El nuevo equilibrio en el Partido Colorado
Oscar A.Bottinelli - diálogo con Emiliano Cotelo

EMILIANO COTELO
Desde que trerminó el balotaje, el politólogo Oscar Bottinelli, director de Factum, ha dedicado varios espacios de esta serie a examinar los efectos de la elección y su impacto sobre el Partido Nacional, el Nuevo Espacio y el Encuentro Progresista - Frente Amplio. Queda como último elemento de análisis al partido que obtuvo el "premio mayor", la Presidencia de la República.

Por eso, el título para el comentario de hoy es "El nuevo equilibrio en el Partido Colorado", como cierre de este mini-ciclo sobre las elecciones nacionales y la situación de los cuatro partidos. Y empezamos haciendo un poco de historia.

OSCAR A- BOTTINELLI
En estos 15 años de la restauración institucional, los tres grandes partidos tuvieron permanentes y fuertes cambios internos. Sin embargo, es interesante que en el Partido Colorado los cambios internos fueron esencialmente de peso relativo, de correlación de fuerzas, y cambios de liderazgo prácticamente con los mismos actores políticos.

En cuanto a la correlación de fuerzas, tenemos que desde la salida institucional, desde la elección interna de 1982, el Partido Colorado emerge con un neto dominio del Batllismo Unido frente al pachequismo, en una relación aproximada de tres a uno.

Esto se mantuvo durante todo el primer período de gobierno, bajo la administración Sanguinetti, pero a su término tenemos un cambio de relación: el Batllismo Unido (que se presenta con la candidatura de Jorge Batlle) y el pachequismo se distribuyen el partido en mitades. Y a su vez el Batllismo Unido, que se rompe inmediatamente a la elección de 1989, queda (medido en representación parlamentaria) dividido gruesamente en mitad y mitad entre la Lista 15 y el naciente Foro Batllista liderado por Julio María Sanguinetti.

EC - Hablamos del período de gobierno que encabezó el presidente Luis Alberto Lacalle.

OAB - El período 1990 - 1994.

Al llegar a la elección de 1994 se va produciendo un fenomenal desequilibrio. En el 89 la mitad era de Pacheco, y la otra mitad se repartía entre la 15 y el Foro; diríamos que una mitad el pachequismo, una cuarta parte el Foro y otra cuarta parte la Lista 15. Sin embargo, en el 94, Sanguinetti pasa a tener las cuatro quintas partes del Partido Colorado. El quinto restante se lo dividen Pacheco y Batlle.

Esa hegemonía fenomenal de Sanguinetti luego no se sostiene, llegamos a la elección de abril en la que las fuerzas se equilibran otra vez entre Batlle y Sanguinetti, Batlle gana en abril y prácticamente vuelven a empatar en octubre, dejando a un partido en dos mitades, con un poco más de votos para la 15 que para Sanguinetti, con igual representación en el Senado y en Diputados una mayor del Foro por el hecho de que la distribución se hace por departamentos. El pachequismo se diluye: una parte queda en el Foro, otra en la 15, y otra pretende sobrevivir como fuerza autónoma detrás de la figura de Alberto Iglesias en la lista 321.

EC - Cada uno de esos períodos ha tenido como correlato un juego diferente en materia de liderazgos.

OAB - Diferentes liderazgos pero, como decía, sin mayor cambio de actores. De 1982 a 1984 aparecen por un lado las figuras de Sanguinetti, Tarigo y Batlle, y por otro la de Pacheco. Los tres primeros compartiendo en distintos planos el liderazgo del Batllismo Unido, que ya a partir de 1985 tiene el predominio de Sanguinetti (entre otras cosas por su papel presidencial, más que por dirimir un liderazgo).

