Los roles en el gabinete de la administración Batlle
Oscar A.Bottinelli - diálogo con Emiliano Cotelo

EMILIANO COTELO:
Ya han pasado los 100 días del gobierno encabezado por el presidente Jorge Batlle y se puede empezar a sacar algunas conclusiones. Por ejemplo, en cuanto a los roles en el gabinete, que es el tema de hoy.

OSCAR A. BOTTINELLI:
Futbolísticamente, uno se preguntaría cómo juega este equipo en la cancha, qué papel cumple cada uno de los jugadores.

EC - ¿Por dónde empezamos?

OAB - Vamos a ver la composición política del gabinete, entendiendo por tal las 14 -que dentro de poco serán 15- figuras de nivel ministerial, que son los ministros, el secretario de la Presidencia de la República y el director de Planeamiento y Presupuesto.

Cinco de esas figuras corresponden a la Lista 15. Dos son políticos, aunque el origen de alguno de ellos sea claramente técnico. Es el caso de Lucio Cáceres (que ya fue ministro, electo diputado, candidato a intendente de Montevideo, sin dejar de ser un técnico en la política; hoy es una figura política) y del secretario de la Presidencia de la República, Raúl Lago, político por excelencia, y además un hombre desde hace mucho tiempo de mucha cercanía personal y política con Jorge Batlle. Los tres técnicos son Alberto Bensión en Economía, (Alfonso) Varela en Turismo y (Horacio) Fernández Ameglio en Salud Pública.

El Foro Batllista tiene cuatro carteras, todas políticas. (Ariel) Davrieux es sin duda un técnico pero que viene operando políticamente desde el ángulo técnico con mucha fuerza. Las cuatro carteras que tiene el Foro tradicionalmente vienen siendo consideradas de la más inmediata confianza presidencial, más allá de que en el período anterior tanto la Cancillería como Defensa estuvieron en manos del otro partido. (Luis Alberto) Lacalle las había marcado con mucha claridad en este gobierno y el propio como los cargos que responden personalmente al presidente de la República.

EC - Vamos a recordar cuáles son estas cuatro carteras del Foro.

OAB - Relaciones Exteriores con (Didier) Opertti, Interior con (Guillermo) Stirling, Defensa Nacional con (Luis) Brezzo y Planeamiento y Presupuesto con Ariel Davrieux.

EC - Vamos al Partido Nacional.

OAB - El Partido Nacional tiene cuatro. El socio de esta coalición partidaria, que es la primera coalición electoral en Uruguay, tiene la misma representación que el Foro, más allá de que ahora, con la creación del Ministerio de Deportes, aumentaría a cinco. Todas las carteras del Partido Nacional son políticas. Es el caso de (Sergio) Abreu, candidato vicepresidencial, ministro de Industria; Alvaro Alonso, ex senador, diputado reelecto, en Trabajo; Carlos Cat es una figura de inserción tardía en la política, pero sin duda cumplió un papel muy clave desde el gobierno de Lacalle en adelante, desde su candidatura a la Intendencia de Montevideo en adelante. Y en Educación y Cultura hay un ministro que no sólo es político, sino un "peso pesado" en cuanto a su relación con Lacalle y el papel cumplido en el Herrerismo (Antonio Mercader).

EC - Finalmente, hay que agregar un ministro independiente, por más que tiene filiación nacionalista.

OAB - Sí, pero ha sido explícitamente aclarado por parte del Partido Nacional que no representa a ese partido. Gonzalo González se representa a sí mismo como técnico; nombrarlo fue una decisión muy personal de parte de Jorge Batlle. Esta es la conformación del gabinete. En cuanto al análisis de los roles políticos, quien está como independiente está cumpliendo un rol técnico y en ese caso no hay un juego político de su parte.

EC - Ya hemos hecho una descripción en cuanto a la composición del gabinete.

OAB - En general, salvo episodios que repercuten sobre el gobierno, como los hechos que terminaron con la presencia en el Senado del ministro Stirling, la atención pública ha estado centrada en dos áreas: la que tiene que ver con el tema desaparecidos y la política exterior del país. La ley de urgencia, con la importancia crucial que tiene y como definiciones, comunicacionalmente ha pasado más en silencio, incluso la controversia política ha tenido menos impacto.

