El complejo desafío de Tabaré Vázquez
Análisis del politólogo Oscar A. Bottinelli. 

   

EMILIANO COTELO:
El 1º de setiembre el líder del Encuentro Progresista y el Frente Amplio, Tabaré Vázquez, sorprendió con un llamado a la autocrítica y a la actualización ideológica. En el documento que presentó al Plenario Nacional del Frente Amplio Vázquez también propuso una metodología para la discusión de estos temas y un tiempo para llevar adelante ese trabajo. Esta semana aparecieron los primeros obstáculos en ese camino debido a distintos asuntos y desde los más diversos ángulos de la izquierda.

A partir de estos hechos, Oscar A. Bottinelli, politólogo y director de Factum, nos propone como tema de análisis "El complejo desafío de Tabaré Vázquez".

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EC - Tú no pones el centro de la atención en lo que ha ocurrido en estos días, sino  arrancando en el 1º de setiembre.

OSCAR A. BOTTINELLI:
Sí, porque lo que ocurre en estos días está centrado en lo del 1º de setiembre, que fue una movida política que a lo largo de la semana siguiente fue analizada En Perspectiva a través de entrevistas a distintos actores. Tiene dos partes: una que podemos llamar de movimiento político y una segunda que tiene que ver con lo ideológico programático. Las dos son muy importantes.

En cuanto a la primera, hay una frase que nos preocupa destacar, que empieza diciendo que "el Encuentro Progresista-Frente Amplio no perdió la posibilidad de acceder al gobierno nacional por lo que hizo durante la campaña electoral en sí, que tuvo sus altibajos pero que en definitiva fue la mejor que pudimos hacer, sino por lo que no hizo a lo largo de los años anteriores al período electoral. No podemos permitir que esto se repita". Y se marca dos cosas que nos parecen importantes. Dice: "Se equivoca quien, encandilado por las estadísticas que señalan nuestro constante crecimiento electoral, cree que el Frente Amplio es perfecto y su triunfo una cuestión de tiempo". Luego va al punto de lo que considera los errores, diciendo: "Repasemos mentalmente lo que fueron 1996, 1997 y 1998 de esta fuerza política. El tiempo, la energía y hasta la credibilidad que dedicamos a polemizar entre nosotros y a resolver asuntos internos fue tiempo, energía y credibilidad que le quitamos a lo que es la razón de ser del Frente Amplio, una herramienta política de cambios progresistas al servicio del pueblo uruguayo".

Primero, parece razonable que Tabaré Vázquez haga un llamado contra la idea, que puede ser funesta para una fuerza política, de creer en su triunfo inexorable por mero transcurso del tiempo, independientemente de lo que se haga. Eso estaba instalado entre muchos dirigentes frenteamplistas, incluso estuvo en el medio académico; algunos sacaron a relucir lo que podríamos llamar la teoría biológica, por la cual habría un crecimiento inexorable del Frente por renovación del electorado. En primer lugar esto no es así, en segundo lugar cuando el Frente fue creciendo lo hizo en todas las generaciones, no sólo por renovación del electorado. No es que se mueren no votantes del Frente y se incorporan o nacen frenteamplistas, sino que hay un proceso de crecimiento en todos los planos. Además hay que tener en cuenta que hay crecimientos más rápidos, crecimientos más lentos y techos; cuando Vázquez, como candidato presidencial en el balotaje, alcanza el 45% de todo el electorado nacional, está llegando al techo de crecimiento más o menos normal. A partir de ahí se encuentra con la gente cuya adhesión a los otros partidos, sobre todo a los blancos y los colorados, es muy dura, muy estable, muy firme, por lo tanto se requiere cambios muy fuertes para sobrepasar ese 45%. Es mucho más fácil pasar del 30% al 40% que del 45% al 50%, porque la gente a la que hay que convencer es gente mucho más convencida de posturas diferentes u opuestas.

Pero el análisis de por qué el Encuentro Progresista no ganó requiere también un análisis de por qué estuvo a punto de ganar. El Frente no ganó, pero pasó del 28% del electorado total, real, que vivía en el país en noviembre de 1994, al 45% de Vázquez en el balotaje y el Frente dos veces al 39%, en octubre y en mayo. Si bien los de octubre y mayo son distintos, hay un 32%, 33% o quizás 34% que es el mismo. El resto se renueva. Repetir la cifra del 39% implica que hay un nivel de captación respecto a esa cifra fácilmente repetible, porque incluso rápidamente llegó a un plus del 45%. Pasar del 28% al 45% es crecer más de una vez y media, lo que quiere decir que con todos los errores cometidos por Tabaré Vázquez, por el Frente Amplio y el Encuentro Progresista entre 1995 y 1999 algún grado muy elevado de sintonía tuvo una parte muy importante del país, la sexta parte, como para cambiarse de postura política. Y de acompañar a los partidos tradicionales en 1994 pasó a acompañar o al Encuentro Progresista-Frente Amplio en octubre y mayo o a Tabaré Vázquez en el balotaje de noviembre.

