Ancap: un cruce de estrategias y desafíos
Entrevista con el politólogo Oscar A. Bottinelli. 

EMILIANO COTELO:

Este miércoles Ancap concretó la redacción del llamado a empresas petroleras internacionales para formular una alianza estratégica con el ente uruguayo. La convocatoria formalmente se lanzará en los próximos días. Esa alianza tiene por objetivo fundamental completar la ampliación y modernización de la refinería de La Teja, cuyas obras fueron paralizadas a partir de la asunción del nuevo presidente, Jorge Sanguinetti. Se busca, además, abrir nuevas perspectivas tecnológicas y comerciales para Ancap.

A propósito de esta novedad, el politólogo Oscar A. Bottinelli, director de Factum, nos propone como tema de su análisis político de hoy "Ancap: un cruce de estrategias y desafíos".

Oscar, ¿qué tal si empezamos por el origen de la discusión política?

OSCAR A. BOTTINELLI:

Se puede poner como momento en que se visualiza con nitidez el origen el 20 de diciembre, cuando asume el nuevo presidente, Jorge Sanguinetti. El Directorio de Ancap se renovó en etapas, recién a fines de enero completó su renovación. Hubo un muy interesante discurso del presidente saliente y otro del presidente entrante, que marcaron las dos estrategias. Eduardo Ache y el gobierno anterior habían partido de este diagnóstico: el volumen de petróleo que se vende en Uruguay no es suficiente para que la refinería sea rentable. La solución era ampliar la refinería y poder tener bocas de distribución que le permitan a esa mayor capacidad de refinación tener salida. Esa fue la estrategia que supuso Ancap, negocios en Argentina que después de una serie de variantes culminaron en la tenencia de una red de estaciones de servicio de unas 300 bocas bajo la marca, inicialmente, de Sol Petróleo.

Jorge Sanguinetti, al asumir, marca una estrategia completamente distinta. En una frase relativamente afirma que "Ancap no es un fin en sí misma", que está al servicio del país y que lo que es bueno para el país no tiene por qué ser bueno para Ancap. A partir de ese momento empieza a definir una estrategia diferente, al principio incluso fue mucho más rígido que los planes que concreta un mes y medio después. En la estrategia del gobierno anterior y de Ache estaba presente que Ancap pierde el monopolio en forma natural, no por ninguna norma en particular sino por la entrada en vigencia de las etapas del Mercosur, entre otras, porque si pretende vender combustibles en Argentina no puede tener un régimen por el que diga "yo vendo en tu país, pero tu país no puede vender en el mío". Lo central es que anuncia que Uruguay pierde dinero con la refinación de combustible. El precio de salida de la refinería de los combustibles es superior a la importación de combustible refinado y la diferencia es importante.

Por otro lado, el cuestionamiento de que Ancap transfiere en exceso recursos al gobierno, a Rentas Generales, es combatido con el cálculo de que lo que el ente transfiere al gobierno central -antes del aumento de febrero- es lo que las empresas de refinación de petróleo pagan por dividendos. Es decir que Ancap estaría pagándole a su accionista que, en este caso, es el Estado uruguayo.

Pero es muy fuerte decir que por las dimensiones de Uruguay, por lo que es rentable en materia de refinación de petróleo, si la refinería de Ancap no existiese hoy no se construiría. Pero la refinería existe. Sobre todo, porque ahora en el mundo está muy claro que el negocio del petróleo está en las dos puntas, en la extracción de crudo por un lado y en la distribución de refinados por otro.

Entonces, ya que la refinería existe y que ahí están las puntas rentables del negocio, ya que hay un problema de volumen de producción, el centro de la estrategia es volcarse a buscar un socio que esté en el negocio de la extracción que abra posibilidades para aumentar los volúmenes comerciales y de esta manera aumentar las ganancias. Un socio de esa naturaleza le significa a Ancap también la posibilidad de una asociación desde el punto de vista del mejoramiento tecnológico.

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EC - Pasemos ahora a los problemas políticos que enfrenta este nuevo escenario en Ancap.

OAB - El primero queda delineado con estrategias claramente distintas del gobierno anterior y del gobierno actual, ambos del Partido Colorado. Esto se traduce en un Directorio complicado. Como en todos los directorios de cinco miembros de este gobierno, fueron designados tres colorados y dos blancos. Los tres colorados son el presidente, de la Lista 15, un hombre muy cercano a Jorge Batlle, y los otros dos son del Foro Batllista y, por lo que han actuado hasta el momento, representan la misma línea, sin variantes, del gobierno anterior, miran con cierta prudencia la línea del actual presidente de Ancap, las transformaciones que se está llevando adelante. De los dos directores blancos uno está claramente comprometido con esta línea y el otro ha venido acompañándola en general, aunque marcando algunas normas de prudencia en algunos momentos, sin querer decir con esto que se compromete con la línea anterior.

