La agenda electoral de la competencia presidencial y parlamentaria
Oscar A.Bottinelli - diálogo con Emiliano Cotelo

EMILIANO COTELO: En los próximos dos fines de semana quedarán completadas y oficializadas las cinco fórmulas presidenciales que van a competir el 31 de octubre. Y poco a poco comenzará a despejarse las diversas alternativas parlamentarias: las listas al Senado, las listas en cada departamento a la Cámara de Diputados. Entonces, la segunda fase de esta campaña electoral estará pronta para despegar. De allí que el politólogo Oscar Bottinelli, director de Factum, nos proponga hoy como tema del análisis político "La agenda electoral de la competencia presidencial y parlamentaria"

OSCAR A. BOTTINELLI: Recordemos que estamos en el estreno de un nuevo sistema político, estreno que trae la necesidad de ajustes y reajustes. Uno de ellos es que el Uruguay, sus actores políticos, los electores, los analistas, venimos posicionados de una competencia que estuvo muy centrada en lo presidencial, sobre todo desde el punto de vista de los medios de comunicación. Pero hubo una segunda campaña, que en Montevideo se manejó más en el plano directo, en el mano, aunque en el interior tuvo mucho más impacto, que fue la competencia entre listas, de alguna manera un ensayo general de las elecciones parlamentarias.

Algo que por ahora nos está sorprendiendo es que, cuando se aprobó la reforma constitucional habíamos previsto como un efecto de la misma, habíamos previsto que la elección de octubre podía parlamentarizar más la elección en la medida en que la elección del Presidente tendría su instancia final en noviembre y octubre podía no ser tan trascendente.

EC - ¿Qué quieres decir con eso de que se podría "parlamentarizar" la elección de octubre?

OAB - Que la elección del Parlamento pudiera tener una importancia mayor que la que tuvo en el pasado, particularmente no estar tan atada a la del Presidente: "Voy a votar a tal grupo, a tal partido, porque quiero que esté en el Senado, y en noviembre veré a quién elijo como Presidente". Por ahora, los síntomas que se están dando a nivel de opinión pública son los contrarios: la elección de abril centró tanto el fenómeno en la elección presidencial, que no se ve aquello que habíamos visto en el campo teórico y académico. La realidad no siempre coincide con las previsiones académicas, y la elección parlamentaria queda, quizá con más fuerza que en el pasado, como una elección de segundo plano. Pero esta doble competencia igual va a existir.

En el pasado, en general era o la lista del candidato presidencial, o listas que expresaban diversos matices detrás de una candidatura presidencial: esos matices podrían ser en parte de estilos, de historias diferentes, y componiendo una fórmula que en principio se vio como la fusión de un solo grupo político, como era Manos a la Obra -la fórmula Volonté - Ramos- o como una especie de coalición de grupos muy diferentes como la que respaldó a la fórmula Sanguinetti - Batalla (el PGP como un partido con historia propia, la Cruzada 94 en otro polo totalmente diferente al del PGP, el Foro Batllista como grupo troncal).

Esto es más importante en los partidos tradicionales, porque en el Encuentro Progresista - Frente Amplio se repite la historia, no hay novedades: una candidatura presidencial que expone al conjunto, y listas que representan la diversidad que compone el Frente o el Encuentro. En los partidos tradicionales habrá un candidato único y listas que van a expresar la diversidad dentro de los respectivos partidos. En el caso del Partido Colorado son los dos grandes polos que en este momento se han armado detrás de las dos figuras mayores, los pesos pesados del partido, Julio María Sanguinetti y Jorge Batlle. En el caso del Partido Nacional, el tema está mucho más confuso: acaba de hablar el ex vicepresidente Gonzalo Aguirre, y se ve las serias dificultades de recomposición que tiene el Partido Nacional para expresarse en ese plano parlamentario.

Pero más allá de lo personal, más allá de que "me guste o no", "acuerde o no", también hay un problema de visión del país: no todos los grupos de todos los partidos tienen la misma propuesta que los demás grupos de ese partido. En el caso del Partido Nacional es muy notorio que, entre la propuesta que llevó Lacalle hacia el 25 de abril, y la que llevó Ramírez, hay diferencias no sólo de propuestas sino de diagnóstico sobre la situación del país, y muy fuertes.

