La crisis electoral en Estados Unidos
Entrevista con el politólogo Oscar A. Bottinelli. 
  

EMILIANO COTELO:
Anoche quedó interrumpida la dilucidación de la elección presidencial de Estados Unidos cuando George Bush quedó a sólo 226 votos de ventaja para alzarse con el Estado de Florida y la Presidencia en momentos en que faltaba un condado para terminar el recuento. Esto de Estados Unidos y lo que ha pasado después de los comicios no es sólo un problema de conteos, es también un problema de amenazas de recursos judiciales y juicios mientras sobrevuelan exigencias de nuevas elecciones de condado o de todo el Estado de Florida.

Mientras tanto, desde Europa se cuestiona duramente a Estados Unidos. Este es el tema del análisis político de hoy, con Oscar A. Bottinelli, director de Factum. Además de ser politólogo, Oscar es catedrático de Sistemas Electorales en la Universidad de la República, así que tiene bastante para decir de lo que hemos estado leyendo, escuchando y viendo en estos días.

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OSCAR A. BOTTINELLI:
Cuando pensé el tema para el análisis político de hoy era las repercusiones sobre Uruguay de las elecciones de presidente con un ganador. Había ganado Bush, así que ya tenía preparadas las repercusiones; cuando me desperté, en la mañana del miércoles, el ganador ya no lo era y estamos en medio de este problema.

El análisis importa, primero, porque el gobierno que tenga Estados Unidos nos va a afectar y bastante, mucho más en estos procesos de apertura y búsqueda de mercados, de integraciones económicas. En segundo lugar, porque es una elección que puede dejar algunas lecciones para nosotros.

Me interesa manejar tres cifras. En este momento, cuando falta una serie de recuentos -Wisconsin, Iowa, Nuevo México, Colorado- la ventaja en el voto total en casi 100 millones de votantes es de 180.000 votos de Gore sobre Bush de lo que se llama el voto popular. Es como si en Uruguay hubiera 4.400 votos de diferencia, mucho menos de la mitad de la diferencia por la que se aprobó la reforma constitucional, que consideramos estrechísima. Con los 226 votos en 5:800.000 votantes de Florida ocurre como si acá la Presidencia se estuviera dirimiendo por 85 votos, casi los votos de diferencia que hubo en Tacuarembó.

EC - Eso se llama una elección pareja.

OAB - Mucho menos que la diferencia que hubo en Lavalleja. Pero además, si decimos que la elección de presidente en Estados Unidos, donde votan casi 100 millones de personas, está dependiendo de 226 votos, es como si acá estuviéramos discutiendo cinco votos; ésa es la proporción. Imagínense en cinco votos si habrá discusiones sobre votos observados a los que faltó la firma del secretario pero tienen la del presidente, sobre una hoja que tiene alguna raya, si está marcada o no, donde las dos tesis son honestamente legítimas y no se puede decir que tal o cual partido o candidato haya ganado la Presidencia de la República. Yo no quisiera en el año 2004 un resultado como éste en Uruguay.

EC - Es una situación realmente insólita.

OAB - Es una situación insólita, con una serie de problemas que vamos a ir viendo. Estados Unidos tiene una larga historia de elecciones federales, ininterrumpida desde 1792, pero es muy difícil comparar porque, como pasó en todos estos países, a fines del siglo XVIII las elecciones eran de elite, muy poca gente tenía derecho a la ciudadanía y al voto, no sólo porque había menos población sino porque además se consideraba que los ciudadanos eran los que tenían propiedades. Hoy son elecciones ampliamente populares, pese a que en Estados Unidos no vota todo el mundo porque primero hay que registrarse, no se registra todo el mundo y de los que lo hicieron vota más o menos la mitad. Además, ha habido cambios sustanciales: si bien el sistema actual no cambió en teoría, en la práctica fue cambiando y realmente es igual desde 1832 o 1836, cuando se generalizó este sistema de que el que gana en un Estado se lleva todos los votos. Aún así, tampoco son comparables todas las elecciones; no olvidemos que Estados Unidos es lo que se llama una poliarquía, un régimen absoluta y plenamente competitivo recién desde hace 28 años. Antes tenía restricciones fuertes, por ejemplo el no voto de los negros en el Sur. Entonces, si bien hay dos siglos de elecciones, por otro lado hay períodos muy disímiles.

Los problemas actuales son de dos tipos y no hay que compararlos; he visto muchos análisis que se entreveran. Hay un problema de sistema electoral y otro de régimen electoral, que son diferentes.

