El posible giro en las relaciones Vázquez-Batlle
Entrevista con el politólogo Oscar A. Bottinelli. 

EMILIANO COTELO:

"'La izquierda no ha logrado nada en su diálogo con el presidente de la República, Jorge Batlle, y una conversación en estos momentos con Tabaré Vázquez aumentaría la confusión de la gente'. De esa forma justificó el presidente del Frente Amplio el lunes, ante la Mesa Política, las razones por las cuales considera que no es oportuno pedirle una entrevista al jefe de Estado para discutir acerca de la situación del Mercosur y el impacto de las medidas económicas argentinas en Uruguay". Así lo informó Búsqueda en el día de ayer, citando a participantes de la reunión.

"No creo que sea el momento para mantener una reunión con el presidente de la República. El balance que podemos hacer es que prácticamente no hemos logrado nada; al revés. En este caso hay una confusión de la gente sobre la situación. Una reunión con el presidente aumentaría la confusión en la gente sobre este asunto", dijo el doctor Tabaré Vázquez en respuesta a una iniciativa del diputado Carlos Pita, de la Corriente Popular.

A partir de ese pronunciamiento, que después fue reafirmado por el doctor Vázquez en un breve diálogo con los periodistas, el politólogo Oscar Bottinelli, director de Factum, nos propone hoy, en su espacio de análisis político, "El posible giro en las relaciones Vázquez-Batlle".

Oscar, ¿por dónde empezamos?

OSCAR A. BOTTINELLI:

Estamos frente a dos cosas. Primero, a una relación Vázquez-Batlle que no es sólo una relación personal entre líderes, sino emergente de todo un complejo de relaciones entre la coalición de gobierno y el Frente Amplio, entre la Presidencia de la República y el gobierno y el Frente Amplio. Segundo, tanto Vázquez como Batlle son dos personas que se destacan por su imprevisibilidad, por lo tanto no se puede analizar los cambios y los giros como el comienzo o el fin de una larga etapa. Recordemos que cerramos el año 2000 con una relación relativamente tensa, no en términos personales sino políticos, en medio de anuncios de lluvias de plebiscitos, y que el 2 de enero se había diluido completamente ese clima de confrontación.

EC - Recordemos que el doctor Batlle se reunió con el doctor Tabaré Vázquez apenas empezó el año.

OAB - Lo que quiere decir que un análisis que uno hubiera hecho al cierre del año, al 31 de diciembre, dos días después habría perdido validez. Entonces no tomemos lo que está sucediendo como un cambio de etapa sino como que en este momento hay un posible giro que atiende a visiones desde el Frente Amplio por un lado y desde el ángulo gubernativo sobre qué pasa con la otra parte, para qué sirven los diálogos.

EC - Veamos estas dos visiones.

OAB - Desde el ángulo frenteamplista en general se ha visto que la concepción es: se ha dialogado, se ha mantenido una actitud expectante y constructiva, pero no se ha logrado nada.

EC - En todo caso, el único logro que se destaca en filas del Frente Amplio es el de la Comisión para la Paz.

OAB - Exacto, que fue al arranque del gobierno. Luego se vio que las únicas propuestas que salen del Poder Ejecutivo, los únicos mensajes y proyectos de ley o las medidas que el propio Ejecutivo puede tomar como decretos y resoluciones son los que interesan al presidente y a la coalición de gobierno. Esta es la visión frenteamplista, es decir que se toma lo que ya está en su propia concepción, en su propia cabeza, en su propio proyecto, pero en cambio no se toma las iniciativas que el Frente Amplio traslada al gobierno, que no van en los proyectos de ley ni en los decretos o las medidas del Poder Ejecutivo.

El diálogo Batlle-Vázquez, que fue quizás la gran novedad de este gobierno hace ya 13 meses, para Vázquez significó un rédito. Lo situó en un plano de mayor gobernabilidad, en un plano que nunca había tenido, el de actuar como cabeza de una fuerza política que está dialogando con el gobierno, que lo ubica en una función de gobernante.

En segundo lugar, para Vázquez y para Batlle este diálogo tuvo la virtud de posicionar a ambos como cúpulas cada uno de medio país: a Batlle como cabeza y figura visible de una coalición de gobierno y a Vázquez como cabeza de la oposición. De esa manera ambos obtienen el rédito de despegue respecto a las demás figuras, incluso de figuras de la talla de dos ex presidentes de la República, y quedan situados, desde el punto de vista comunicacional, por encima. La cúpula del país es la que reúne al presidente de la República, que representa a una coalición, y a Tabaré Vázquez, que lidera la oposición, casi en un juego simplificado tipo británico de primer ministro y jefe de la oposición.

Otro tema que fue preocupando desde el punto de vista frenteamplista, que fue dando señales positivas, como éxito por haber mantenido ese diálogo, es que la permanencia del mismo podía dar señales confusas. En determinados momentos el diálogo podía confundir a la gente en cuanto a una línea más dura, más opositora en relación al gobierno. Desde el ángulo frenteamplista se observa cierto agotamiento del diálogo, una esterilidad en esta actitud que el Frente Amplio considera constructiva, dialoguista, expectante, pero de la que no se ha obtenido resultados, y por otro lado se expresa la conveniencia de no dar señales que puedan ser confusamente interpretadas por la opinión pública en general y por la opinión frenteamplista en particular.

