A mitad de camino: a 26 días del domingo 31
Oscar A.Bottinelli - diálogo con Emiliano Cotelo

EMILIANO COTELO:
Dentro de 26 días se llevarán a cabo las segundas elecciones del ciclo 1999. El 31 de octubre se elegirá senadores y diputados y tendrá lugar la segunda de las tres vueltas para la elección de Presidente de la República. La campaña electoral para esta etapa se inició en realidad el 11 de setiembre, cuando se habilitó la publicidad electoral en los medios electrónicos. Ese hito se dio hace 24 días, y por eso decimos que estamos promediando la campaña electoral. El politólogo Oscar Bottinelli, director de Factum, nos propone para hoy analizar esta campaña, las estrategias y posicionamientos de los distintos actores. Estamos ante una campaña de creciente dureza.

OSCAR A BOTTINELLI:
Es una campaña de creciente dureza y de debilitamiento del fair play. Diría que es extraña a la práctica política de las últimas dos décadas. No sé si es extraña a la historia del Uruguay, porque la política tuvo una etapa muy dura antes del golpe de estado; da la impresión de que las campañas de los años 50 también fueron muy duras; y hay algunos elementos de gran dureza a fines de la primera década y en los años 20. Pero esta campaña es sorprendente para el estilo de este Uruguay de fin de siglo, sale de los moldes a los que veníamos acostumbrados. Ya la del plebiscito del 96 había sorprendido un poco, y esta deja a la del 96 como una campaña "light".

EC - Es interesante que digas eso, porque es un poco la impresión que tenemos aquí, en el programa, pero al mismo tiempo nos preguntábamos si nuestra memoria no estaba siendo incompleta, si no habíamos tenido después de la dictadura campañas de una dureza así. Tú tienes la impresión de que no.

OAB - Campañas eleccionarias, no. La del 84 fue, obviamente, una elección muy especial. Hubo algún tipo de acusaciones, pero diría que hay que diferenciar cuando la confrontación puede ser dura aunque de carácter político, es decir cuando se confronta ideas y se dice "Estamos a favor de esto y contra lo otro", que cuando se cuestiona la credibilidad, la honorabilidad, la consecuencia o inconsecuencia... En general se está atacando la credibilidad personal de los candidatos.

Además, la elección del 84 estuvo centrada en las distintas concepciones sobre la salida institucional y el futuro del país. La del 89 fue una campaña muy peculiar, porque el Frente Amplio se centró en la elección municipal, mientras que el Partido Colorado y el Partido Nacional se disputaban lo nacional. En definitiva fue una campaña entre Batlle, Lacalle y Vázquez, los dos primeros a la Presidencia y Vázquez a la Intendencia. Fue una campaña muy fuerte ideológicamente, en que se jugó a un cambio de mentalidad en el país. La del 94 quizá no fue tan rica en ese aspecto, pero jugaron a favor de un modelo; no hubo un juego descalificatorio entre Volonté, Ramírez, Sanguinetti, Vázquez. Hubo sí algún momento duro, no se puede olvidar, pero el tono general fue otro. El de hoy es un tono duro.

No vamos a analizar las campañas publicitarias ni de avisos, entre otras cosas porque no son nuestra especialidad, pero sí sus efectos políticos. Vemos como primera constante que las campañas son negativas: no apuntan tanto a marcar las propias virtudes y propuestas, sino la negatividad de los otros, sean los candidatos, su acción de gobierno o su administración.

EC - Existen los dos tipos de mensajes, pero es notorio que hay una mayoría de piezas que apuntan a criticar a los otros.

OAB - Cuantitativamente predominan los spots negativos sobre los positivos. Y, al contrario de otras campañas en que estuvieron más separados lo que uno podría llamar la jefatura comunicacional y la parte publicitaria, esta vez se ha dado (tanto en el Encuentro Progresista como en el Foro) una especie de jefatura o conducción comunicacional en manos de personas vinculadas a la publicidad y con antigua trayectoria política, como es el caso de Walter Nessi en el Foro o de Esteban Valenti en el Encuentro Progresista. Eso también lleva a apelar a momentos en que tuvieron campañas fuertes y exitosas cada uno de ellos: Nessi en la de Sanguinetti en 1984 y Valenti en la de la 1001 en 1989.