EC - Los términos pueden confundir. Veamos qué es cada uno de ellos.

OAB - Sistema electoral es el efecto del voto. Por ejemplo, en Uruguay se cambió el sistema electoral cuando el presidente de la República se dejó de elegir por mayoría simple y se pasó a exigir mayoría absoluta; no basta con que exista una mayor cantidad de votos sino que tiene que ser la mayoría absoluta. Cambió el principio de decisión, es un cambio de sistema.

El cambio de régimen tiene que ver con los procedimientos, con la organización, con las garantías. En Uruguay se cambió el régimen electoral cuando se eliminó el voto interdepartamental, cuando se eliminó el voto observado para la elección de octubre, cuando se cambió las mesas que pasaron de estar integradas por designación partidaria a estar integradas por funcionarios públicos, cuando se estableció la exigencia de que el secretario -que es quien realiza el acta- sea escribano.

EC - Esos son ejemplos de cambios de régimen electoral.

OAB - Tienen que ver con las garantías, con los procedimientos y con la organización. Un problema de régimen electoral es hoy la integración de la Corte Electoral, no es un problema de sistema. La reelección presidencial es un tema de sistema electoral.

Veamos los aspectos que tienen que ver con el sistema electoral. Aunque en los últimos días se ha hablado mucho de cómo es el sistema estadounidense, vamos a repetirlo porque veo continuamente que la gente sigue sin entenderlo mucho.

EC - Vamos a una breve síntesis para ubicar cómo funciona el sistema electoral en Estados Unidos.

OAB - Desde el punto de vista formal, el presidente no es elegido en forma directa por la gente, sino que ésta vota delegados en cada Estado -538 en total- que eligen, por mayoría absoluta, por 270 votos, al presidente de Estados Unidos.

Se elige en 51 distritos, que son los 50 Estados de Estados Unidos más el distrito de Columbia, donde está la ciudad de Washington, la capital federal. En 50 Estados, el que gana el Estado lleva todos los delegados; es un régimen catalogado de mayoría extrema porque el que ganó en un lugar por un voto se lleva todos los delegados, no hay ningún tipo de proporcionalidad. La única excepción es el Estado de Maine, donde dos se eligen por este sistema y dos se eligen en distritos. Luego hay un régimen supletorio para el caso en que el Colegio Electoral no llegara a elegir; no es el caso, porque hay sólo dos candidatos con delegados, por lo tanto uno de los dos, salvo que haya empate, va a la Cámara de Diputados.

EC - Eso se da en el caso de que el Colegio Elector no defina.

OAB - La Cámara de Diputados vota, no por diputados sino por estados. Los 52 diputados de California votan entre sí y dan el voto a uno de los candidatos, el diputado de Alaska vota a uno. Los Estados valen lo mismo, mientras que en el Colegio Electoral California vale 54, Nueva York 33, Texas 32, Florida 25 y por otro lado hay una serie de Estados como el distrito de Columbia, Alaska, Dakota del Norte, Montana, que tienen el mínimo, que es tres.

EC - ¿De qué elección surgen esos diputados? Porque en esta elección, además de definir presidente, se renovaban las Cámaras.

OAB - Serían los diputados de la nueva Cámara. Luego habría una tercera instancia, que nunca se aplicó, en el Senado. Esto no es teórico, fue aplicado dos veces en la historia, casi en la prehistoria. En 1800, cuando los partidos todavía no estaban consolidados, fue elegido presidente en la Cámara de Diputados el tercer presidente de Estados Unidos, Thomas Jefferson, que le ganó a Aaron Burr en 37 votaciones en la Cámara de Diputados. En 1924-1925 -se extendió hasta principios de año- John Quincy Adams, el quinto presidente, le ganó a Andrew Jackson, que fue el presidente siguiente. Hay un dato: esa elección no se logró resolver en el voto electoral, John Quincy Adams fue segundo en el voto popular, segundo en el voto electoral y ganó en la Cámara de Diputados. Hasta hoy fue el único caso en que competía el hijo de un presidente. John Adams había sido el segundo presidente y John Quincy Adams fue el quinto; esa elección tan complicada fue el único caso, hasta que se presenta el hijo de Bush, en que una elección resulta complicada.

EC - Ya sabemos entonces cuál es la causa de todo el lío.

OAB - Es un problema mezcla de sistema electoral con problemas sucesorios filiatorios.

