El Frente, su gobierno y los sindicatos
Entrevista con el politólogo Oscar A. Bottinelli. 

EMILIANO COTELO:

Después de mucho tiempo de relaciones complicadas, en estas últimas semanas finalmente estalló un conflicto entre Adeom y la Intendencia Municipal de Montevideo. Pero, por otro lado, el tratamiento de ese tema en el ámbito partidario, es decir en el Frente Amplio, generó otro ángulo de dificultades: el relacionamiento entre el instrumento político y el de gobierno.

A propósito de estas cuestiones el politólogo Oscar A. Bottinelli, director de Factum, nos propone hoy el siguiente tema: "El Frente, su gobierno y los sindicatos".

Oscar, comencemos hablando de esos dos problemas en juego.

OSCAR A. BOTTINELLI:

Hay un tema en el manejo de la Intendencia y el Frente Amplio. Podemos ver esto como un tema concreto del gobierno municipal o como la experiencia de una fuerza política que tiene la mitad de las probabilidades de llegar al gobierno, como las tuvo en 1999 -por supuesto que tiene la otra mitad de probabilidades de no llegar, como ya ocurrió- y a la luz de esto analizar cómo puede manejar un gobierno en función de distintos conflictos que todo gobierno puede tener.

En este caso aparecen dos conflictos muy nítidos: por un lado, el relacionamiento entre el Frente Amplio y los sindicatos y por otro el relacionamiento entre el instrumento político, la fuerza política, el partido político, y el instrumento de gobierno. Es decir, el Frente Amplio con la Intendencia Municipal de Montevideo hoy, el Frente Amplio con el Poder Ejecutivo, con el gobierno en un eventual triunfo.

EC - Vamos al primer conflicto.

OAB - El relacionamiento del Frente Amplio con los sindicatos tiene una variante con el relacionamiento de cualquier partido de gobierno con los sindicatos a partir de dos hechos. Por un lado el Frente Amplio, quizás de una forma no totalmente explícita, tiene una autodefinición de sentirse una especie de representante político de los intereses de los trabajadores o defensor de los intereses de los trabajadores, quizás genéricamente -como está expresado en los documentos-, defensor de los intereses populares. Lo popular es muy genérico; en cambio los trabajadores, entendidos como asalariados en relación de dependencia, son algo muy concreto y tienen además una representación específica de tipo corporativo, como el PIT-CNT y los sindicatos. El grueso de la conducción de los sindicatos son personas de filiación política frenteamplista, lo que no quiere decir que el Frente Amplio dirija a los sindicatos. Pero no es lo mismo para un gobierno relacionarse con sindicatos ajenos desde el punto de vista político, como puede ser para el Partido Colorado o el Partido Nacional, que para una fuerza cuyos dirigentes son afiliados o militantes de esa fuerza política o de alguno de los grupos que la componen. Incluso ha habido algunos trasvasamientos: el presidente del PIT-CNT fue candidato a vicepresidente de la República por el Frente Amplio y algunos dirigentes sindicales han pasado a ser legisladores, como en la actual legislatura Blasina, del Partido Socialista, y Bentancur, de la Vertiente Artiguista.

EC - Esa es una característica propia del Frente Amplio. ¿Qué problemas plantea?

OAB - Podemos señalar tres. Primero, a veces se llega a la visión de que se puede defender todos los intereses particulares. El problema que surge es que los intereses particulares que defiende cada sindicato no necesariamente coinciden entre sí ni con el interés general. Puede coincidir un interés particular con el interés general, pero no la suma de todos.

EC - Llegan a darse conflictos entre dos sindicatos.

OAB - Pueden llegarse a darse, como en el prerreferéndum del 18 de febrero, donde había una visión de los empleados y obreros de Conaprole y otra de los productores lecheros.

Un segundo tipo de problema es que los objetivos de un sindicato estatal, que en este caso es Adeom pero en el caso de un gobierno nacional hay una cantidad de sindicatos estatales, no necesariamente coinciden con la asignación del gasto que promete en una campaña electoral la fuerza política y al que aspira la población. Cuando una fuerza política hace campaña electoral, ésta por lo general no está basada en "vamos a aumentarles a los funcionarios de Salud Pública, de la Biblioteca Nacional", sino más bien "vamos a brindar más servicios, a hacer más obras, a hacer más inversiones". Generalmente hay un conflicto entre la posibilidad de destinar una cantidad muy grande a obras, inversiones y servicios por un lado, y las demandas básicamente salariales -o de beneficios que se transforman en salariales- de los sindicatos. Ese es un problema, una tensión permanente que puede haber y hay en el caso de la Intendencia.