Yo diría que hay cinco campañas, porque hay una por partido pero el Partido Colorado está haciendo dos campañas, claramente, con una fuerza que excede lo que ocurre en los demás, donde hay sí campañas subordinadas de los sectores, de las listas. Pero la del Foro se asimila a una campaña presidencial, y con un posicionamiento del presidente Sanguinetti que aparece casi como un competidor, fuera de concurso pero compitiendo en la campaña electoral.

EC - A diferencia de lo que ocurre en el Partido Nacional y en el Encuentro Progresista, que además de las campañas de sus sectores tienen las de sus fórmulas presidenciales, en el Partido Colorado no hay una campaña de la fórmula sino que hay dos campañas: "Batlle con la 2000" y "Batlle 15".

OAB - En el Partido Nacional, en el Herrerismo, la 71 y la 400 tienen sus respectivas campañas como piezas de un todo, pero hay una central del Partido Nacional y que además ahora ha intensificado su identificación con la fórmula y no sólo con el candidato presidencial: está poniendo énfasis en "Lacalle - Abreu". En cambio, en el Partido Colorado es "Batlle 15" y "Batlle con la 2000", o en todo caso "Batlle - Hierro - Sanguinetti - 2000".

En cuanto al Encuentro Progresista, está la campaña del Encuentro y una campaña contra el Encuentro. Cuando hablamos de campaña no hablamos sólo de los avisos sino de todo el juego de la elección, y se está jugando en términos extremadamente duros. Hay incluso artículos periodísticos, informaciones periodísticas que son parte (no digo que estén orquestadas, pero contribuyen a ella) de una batería de ataques al Encuentro Progresista, en esa línea de presentarlo como peligroso, como que genera incertidumbres, que es incoherente...

Ahora bien: en esto hay un logro del Foro, no sabemos si buscado o no. Sanguinetti ha sido muy duro con el Encuentro Progresista, sobre todo en términos ideológicos, planteando una confrontación más propia de comienzos de la década que del fin de la misma: discursos sobre la validez de determinadas ideas, posturas, etcétera. Esto ha llevado a reacciones muy duras del Encuentro contra Sanguinetti, al punto de considerar si se impulsaba o no un juicio político, y finalmente emitir una dura condena por el papel que está cumpliendo el presidente de la República. No voy a analizar lo jurídico constitucional, ni el papel del presidente, sino esto otro: el Foro ha logrado que la confrontación sea entre Sanguinetti y el Encuentro. Sanguinetti erosiona al Encuentro (generalmente todo el que ataca erosiona al otro, aunque a veces no lo logre), y el Encuentro no contesta erosionando al Partido Colorado o a su candidato, sino a quien no es candidato. Batlle sale incólume de esta polémica, cuando en definitiva los votos van a ser para Batlle. En otras palabras: una persona puede discrepar radicalmente con Sanguinetti, puede considerar que está actuando mal, que tiene razón el Encuentro Progresista, y decir: "Pero claro: por eso voto a Batlle". Es decir que no perjudica al Partido Colorado sino que casi diría que es un juego de distracción, como cuando en las películas uno va corriendo y golpea una puerta para que el otro piense que escapó por allí: hace como un juego de distracción.

Lo mismo hace el Nuevo Espacio, en este caso sin que el Partido Colorado lo ataque pero como estrategia propia: cuando ataca al Partido Colorado lo personaliza en Sanguinetti. También deja al margen al candidato presidencial del Partido Colorado, lo que supone un posicionamiento bastante curioso en la campaña.

Sobre la campaña del Encuentro en sí misma, se observa que está cambiando de tono. Empezó muy gris no sólo en la publicidad (comenzó en forma muy opaca, más bien buscando identificación por lo negativo) sino también en el discurso (que asimismo iba por lo negativo), pero se ha ido acentuando por el lado de las propuestas. Para unos éstas son muy viables, para otros no, para unos muy creíbles y para otros no, pero eso es la parte natural de una discusión política: "Queremos que nos voten para esto; este es nuestro plan".