EC - Entonces hay antecedentes de elecciones que se han tenido que definir con el régimen supletorio de la Cámara de Diputados. ¿Ha habido antecedentes de discordancia entre el voto popular y el voto en el Colegio Electoral?

OAB - Ese es uno de los temas que probablemente se dé en esta elección; todavía no lo sabemos porque no sabemos quién gana el voto electoral ni quién gana el voto popular. No olvidemos que va ganando Gore por 180.000 votos, pero están todos los votos por correo, están esos 27.000 votos que aparecieron en Colorado que no fueron contabilizados, está el recuento en un condado de Nuevo México y todo el recuento de Wisconsin, Iowa, Oregon, que quizás puedan cambiar el resultado. No olvidemos que en un momento Bush llegó a llevar 30.000 votos de ventaja en Florida y hoy lleva 226, de modo que hay que tener cuidado con estas cosas.

 

Presidente Votos electorales Estados ganados Votos
Bush 246 29 48,889,821
Gore 260 20 49,108,420
Nader 0 0 2,685,168
Total de votos electorales necesarios para ganar la Presidencia: 270

Fuente: CNN
Resultados cuando faltaba definir los Estados de Florida y de Oregon a la hora 10.19 AM (EST)


EC - ¿Qué antecedentes hay de discrepancias entre el voto popular y el voto en el Colegio Electoral?

OAB - La primera tuvo lugar en 1876, cuando ganó el presidente Rutheford Hayes; en 1988 Benjamin Harinosa le gana a Proveer Cleveland; Cleveland era el presidente en ejercicio, ganó el voto popular, perdió el electoral y la Presidencia con Harinosa, y cuatro años después destronó a Harinosa y volvió a la Presidencia. Como en Estados Unidos no se vota directamente por un presidente sino que técnicamente se vota listas de delegados, en 1960 en Alabama, que tiene un sistema diferente, donde el elector tiene tantos votos como delegados, apareció una lista de delegados independientes, seis de los cuales no votaron a Kennedy sino al senador Richard Bird, del Sur, y cinco a Kennedy. En esa ocasión hubo dos análisis: uno que se hizo periodísticamente, que tomaba todos los votos y los computaba a Kennedy, que le ganó a Nixon por 58.181, pero por otro lado se dijo que allí hubo cinco votos para Kennedy, seis para Bird y que computando los votos de Alabama de esa manera Nixon le ganaba a Kennedy en todo Estados Unidos. Se puede considerar que en la elección de 1960 Nixon ganó el voto popular y Kennedy el voto electoral; esto no se puede afirmar tajantemente porque da lugar a todo un estudio analítico para concluir.

EC - ¿Por qué de casi 100 millones de votantes la elección termina reducida a los casi 5,8 millones de Florida o a los pocos centenares de votos de diferencia en los condados donde están haciendo un recuento?

OAB - Tenemos un problema de sistema que hace tiempo que se viene debatiendo en Estados Unidos pero que se fue dejando, en parte porque cambiar el sistema de elección presidencial implica cambiar toda la cabeza de cómo se encara una campaña electoral, sus estrategias. El sistema actual de Estados Unidos no es irracional, responde a una lógica; el tema es si esa lógica pervive hoy. La lógica es la de un régimen federal; no olvidemos que el sistema son dos cosas distintas, que no hay que unir: por un lado la elección es indirecta y cada Estado tiene un número de delegados más o menos proporcional a la población. Por otro lado, el que gana un Estado se lleva todos los delegados. Son dos cosas distintas, no fue así desde el principio, hasta 1831 la mayoría de los Estados elegía de una manera diferente. Ese sistema estaba fundamentado primero en el federalismo y el gobierno federal era lo que menos importaba a fines del siglo XVIII y principios del XIX, importaba el dominio de cada Estado e importaban los Estados pronunciándose como tales. En segundo lugar, hubo un interés común de los partidos, el Federal y el Democrático Republicano, que eran los dos de aquella época, que querían tener el monopolio del Estado. Este régimen de que cada uno se llevara todo era funcional a los partidos, a los que no importaba tanto el resultado federal sino que en su Estado no hubiera minorías que afectaran el monopolio. Hoy, cuando los monopolios se han terminado -hasta hace 30 años el Partido Demócrata ganaba invariablemente en el Sur; ahora sucede el revés, Bush se impone en todo el profundo Sur-, el tema ya es más discutible, además las pertenencias a los Estados no tienen el sentido de especie de nacionalidad que tuvieron en los orígenes, todo el siglo XIX y buena parte del XX. Hay que ver la movilidad que se ha dado en Estados Unidos, de Este a Oeste, de Norte a Sur; hoy la gente del Sur no es más la del profundo Sur. Mucha gente emigró del Norte para ir a climas más benéficos, lo que llevó, por ejemplo, a la explosión demográfica de Atlanta.