Entonces, entremos al tema de las agendas. En definitiva tienen que ver con esto, y entremos al tema un poco por atrás: ¿qué elementos inciden en la decisión del voto? El tema del programa es muy complejo; hay que saber ubicarlo: ni tanto ni tan poco. Por un lado hay elementos subjetivos y profundos de la persona: la pertenencia, la identidad partidaria ("Soy colorado", "Soy blanco", "Soy frenteamplista", que no es decir "Estoy con…": es parte del individuo, tiene que ver con el ser mismo), elementos afectivos que se relacionan con conductas políticas, heredados o adquiridos tempranamente, así como también los ámbitos de pertenencia y relación del individuo (sus orígenes nacionales, antigüedad generacional en el país, religión o su ausencia, niveles socioeconómicos y educativos), son todos elementos que llevan al individuo a ubicarse en relación al voto que va más allá de candidatos o situaciones coyunturales.

Pero un segundo paquete son los elementos de interinfluencia o influencia recíproca. Nadie se mueve solo, ni solo con su familia: tiene ámbitos de trabajo o estudio, integra alguna entidad, se reúne con determinados amigos en algún lugar, y allí hay una interinfluencia que también incide en el voto y que no necesariamente pasa por el plano estrictamente racional. El voto no es un individuo estudiando media docena de programas, haciendo una planilla en una computadora y marcando "Acuerdo", "Desacuerdo", para llegar a la conclusión de que le otorga más puntos a A que B y por lo tanto lo vota. Es mucho más complicado que eso.

Pero esto también incide, y por eso decía que "ni tanto ni tan poco". Son los elementos más racionales: los que constituyen lo que comúnmente se llama programa y a los que preferimos llamar "agenda". "Programa" da la impresión de una cosa muy estructurada, muy de sistema. La agenda se refiere a cuáles son los temas en debate, las expectativas y necesidades de la gente.

EC - ¿Alguna vez se ha medido, por ejemplo a través de encuestas, cuánto pesa cada uno de estos tres tipos de factores en la decisión de los uruguayos, por los menos?

OAB - Yo diría que no es medible a través de la encuesta, que se maneja en un plano muy racional, y es muy difícil medir cuánto pesa el plano afectivo, o en el plano psicológico profundo. Diría que es muy difícil de cuantificar.

EC - Vamos ahora sí a los temas que pueden estar en esa agenda electoral.

OAB - Se diría que en definitiva a la agenda la componen los actores políticos, cuando tiran los temas sobre la mesa. Pero también la compone la gente: los dirigentes no tiran los temas sobre la mesa porque sean unos obsesos de ellos sino por dos vertientes diferentes: porque recogen las inquietudes de la gente (lo pueden hacer a través de las encuestas, como las que hemos presentado aquí más o menos una vez al año sobre los temas que más interesan a la gente, o porque van recogiendo en sus recorridas las preocupaciones y preocupaciones de las personas y los distintos grupos de interés). Otros temas son de cosecha propia de los candidatos: el candidato no es un mero referente de lo que la gente pide, sino que en general buscan ser líderes, y liderazgo implica adelantarse a la propia gente y decir: "Señores, además de lo que ustedes ven van a estar estos temas". El político, en definitiva, es un especialista en política, lo que implica ver los grandes temas con anticipación al conjunto.

Veamos entonces los puntos que ya se ha ido tirando de alguna manera, o que han quedado más o menos boyando, o que ha ido planteando la gente. Y vamos a hacer por ahora un enunciado de seis temas, o áreas, o conjuntos: algunos son temas puntuales, otros tienden a ser áreas. Vistos en titulares: 1) Contexto internacional, con el Mercosur como tema central. 2) La macroeconomía, la estabilidad, la inflación; propuestas que la afectan, posibilidades. 3) La escala más a escala individual: lo que tiene que ver con la actividad industrial, comercial, agropecuaria. 4) La desocupación, la ocupación, las fuentes de trabajo (según el ángulo desde el que se mire al mismo tema), número uno por lejos en las encuestas como tema de más importancia para los uruguayos, que no está separado de lo anterior pero es un tema en sí mismo. 5) Ya no un tema sino una agenda en sí misma: la agenda social, que abarca desde temas estatales como seguridad social, educación, o temas como pobreza, marginalidad. 6) Seguridad pública.

EC - Esta enumeración que has hecho no implica jerarquización de los temas; mayor o menor peso en el debate que hasta ahora se ha venido insinuando.