Y uno observa dos planos distintos de la campaña del Encuentro. Uno es un funcionamiento bastante armonioso de la campaña en el nivel popular, en lo que tiene que ver con la comunicación con la gente, actos, giras, discursos que apuntan todos al mismo objetivo, y una desprolijidad en lo que se mueve en -llamémosle así- el mundo "más informado", que es una minoría pero que es importante, y sobre todo puede tener un efecto transmisor.

EC - ¿Cuáles son esas desprolijidades?

OAB - Diría las que se han dado en torno a anuncios contradictorios en materia de medidas económicas.

EC - El tema de Vázquez y sus asesores, por ejemplo.

OAB - El tema de Nin Novoa, Olesker, algunas declaraciones de Couriel tratando de hacer aparecer lo de Nin como no contradictorio, que dejaron mensajes de duda en muchos votantes sobre cuál es el planteo real del Encuentro Progresista. Lo ha expresado en programas periodísticos, en presentaciones ante empresarios, y por eso contrasta esa desprolijidad con una prolijidad muy fuerte en la otra campaña electoral, que todo indica que está siendo realizada con éxito (llamo éxito a cuando alguien busca un objetivo, por ejemplo determinados niveles de adhesión, y lo está logrando).

Pero, volviendo a las dos campañas paralelas del Partido Colorado, destacamos el estilo confrontacional de la del Foro 2000. ¿Por qué lo hace? La impresión que tenemos es que está buscando taponear toda brecha posible para la fuga de los votos que comúnmente llamamos de derecha (las visiones más opuestas a las del Encuentro Progresista, las más proclives a gobiernos fuertes), que pudieran correrse hacia el Partido Nacional.

EC - O sea, tratar de contener una posible traslación de esos votantes hacia el Partido Nacional.

OAB - No sé si es el objetivo explícito, pero la estrategia es coherente si el objetivo es ese. Un objetivo puede ser que el Partido Colorado busque un abanico lo suficientemente amplio que capte por un lado y por otro lado evite fugas. Y para evitar fugas, tener un sector que confronte fuertemente con el Encuentro Progresista, planteando la campaña en términos de "marxismo - anti marxismo", lo que evita que el Partido Nacional pueda ser receptor de esos votos. E incluso al revés: que a través de esa confrontación pueda quitarle votos al Partido Nacional.

Algo parecido ocurrió en el 94. Sanguinetti se corrió violentamente a estas posiciones 30 días antes de las elecciones, en el debate con Vázquez, quizá el momento más duro de toda la campaña electoral, y logró recuperar votos por ese lado: taponeó una fuga muy fuerte que se estaba produciendo hacia el Partido Nacional, o una captación que tenía el Partido Nacional y que estaba desnivelando la elección a favor del Partido Nacional. Da la impresión de que este sería un recurso similar. Y esto genera dos efectos, repito, pensados o no: uno es este (cerrar una puerta de fuga), y el otro es sacar a Batlle de la troya; tener al Encuentro Progresista con los cañones contra Sanguinetti y no contra el candidato presidencial, que en definitiva será quien lleve o no los votos.

En cuanto a la 15, se observa que se trata de una estrategia oficial casi "de mantenimiento", de tratar de no generar hechos políticos nuevos, que el candidato se mantenga sin espectacularidad, a efectos de lograr el único objetivo importante de esta etapa: pasar a la segunda vuelta. Para eso, le importa más tener una buena distancia sobre el tercero que tener una mejor o peor votación. Da la impresión de que apunta a "flotar" lo más posible saliendo de confrontaciones, buscando no entrar en debates, más allá de que cada tanto el candidato presidencial hace algún tipo de afirmaciones que levantan polémica por su contenido en sí mismo, o que resultan agresivas o polémicas hacia algún otro partido, particularmente hacia el Encuentro Progresista. Quizá la línea más dura de la 15 hacia el Encuentro se da por la vía del elogio, ya que más que atacar al Encuentro en bloque elogia a algunas de sus figuras: "Yo negociaría con Seregni o con Astori", lo cual es un mensaje duro porque traza una divisoria, e implica que va a recostarse en unos e ignorar a otros, que lo va a dividir.

