Los primeros cien días del cuarto presidente Batlle
Oscar A.Bottinelli - diálogo con Emiliano Cotelo

OSCAR A. BOTTINELLI:
Comencemos por ver la opinión pública, la estrategia política y el funcionamiento del sistema de este cuarto Batlle, que tiene la peculiaridad de ser el primero, el único que ha llegado a la Presidencia de la República por voto popular. Tanto su bisabuelo, el general Lorenzo Batlle, como su tío abuelo (José Batlle y Ordóñez), llegaron por la Constitución de 1918, en que el presidente de la República era elegido por la Asamblea General. Su padre (Luis Batlle Berres) llegó a la Presidencia electo como vicepresidente de la República y luego ganando una elección, pero en la época del colegiado, del Consejo Nacional de Gobierno. Así que es el único Batlle que, como presidente de la República, fue elegido directamente por la ciudadanía, pese a que ha habido cuatro Batlles en seis o siete períodos, según se compute aquella brevísima presidencia transitoria de José Batlle y Ordóñez en 1900.

EMILIANO COTELO:
Un presidente que cumple sus cien días de gobierno en medio de un paro general convocado por el PIT-CNT.

OAB - Es curioso. Todavía no tenemos cifras de junio, pero hasta el mes de mayo Batlle tenía sostenidamente un nivel de aprobación superior al 50%, con variaciones importantes a lo largo del país. En algunos departamentos el nivel de aprobación llegaba al 60%.

EC - ¿Y la desaprobación?

OAB - En ningún caso la desaprobación tocaba el 20%. El puntaje del Indice Factum es extremadamente elevado, más o menos como el de Arana como intendente de Montevideo. Es un presidente en la plenitud del disfrute de su popularidad. En este momento ocurre un paro general. Esto nos resulta un poco sorprendente desde el punto de vista de estrategia política. (No estamos analizando para nada la justeza o no de los reclamos del PIT-CNT, de su plataforma reivindicativa, cuánto tiene de correcto o incorrecto, lo que además, como siempre, va a ser correcto para un segmento de la población e incorrecto para otro; siempre hay que cuantificar cuántos apoyan y cuántos discrepan). Esto puede verse como un detonante para decir: "Señores, entiendan que la luna de miel se terminó y hay gente que está contra el gobierno y lo hace ruidosamente". Es verdad que el paro general es una medida de fuerza lo suficientemente grande e importante como para que normalmente no se tome como un elemento de llamado de atención, de primer arranque de una protesta, sino más bien como culminación. Pero podía tener ese sentido. De lo contrario, es un paro en frío. En otros paros generales uno veía una opinión pública con porcentajes importantes de disconformidad con el gobierno -generalmente en torno al 40%, incluso con niveles de aprobación por debajo de los niveles de desaprobación-, como fue el caso de Sanguinetti básicamente en todo su período y, en buena medida, también de Lacalle. En esos casos la adhesión al paro general o la protesta contra el gobierno podía ser mayoritaria o no pero era muy grande, era cerca de medio país.

Ahora la gente que está disconforme con el gobierno no es ni la sexta parte del país. Pero no sólo no hay disconformidad con el gobierno: no hay un operativo político generando disconformidad. Tomemos la prensa de izquierda -diarios, semanarios-: no vemos los temas económico-sociales como titular de tapa de todos los días o todas las semanas. Tomemos los dirigentes políticos del Frente Amplio: el tema económico aparece de una forma muy esporádica, tratando de levantarlo en este momento a raíz de la ley de urgencia, sin que tampoco aparezca una estrategia fuerte generando un clima de confrontación con el gobierno.

Además, la imagen que perdura en la gente es la generada desde el comienzo: la de un presidente amplio, aperturista, dialogante, sensible a los problemas de las desapariciones, de las filiaciones perdidas, con ánimo de encontrar soluciones, y además generando algunas confrontaciones hacia el exterior del país que reviven un cierto aire nacionalista, patriotista o hasta chauvinista.

