La semana de la ofensiva nacionalista
Análisis del politólogo Oscar A. Bottinelli

EMILIANO COTELO:
Esta semana el Partido Nacional dio señales de pasar a la ofensiva pública. El lunes, el Directorio emitió una importante declaración política, el miércoles el presidente del ejecutivo blanco, Luis Alberto Lacalle, le presentó al primer mandatario un conjunto de propuestas del partido y, antes y después, los medios de comunicación recogieron variadas y fuertes declaraciones de figuras de peso de todo el abanico nacionalista.

A partir de esta serie de novedades, Oscar A. Bottinelli nos propone como título para su análisis de hoy: "La semana de la ofensiva nacionalista".

Oscar, situemos primero el cuadro que se ha dado esta semana en relación con el Partido Nacional.

OSCAR A. BOTTINELLI:
Se puede decir que algunos indicios ya venían. El lunes comienza con una declaración importante del Directorio del Partido Nacional. Esa declaración puede considerarse la base del planteo que el presidente nacionalista realiza al presidente de la República en la entrevista del miércoles. Esto es importante porque va complementado por muchas señales que no son unívocas.

En primer lugar aparece el Directorio, institucionalmente el presidente del mismo, aparecen figuras importantes del Herrerismo, pero también aparecen el senador Jorge Larrañaga y el miembro del Directorio Alberto Zumarán. Hay una señal de que es el Partido Nacional, no el lacallismo, el Herrerismo. Puede haber matices en el planteo que uno no sabe si se diferencian entre sí por el énfasis en el relacionamiento con el gobierno o por diferencias de estilos personales. Han sido tan sutiles que cuesta diferenciar si es que hay gente más vehemente y normalmente más categórica y otra más matizada. A priori, da la impresión de que no es tan claro ese matizamiento, parecería que el Partido Nacional está en una postura única.

La postura nacionalista -entendiendo como tal el conjunto de señales dadas: declaraciones del Directorio, declaraciones periodísticas, gestos e incluso la propia entrevista del presidente del Directorio con el presidente de la República y los respectivos mensajes- hace ver dos áreas de planteos.

Una es la que podemos llamar por la negativa y tiende a resumirse en una frase del senador Larrañaga que define al presidente de la República o al gobierno como que "está flotando como un corcho". Esto tiene que ver con varias líneas lanzadas desde el nacionalismo sobre un gobierno "sin rumbo", "quieto", "en inacción", "que no toma medidas". Alguno mencionó que el gobierno se especializa en hacer diagnósticos y comunicar cuán mal ve la situación del país, regional o internacional, pensando que es otro el que toma las medidas. En general esta apreciación redondea lo que podemos llamar una visión muy crítica del nacionalismo sobre el gobierno.

EC - A la que además se agrega la queja de que no se está poniendo en marcha el documento que sellaron antes del balotaje el Partido Nacional y el doctor Batlle.

OAB - Exactamente. Luego viene un área de críticas de carácter político. Por un lado aparece ésa y por otro lo que el nacionalismo viene entendiendo como una especie de relación privilegiada con el Encuentro Progresista - Frente Amplio o con el doctor Tabaré Vázquez.

La otra área es la que podríamos llamar por la positiva, por el lado de las propuestas, donde hay un tema de fondo y otro de forma. El tema de forma se resume en una declaración que decía que el Partido Nacional "da la partitura". Este partido se autodefine como el que piensa, estudia, tiene propuestas y le dice al gobierno lo que hay que hacer: Se lo dice a un gobierno del que por otra parte dice que está inactivo o desorientado. Parece un planteo bastante claro y redondo del Partido Nacional a través de distintas señales. No son señales sueltas, todas componen un cuadro. Las propuestas conforman un conjunto, el motivo de nuestro análisis no va al contenido de las mismas sino al análisis político del relacionamiento.

De todos modos una de las propuestas más polémicas o que va a levantar más polémica en el país, es la que tiene que ver con la división de Antel y transformar a Ancel en una empresa en la que a su vez se daría participación a lo privado, inversión que podría ser además mayoritaria y mediante un mecanismo de oferta pública en bolsa y no de licitación. De alguna manera esto entra en este camino que Uruguay emprende, que se está abriendo en el mundo, que es la sustitución de caminos como las ofertas o licitaciones por otros de opción conjunta, que puede ser la subasta como mecanismo autónomo, o una especie de subasta que es la bolsa.

En definitiva en la bolsa son todas pujas instantáneas con posibilidades de repuja; difieren de una licitación o de un concurso de precios en que en este caso hay una oferta única e inamovible. Puede tener variantes pero no se puede variar el precio en función de la competencia, diciendo "llego hasta aquí y me planto, como en un remate". Desde el punto de vista de técnica operativa no hay ninguna diferencia entre rematar una empresa y rematar un vaso en una casa de remates.