EC - Eso sin hablar de los inmigrantes.

OAB - Sin hablar de toda la inmigración, que no se aferra a ningún Estado. El otro tema es que esto se justificaba cuando de una lista que decía "John Smith" o "Peter Johns", que eran los delegados que votaban, que en diciembre iban a depositar su voto por alguien a presidente... Ayer veíamos en la televisión que en las cabinas dice "Gore", "Bush", "Buchanan"; no se está votando a un compromisario, se está votando al presidente. En menos de la tercera parte de los Estados se vota realmente a los delegados, el elector tiene realmente la lista completa de delegados; aún así, la lista está encabezada por Bush o Gore. Entonces, si el voto es directamente a un candidato el sistema pierde el justificativo de un voto indirecto, de voto a delegados y de preservar el territorio donde un ganador es exclusivo y excluyente de todas las demás opiniones. Esto es lo que deja esta discordancia entre voto popular y voto electoral como un tema cada vez más difícil de sostener, porque se está derrumbando el soporte teórico que fue racional por lo menos todo el siglo pasado.

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EC - Tú explicabas cómo se vota en Estados Unidos, incluso yendo a la historia. Vengamos ahora a los problemas de procedimiento y organización electoral.

OAB - Hay un primer problema. Estados Unidos no tiene una organización electoral como la nuestra, como la que se ha ido extendiendo en el mundo, con una estructura electoral, una justicia electoral especializada y absolutamente independiente. La regulación de los procedimientos electorales es un tema de los Estados, cada uno establece su regulación y sus autoridades. La Presidencia de Estados Unidos puede ser definida por el Electoral Board de Florida, no por un tribunal federal. Es más: existe una Comisión Federal Electoral -hace unos años estuvo aquí Andy McDonald, uno de los miembros de la misma- que se preocupa de regular la obtención y el uso de los fondos para campañas electorales, no de las garantías y procedimientos electorales. Esa comisión está mucho más preocupada por de dónde viene el dinero, quién lo aporta y cómo se gasta que en esto que define a una elección.

EC - De modo que no existe una Corte Electoral como la uruguaya.

OAB - No existe. La uruguaya es la Corte Electoral más antigua del mundo. Uruguay abrió un camino que se ha expandido, hoy es lo más usual tener una corte electoral. Estados Unidos tiene un sistema según el cual la organización es administrativa, lo organiza la administración, por lo tanto los gobiernos; segundo, en principio las decisiones son administrativas, el Electoral Board es presidido por los gobernadores, y en Florida, como el gobernador es el hermano de uno de los dos candidatos presidenciales, se excusó y el Electoral Board es presidido por la secretaria de Estado de Florida, una militante republicana. Y el segundo es el comisionado de Agricultura, que públicamente, en una de las reuniones dijo ayer "yo soy partidario de Bush, que va a ser un gran presidente". Ese individuo está juzgando la elección. Si uno reclama es procedimiento judicial ordinario, un juez común es el que recibe denuncias de una irregularidad o un fraude, como si uno estuviera denunciando un pagaré, un conforme comercial.

EC - Es interesante destacar estos aspectos porque aparecen diferencias muy grandes con lo que estamos acostumbrados a vivir en Uruguay.

OAB - Un juez de West Palm Beach, acostumbrado a resolver problemas del lugar, de tránsito, de alquileres, es quien tiene sobre sí la posibilidad de decidir nulidades que afectan la Presidencia de Estados Unidos. Hay problemas de especialidad, de jerarquía, incluso de neutralidad política; en general a los jueces se los elige por su independencia con respecto a causas individuales, en este caso se está juzgando una causa colectiva. Los estadounidenses lo ven como un juicio entre un ciudadano y la comisión electoral, como si fueran dos partes y no como un proceso que se está regulando.

EC - ¿En la historia de Estados Unidos ha habido casos de fraude?