Lo primero que uno observa es la opinión pública. Esta todavía no se ha movido, sigue dándole un gran crédito al presidente de la República y un nivel de aprobación que a grosso modo es el mismo de antes de asumir. Es decir que las expectativas generadas en el verano y las aprobaciones actuales coinciden, no ha habido desgaste. Las desaprobaciones tampoco han aumentado. Y, además, si bien el sector más crítico de todos es el correspondiente a los votantes frenteamplistas, estos son los más críticos, porque es donde hay mayor cantidad de críticas. Sin embargo, están más o menos parejas las cifras de los que aprueban y los que desaprueban al presidente.

Tema no menor en las elecciones de mayo: uno de los tantos elementos de las elecciones municipales es que, siendo una elección con un gobierno empezando a funcionar, no podía plebiscitarse el gobierno, por lo menos en sentido negativo. Hubo alguna apelación de Tabaré Vázquez en el departamento de Canelones llamando a votar contra el gobierno; nadie vota contra un gobierno -tampoco a favor- solamente por la expresión de un discurso. Este puede ser la culminación de toda la creación de un clima, y el clima que había en ese momento no tenía nada que ver con el gobierno. Uniendo esto con la elección de mayo, si algún problema tuvo el Frente Amplio fue la imposibilidad de nacionalizar -digo "nacionalizar" como confrontación con "departamentalizar"- la elección a su favor. A lo sumo, una nacionalización de la elección corrió en su contra. El problema es que cuando enfrentaba intendencias exitosas como las de Maldonado o Paysandú tampoco le servía decir que no se trataba sólo de lo departamental, sino también de lo nacional, cuando el Frente Amplio venía presentando una imagen del gobierno y del presidente.

Desde el 14 de mayo no ha habido ningún cambio fuerte en el país que amerite decir que el presidente tiene una relación distinta con la opinión pública. Generalmente los cambios se pueden producir de dos maneras: por desgaste o por quiebre. O pueden no producirse; las expectativas se pueden mantener porque hay logros o porque las explicaciones de los no-logros son convincentes. No estamos diciendo que en algún momento necesariamente vaya a caer. Lo previsible es que estos niveles altos no se mantengan, algún desgaste va a haber; el tema es si es pequeño o muy grande.

Puede ser un quiebre. Le pasó a Lacalle: tuvo una gran expectativa durante noventa días y en julio, cuando las expectativas inflacionarias se quebraron, la inflación se disparó, fue en contra de todos los anuncios, con una política comunicacional muy errada del gobierno; hubo una abrupta pérdida de credibilidad y una formidable caída de la apoyatura al gobierno.

También puede producirse un desgaste lento o, como le pasó a Sanguinetti, estar estable durante los cinco años. El arrancó sin grandes expectativas y flotó los cinco años en un mismo nivel que no se movía demasiado ni para arriba ni para abajo.

EC - Vamos a hablar también de la estrategia del presidente Batlle. Tú hablas de una fina estrategia.

OAB - Es una fina estrategia y, ajedrecísticamente hablando, un juego agresivo. Si uno mira estos cien días ve que son como una partida de ajedrez donde Batlle comenzó jugando con las blancas, definió la apertura, eligió la variante y hasta ahora viene jugando con iniciativa, y los contrarios van replicando o defendiéndose de una tónica marcada por el que mantiene la iniciativa invariablemente.

EC - Una iniciativa que va en particular por el lado de la comunicación.

OAB - Fundamentalmente, por la comunicación o la creación de hechos políticos que tienen la comunicación como centro.

EC - Tú decías que quizás el paro general de ayer quería marcar que se terminó la luna de miel, o al menos que el PIT-CNT entendió que terminó la luna de miel. El implícito era que veníamos en luna de miel hasta ahora.