En la política exterior Uruguay ha dado un giro muy fuerte con respecto al gobierno anterior. Quizás algunos cambios venían avalados por ciertos hechos, sobre todo a partir de la devaluación de Brasil, que había creado un cierto zarandeo en el Mercosur; lo mismo en cuanto al enlentecimiento de las relaciones entre el Mercosur y la Unión Europea. Pero este gobierno se ha pronunciado de una manera tajante a favor del ALCA, en contra de la Unión Europea, en particular en contra de Francia, además en una postura bastante dura, sobre todo a nivel presidencial, en relación a los socios principales del Mercosur.

Lo que se observó desde el gabinete y sus roles es que este alto papel en política exterior ha generado una clara división de la conducción y ejecución de la política exterior en dos figuras y dos ministerios: el de Relaciones Exteriores y el de Industria. Opertti, como canciller, aparece como la cabeza de lo que podemos denominar la política diplomática del país, y Abreu aparece en un rol de conducir más las relaciones económicas internacionales.

EC - Recordemos que Abreu fue ministro de Relaciones Exteriores.

OAB - Fue ministro de Relaciones Exteriores en 1993 y 1994, en la segunda mitad de la administración Lacalle.

EC - Es interesante lo que señalas, porque en el período de gobierno anterior, si uno observaba quiénes tenían protagonismo en cuanto a las relaciones en el Mercosur, encontraba al ministro de Relaciones Exteriores y al de Economía. Aquí el ministro de Economía, en este período de gobierno, en estos temas, aparece en un segundo plano, y asciende en visibilidad y actividad el Ministerio de Industria.

OAB - El ministro de Economía aparece más en el rol de las relaciones financieras internacionales, un rol clásico del ministro de Economía, del presidente del Banco Central y del presidente del Banco República en sus relacionamiento básicamente con el Fondo Monetario, el Banco Mundial, con la gran banca internacional, y no tanto en las relaciones económicas internacionales globales, como aparecía Luis Mosca, sobre todo a nivel regional. Abreu está apareciendo a nivel regional y extrarregional.

En el caso de Abreu nos parece que está cumpliendo un rol bastante parecido al que cumplen dos ministerios en los países europeos, que tienen denominaciones más o menos similares, como Comercio Exterior por un lado y Asuntos Comunitarios o ministro de la Unión Europea por otro. Abreu está siendo una especie de ministro de Comercio Exterior y del Mercosur.

EC - Cuando, curiosamente, la temática de comercio exterior ingresa en la esfera del Ministerio de Economía.

OAB - Desde que el Ministerio de Industria dejó de ser Ministerio de Industria y Trabajo -ahí se produce un corte muy grande en la historia de este ministerio, que arrancó como Ministerio de Fomento- habría que remontarse a Jorge Peirano Facio en la administración Pacheco Areco para encontrar un ministro de Industria con este rol político tan fuerte. Puede haber otros ministros con un rol importante en su cartera, por el relacionamiento con los sectores industriales, pero no con un rol político tan fuerte a nivel del gabinete. Nos recuerda más al papel que cumple el ministro de Comercio en Estados Unidos, que es una especie de ministro de Economía en los asuntos no financieros, que al ministro de Industria uruguayo, clásicamente más equiparable a un secretario de Industria dentro del Ministerio de Economía argentino. (Digo esto porque en Argentina los secretarios están subordinados a un ministro; en Estados Unidos ser secretario equivale a ser ministro).

Hemos mencionado a Abreu en dos tipos de roles: en relación al equipo económico y en relación a la política exterior del país. Lo importante es este doble eje de nuestra política exterior, centrada en dos carteras con dos caras jugando el tema -futbolísticamente dicho- en pared, sin rechinamiento alguno entre Relaciones Exteriores e Industria, sino que Uruguay aparece con la misma voz en ambos planteos.