EC - Tú le cambias el eje a la discusión. Vázquez dijo "repasemos mentalmente lo que fueron el 96, el 97 y el 98, el tiempo, la energía y hasta la credibilidad que dedicamos a polemizar entre nosotros y a resolver asuntos internos"; está mirando los problemas que tuvo el Frente antes de las elecciones. Tú prefieres mirar lo otro, dónde estuvieron sus virtudes para que lograra crecer como lo hizo.

OAB - Hay que analizar las dos cosas. Algún tipo de sintonía importante hay, nadie se dedica a cometer errores y en lugar de caer crece. Cuando hablo de errores no estoy diciendo que la propuesta de uno es correcta y la de otro incorrecta; sencillamente, hay un electorado que quiere cosas, hay una fuerza política que propone y este electorado sintoniza con esta fuerza política y pasa a apoyarla, dejando de apoyar a otras. Por supuesto, todas las fuerzas políticas, absolutamente todas, en distinta dimensión sintonizan una porción de electorado. Esa es una base que hay que tener en cuenta; cuando se dice "la gente piensa", ¿qué gente es? Habrá un 40% que piensa A, un 40% que piensa B y un 20% que piensa C. La sintonía es entre una fuerza y un segmento del electorado.

El planteo de Vázquez va hacia otro eje: ¿qué pasa con ese electorado que ahora el Encuentro Progresista-Frente Amplio tiene que captar y no captó para poder acceder al gobierno? Aparece la necesidad de análisis de los errores.

Nos llamó la atención la fuerza que pone Tabaré Vázquez en lo que puede llamarse el internismo del Frente Amplio; a nosotros, desde un ángulo analítico, nos parece que la carencia mayor que exhibieron el Frente Amplio y el Encuentro Progresista en el período anterior fue una carencia de conducción. Esto es fácilmente manejable desde el punto de vista cronológico: en 1995 Seregni presidía el Frente Amplio y Tabaré Vázquez presidía el Encuentro Progresista, en una diarquía que se expresó en aquella convocatoria que hizo Sanguinetti como presidente para discutir la reforma constitucional, y fueron el presidente del Frente Amplio y el del Encuentro Progresista, como si fueran dos cosas distintas.

Inmediatamente vino la renuncia de Seregni y poco después la licencia de Vázquez. En 1996 el Encuentro Progresista se diluyó y el Frente Amplio fue gobernado por triunviratos. En octubre de hecho apareció Vázquez, pero lo hizo formalmente en diciembre. Llevó adelante una campaña exitosa, durísima, polarizante, en torno a la reforma constitucional, e inició una gestión hasta setiembre de 1997, cuando renunció a la Presidencia del Frente y del Encuentro.

Vino otro interregno desde setiembre de 1997 hasta fines de noviembre de 1998, en oportunidad del Congreso del Frente Amplio. Retomó la Presidencia del Frente y del Encuentro Progresista y luego vino la campaña electoral que lo tenía como conductor, como precandidato presidencial oficial del Frente hacia abril y candidato presidencial del Frente y el Encuentro hacia octubre y noviembre. En cinco años hubo uno de co-conducción Seregni-Vázquez, co-conducciones competitivas, menos de un año de conducción de Vázquez, otro año, ya en campaña electoral, de Vázquez. Y en medio de estos dos años, uno de ellos de más de un año, con conducciones de triunviratos, que como pasaban y estaban todas las fuerzas políticas eran provisorios, el Frente no dijo "de ahora en adelante y por muchos años vamos a tener a estas tres personas conduciendo en común", sino que todo era provisorio.

