió como reacción a la medida argentina, como si fuera algo absolutamente imprevisible. En general hace tiempo que Uruguay viene reaccionando a los acontecimientos después de que ocurren, no previéndolos.

Cuando uno analiza qué dicen los técnicos o directivos de organismos internacionales financieros, estos toman la noticia como algo normal: "Está bien, Uruguay hizo lo que había que hacer, así aumenta la competitividad". El tema es que cuando hace dos años alguien en Uruguay, ya fuera desde sectores políticos, empresariales o sociales, decía que el tipo de cambio estaba afectando la competitividad, se consideraba un anuncio prácticamente irresponsable, implanteable, el tipo de cambio no se podía tocar. Ahora se observa que hoy se maneja con naturalidad lo que hace dos años era impronunciable e imposible de discutir. Este es un tema no menor, porque está indicando que algo fuerte ha ocurrido en el país y en la región. No olvidemos que el presidente Batlle ayer en Paraguay dijo que el centro de las dificultades surge de las políticas cambiarias, entre otras cosas, de Brasil. El cambio de la política cambiaria de Brasil no se produjo esta semana, se viene produciendo desde enero de 1999. Esto quiere decir que se llega a este discurso después de dos años para convencerse o que no se previó que el cambio de Brasil implicaba un cambio a la larga obligatorio para todos los actores.

En relación a las elecciones de 1994 hubo un par de grupos políticos, de candidaturas -el Foro y el Frente Amplio- que iniciaron la campaña electoral en una línea de ataque al atraso cambiario y contrapartida manejando la absoluta necesidad de devaluar. A mitad de la campaña, ambos ensordecieron el discurso, lo apagaron, el Foro Batllista incluso cambió la línea, mientras que el Frente Amplio dejó de hablar con fuerza del tema del atraso cambiario. En 1994 se sintió que la sociedad reaccionaba negativamente ante los planteos de devaluación, de corrección del atraso cambiario, que agitaba muchísimos temores. Más o menos lo mismo ocurrió en 1999; ya no eran los mismos sectores los que hablaban del tema, básicamente lo hizo el Frente Amplio, y también en ese caso el tema de la devaluación era planteado como irresponsable.

Es decir que está operando un cambio muy fuerte en la visión del país sobre el tema devaluatorio.

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EC - Pasemos a los efectos políticos y sociales de esta devaluación, o de la devaluación en general.

OAB - El ex presidente Lacalle tomaba la imagen de un mecanismo de relojería. En este tema, mover una pieza afecta a múltiples piezas. ¿La devaluación beneficia o perjudica? Este es el tema. Para los sectores ligados a la exportación, la devaluación era una demanda de larga data, sobre todo para aquellos ligados a la fabricación, a la industria, ya que es muy directa la relación entre tipo de cambio y posibilidad de competencia en el exterior. Como contrapartida, los sectores del comercio vinculados a las importaciones sienten que puede ocurrir un encarecimiento de los precios que, ligado a los otros elementos recesivos, va a afectar su actividad.

Pero hay un tercer tema: hace tiempo que Uruguay debió haber discutido cuál era la moneda en que se estaba moviendo, cuál era la moneda nacional dentro del país. Los uruguayos se mueven parte en pesos y parte en dólares; la gran mayoría de los salarios se cobra en pesos pero muchos salarios se cobran en dólares. Las transacciones comerciales se realizan en pesos o en dólares. Además, gran parte del endeudamiento del país, de la gente, se realiza en dólares, endeudamientos por compras corrientes en comercios, en cuotas a 12 meses. ¿Cuál es la diferencia fundamental entre la devaluación operada en Uruguay y la realizada en Brasil? Brasil opera con el real, el grueso de la gente estaba endeudada en reales, por lo tanto pudo haberla afectado el cambio de la tasa de interés, pero no directamente la vida cotidiana, como ocurre en Uruguay. Por esa razón en Argentina se optó por un tipo de cambios múltiples; no fue por volver a una teoría de los años 50, sino por manejar importaciones y exportaciones por un lado, sin afectar, mientras sea posible, los créditos en dólares de carácter interno, a la gente que está endeudada en dólares.

EC - Ese es uno de los puntos delicados en nuestro país: los créditos en dólares.

OAB - No olvidemos que el gran endeudamiento está en dólares, que la refinanciación del sector agropecuario -que viene muy lento y tiene poca receptividad, llamada Cupón Cero- es en dólares a largo plazo. El Banco Hipotecario acaba de pasar los créditos de Unidades Reajustables a dólares, han quedado muy restringidos lo créditos en Unidades Reajustables. Todos los créditos hipotecarios privados que se han desarrollado en los últimos años son en dólares, tanto los del sistema financiero como los de las propias empresas constructoras, que construyen para vender a 10 o 15 años, a veces en combinación con el sistema financiero. Todos los créditos de inversión del Banco República a empresas y productores a plazos mediano y largo son en dólares. Es muy importante el dólar en el manejo interno del país; no es sólo una variable externa de importación y exportación, es una moneda que circula dentro del país, por lo que un cambio en su cotización afecta a las relaciones internas del país. Incluso estamos viendo que el Banco Hipotecario del Uruguay anuncia que el aumento del dólar tiene que llevarlo a recuperar la pérdida que pudo haber tenido en los créditos en UR mediante una modificación de las tasas de interés. Es decir que, aún cuando se está fuera de la órbita del dólar, se termina, por carambola, recibiendo estos efectos.

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EC - Veamos ahora hacia delante.

OAB - Hay distintas visiones sobre lo que está pasando, lo que daría lugar a todo un análisis. Hay sectores -cerca del 40% del país- que consideran que esto confirma el fracaso del modelo neoliberal; es una lectura. Para otro importante sector hay dos lecturas: una que considera que el modelo no fracasó, que funciona bien, la teoría que el presidente ha llamado "de las siete plagas", que Uruguay está sujeto a cataratas de decisiones o hechos internacionales que lo afectan, ante los cuales estas decisiones son inevitables ante la impotencia del gobierno y del país. Pero otro sector está perplejo -éste es un factor nuevo-, está viviendo algo así como el fin de las certezas, el fin de un camino seguro, duda si esta devaluación prevista para un semestre no es el comienzo de otros cambios no del todo previsibles.

EC - ¿Entonces?

OAB - Los próximos meses van a ser decisivos para ver si lo ocurrido afecta o no la confianza en el gobierno, entendido éste como gobierno actual y también como el modelo seguido en los últimos tres lustros, y cómo se van a distribuir los efectos a nivel de la industria nacional, del empleo, del salario y de todo el sector endeudado en dólares.

 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
junio 22  - 2001