EC - Con el presidente de la República como telón de fondo, pronunciándose permanentemente y pegando golpes de timón muy fuertes.

OAB - No sé si telón de fondo o telón de frente, haciendo un gran avance comunicacional. En esto es significativo el hecho de que Opertti ya haya sido canciller en el período anterior, puede ser sorprendente en el exterior ver la misma cara en la Cancillería para una política exterior diferente. Opertti empieza a dar el giro en sus declaraciones ya en la transición. Siendo todavía ministro de Relaciones Exteriores de Sanguinetti empieza a hacer declaraciones que corresponden más a la línea política que iría a impulsar el futuro presidente que el entonces presidente. Claramente, el propio Opertti hace este giro de política exterior y sostiene la línea de Sanguinetti como canciller de Sanguinetti y la de Batlle en este período de Batlle.

EC - Vamos a ingresar en los distintos sectores políticos representados en el Consejo de Ministros. Comencemos por el Foro.

OAB - Se nota en general un cierto desdibujamiento del perfil del Foro en el gabinete, pero como parte de un cierto asordinamiento de ese sector, bastante sometido a embates desde el propio partido, desde la 15, con un Sanguinetti en una actitud muy silenciosa y un Foro que va acompañando al gobierno sin crear disidencias, sin plantear públicamente situaciones rechinantes, a lo sumo plantándose en algún momento frente a embates que recibe básicamente desde los ministerios de Turismo y Salud Pública.

EC - Hay una suerte de paso al costado o atrás del Foro, en una situación como de expectativa. A raíz de decisiones tomadas en el Poder Ejecutivo, revisiones de criterios, decretos o resoluciones, de pronunciamientos políticos que han hecho importantes figuras de la 15 o del propio gabinete, los analistas, la opinión pública han esperado la reacción del Foro, una respuesta dura, un portazo. Y no se da.

OAB - No se da porque, esencialmente, tanto Sanguinetti como Lacalle -que por algo se considera que son de los pesos políticos más importantes del país- saben esperar. Está el viejo dicho de que el que hace las cosas rápidamente puede químicamente precipitarse, caer.

EC - Sí, pero una de las preguntas que está sobrevolando es hasta cuándo.

OAB - Generalmente se espera hasta que las condiciones son favorables para reaccionar. Creo que un político que reaccione airadamente contra un presidente que tiene niveles históricos de aprobación se equivoca en el momento de jugar el rechine.

EC - En este contexto tú hablabas de un cierto desdibujamiento del perfil del Foro en el gabinete.

OAB - Sí, porque además está ocurriendo lo siguiente: si bien el Partido Nacional también tiene un perfil bajo -con la excepción de Abreu-, está en áreas menos sensibles a la conducción política del gabinete. En cambio, el Foro, por las carteras que ocupa, está ocupando los cargos de mayor responsabilidad política en torno a un presidente de la República: la Cancillería, Planeamiento, Defensa e Interior. Mencionamos el caso de Opertti; también ocurre con Davrieux que, muy sutilmente, también ha hecho el giro y la adaptación política de su discurso al giro que la política económica y sobre todo la política presupuestaria, de administración de recursos del gobierno, está haciendo esta Presidencia, diferenciándose de la anterior. En ese aspecto, tanto Opertti como Davrieux aparecen más como voceros presidenciales que del Foro.

En el caso del ministro de Defensa, se da una situación peculiar porque le ha caído una serie de temas que fueron originados desde la Presidencia de la República, muchos de ellos desde la Presidencia electa, que salen desde el Victoria Plaza, del discurso de asunción presidencial. Algunos de esos temas pusieron al ministro en una tensión entre resoluciones adoptadas por el líder del Foro Batllista como presidente de la República a la salida de su Presidencia -por ejemplo, la televisión satelital- y la postura de Jorge Batlle. El ministro es un hombre del Foro Batllista en el gabinete y hay una decisión presidencial de impulsar una política diferente en relación al gobierno anterior.

EC - Otro caso es el de los desaparecidos.