OAB - El implícito -o el explícito- es que es una luna de miel, si bien se puede decir que desde hace un mes no hay gestos en ese sentido desde el Frente Amplio; pero tampoco los ha habido claramente en el sentido contrario. No ha habido esos posicionamientos inequívocos de confrontación. Además, cuando uno viene de una luna de miel es muy difícil que la gente entienda señales opuestas si no es a gritos, si no es con algo que diga: "Señores, le estoy diciendo a todo el mundo que mi noviazgo se terminó, no quiero saber más nada con Fulano de Tal". Hasta ese momento, aunque no haya señales de continuidad de la luna de miel, se sigue con la imagen anterior.

EC - A estos efectos, parecería que la postura del doctor Batlle en torno al tema de los desaparecidos y su fluida relación con Tabaré Vázquez han sido factores decisivos.

OAB - Creo que sí, que fueron claves. Primero, porque en el tema desaparecidos ha jugado muy finamente, por un lado generando hechos en una exposición comunicacional que puede ser muy riesgosa. El otro día se presentó para anunciar cómo estaría dando el examen de la persona que se supone es la nieta de Juan Gelman para luego seguramente volver a anunciar que lo es. Puede correr el riesgo de una sobreexposición que por ahora no lo está afectando.

EC - Creo que es algo que ha sorprendido incluso a dirigentes del propio sector del doctor Batlle. Nadie esperaba que este asunto tuviera en la agenda del presidente la relevancia que tiene. A cualquiera sorprende el espacio que ocupa el tema desaparecidos en los medios.

OAB - Ni la relevancia ni los éxitos, tanto en el caso Gelman -que fue un tema confrontacional el año pasado entre el gobierno anterior y el escritor argentino- como en los casos Simón Riquelo y Gerardo Vázquez, casos crispados, muy duros, a los que no se veía salida y, de golpe, temas que duraron una década y pico se terminan resolviendo -se resolvió el caso de Gerardo Vázquez, no el de Simón Riquelo- en un mes.

Luego, el mismo manejo de la Comisión le ha permitido manejar el tema con pausa, sin gran prisa.

EC - Te refieres a la idea de conformar una Comisión para la Paz.

OAB - Sí. Batlle ha manejado el tema con los familiares de detenidos desaparecidos como contraparte y además deja un espacio como para que el tema no se agote en sesenta o noventa días, diciendo si aparecieron o no, si hay soluciones o no. Por el contrario, hay una comisión que empieza a trabajar y en los próximos meses se verá qué éxitos tiene, a qué caminos conduce. El éxito o el fracaso pueden ser subjetivos, creo que no se van a medir con la vara de qué cosas se pudo aclarar, cuántas sí y cuántas no, sino qué nivel de satisfacción tienen las distintas partes con el resultado. Creo que el resultado final de la Comisión por la Paz y de toda esta estrategia de Batlle es subjetivo. De repente, resultados materiales menores son satisfactorios porque todos entienden que se hizo todo lo que se pudo; resultados materiales mayores son insatisfactorios porque las partes -o alguna de las partes- esperaban o algunas esperaban menos, por ejemplo, porque se fue más allá de lo que algunos estaban dispuestos a tolerar y se quedó más acá de lo que otros estaban deseando. El resultado va a ser muy subjetivo; parafraseando al propio Batlle, va a tener que ver con los estados del alma y con resultados cuantificables. Si se logra ese "estado del alma" en que todo el mundo concierte en una solución, va a ser exitosa; si no se logra, el tema fracasa.

EC - También hablábamos de la importancia que en esta luna de miel ha tenido la relación con el doctor Tabaré Vázquez y con alguien de mucha confianza de Vázquez, como es el doctor Gonzalo Fernández.