Esto se entronca con uno de los temas polémicos que es el papel del Estado, la propiedad del Estado y el papel de las empresas públicas, que precisamente bajo el gobierno de Lacalle, tuvo su punto más alto de discusión en el país.

Otras propuestas tienen que ver con distintas vías relacionadas con el turismo, con la enajenación del patrimonio mobiliario del Estado -una vieja idea del presidente Lacalle. Hace referencia concreta al Argentino Hotel de Piriápolis. Otra propuesta es la capitalización del Banco República que aparece como uno de los temas claves para que este banco juegue como palanca, lo cual no es nada menor como punto de partida porque significa que el Partido Nacional le está dando a ese banco y por lo tanto a la banca estatal un papel muy fuerte en la dinamización del país, cuando precisamente uno de los temas polémicos es el tamaño de la banca estatal y el papel de la banca privada. Desde posturas más ortodoxamente liberales en lo económico habría un cuestionamiento hacia este fuerte rol del Banco de la República.

EC - Esa capitalización del Banco República se lograría con los fondos que surgirían de subastar la mayoría del capital accionario de Ancel.

OAB - Exactamente. Aunque si bien una cosa es complemento de la otra, son propuestas que pueden discutirse y sobre las que se puede tener puntos de vista, sobre todo doctrinarios, diferenciados.

Finalmente aparece un papel fuerte de la Corporación Nacional para el Desarrollo en la organización de empresas que fomenten la inversión.

Este es el manejo político del tema. ¿Cuáles son los contextos políticos y sociales? Vamos primero a los políticos. En primer lugar esto se da en el contexto de un Partido Nacional que cumple un papel singular en la elección de Batlle. Una diferencia sustancial entre este gobierno y el anterior, es que el anterior fue elegido por sí. El Partido Colorado resultó el más votado en una elección simple y una vez constituido el gobierno elige el camino de buscar un acuerdo para tener mayorías parlamentarias y apoyo político mayoritario. Con ese fin hace un acuerdo poselectoral de gobierno con el Partido Nacional.

En esta oportunidad fue al revés: nadie gana la Presidencia de la República, hay un nuevo régimen y un balotaje, pero el que sale primero es el Encuentro Progresista - Frente Amplio. Para disputar ese balotaje hay un entendimiento histórico entre el Partido Colorado y el Partido Nacional que queda consagrado el martes 9 de noviembre con una declaración del Directorio nacionalista. Por esta razón el Partido Nacional siente que está en un papel distinto, en el papel de haber sido un socio fundamental para el éxito electoral, para que el presidente de la República fuera Jorge Batlle y no Tabaré Vázquez.

Un segundo elemento de contexto es que tras el triunfo de Batlle el Partido Colorado asumió la actitud de considerarse el dueño de la victoria, con alguna declaración en el límite de la ruptura de relaciones con el Partido Nacional, desconociendo el papel de este partido y diciendo que el resultado se hubiera dado igual, con o sin el apoyo del mismo.

EC - Eso fue durante el verano, antes de que asumiera el presidente Batlle.

OAB - Sí, en diciembre más exactamente. Son contextos globales que van acumulando elementos.

Luego se instala el gobierno y se ve un muy fluido relacionamiento entre el presidente de la República y la izquierda, con Tabaré Vázquez, y un relacionamiento mucho menos fluido del esperado -habrá que ver cuántas veces se reunió con uno y otro, si es que en un caso se reunió más veces- con el Partido Nacional. El relacionamiento de segundo nivel en el Senado se da entre Atchugarry y Luis Alberto Heber. No es así el relacionamiento senatorial entre la 15 y el Encuentro Progresista-Frente Amplio, pero hay señales públicas, que son las que aparecen fotografiadas en la prensa o ante las cámaras de televisión, de reuniones al más alto nivel.

A todo esto se agrega todo el manejo del tema desaparecidos, de la instalación de la Comisión de la Paz, de las relaciones con familiares de detenidos desaparecidos, etcétera. Seguimos sumando elementos que darían la sensación de un Partido Nacional que aparece crispado, disconforme, insatisfecho con el relacionamiento y la actitud del socio mayor, el socio titular de la Presidencia de la República, al que no sólo le da las mayorías para formar la coalición sino que -según su visión- le dio la Presidencia.

Este contexto tiene un elemento nada menor que es lo que a veces se llama el "síndrome Volonté". A veces se simplifica lo que fue el éxito y debilitamiento de la figura de Alberto Volonté, ubicando este fenómeno sólo en el funcionamiento de la coalición de gobierno. Sin duda hubo muchos aspectos de manejo de la conducción partidaria, de la operativa política, hasta errores puntuales fuertes e incluso la ruptura de las dos grandes patas que apoyaban su figura. Al punto de que una de ellas, Propuesta Nacional, opta por una candidatura propia. Pero como el papel de Volonté estuvo muy centrado en la coalición de gobierno, de manera lineal se lee que lo que pasó fue consecuencia de tener un relacionamiento excesivamente fluido, un cogobierno en que se perdieron las diferencias entre los dos partidos. En que el Partido Nacional, apareció como vocero del gobierno colorado y no como un socio que negocia y discute.