OAB - Sí; más allá de que el tema está siendo más manejado como un tema de negociación político-social desde la Presidencia de la República y el ministro de Defensa tiene el papel que corresponde a los efectos que el mismo pueda tener en el ámbito militar. Se diría que en la faz pública, comunicacional, el ministro de Defensa tendría todos los espacios para hablar de los temas normales de su cartera. Es decir, el desarrollo de toda una política militar, de defensa, la reconversión de la doctrina de las Fuerzas Armadas, del rol de las mismas, un tema que se viene procesando con mucha lentitud en el país y que es de primer orden en el mundo, sobre todo desde la caída del mundo bipolar a comienzos de los años 90. Tampoco ha podido quedar por este lado un perfil del Foro en el gabinete.

Respecto a Stirling, lo mismo. Stirling ha quedado muy subsumido en toda la problemática del ministerio de seguridad, de la Policía; es decir, el clásico rol de ministro político ha quedado un poco diluído. Además, en el comienzo de esta gestión, a un hombre que tiene muy bajo nivel de cuestionamientos y que en general tiene un apoyo bastante importante del sistema político y credibilidad para el cumplimiento de su función, los últimos acontecimientos lo han afectado un poco en un manejo un poco confuso o desprolijo, e incluso ha quedado algo desprolijo el manejo global de figuras del gobierno donde en algún aspecto aparece el ministro siendo el último en enterarse de toda una serie de hechos que estaban ocurriendo. No aparece como una clara figura política del Foro; aparece muy metido en una problemática de su cartera a la que le tiene que dedicar las 24 horas del día -al tema de seguridad y policial- y el rol político del Ministerio se le está escapando. Es una cartera que está en el foco de problemas que exigen que el ministro esté en eso y no tanto en la faz política.

EC - Vamos a ver cómo juega la Lista 15 en el gabinete ministerial.

OAB - En la 15, obviamente, juega primero el presidente de la República. Vamos a ver a los hombres de la 15 en el gabinete. Llama la atención el papel relevante desde el punto de vista político que está jugando el ministro de Turismo. En primer lugar, como dato, su oratoria en el acto del 19 de junio; no conozco antecedentes de que el ministro de Turismo sea la representación del Poder Ejecutivo en una de estas instancias clásicas.

EC - En estos actos oficiales los ministros se van turnando.

OAB - Normalmente, el 18 de mayo es el ministro de Defensa y el 19 de junio predominantemente ha sido el ministro de Educación y Cultura. Y en otros actos siempre está, por lo menos una vez al año, el ministro del Interior. Se diría que estos son los ministros clásicos de representación del Poder Ejecutivo en discursos de fiestas patrias.

EC - Pero más allá de que a lo largo del período de gobierno van rotando en el uso de la palabra, lo cierto es que hablar en el primer 19 de junio del primer año de un gobierno no es algo que se resuelva de manera azarosa.

OAB - Me parece que fue un hecho político.

EC - Había una decisión política detrás de la elección de Alfonso Varela como orador en este caso.

OAB - Sí. Fue como decir: "acá hay un vocero presidencial". Esto coincide con un ministro que está cumpliendo un rol fuerte en el juego de la 15 de desgaste del Foro Batllista. A poco de asumir, el ministro de Turismo empezó una línea dosificada de versiones, rumores, después denuncias sobre la gestión anterior, con mucha intensidad en las semanas previas a las elecciones municipales. Sin duda el Ministerio de Turismo juega un papel en el resultado de la elección municipal de Maldonado, en la creación de hechos políticos hacia esa elección.

EC - Tú dices que el candidato Benito Stern se vio perjudicado por los hechos que cobraron notoriedad en esos días.

OAB - Es medible el impacto de las denuncias, y sobre todo de la arremetida final de las dos semanas anteriores a las elecciones, que repercutió fuerte y linealmente; lo exploramos a través de preguntas. Ese hecho impactó en la campaña, que no benefició al candidato de la 15 sino que en gran medida benefició al Partido Nacional y también al Frente Amplio.