EC - Y es muy duro decir, como lo hizo Batlle en Buenos Aires, que va a negociar con Seregni porque "Seregni está en la historia, en cambio Vázquez no va a estar nunca".

OAB - Diría que ha sido la frase más dura que ha pronunciado Batlle en esta campaña. Esa y otra, cuando desafió a Vázquez a debatir "sin papelitos", como diciendo que Vázquez sólo puede debatir si lee. Son las dos afirmaciones más duras de Batlle contra el candidato del Encuentro Progresista.

EC - ¿Cómo analizas la campaña del Partido Nacional?

OAB - Se ha producido un cierto enroque, partiendo de situaciones diferentes. El Partido Colorado es el que resolvió mejor su campaña hacia las primarias de abril en cuanto a las posibilidades de recomposición partidaria, y sacó una ventaja de dos meses sobre todo respecto al Partido Nacional, pero también sobre el Encuentro Progresista. Es el partido que dio la señal de mayor unidad, de mayor comportamiento de partido. Pero luego esto se "desemprolija" cuando, en lugar de dar una fuerte campaña del Partido Colorado con su fórmula presidencial, aparecen dos campañas que suponen la suma de dos partidos con dos liderazgos fuertes. Aunque esto le significa un desgaste relativo, en la medida en que partió de un muy buen posicionamiento: como suele decirse en economía, hizo bien los deberes al comienzo y por lo tanto el desgaste puede ocurrir a partir de una buena situación, de una buena imagen proyectada.

El Partido Nacional es al revés: recién a mediados de julio comienza a hacer las cosas con mucha prolijidad, después de haber tenido la campaña interna más complicada y más difícil, pero además después de haber tardado más de dos meses en resolver la situación interna (empezando por completar la fórmula presidencial). La dificultad que ha tenido el sector no lacallista o anti lacallista dentro del partido fue reposicionarse en la campaña electoral. El triunfo de Lacalle desacomodó a todo este sector: se retiró su líder, Juan Andrés Ramírez; se conformó un nuevo grupo tras el liderazgo de Jorge Larrañaga; adhirió Volonté a este acuerdo detrás de Larrañaga, Pereyra, Gonzalo Aguirre, pero les costó (y hasta ahora les cuesta) encontrar cómo presentarse como una opción distinta dentro del Partido Nacional, y apoyar al candidato presidencial. Hubo señales muy contradictorias aunque ahora quizá, con esta gira, empieza a aparecer una línea más lógica de la Alianza Nacional, de acuerdo a la lógica del sistema electoral nuevo.

EC - Las aproximaciones van siendo paulatinas y en muchos casos tibias, pero se producen. Por ejemplo, Larrañaga participando de la "Caravana de la Victoria" aunque no necesariamente viajando en el ómnibus "oficial" sino en su propia camioneta en buena parte del recorrido... Ese tipo de matices, pero en definitiva tendiendo a un trabajo en conjunto.

OAB - Yo diría que quizá esa forma de hacer la gira es la que corresponde a la lógica del sistema y a la lógica de la situación interna del Partido Nacional. Es decir, "Señores: este es un partido que resolvió su candidatura presidencial a través de las urnas; no es el que nos hubiera gustado pero lo apoyamos porque hoy es el referente de todo el partido; pero lo apoyamos con nuestra identidad, con nuestra diversidad", lo que se expresa en participar en la campaña pero marcando una presencia separada.

Parece que esto sí es un juego prolijo para la lógica nueva del sistema, pero se tardó demasiado en encontrarlo. Esto debió producirse en la última semana de abril. Producida la elección, el mensaje era este. El mensaje de "No aceptamos al candidato" era absurdo, no condecía con todo el sistema ni con el resultado de las urnas.

Y lo otro es el posicionamiento de la fórmula presidencial. Al marcar que se vota a Lacalle y Abreu se está diciendo: "Esta fórmula implica a las dos partes del Partido Nacional". Abreu es un hombre de la Alianza, como se encarga de marcarlo permanentemente. Más allá de que no integre la fórmula en representación de la Alianza ni actúe como dirigente de ella, es un hombre de la Alianza, su alineamiento dentro del Partido siempre estuvo de ese lado.