Los que pudieron ser errores o problemas comunicacionales de Volonté pasaron a ser considerados problemas de fondo. No es considerar que Volonté no planteó comunicacionalmente una diferencia sino que él no planteó una línea propia distinta a la del gobierno colorado. Sea como fuere, existe un síndrome que ya sea en lo comunicacional o en lo de fondo, lleva a no querer repetir aquello, a tener una actitud un poco más de partido socio, leal, pero que picanea, que llama la atención permanentemente, que se diferencia y que no da aprobación a las cosas antes de estudiarlas y decir que está de acuerdo.

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EC - Veamos el contexto social y económico de estos planteos.

OAB - Es importante señalar que esta declaración del Partido Nacional no ocurre en cualquier momento. Obviamente, si el nacionalismo considera que el gobierno está "flotando como un corcho" es porque considera que no hay medidas y que si no las hay, es porque en algún lado hay dificultades que lo impiden. Pero más allá de lo que podría ser obvio, lógico, existe una percepción de que la insatisfacción, la incertidumbre o el descontento están creciendo en el país. Por parte de algunos actores políticos también existe la percepción de que se estaría terminando la luna de miel de la población con el presidente o el gobierno.

Por esta razón es un dato no menor en qué momento sale el Partido Nacional: cuando ve que hay debilidades intrínsecas del gobierno o un clima determinado por parte de la población. Además cuando hay un nivel de disconformidades que atraviesan los distintos niveles socioeconómicos porque tienen causas diferentes. No es lo mismo la disconformidad de los industriales, los comerciantes, los productores rurales, los transportistas, los asalariados, de la gente con renta fija o los desocupados que están en un nivel extraordinariamente elevado. Esta situación marca el contexto social.

A su vez, los planteos del Partido Nacional apuntan a algunos elementos de tipo político en sus objetivos.

EC - ¿Cuáles?

OAB - Por un lado siempre está planteada la pregunta acerca de los réditos políticos. Todo partido, en todo país del mundo y época, tiene necesariamente que analizar los réditos de lo que hace, para bien o para mal. Esto no quiere decir que sólo haga lo que da réditos. A veces se dice "señores, esto no da rédito pero el país tiene que ir por este camino". Los cálculos tienen que estar siempre porque la primera razón de ser de un partido es la de existir.

En este juego de tríadas, triangular, está la duda de cómo juega el partido que está en el medio, que a veces puede sentirse como jamón de sandwich. Ese papel, después de la restauración constitucional, normalmente en nuestro país fue cumplido por el Partido Nacional y una vez por el Partido Colorado. Además el Partido Nacional actualmente es el tercer partido. Era un poco más fácil cuando el primer partido era el que estaba en el gobierno, el segundo se asociaba con el primero y la oposición era el tercero. Ahora tenemos que este partido que tiene que buscar un espacio propio además es el tercero. El primer partido está en la oposición, el segundo es el que tiene el timón del gobierno y el tercero es el que tiene que buscar su espacio.

¿Qué pasa si al país le va bien?, ¿para quién son los réditos? Esa es una primera preocupación: ¿para los dos partidos que se coaligan y cogobiernan o sólo para el del presidente? Repito: aparece el "síndrome Volonté". La idea de que esta posibilidad sólo beneficia al partido del presidente.

La segunda preocupación es qué pasa con los réditos políticos si al país le va mal. ¿Son para la oposición? ¿Para cuál?: ¿para la que siempre estuvo en ese papel, la oposición dura, constante, sistemática?, ¿o también es para un partido que puede ayudar al gobierno, apoyarlo, marcar distancias?

Finalmente está el tema de cuál es el papel de un partido como socio menor, socio segundo o socio no propietario en el gobierno y cuál es el papel de un partido de este tipo en relación a la oposición. ¿Cuánto juego de gobierno tiene y cuánto juego de oposición tiene? Todo esto se resume en lo que se puede llamar el juego por un espacio diferente. Juego no en el sentido trivial sino en el de movimiento, de ubicaciones, de estrategias, tácticas y objetivos políticos.

Esto, a su vez, en un partido que tiene una configuración complicada, que tiene dos grandes alas que existen por sí, por la población, por la historia de ese partido. Una de esas alas está estructurada, tiene casi todos los legisladores, tiene un líder inequívoco como Luis Alberto Lacalle; podrá dar más o menos satisfacciones, el grupo puede estar más compacto o menos compacto, pero del otro lado existe un ala muy clara, un conjunto de figuras que han liderado, lideran o están en condiciones de liderar, pero que no tienen ni una estructura única ni un liderazgo único. Esta estructura interna tan asimétrica también lleva a que el posicionamiento del partido sea complicado: por un lado le da una gran facilidad de funcionamiento, pero el problema son los riesgos hacia el futuro.

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
agosto 11 - 2000