OAB - Exacto. Apareció la figura de Gonzalo Fernández montada en tres carriles. El primero de ellos es la relación política que representa el carril relación personal presidente del Frente Amplio y del Encuentro Progresista con el presidente de la República, con la contraparte del presidente Batlle y el doctor Ramela. En el segundo carril también aparece como contraparte el doctor Ramela en el tema de los detenidos desaparecidos, donde Gonzalo Fernández juega el doble papel de abogado en el caso Gelman y de delegado político del doctor Vázquez. Y en el tercer carril aparece en su calidad de penalista, redactando proyectos de reforma del Código del Proceso Penal. Lo cierto es que el doctor Gonzalo Fernández ha aparecido en estos cien días quizás como la figura de mayor exposición pública del Frente Amplio-Encuentro Progresista después de la del propio Vázquez y por encima de la dirigencia natural política. Como esos vínculos han estado en función de las relaciones con el presidente de la República han contribuido a la persistencia de esa visión de diálogo. Esto, ligado a una actitud que en los últimos treinta o cuarenta días se ha diluido pero que en marzo y abril fue muy fuerte de parte de muchos dirigentes frenteamplistas de estar permanentemente resaltando las actitudes, los gestos, la comprensión, la liberalidad de Batlle.

EC - El contraste con el estilo de Sanguinetti.

OAB - En esa contraposición, el ataque a Sanguinetti también parecía una política de exaltación. Pero esto no se agota en la izquierda. Observemos declaraciones del presidente de la Cámara de Industrias y del presidente de la Federación Rural, que fueron prácticamente paralelas. En ambos casos reconocen que todavía no han logrado absolutamente nada -o muy poco- en materia de medidas, que los problemas grandes están sin solucionar, pero que lo que ha cambiado es las expectativas, que ahora hay una buena voluntad de parte del gobierno que antes no había. El presidente de la Federación Rural, Artigas Decuadro, lo dijo textualmente así.

Es importante que un presidente logre, primero, que se le atribuya buenas intenciones, lo que no siempre ocurre; y segundo, que se lo juzgue no por los resultados sino por las intenciones.

Esto lo logró Tabaré Vázquez en el comienzo de su gestión al frente de la Intendencia de Montevideo durante un buen tiempo. Allí, la oposición se daba contra un muro diciendo que no se había solucionado a, b, c y d. El decía "estamos en el buen camino" y la gente confiaba en eso. Lo ha logrado Mariano Arana: hay muchos temas con respecto a los cuales la opinión pública tiene críticas a la gestión municipal y sin embargo excluye de esa crítica al intendente, lo juzga por sus propósitos, por sus intenciones o por la forma en que quiere hacer las cosas. Esto que hasta ahora había sido un logro de Tabaré Vázquez en la primera administración frenteamplista y de Arana en su administración anterior, está siendo logrado también por Batlle: el juzgamiento del presidente de la República por sus propósitos, intenciones y actitudes independientemente de los resultados que está exhibiendo.

EC - Aparece un tema que daría para otros comentarios: qué semejanzas se dan entre el estilo Batlle y el estilo Arana. Lo dejo apuntado como pregunta.

OAB - Podemos decir que Batlle está manejando, igual que Arana, un estilo transgresor. En este caso, la sorpresa puede ser que es la quintaesencia de la clase política, hijo, sobrino nieto y bisnieto de presidentes de la República y, por lo tanto, más dentro del cerno del sistema político no puede estar. Vivió en (la residencia presidencial de) Suárez no sólo como presidente sino también como hijo de presidente. Y juega con un estilo de transgresor del funcionamiento clásico del sistema político. De alguna manera aparece ese juego de características populistas en su forma: sintoniza con la gente, la gente sintoniza con él y de esa manera parece estar mandando un mensaje elíptico diciendo "ustedes saben que yo a los políticos los dejo de lado". Esos juegos son más esperables en figuras "outsiders" que en una figura que sale del centro del sistema.

EC - Vamos al tercer capítulo de tu análisis.

OAB - Podríamos hablar de la forma en que Batlle ha logrado desconcertar a tirios y troyanos. Los tirios y los troyanos son los aliados, los opositores, y podría agregar que también los analistas. En este período, estrenando el nuevo sistema constitucional era de esperar que operara una coalición mucho más formal, más estable, más sólida que la que operó en el período pasado, en que no había sido una coalición electoral sino una coalición de un presidente de la República que acababa de derrotar al segundo partido e hizo con él una coalición. Ya se habían coaligado antes para llevar a Batlle a la Presidencia de la República. Lo que está operando es muchísimo menos que una coalición: es un presidente de la República que marca su línea, su impronta y tiene relaciones de contacto tanto con su aliado extrapartidario, el Partido Nacional, como con su aliado dentro del Partido Colorado, el Foro Batllista y el ex presidente Sanguinetti.