OAB - No. Más bien hemos hecho un esquema lógico, de afuera hacia adentro, de lo político hacia lo social.

EC - Tú decías que se puede visualizar seis áreas temáticas que han venido planteándose hasta ahora, por lo menos en la etapa previa al 25 de abril. La primera era El contexto internacional.

OAB - Repito que este es un orden lógico que no tiene que ver con prioridades. En tren de prioridades, la primera es para el tema que ubicamos en cuarto lugar, la desocupación, las fuentes de trabajo.

Pero vamos a El contexto internacional, y el Mercosur como eje. El Mercosur está apareciendo en el debate político en general desde un ángulo lateral. Han sido pocos los ámbitos en que los candidatos han enfocado el fondo del tema: más bien han sido ámbitos empresariales tipo ADM, o académicos. Sobre el Mercosur se ha hablado más bien de qué pasó con la devaluación del real y la conducta de Brasil. Pero el hecho es que por un lado está el funcionamiento del Mercosur, el protagonismo de Uruguay en él (existe una cierta coincidencia en que hay una pérdida de protagonismo, de peso, reflejada en esa entrevista Cardoso - Menem, que resuelven sus discrepancias, agendan cómo va a ser el Mercosur, y prácticamente después notifican a sus socios menores cómo va a ser el Mercosur. Pero el Mercosur plantea un según aspecto muy fuerte, de carácter histórico. En Uruguay se debatió mucho a fines de 1995 y comienzos del 96, y el tema no tuvo luego la trascendencia del debate respecto al destino - país: el Mercosur y por tanto Uruguay, ¿en qué bloque mundial va a quedar inserto? En diciembre de 1995 se firmó el acuerdo entre el presidente pro tempore del Mercosur, Julio María Sanguinetti, y el presidente pro tempore de la Unión Europea, Felipe González, que implicó los pasos hacia la creación de la zona comercial más grande del mundo, formada por la Unión Europea y el Mercosur. Eso se frenó, ahora viene un intento de revivirlo la semana que viene en Río, con la cumbre de jefes de Estado, y por otro lado tomó impulso el ALCA, la Asociación de Libre Comercio de las Américas…

EC - Impulsada por los Estados Unidos.

OAB - Impulsada por los Estados Unidos, y con Estados Unidos como eje. El Mercosur ha quedado en medio de ambos. Pero, al margen de lo que hagan los demás (el acuerdo con la UE puede hacerse antes que con el ALCA o en lugar del ALCA, porque la negociación avanzó más, o a la inversa: ahí juegan los contrarios; también hacia dónde va el Mercosur va a pesar lo que digan Brasil y Argentina), Uruguay ¿qué quiere? Y esto se ha debatido muy poco. Tenemos la percepción de que el actual gobierno ha estado más orientado a Europa que hacia el ALCA, y que los candidatos presidenciales, sobre todo los de los partidos tradicionales, tienen más preferencia hacia el ALCA que hacia la Unión Europea. Pero no se ha dado un debate explícito y a fondo sobre este tema. El debate ha sido más económico, comercial, que político. Y este es un tema político: en última instancia, es la inserción política del Uruguay y su región en el mundo.

EC - El segundo tema era La Macroeconomía: estabilidad, inflación. Propuestas y posibilidades.

OAB - Todo indica que Uruguay, al igual que Argentina, termina convergiendo en sacar del debate la estabilidad. Es decir que en Uruguay termina habiendo una confluencia en considerar que la estabilidad es positiva, y que es bueno mantener baja la inflación. Esto era resistido por algunos sectores, dirigentes y economistas del Frente Amplio, y ahora el Encuentro Progresista, por lo menos oficialmente, su candidato presidencial, ha quedado alineado en esta tesis. Pero aquí hay dos cosas: primera, si la propuesta que hacen sus candidatos apuntan en su realización al mantenimiento de la estabilidad; y segunda -independientemente de lo que piensen los candidatos y lo que piense el país- cuáles son las posibilidades del mantenimiento de esta situación, en función de variables externas como la número uno, la que ocurrió en Brasil, y la número dos, la que se teme que ocurra en Argentina. Y este es un tema que deberá estar sin duda en el debate, porque está en las inquietudes de la gente; diría que está en las inquietudes del mercado: ¿qué va a pasar con la macroeconomía uruguaya?