El tercer tipo de problema es un poco más conceptual. Los sindicatos defienden a los trabajadores, por lo que una fuerza política que esté a favor de los trabajadores tiene que hacer lo que proponen los sindicatos. El planteo es una especie de seguidismo, de ver a la fuerza política como derivada de los sindicatos. Así como en una época se podía ver a los sindicatos o a las dirigencias sindicales como parte del operativo de algún partido político, tanto aquí como en otras partes del mundo, existe la visión contraria. Originariamente, los partidos laboristas fueron la expresión política de los sindicatos, como en el caso británico. En Uruguay no es así, pero a veces hay formas de manejo de las relaciones partidos-sindicatos que pueden dar esa impresión.

EC - Una cosa es defender los intereses de los sindicatos automáticamente cuando se está en la oposición, y otra cuando se está en el gobierno.

OAB - La Intendencia de Montevideo tiene prácticamente sólo dos tipos de sindicatos con los cuales lidiar: el de los funcionarios municipales, básicamente Adeom y algún otro específico, y el del transporte. A nivel nacional no sólo son todos los funcionarios estatales sino toda la actividad del país, porque un gobierno nacional tiene que ver con toda la actividad del país.

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EC - Pasemos al relacionamiento entre el instrumento político y el instrumento de gobierno.

OAB - Este tema plantea el difícil equilibrio entre varias opciones. Pongamos los extremos. Un extremo es un partido político, una fuerza política organizada que toma todas las decisiones, los que están en la administración del gobierno son sus representantes y mandatan a los representantes, "emita tal decreto", "resuelva tal cosa".

El otro extremo es el gobierno absolutamente autónomo, donde ocurre casi al revés: el presidente o el intendente toman las decisiones y el partido cumple dos funciones, llevar al partido al gobierno y luego darle soporte. De alguna manera el gobierno le dice al partido "apoye esto", "haga campaña", "haga publicidad", "defienda en el Parlamento". En general, los partidos tradicionales en el gobierno han trasladado mucho el centro de poder a la Presidencia de la República o el Poder Ejecutivo, la línea política de un partido de gobierno surge mucho más del Edificio Libertad que de la propia estructura partidaria. El tema es moverse en este esquema.

A nivel de Frente Amplio, que no es una fuerza política muy acostumbrada a reunirse, tomar decisiones, mandatar a sus legisladores, cuando se encuentra con la administración tiene este problema. Tabaré Vázquez lo resuelve con una fuerte autonomía, más allá de cumplir aspectos formales, como por ejemplo pasar por la Mesa Política la propuesta de la designación de todo el gabinete y requerir -más allá de que lo hubiera seleccionado él- apoyo formal de la autoridad política.

Arana da un paso mucho más allá, él hace las designaciones. Incluso en este período fue mucho más fuerte, porque ni siquiera hubo un claro proceso de consulta a las dirigencias políticas. Con las rispideces de estos últimos días estamos viendo que en el fondo en el Frente Amplio se marca la existencia de una autonomización de la Intendencia en la toma de decisiones y por otro lado, cuando viene la situación crítica, salir a buscar el respaldo de la fuerza política. En algún momento le pasó a Tabaré Vázquez, cuando salió a buscar, sintió cierta crispación, vino la consulta después de consumados los hechos, en el año 1992. A Arana le pasó en un par de situaciones en el período pasado, y ahora, que la situación es mucho más dura, más conflictiva, y cuando la autonomización fue mucho mayor, se encuentra con este tema.

No es un tema más allá de Arana intendente, Tabaré Vázquez intendente, es un tema muy de fondo, que el Frente Amplio no ha procesado con una discusión abstracta: si el Frente Amplio es gobierno, ¿cómo van a funcionar el presidente de la República, los ministros con la estructura partidaria? Es un poco más complicado, porque no es sólo el Frente Amplio. Está, además, el Encuentro Progresista. Hay que ver dónde está el centro de poder.

¿Cómo va a ser ese relacionamiento? ¿Qué grado de autonomía tienen el Poder Ejecutivo, el presidente de la República, los ministros? ¿Qué grado de consulta tienen? ¿Qué decisiones se toma en el instrumento partidario y cuáles en el instrumento de gobierno o en las instancias de gobierno? Está claro que hay dos temas que son importantes hoy para la gestión municipal, para ver qué pasa con Adeom y la Intendencia, con el Frente y la Intendencia. Pero es mucho más importante ir viendo estos problemas de hoy como un tipo de espejo: ¿qué problemas puede tener un gobierno frenteamplista? ¿Cómo tiene que discutir cuál va a ser el camino para ese eventual gobierno?

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
marzo 30 - 2001