Por otro lado, aparece el ministro de Salud Pública, bastante problematizado en su cartera en la medida en que se ha lanzado a cambios extremadamente fuertes. Es una cartera muy difícil, en la que, si no se actúa con pies de plomo, por un lado los intereses políticos y por otro los intereses económicos corporativos son muy fuertes. Sin ninguna duda, un manejo apresurado y de poca consolidación llevó a que se acortara mucho la duración del mandato de Alfredo Solari, que tuvo un desgaste muy rápido.

Fernández Ameglio asume la cartera en una línea todavía mucho más fuerte que la de Solari, con menos apoyos políticos, pero también en una fuerte idea de confrontación con el Foro Batllista. Si el ministro de Turismo es el ariete principal en esta línea de desgaste del Foro, Fernández Ameglio es el otro. En el momento de la asunción lo hace con una calificación muy dura sobre el ministro que en ese momento estaba saliendo, sobre la gestión que estaba terminando.

Una cosa curiosa de este gobierno en general, pero muy acentuada a nivel de la gente de la 15, es que hay cambios más propios de cambios de partido que de un cambio de fracción dentro del mismo partido. Uno diría que ni siquiera si hubiera ganado el Partido Nacional era de esperar que se produjera cambios de la profundidad de los que se está produciendo. El nivel de tensiones, de desgaste o de ataques sobre la gestión del gobierno anterior es como si hubiera ganado lo más opuesto, lo que está en las antípodas, la oposición más dura, y no que el mismo partido sigue en la gestión de gobierno.

EC - Seguimos con los ministros de la 15. Vamos ahora a la conducción económica.

OAB - La conducción económica cumple un papel central en el país. El ministro de Economía es un personaje clave desde hace varias décadas. Observamos que Bensión trata de mantener un perfil bastante más bajo que el que inicialmente mantuvieron los ministros de Economía anteriores y por ahora mucho más centrado en medidas macroeconómicas y en la conducción financiera, con la preparación presupuestal, que en negociaciones económicas internacionales del Mercosur, que Mosca asumía personalmente.

EC - Un ministro de Economía que a la hora de declarar debe ser el más cauto de todos los que hemos tenido en los últimos años. Muy controlado, muy mesurado, en general con rostro preocupado.

OAB - Además, muy contundente. Bensión trata de no caer en ninguna pregunta-trampa. El otro día lo vi en una conferencia de prensa en que hablaba de algunos aspectos impositivos a ser incluidos en el presupuesto y le preguntaron si se va a modificar el Impuesto a las Retribuciones Personales. La respuesta fue: "No estoy hablando del tema, no hemos considerado este tema". "¿Entonces quiere decir que va a seguir igual?". "No estoy hablando de ese tema, no hemos considerado el tema". Después se ofuscó un poco y dijo que estaba hablando en español, que de ese tema no estaba hablando, pero nadie le sacó ninguna declaración ni ninguna pista que permitiera titular "Bensión dijo que siguen los impuestos tal cual", "Bensión dice que cambian los impuestos". El dice "no voy a declarar" y no declara. En ese sentido, tiene un manejo extraordinariamente prudente de lo que impacta una declaración o una mala interpretación de una declaración del ministro de Economía en las Bolsas, en los mercados, en los agentes económicos.

EC - Finalmente, veamos al ministro de Obras Públicas y al secretario de la Presidencia.

OAB - El ministro de Transporte y Obras Públicas está cumpliendo un papel mucho más silencioso que el que en general lleva adelante un ministerio de tanta repercusión. Ha estado alejado de las líneas de conflicto de otras figuras nuevas en la política, como Varela o Fernández Ameglio, que están en la primera línea de batalla. Cáceres está completamente fuera de ello, más bien centrado en la conducción del Ministerio.

Lago está haciendo un trabajo muy importante políticamente. En algún momento dedicaremos un análisis a la Secretaría de la Presidencia de la República, que es un rol poco conocido por la opinión pública y es uno de los papeles políticos más importantes y más fuertes de un gabinete.

EC - Llegamos al examen de la participación de los ministros blancos en el gabinete de la administración Batlle.