Pero recordemos que, al llegar 1988-89 viene el gran enfrentamiento Batlle - Sanguinetti, Batlle le gana al sucesor de Sanguinetti, Enrique Tarigo, y eso -más el empate de todo el Batllismo Unido y el pachequismo- vuelve a un juego de tres liderazgos de peso político equivalente, aunque cuantitativamente no sean iguales. Y esto termina en ese papel hegemónico de Sanguinetti a partir del 94, un liderazgo que en ese momento queda indiscutido, porque Batlle se pliega a él y asume la representación del gobierno en el Senado. Pacheco tampoco compite con Sanguinetti, más allá de que no llega a la elección del 99.

Pero ese liderazgo de Sanguinetti no cuaja, y llegamos a esta nueva situación de un co-liderazgo entre el presidente saliente y el entrante, con un dominio cuantitativamente equilibrado en el partido, y un peso también equilibrado de figuras. Es decir que, a lo largo de estos 15 años, vemos juegos de Sanguinetti, Batlle y Pacheco, juegos cuantitativos de los distintos sectores, que han sido como movimientos en el tablero de las mismas piezas, que siempre presentan una figura diferente, con un cuadro resultante distinto.

EC - Después de recorrer esos antecedentes, vengamos al momento actual, fines del 99 y comienzos del 2000.

OAB - El momento actual deja a un Partido Colorado que va a ser la impronta del último lustro con dos fuerzas (es un partido que simplificó mucho su situación interna) perfectamente equilibradas, cada una con un líder extraordinariamente fuerte como lo son Jorge Batlle y Julio María Sanguinetti.

Pero a su vez el Partido Colorado tiene un importante juego hacia fuera, en la medida en que es el que ha llegado a la Presidencia de la República. Por supuesto, el juego hacia fuera dará lugar a todo otro tipo de análisis cuando comencemos a ver la conformación de la coalición de gobierno, el co-gobierno o lo que tengamos por delante, sobre lo que hoy mismo surgirán algunas pistas importantes en la reunión de Batlle con el Directorio del Partido Nacional.

Unos breves apuntes para marcar el nuevo escenario. El primero surge como pregunta: ¿cuál fue el resultado electoral 1999? ¿Quién ganó? Hasta el 94 era muy obvio: el que tenía la Presidencia había ganado, porque era el primero en la elección y, por derecho propio, accedía a la primera magistratura y tenía la mayor representación parlamentaria. ¿Es esto trasladable a esta elección? ¿Se puede decir que ganó el Partido Colorado, o tenemos una situación mucho más compleja? Porque el 31 de octubre el Partido Colorado perdió, salió segundo; el Partido Nacional perdió también, salió tercero. Desde ese punto de vista se puede decir que ganó el Encuentro Progresista - Frente Amplio, en la medida en que obtuvo la mayor representación parlamentaria, y no es el Partido Colorado el que alcanza la Presidencia, sino que la alcanza la fórmula Batlle - Hierro como producto de una coalición electoral en los términos más estrictos de definición politológica entre el Partido Colorado y el Partido Nacional, una coalición formal producto de un acuerdo y de un esfuerzo conjunto de ambos partidos.

Es decir que hay una diferencia sustancial entre el resultado de 1994 y el de 1999, y todo lo que esto significa para el futuro y para la propia formación del gobierno: en el 94, Sanguinetti es el candidato del Partido que gana, obtiene la Presidencia por derecho propio, y una vez que gana convoca a otros partidos (esencialmente al Partido Nacional) a coaligarse para formar una mayoría parlamentaria y gobernar con ella. En 1999 no hay un partido que alcance la Presidencia por derecho propio y convoque a otro a conformar esa mayoría, sino que un candidato alcanza la Presidencia porque hay dos partidos que lo apoyaron, el Partido Colorado y el Partido Nacional, que se pueden considerar igualmente dueños de ese triunfo electoral. Esto cambia esencialmente la relación entre los partidos: ya no es uno sino que son dos los que ganaron, de los cuales uno -por haber estado delante del otro el 31 de octubre- fue el que llevó el "premio mayor" de la Presidencia.

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
diciembre 9 - 1999