OAB - En Estados Unidos ha habido muchos problemas. Buena parte de la carrera de Jimmy Carter, presidente de Estados Unidos entre 1977 y 1981, surgió a raíz de la lucha contra el fraude en el Estado de Georgia. Carter perdió una elección para el Senado estadual de Georgia, inició acciones judiciales que demoraron más de un año y terminó comprobando la existencia del fraude; a partir de un fallo judicial de un juez de Georgia se terminó anulando una banca de senador que se otorgó a Jimmy Carter. En general el fantasma del fraude ha estado presente siempre en muchos estados. Nixon murió convencido de que perdió por fraude la elección presidencial de 1960, el Partido Republicano sostuvo que en el Estado de Texas y otros hubo manipulación del conteo de votos, hay muchos libros al respecto. El Partido Demócrata siempre sostuvo que fue una invención del Partido Republicano y Johnson siempre consideró esas acusaciones como una infamia contra el Estado de Texas. Estamos hablando de una elección muy importante, entre Kennedy y Nixon. Es decir que los problemas, si no de fraude al menos de dificultades que llevan a que el conteo de votos deje dudas, no aparecen por primera vez.

EC - Estábamos hablando de problemas de procedimiento y organización electoral. Empezamos viendo problemas del régimen electoral. Ahora nos deteníamos en casos de fraude, presunto fraude o irregularidades. Pero también ha habido errores, sin que fueran fraudes.

OAB - Si. Por un lado tenemos una serie de situaciones como éstas donde se está recontando esa cantidad de miles de votos en Colorado. En este caso es al revés: son el Partido Republicano y Bush quienes están cuestionando los resultados en los Estados de Colorado, Wisconsin, Oregon y Iowa, considerando que ha habido desapariciones extrañas de votos en la noche de la elección en el caso de Colorado; también hay que recontar Nuevo México. Ambas partes están creando acusaciones de irregularidades no intencionales o de actitudes del otro partido no del todo transparentes.

Por ejemplo, en el caso de West Palm Beach, que se ha transformado en el centro de la atención del mundo, se vota con una máquina. Aquí se da un problema que en Uruguay y el mundo se ha discutido desde hace varios años cuando se habla de tecnificar el voto. Estos son los problemas de la tecnificación del voto: el individuo aprieta un botón que perfora una tarjeta. Lo que se está haciendo ahora es recontar tarjetas que ya fueron perforadas, el elector nunca vio lo que se perforó. Esto no es un problema de mala intención, es un problema de sistema, de mecanismo.

EC - Otra cosa es marcar en una papeleta.

OAB - Si uno marca mal el problema es de uno, si uno quiso agarrar la lista 15 y agarró la 51 el problema es también de uno. En el caso uruguayo, la 15 y la 51 eran dos de las listas más importantes del país, sobre todo en Montevideo, la 15 estaba impresa en colorado y la 51 en azul; en las listas aparecen fotografías, la de Batlle y la de Vázquez. En Uruguay hay muchos elementos que hacen que esa hoja que muchos consideran caduca sea un elemento que tiene demasiadas indicaciones hacia el votante: símbolos, fotografías, nombres de partidos, colores, números, que hacen que el error sólo se pueda producir entre dos listas muy parecidas de la misma candidatura. En el caso de Estados Unidos hay que apretar un botón que perfora una tarjeta; luego el único documento de la intención de voto del votante es una tarjeta que él no perforó.

EC - Eso ocurre en Estados Unidos; hay países donde se ha tecnificado y se ha avanzado mucho más, como Brasil, donde ni siquiera queda tarjeta perforada, es mucho más complicado.

OAB - Es la grabación de lo que uno vota en un soporte magnético, en un disco, en una cinta o en varios discos y cintas. En el caso de Brasil, antes de que se implantara el sistema se hizo una experiencia probando máquinas, se hizo votar a 100 personas al azar, se las hizo marcar en un papel y luego apretar el botón de la misma opción; el resultado fue que el 15 por ciento había apretado botones diferentes a la opción marcada en el papel.

Vayan a ver lo que a todos nos pasa diariamente en los cajeros automáticos: es inevitable encontrar a alguien peleado con el cajero, que quiere hacer un depósito y le sale la cotización de la moneda, no logra extraer dinero...

EC - ¿Enseñanzas para nosotros?

OAB - Tener mucho cuidado con estas modificaciones. Cuando uno va a un cajero muchas veces no tiene claro lo que le indica la pantalla, si tiene que apretar el botón de arriba o el de abajo porque la flecha quedó en el medio. El Partido Demócrata sostiene que esto pasó en West Palm Beach.

EC - Detengámonos en cómo era la hoja de votación (ver reproducción publicada por CNN)

OAB - Expliquemos rápidamente: a la izquierda una columna de nombres, a la derecha otra, todos los botones estaban en el centro; a la izquierda aparecían Bush y Gore, a la derecha Buchanan y los otros. El botón uno era el de Bush, el dos el de Buchanan, que era el primero de la columna a la derecha; el de Gore, que era el segundo candidato a la izquierda era el tercer botón.