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OAB - Desde el punto de vista frenteamplista es importante marcar que esto ocurre en el momento en que se está diseñando lo que sería una estrategia plebiscitaria, que puede estar centrada en el tema Ancel como lo maneja el Frente Amplio, pero que puede tener el agregado de otros elementos tipo Banco de Seguros, como pretende el PIT-CNT.

EC - Veamos ahora cómo se observan las relaciones Vázquez-Batlle desde el lado del gobierno.

OAB - Desde el ángulo de gobierno tenemos una visión opuesta, como pasa normalmente también en las relaciones personales, en una pareja con un conflicto en que cada uno tiene una visión distinta de lo que dice y hace el otro. El gobierno considera que el Frente Amplio está acostumbrado a pedir, a demandar, a reclamar, pero no a dar algo a cambio, que no está acostumbrado a los procesos naturales en una negociación de decir “yo reclamo esto, exijo esto, y a cambio doy esto otro”. Esta visión sobre la actitud del Frente Amplio no es nueva y fue manifestada de forma bastante explícita en varias oportunidades en el período anterior por el propio presidente Sanguinetti, por figuras allegadas al gobierno anterior e incluso surgieron en algunas oportunidades desde el propio presidente del Partido Nacional de aquel entonces, Alberto Volonté. Es decir que es una visión más consolidada, no es lo mismo que decir que en este momento está actuando de esta manera. Esto se traduce en ver al Frente Amplio como una fuerza política que quiere buscar resultados pero que no quiere asumir costos y, sobre todo, que no quiere asumir compromisos.

Por otro lado existe la visión de que el Frente Amplio maneja más bien utopías, deseos, slogans, pero no se mezcla en la búsqueda de soluciones viables para los temas de fondo. Que más bien apunta a un diseño de que la sociedad debe funcionar de tal manera, lo mejor es que sea de tal modo, pero que cuando se le dice que hoy hay que salir de “x” situación, buscar salidas para “x” empresa que tiene dificultades, cuando se le pregunta qué pasos dar nunca aparece con soluciones construibles desde el gobierno en el día de hoy.

El otro tema que uno puede ver, así como vimos los réditos que le podía haber significado a Vázquez la relación con Batlle, son los réditos para Batlle de la relación con Vázquez y el Frente Amplio y cuánto esto también condiciona los resultados de esa relación. Sin duda Batlle ha jugado un papel que puede definirse muchísimo más como de seducción que de negociación. El rédito principal que obtenía Batlle en las negociaciones era la conversación en sí misma, la foto de haberse reunido. A lo largo de estos 13 meses dio múltiples señales -a esto responde la actitud del Frente cuando dice "no demos señales confusas"-, Batlle generaba señales de diálogo, de comprensión de la izquierda. Lo hizo también con respecto a la Universidad, con una relación muy intensa y muy fluida con el rector Guarga, sobre todo en los tres primeros meses de gobierno, relación que después mantuvo pero ya con menor intensidad. Ejercía esa seducción hacia la opinión pública –“soy un hombre tolerante, comprendo a la izquierda, a la Universidad, dialogo”- y hacia el Frente Amplio -ahora tienen un presidente que los escucha, antes el presidente no los escuchaba-, éste fue el rédito principal que buscaba Batlle, que desde ese punto de vista también sería sin contrapartida, porque en definitiva buscaba una seducción, no una negociación. Dicho de otra manera, la contrapartida es la misma que estaba obteniendo de Vázquez, es decir un posicionamiento de las dos fuerzas políticas o de las personas sin que jugaran demasiado los temas propiamente de fondo, sin que hubiera realmente un entendimiento y se pudiera decir que de allí salió el acuerdo gobierno-Frente Amplio para llevar adelante “x” iniciativa, votar tal ley, impulsar tal proyecto o tal política exterior.

EC - ¿Qué conclusión podemos sacar a partir del examen de estas dos visiones, la frenteamplista y la del gobierno?

OAB - Una conclusión un poco sintética de estos 13 meses es que ha faltado de ambas partes, del producto de la relación de las partes, un verdadero espíritu de negociación. Puede haber ejemplos puntuales, pero de ninguna de las dos se ha visto lo esencial de una negociación: tal tema para mí es el más importante pero para ti no es tan grave, tal tema que para ti es más importante para mí no tanto; yo te apoyo en lo que tú pretendes y tú me apoyas en lo que yo pretendo. Es decir: yo te doy, tú me das. Esa es la base de una negociación, es lo que permite acordar desde posiciones distintas, jerarquizar los temas. Cada uno cede lo que considera menos importante. Esto no ha estado presente porque no ha habido señales ni del gobierno ni del Frente Amplio demasiado importantes en cesión de temas. Esto señala que ha habido mucho diálogo, mucha conversación, pero no negociación.

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
abril 6 - 2001