EC - Habría que sacar la cuenta para saber con quiénes se reúne más: si con sus socios o con Vázquez. Hace poco circulaba alguna cuenta en ese sentido que no pude verificar; decía que se había reunido más con el presidente del Encuentro Progresista.

OAB - Es verdad que en lo estratégico -y la estrategia fundamental pasa por la ley de urgencia- las medidas fueron acordadas con el Partido Nacional y el Foro Batllista, más allá de que no todas cuentan con el beneplácito de los aliados y algunas son de impronta exclusiva del presidente e impuestas a los aliados. Sin duda, la gran línea de gobierno está marcada en la ley de urgencia y la misma marca una coincidencia de las fuerzas de la coalición.

Lo que no parece ser un operativo de coalición ni un juego -sobre todo del Partido Nacional- como partido asociado es la notoria existencia de molestias en filas nacionalistas con respecto al papel que está cumpliendo el Partido Nacional, que de alguna manera está esperando que decante todo este proceso.

Con respecto a la izquierda, ha logrado desorientarla bien, porque el Frente Amplio, que se opone a la ley de urgencia, no ha logrado comunicar a la opinión pública sus niveles de oposición. No ha logrado que esa oposición se transforme en un eje de discusión política. Sin duda la ley de urgencia está marcando toda una estrategia de gobierno, no se trata de parches a medida para los primeros días. Está definiendo toda una estrategia que luego se va a complementar con el presupuesto. Esto que sin duda es el eje de lo que está pasando por el país, porque con la importancia que tienen sellar la paz y el tema de detenidos desaparecidos y lo significativo que son para quien tiene heridas abiertas, el eje principal del país no está pasando por país, sino por su modelo, su economía, su inserción internacional, por los problemas sociales pendientes. Eso aparece en la ley de urgencia y aparecerá en el presupuesto.

El Frente Amplio no ha tenido la posibilidad de lograr una postura fuerte en este tema, clara para la opinión pública, comunicacionalmente fuerte. Creo que a su vez el Frente Amplio se enredó un poco en aquella postura de que acá no hubo cambios, que no había cambios al haber pasado de gobiernos con algún tinte estatista, socialdemócrata o de tercera vía, como tuvimos hasta ahora, a un gobierno puramente liberal como el de Batlle, quien tiene además una convicción muy firme en sus ideas liberales -sobre todo en lo económico- y de vieja data. (Recordemos que en algún momento dijo: "No me acusen de neoliberal porque, en todo caso, soy un viejo liberal"). Parecería que la idea de que el gobierno era lo mismo que el anterior, que fue un slogan de la campaña, lo enredó un poco en ver qué es lo que está pasando ahora, en ver si es lo mismo o no y en qué es diferente. No es tan claro decir "se estatiza" o "se privatiza", porque también los cambios en la economía y en la región llevan a que las soluciones sean mucho más confusas, por lo menos no dentro de esos parámetros tan claros: desmonopolizaciones totales o parciales, ajustes, asociaciones con empresas extranjeras dentro o fuera del país...

EC - Apertura y al mismo tiempo regulación.

OAB - Un gobierno puramente liberal en la formulación pero contradictorio en sus planteos, porque mientras liberaliza en algunas áreas en otras regula detalladamente. En el tema medios de comunicación tenemos dos políticas a la vez: en unas mantiene regulaciones y, en otras, desregula y al mismo tiempo regula. No se puede decir que cada 30 días hay menos reglamentos en el país porque estos van cayendo. En este juego complicado, al Frente Amplio le está faltando saber cómo pararse en la cancha.

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
junio 9 - 2000