EC - Veamos el tercer ítem: La economía a escala del individuo.

OAB - Claro: estamos hablando de macroeconomía y muchas veces se dice "Bueno, perfecto, pero estas son las cifras del país. ¿Qué tienen que ver conmigo?". Y "conmigo" puede referirse a un individuo suelto o a toda una actividad. Entonces, dividimos este punto en dos: un primero en que hablamos más de la actividad empresarial, actividad industrial, comercial, agropecuaria. Por supuesto que no hay una actividad industrial sino varias (a algunas les va bien, a otras más o menos, otras están en situaciones extremadamente críticas). Lo mismo pasa con la actividad comercial y con la rural (prefiero hablar de "rural" y no de "agropecuaria", porque la actividad está adquiriendo un peso muy importante, y la lechería está en un momento muy crítico, en su doble acepción de dificultades y de cambio). ¿Qué pasa con cada una de esas actividades; cómo se compaginan con las metas macroeconómicas; cómo se compaginan con las posibilidades del país; cómo se compaginan con los diseños que cada uno de los candidatos propone para el próximo quinquenio?

EC - El cuarto tema está relacionado con este: La desocupación, las fuentes de trabajo.

OAB - Está muy relacionado, pero es la otra visión, la que ven la mayoría de los uruguayos. Más que ver una actividad industrial o comercial, la gente ve el tema desocupación que no es sólo desocupación: es "Falta trabajo". Hay muchas cosas distintas: falta trabajo para mucha gente, falta trabajo para alguna gente en función de puestos de trabajo que requerían determinadas capacidades que hoy ya no se requieren o a la inversa, hay puestos de trabajo que requieren exigencias que la gente no puede satisfacer; hay problemas de reciclaje, problemas de inserción de los jóvenes en el trabajo, de creación de fuentes de trabajo…

EC - Hay problemas de tipo de relaciones laborales.

OAB - De tipo de relaciones laborales, pero después hay un tema que, por lo menos a nivel de opinión pública, quizá pesa mucho más cuando la gente habla de desocupación: no es tanto que esté trabajando o desocupado sino las formas de ocupación. Lo que se llama actividad informal, subempleo, todas esas formas que no implican que el individuo esté brazo sobre brazo en su casa tomando mate, sino que tiene alguna forma de ocupación pero no es segura, no es de tiempo completo o no es satisfactorio el encuadre laboral.

EC - Vamos al quinto capítulo, La agenda social.

OAB - Es un señor capítulo. Lo puse ahora como un quinto punto, para manejarlo en otro análisis como un tema en sí mismo. Porque quizá en lo que han coincidido todos los partidos políticos, todos los precandidatos e incluso (si vemos la campaña del Foro) los aspirantes a precandidato, fue en decir que el próximo gobierno es el tiempo social. Con distintos énfasis y distintas propuestas, pero hay una coincidencia. De modo que ahora agrupo todo en un punto de la agenda para, más adelante, desarrollar "La agenda social" como un tema en sí mismo del debate de esta campaña electoral. Por lo tanto, hoy enunciamos los titulares: uno tiene que ver con la agenda social en lo que es más el papel del Estado protector, el Estado de bienestar, que tiene que ver con la seguridad social; otro que tiene que ver con la educación y la reforma educativa, tanto la que encaró el gobierno y la controversia en torno a ella, como la reforma que está encarando el sistema universitario y la Universidad de la República a partir del rectorado del ingeniero Guarga. Luego, lo que tiene que ver con todo el capítulo de marginalidad, pobreza y otros problemas sociales correlacionados. Repito que por hoy nos quedamos en los títulos, anunciado a la agenda social como una segunda gran agenda del debate electoral.

EC - Y cerramos con el sexto capítulo, La seguridad pública.

OAB - Aparece como un tema que ha venido creciendo y sigue estando muy fuertemente en la opinión pública. Ha caído un poco en el debate de los actores políticos, pero sigue teniendo una gran demanda de la gente. El tema de la inseguridad ciudadana, para decirlo de alguna manera, necesariamente va a quedar planteado en el debate electoral. Puede tener que ver con el tema anterior, analizado desde sus causas sociales, o estrictamente desde el ángulo de la eficiencia del aparato del Estado (no sólo la Policía sino también del sistema Judicial) en cuanto a prevención o a represión.

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
junio 22 - 1999