Esta ausencia de conducción persistente, estas entradas y salidas de escena de Tabaré Vázquez, sin duda son señales para un segmento electoral. No olvidemos que cuando alguien llegó al 45%, o al 39% y tiene un espacio de 45%, está buscando a la gente que está más en el medio, la que está más oscilante entre distintas propuestas, la que va a observar muy detenidamente a unos y otros, y esa gente requiere seguridades de los líderes políticos y de las fuerzas políticas. No olvidemos que se vota a personas y a partidos. A veces se dice "qué bueno Fulano, pero le falta equipo", o "qué buenos Fulano y Mengano, pero su partido es una olla de grillos, cómo va a poder gobernar". Las señales deben ser dadas por todo el mundo.

En este caso, las señales -quien sea el que tenga que darlas: la fuerza política, el líder o todos juntos- tienen que ser de una gran estabilidad, que es lo que vienen dando, sobre todo a partir de este año, Tabaré Vázquez y en principio el Frente Amplio y el Encuentro Progresista. Lo que ocurre es que tiene muchos problemas. Incluso el arranque de esta discusión está desnudando problemas de mecánica, de formas, que siguen dificultando el accionar y la toma de decisiones de la izquierda. Si bien por un lado aquellas entradas y salidas pudieron dar señales de falta de persistencia, por otro evitaron el desgaste de Tabaré Vázquez, que ahora tiene que evitar, para llegar con éxito al 21 de octubre del 2004 y después al 28 de noviembre, los desgastes que le van a producir estos cuatro, casi cinco años de conducción.

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EC - Vázquez habla por un lado de las lecciones que hay que sacar del internismo en el que el Frente Amplio vivió en los años 1996, 1997 y 1998, y tú agregas que se podría decir que hubo otro sector pesando: los problemas de conducción que el Frente y el Encuentro Progresista tuvieron en ese período. Por otro lado están los planteos de fondo, lo que se ha llamado la renovación ideológica de la izquierda.

OAB - Vázquez hace un planteo muy fuerte, que apunta a que una fuerza que esté dispuesta a gobernar tiene que tener postura de gobierno y "aggiornarse", reflexionar a partir de la realidad actual del mundo. Como en toda reflexión ideológica, está el riesgo de que por captar hacia un lado se pierda por otro. Vázquez está apuntando a ubicar el espacio político que representa en una postura más acorde a la de las izquierdas gobernantes. Yo lo ubicaría más acorde a los sectores más de izquierda de la Internacional Socialista, del socialismo europeo. Graficando, uno diría: no (Tony) Blair, tampoco lo que fue Felipe González, pero sí lo que pueden representar hoy los gobiernos socialdemócratas o socialistas escandinavos y particularmente el de Francia, de Lionel Jospin, que tiene planteos un poco más fuertes, más de izquierda, que los que puede tener el Partido Laborista Británico o el Partido Socialdemócrata Alemán con (Gerhard) Schröder o los demócratas de izquierda de Italia, que están gobernando con Giuliano Mattos y antes con un presidente propio, como lo fue Massimo D'Alema. El PSOE de España está en un proceso de transformación.

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EC - Recordemos cuáles son los planteos de Vázquez.

OAB - Los resumimos en siete. Por un lado plantea la necesidad de "comprender ese inexorable camino civilizatorio e integrarse al mismo aportando nuestros valores, nuestros principios y nuestra experiencia". Parte de la idea de ajustarse al cambio que está viviendo la civilización en el cambio de siglo y de milenio, ante una actitud que normalmente venía siendo de rechazo al cambio, a ese cambio.

Lo segundo está muy relacionado con lo anterior: "la aceptación de vivir en un mundo interdependiente" apuesta a un proyecto de integración regional económica, pero también social y política. Si bien el Frente Amplio como tal había tenido una posición bastante fuerte a favor del Mercosur, con algunas fuerzas con posturas discrepantes, aquí está marcado en un momento en que el Mercosur está muy diluido las apuestas al mismo, hay muchas idas y vueltas de las fuerzas políticas uruguayas sobre el tema de la ubicación de Uruguay en el mundo, lo que es de alguna manera apostar al origen del Mercosur, una integración económica, social y política. No olvidemos que el Mercosur se equivocó en su nombre, porque no apostó a un mercado común sino a una unión económica con objetivos políticos. De otro modo no se explica que alguien hubiera puesto la palabra Mercosur en los pasaportes. Vázquez está rescatando eso.

Tercero, la necesidad de un nuevo pacto social por el crecimiento económico, el progreso humano y el desarrollo sustentable. La izquierda ha tenido sus idas y sus vueltas con respecto al tema de los pactos sociales. Si analizamos los últimos 15 años encontramos que en una cantidad de oportunidades la izquierda fue la que reclamó los pactos sociales y que en otras desde la izquierda, sobre todo de fuerzas sociales, se cuestionó los pactos. Aquí aparece una vía muy importante: recordemos que el pacto social de 1936-1937 es el comienzo del gran desarrollo económico de Suecia y el lanzamiento a la segunda modernización de España que tuvo lugar en 1982.