OAB - Con la excepción de Abreu, que ya mencionamos, los otros ministros se están manejando con un perfil bajo, que coincide con el perfil bajo que exhibe todo el nacionalismo en esta etapa del gobierno. Uno lo ve como un partido a la espera del fin de la "luna de miel" que está ocurriendo con el presidente de la República, particularmente de éste con la izquierda, con la Universidad, con actores más distantes, que no tiene una articulación fluida con sus socios de gobierno. El Partido Nacional espera que esto termine, volcado a lo interno, resolviendo o encarando la reestructuración interna política del partido, que se está dando y a su vez a la reestructuración orgánica que se viene dando con un Directorio que está trabajando mucho en la creación de estructuras partidarias.

De todos modos, el ministro de Educación y Cultura marca cada tanto con mucha fuerza y claridad su pensamiento y su impronta. Esto lo llevó a algunas confrontaciones con el Codicén, con (Germán) Rama en particular, planteando visiones diferentes, también con la Universidad de la República en el tema del reconocimiento de instituciones terciarias o universitarias, planteando su propia visión sobre cómo debe ser el juego de las instituciones universitarias.

EC - Hubo una polémica fuerte con el fiscal de Corte Oscar Peri Valdez.

OAB - En el plano de justicia que tiene el Ministerio de Educación y Cultura tuvo una polémica muy fuerte con el fiscal de Corte, pero apareciendo sin un perfil excesivamente fuerte, sin estar buscando una primera plana de la prensa permanentemente. Y, a su vez, sin estar marcando una impronta política partidaria en este momento.

Cat normalmente es un hombre que prefiere los perfiles bajos, no es un hombre afecto a la publicidad ni a las grandes disonancias, sino que más bien se ha caracterizado siempre por preferir el trabajo lo más silencioso posible. Lo está haciendo como ministro de Vivienda, lo hizo como ministro de Trabajo, como director de Planeamiento, como presidente del Banco República. Pero independientemente de los perfiles y roles de cada persona hay una conducta partidaria, sobre todo de la fracción mayoritaria del Partido Nacional, el Herrerismo, que es coincidente -por razones diferentes- con la del Foro Batllista. Es una relación de silencio, de espera, de dejar hacer al gobierno, de no poner piedras en el camino, de colaborar, aprobar la ley de urgencia...

EC - También de tensión.

OAB - Por supuesto, de tensión permanente.

EC - Por ejemplo, el presidente del Directorio del Partido Nacional está permanentemente señalando que a este gobierno le falta iniciativa en materia legislativa, que son los blancos quienes lo están apurando, quienes funcionan como la locomotora. Ese tipo de ansiedad, de hiperactividad o de reclamo de mayor actividad esgrime como base el documento firmado por el Partido Colorado y el Partido Nacional antes del balotaje.

OAB - Sí; también hay otros reclamos, como el de una mayor discusión a nivel de los socios de la coalición, y una permanente molestia exhibida sobre todo por el presidente del Directorio, el ex presidente Lacalle y por el senador Luis Alberto Heber, por esta luna de miel entre el presidente de la República y Tabaré Vázquez. De todos modos diría que están a la espera; esto es una sucesión de advertencias o señales que emite el Partido Nacional, pero no creando hechos. No dicen "vamos a rediscutir, no le vamos a aprobar tal cosa a la ley de urgencia". No crea piedras; dice "cuidado que estamos molestos".

En algún momento esta molestia va a aflorar, como en algún momento va a hacer lo propio la molestia del Foro. Son diferentes: el Foro es parte de un partido que tiene mucho sentido de partido a la hora de gobernar y el Partido Nacional es un partido asociado, que fue decisivo para elegir al presidente de la República, pero que no es el depositario del triunfo electoral ni de la titularidad de la Presidencia de la República y, por lo tanto, el que puede sentirse con más derecho para recurrir al "pataleo" en el momento en que considere que las condiciones están dadas para ello.

Lo que parece claro a esta altura es que en algún momento este clima puede tener un cambio. Si no lo tiene es porque Batlle sigue navegando en medio de la cresta de una ola de opinión pública. Mientras esto ocurra, van a seguir difiriendo los rechinamientos.

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
junio 23 - 2000