EC - Por eso no es una señal menor eso que mencionabas: el hecho de que ahora la publicidad del partido en su conjunto ya no hable sólo de "Presidente Lacalle" sino de la fórmula "Lacalle - Abreu". Que es un cambio de estos días.

OAB - De una semana o muy poquito más. Y lo otro es el slogan final que adoptó la campaña, que no fue el inicial ("Seguro de esperanza") sino "Con los blancos se vive mejor". Da la impresión de que ha sido un acierto: está logrando una apuesta a una convocatoria de expectativa, aunque pone la expectativa en el pasado, en su gobierno.

EC - Es una redacción suficientemente ambigua como para que sirva para el pasado y para el futuro.

OAB - Claro, y me hace acordar a aquella exitosísima de Batlle cuando ganó las primarias del Batllismo Unido en el 89: "Para volver a vivir", una apuesta a reflejar un pasado ideal, mítico, que se asociaba a los Batlle y al Partido Colorado con el futuro.

EC - Nos queda el Nuevo Espacio.

OAB - El problema original que se le planteó al Nuevo Espacio fue salir a marcar su presencia con un nivel de identidad. Tuvo una serie de elementos simbólicos importantes: el politólogo Luis Costa Bonino (especializado en marketing político) hacía ayer en El Observador un análisis muy interesante sobre toda la campaña, y señalaba la importancia de la identificación con la socialdemocracia y la simbología de la rosa para dar una mayor identidad al Nuevo Espacio. Más allá de que pueda ser una identidad algo intelectual, poco conocida por el grueso del público uruguayo, es construir una identidad. Y ha desarrollado una campaña fuerte en términos de posicionamiento.

La duda que queda es a partir de que esa campaña se ha llevado en términos muy fuertemente agresivos contra los otros tres partidos. Hacia el Encuentro Progresista, sin duda. El momento más duro es cuando utiliza la imagen del presidente venezolano Hugo Chávez y lanza el mensaje de que el Encuentro podría ir por caminos autoritarios. Hacia el Partido Nacional, en relación al tema de la honestidad y la transparencia. Hacia el Partido Colorado, contra el presidente Sanguinetti por el lado del "despilfarro público", aunque no confronta con Batlle.

Esta campaña da una fuerte identidad al Nuevo Espacio y convoca claramente a todo lo que implique rechazo a las otras tres partes. Pero el problema es que estos rechazos le pueden generar fronteras que dificulten el trasvasamiento, por ejemplo de personas que tengan la lealtad dividida entre cierta simpatía frenteamplista y un rechazo a su candidato presidencial; o una simpatía blanca y un fuerte rechazo al candidato presidencial; o una simpatía colorada o batllista (aunque quizá aquí no tanto porque no ha atacado al candidato presidencial, y quien se vaya del partido será porque no le gusta el candidato presidencial: si el candidato no está en cuestión no tiene por qué irse). Pero lo que vemos es que se puede romper ese deslizamiento natural que a veces se produce por tener fronteras comunes, y que se dificulte recibir votos (como ocurrió con el PGP o con el viejo Nuevo Espacio de Hugo Batalla con relación al Partido Colorado).
El otro problema es que puede romper una de las imágenes del Nuevo Espacio, como grupo que haría política por la positiva, "light", de gente joven que apuesta al futuro. Esto lo posiciona en lo que muchas veces la gente llama "la vieja política": la de los dirigentes hablando mal de los otros en lugar de hablar de sí mismos o de sus propias propuestas.

EC - Estás tomando como base para tu análisis lo que se ha visto hasta ahora. Las campañas pueden cambiar y es más: se adelante que tendrán cambios, en particular esta del Nuevo Espacio.

OAB - Lo que ocurre es que, después de que cambien, tienen que transcurrir unos cuantos días para que esos cambios tengan efecto sobre la opinión pública. Mientras tanto, lo que recibe la gente para decidir el voto es lo que ocurrió.

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
octubre 3 - 1999