Cuarto, "somos conscientes de que la relación entre el Estado y el mercado, entre lo público y lo privado, es menos esquemática y mucho más compleja de lo que a veces ha reflexionado el pensamiento económico de la izquierda. El libre funcionamiento del mercado no asegura que éste opere adecuadamente. Hemos de impulsar un proceso de reforma reguladora del mercado que evite sus frecuentes descompensaciones y efectos desigualatorios". Frases como ésta son las que se están oyendo con mucha fuerza en el socialismo y la socialdemocracia europea en los últimos 10 años, en una postura de fuerte apuesta al mercado, quizás más fuerte que la que Vázquez está mencionando en este momento, pero marcando una discrepancia con el pensamiento liberal en cuanto a no creer que el mercado por sí mismo sea el que regule adecuadamente todas las relaciones, sino que considera que el mercado no sólo tiene inequidades sino que funciona ineficientemente. Por lo tanto, la intervención del Estado con un fin regulatorio a partir del reconocimiento del importante papel del mercado. Yo diría que si bien esto viene dándose en la izquierda y en la gestión de la Intendencia Municipal, tanto de Vázquez como de Arana, de alguna manera hay un reconocimiento muy nítido de esta línea, es un planteo muy removedor para la discusión de la izquierda.

EC - Lo que a su vez está relacionado con la idea de repensar el Estado que Vázquez expuso en este Plenario del Frente Amplio.

OAB - Claro, el quinto punto va de camino. Dice que "sabiendo que la reforma del Estado trasciende ampliamente la reducción de su tamaño y que debe orientarse a desarrollar un nuevo modelo de relacionamiento entre el sector público y la sociedad civil...". Hasta ahora los planteos de la izquierda eran de una línea de no aceptar discutir el tema del Estado. Hace poco tiempo empezaron planteos en ese sentido. Por ejemplo uno de Mujica sobre la necesidad de eficiencia de los funcionarios públicos. Ahora aparece la idea de que el Estado debe discutirse, pero no sólo en cuanto a su tamaño, sino que debe repensarse toda su función.

En sexto lugar, "rechazar la idea de que el desarrollo científico y la globalización sean por sí mismos los culpables de la pobreza y la marginación. Lo que genera pobreza y marginación no es la globalización en sí sino el modelo de globalización". Es un cambio fuerte, que no está de acuerdo al tono de ciertos movimientos protestatarios a nivel mundial, como los que llevaron adelante las movilizaciones esta semana en Praga, que directamente enfrentan a la globalización. Está más bien de acuerdo a las posturas de las izquierdas europeas. Una cosa son las izquierdas gobernantes y otra los movimientos protestatarios. Vázquez se pone en la línea de las izquierdas gobernantes.

En séptimo lugar establece un compromiso con la profundización y extensión de la democracia y con la libertad. Dice: "La libertad es el hecho más fascinante de la vida humana".

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EC - Nos quedaba examinar los obstáculos en el camino para el camino que el Frente encara a iniciativa de Vázquez.

OAB - Es lo que ha aparecido esta semana. Un obstáculo fue explícito esta semana y juntó a gente de distinta postura sobre el planteo de fondo, de la reflexión ideológica, que es el famoso tema no resuelto de Encuentro Progresista y Frente Amplio. En algunos momentos el eje de la acción política es el Encuentro Progresista y en otros es el Frente Amplio. En este caso hace un planteo en el Plenario del Frente, es una reflexión del Frente. Vázquez propone una forma de discusión para la que propone nombres de encuentristas no frenteamplistas para presidir estas deliberaciones y levanta rechazos importantes dentro del Frente. Se junta gente de posturas más fuertes que están discrepando con el fondo del documento, con gente que puede coincidir con todo el documento y sólo discrepa con la forma de la discusión. Este es un tema no menor, que en algún momento van a tener que resolver Vázquez y el Frente, porque es una dualidad que ha complicado y mucho el funcionamiento. Detrás de cada problema que aparece está el tema del Frente Amplio y el Encuentro Progresista.