Se sostiene que puede haber habido un número muy importante, muy superior a estos 226 votos, de votantes que quisieron votar a Gore y apretar el botón de Buchanan.

EC - Porque Gore era el segundo de la columna de la izquierda y sin embargo el botón correspondiente era el tercero.

OAB - Había una flechita que lo indicaba. Los demócratas sostienen que la extraordinaria cantidad de votos a Buchanan que aparecen en ese condado podrían ser votos a Gore mal realizados. El Partido Republicano sostiene que el problema de confusión en las máquinas se dio en muchos lados y que es probable que del otro lado haya habido confusiones que hayan perjudicado a Bush. Esto no es unidireccional.

En resumen, dos lecciones para Uruguay: una, la necesidad de autoridades en las que confíen todos los actores políticos como garantía de independencia en el procedimiento; la segunda, cuidado, en el momento de querer modernizarse, con las garantías que se puede perder.

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EC - Finalmente, hablemos de la crisis institucional que se puede dar.

OAB - Esto está afectando el prestigio de Estados Unidos. Los títulos de la prensa europea de ayer fueron impresionantes; los más extremos, en España, hablaban de "república bananera". En segundo lugar, hay dificultades para superar esta crisis por métodos institucionales porque Estados Unidos no tiene mecanismos institucionales fáciles, lo más probable es que tenga que ir a caminos políticos. Richard Nixon superó la crisis de 1960 con la actitud de no impugnar las elecciones y diciendo que era más importante preservar la institucionalidad de Estados Unidos. Otro camino quedó sugerido ayer por Carter: una reunión del presidente y los ex presidentes para buscar soluciones o reglas que den un camino a esta crisis.

Pero además está qué pasa con un presidente que llega a una Presidencia cuya legitimidad pueda quedar objetada. ¿Cómo queda en el uso de su poder fuera de Estados Unidos la primera potencia mundial, en este momento la moneda más fuerte -o una de las dos monedas más fuertes- con un presidente sin mayoría popular, en una elección cuestionada? Hay formas de recomposición política, que esto se arregle con un gobierno bipartidario; el problema es que los partidos son muy débiles, es muy difícil encontrar en Estados Unidos alguien que piense que Bush y Gore puedan armar un gabinete bipartidario, más allá de que Bush está dando señales de que si asume la Presidencia va a incluir demócratas. Pero no es lo mismo incluir demócratas que a todo el otro partido.

Anoche se hizo un llamado a que los candidatos no sigan dando pasos que alimenten el fuego hasta no terminar con los pasos formales. El primer paso es el recuento a mano que se va a hacer en West Palm Beach, que empieza el sábado y termina obligatoriamente el 14 de noviembre. Luego hay que esperar la apertura y el conteo de todos los votos por correo, para lo que hay un plazo máximo del 17 de noviembre, esperar los recuentos de todos los otros estados. Luego empezar a buscar soluciones porque el prestigio de Estados Unidos puede peligrar.

EC - Esa exhortación que tú mencionabas no está siendo atendida por los partidos, al menos no por todos.

OAB - Algunos consideran que los pasos que está dando Carter son parte de pasos para una jugada política del Partido Demócrata y no para una pacificación. Están las dos interpretaciones sobre los movimientos que está haciendo todo el mundo.

EC - Además está el ofrecimiento público que hace el Partido Demócrata a través de un aviso a aquellos seguidores que quieran plantear reclamos.

OAB - El Partido Demócrata está dando soporte judicial a todos aquellos que en el Estado de Florida presenten reclamos judiciales electorales. Hay nada menos que dos poderosos ex secretarios de Estado de Estados Unidos, como James Burker, del ex presidente Bush, y Warren Christopher, de Carter, liderando las actuaciones y los reclamos de los respectivos partidos en el Estado de Florida. Es un clima muy complicado. Ayer se produjo una entrevista de Clinton con Arafat en la Casa Blanca, que pasó a un segundo plano frente al hecho de que el presidente de la Unión tiene el poder un poco acotado por el gran escándalo en torno a quién va a ser el presidente. A Arafat o a Barak no les importa mucho lo que diga Clinton, pero les importa saber quién lo sucederá y qué opina sobre lo que está pasando en Medio Oriente.

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
noviembre 10 - 2000