EC - ¿Cuál es el blanco totalmente comprometido?

OAB - Saralegui es quien ha marcado una línea 100% comprometida, mientras que Pablo Abdala ha mantenido una línea propia, aunque apoyando todo este proceso, en todo caso realizando aportes que no significan un apoyo automático.

Lo central en Ancap es la diversidad de opiniones que se está dando entre la 15 y el Foro, que se traduce en diversidad de opiniones entre Jorge Batlle y Julio María Sanguinetti sobre la estrategia del organismo. El otro ángulo del problema es que el staff gerencial de Ancap y el sindicato venían comprometidos con el proyecto anterior. Por otro lado, todo el proceso de transformación, más cambios que ya venían más o menos anunciados, implicaron que se llegase al fin de un esquema en el cual Ancap refinaba el combustible que después vendía a tres sellos diferentes de distribución y venta, como Shell, Esso y Texaco, y por otro lado tuviera su propio sello, su propia red de estaciones de servicio o de concesiones de estaciones de servicio. En esa transacción con las estaciones de servicio, la distribución de los combustibles y lubricantes era realizada por la firma DASA, Distribuidora Ancap SA, una empresa de carácter privado. Ancap opta por realizar directamente la distribución, creando una empresa prácticamente 100% suya -99% Ancap y 1% de Uruguay Petróleo, que es una empresa subsidiaria de Ancap, por lo tanto 100% de Ancap-, lo que afecta intereses creados muy fuertes de la empresa particular que durante 24 años había distribuido, que reaccionó con mucha fuerza a la recuperación de la distribución por parte de Ancap y la llevó a los estrados judiciales, donde ganó el primer round. El fallo judicial frenó la estrategia de cambio y, sobre todo, a la puesta en funcionamiento de Ducsa como nueva distribuidora propia y no como una concesión a terceros.

El Directorio de Ancap y su presidente han tratado de vencer todas estas dificultades políticas con una estrategia muy cuidadosa que significó entrevistarse inmediatamente con todos los líderes políticos, en particular con el presidente del Encuentro Progresista, Tabaré Vázquez, con la Mesa Política del Encuentro Progresista. Fue una gran novedad que el presidente de un ente autónomo, al asumir, pidiera una reunión con la conducción política colectiva del Encuentro Progresista. Va y expone todos sus planes, discute todas las dudas, contesta las preguntas y logra ir bajando los decibeles de lo que podía ser una fuerte confrontación en la medida en que naturalmente el Encuentro Progresista apoyaba, igual que el sindicato, la línea impulsada por el gobierno anterior, sobre todo el punto más polémico, que era la suspensión de las obras de la refinería. Esta recorrida del presidente de Ancap por los liderazgos políticos y las autoridades partidarias tuvo además como centro plantear la necesidad, desde su punto de vista, de la alianza estratégica con una gran empresa petrolera como la última defensa, diciendo: "Señores, Ancap no está en condiciones de competir, no está en condiciones de refinar por sí sola el combustible, hasta ahora fue negativa la operación de las estaciones de servicio en Argentina. Necesitamos una alianza para salvar esta empresa". Este último planteo le dio un perfil un poco distinto al duro discurso que formuló en ocasión de su asunción, que levantó muchas rispideces desde el ángulo sindical y gerencial de Ancap y desde el ángulo de la izquierda en general. La alianza estratégica hasta ahora ha logrado una aceptación tácita de la izquierda, no ha aparecido un conflicto en torno a la asociación o alianza estratégica de Ancap, como el que se viene manifestando en torno al manejo de las telecomunicaciones en general.

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EC - Vamos a las conclusiones.

OAB - Sin duda, el proceso de transformación de Ancap está planteado sobre afectación de intereses creados, diferencias de concepción muy fuertes al interior del Partido Colorado, más los problemas objetivos que maneja Ancap, mayores quizás a los de las otras empresas estatales de primera línea, problemas de tipo político. Sin embargo, se observa que la definición de la alianza estratégica como una alternativa al concepto más simple de privatización, de venta de propiedad, y la apertura desde el inicio de un amplio abanico de diálogos está determinando que hoy, en el terreno político y en el popular, el avance en el proceso de transformación del ente se esté realizando en forma pacífica, es decir que con gran desafío, con cruce de estrategias de fondo, una estrategia política de diálogo está dando resultados.

 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
mayo 18 - 2001