Un segundo tema es algo que esta semana complicó mucho, en medio de una discusión tremendamente renovadora. Cualquiera de las dos discusiones es tremendamente importante. Una es qué hizo mal el Frente, porque no basta con tener una actualización ideológica; hay que tener una acción política durante cuatro años que tiene que reflejarse en el plano social, parlamentario, comunicacional, en las tácticas políticas. Es una discusión no menor, porque también hay diferencias que son ideológicas y se expresan en cómo se mueve una fuerza política, sobre todo cuando está surgiendo una oposición por la izquierda que está un poco adentro y un poco afuera del Frente Amplio, con muchas ganas de estar más afuera que adentro en buena parte de sus integrantes. En ese momento Vázquez tira el tema de la reforma constitucional. Hay muchas versiones sobre cómo lo tiró. Lo cierto es que a partir del titular del diario La República pasa a ser un hecho político. La información pública del hecho pasa a ser el hecho político.

EC - Recordemos que ese titular del lunes anunciaba que Vázquez iba a proponer esta reforma de la Constitución en el acto de este viernes, con respecto al cual el Frente tiene cifradas grandes expectativas desde hace tiempo. O sea que se lo estaba situando como un planteo inmediato.

OAB - Exacto. Pero independientemente de que haya sido magnificado o no, que es la discusión que se está dando en el Frente, lo cierto es que aparece un tema nuevo en un momento en que ya había tirado temas demasiado removedores. Todo el documento apuntaba a hacer cimbrar los árboles, como para que además empezara a agregar temas nuevos, que no hacen tanto al fondo del asunto sino más bien a una visión de la forma de funcionamiento del sistema político del país. Puede plantearlo o no; el hecho es que en medio de la discusión se plantea un segundo tema que desplaza o entrevera el tema de fondo.

Un tercer tema es que ya aparecieron obstáculos. Este planteo de Vázquez que resumimos en siete puntos está sacudiendo algunas verdades intocables de la izquierda, de algunos grupos o de buena parte de la izquierda. Los planteos sobre la integración regional, la globalización, el mercado, el papel del Estado son temas que van a tener obstáculos muy objetivos. No hay una discusión tan profunda como se plantea sin que se desaten vendavales por varios lados. Es un obstáculo objetivo, el más predecible de todos. Luego aparecen dos obstáculos: uno es el riesgo de que no se asuma plenamente los desafíos planteados como una línea política sólida, sino que aparezcan como provocaciones removedoras que luego puedan pasar a un segundo plano. Es decir, que no sea el comienzo de la asunción de una línea mantenida a lo largo de cuatro años en forma absolutamente sólida e inexorable, por supuesto que con ajustes, cambios y enriquecimientos, sino que haya idas y vueltas. 

Un poco atado a esto aparece el riesgo de los zigzagueos, de entrar y salir. De alguna manera dio esa impresión el hecho de que aparecieran temas como el de la reforma constitucional en medio de este otro planteo. Sobre todo, porque no se trata de un congreso filosófico. La fuerza política va a discutir la actualización ideológica, su forma de hacer política y los errores cometidos mientras el país camina. Por lo tanto, mientras tanto se gobierna y se va tomando partido e iniciativas, o dejando de tomarlas sobre los distintos temas que acucian a la gente, sobre las distintas demandas de los sectores sociales y corporativos y sobre lo que hace y deja de hacer el gobierno. Por lo tanto, tiene que ir acompasando todo esto. Puede ser una dificultad de conducción para cualquiera tener que mantener una fuerza política muy sólida y unida para hacer determinados planteos en un momento del país, mientras que la fuerza está removida, a su vez, por una discusión ideológica que la divide o la erosiona internamente. Este doble plano es también un obstáculo objetivo muy complicado que tiene por delante Tabaré Vázquez.

Lo cierto es que con el documento del 1º de setiembre y lo que empieza a verse, va a ser algo removedor en la izquierda. Quizás buena parte del resultado de la campaña electoral de 2004 empezó a jugarse acá desde el lado de la izquierda, en cómo va a asumir un reposicionamiento hacia el gobierno. No olvidemos que muchos partidos rompieron las barreras que les impedían acceder al gobierno después de hacer profundas discusiones removedoras, como por ejemplo la socialdemocracia alemana a fines de los años 50 y el PSOE con la renuncia de Felipe González para provocar un cambio en las definiciones programáticas del partido. Estas crisis previas al gran "parto" son comunes a muchas fuerzas políticas. Tenemos que ver si definitivamente el Frente la está planteando de esa manera.

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
setiembre 29 - 2000