El día después: el papel de las encuestas y los resultados de ayer
Oscar A.Bottinelli - diálogo con Emiliano Cotelo

EMILIANO COTELO:
Con el politólogo Oscar Bottinelli, director de Factum, nos interesa comenzar a trazar líneas de análisis sobre los resultados de las elecciones de ayer. Hay todo un capítulo que es el del interior del país y algunos departamentos clave, que quizás tengamos que dejar para más adelante, cuando los números estén mejor divulgados.

Oscar, te propongo escuchar lo que tú decías a las 21.45 ayer, a través de Canal 4; ése fue el momento en que las internas -sobre todo las del Partido Colorado y Nacional- quedaron definidas:


(Grabación:)

"OSCAR A. BOTTINELLI:
El Partido Colorado en este momento tiene el 36,5% de los votos. En segundo lugar, el Encuentro Progresista-Frente Amplio tiene 30,0%. Tercero está el Partido Nacional, con 27,9%; cuarto el Nuevo Espacio, con 1,7%, y luego otras opciones -incluyendo votos en blanco y anulados- 3,9%.

"En el Partido Colorado -proyección parcial de escrutinio-: el doctor Jorge Batlle 54,8%, el senador Luis Hierro López 43,8%, las otras opciones 1,4%. En el Partido Nacional: el ex presidente obtiene el primer lugar con 49,1%, el doctor Juan Andrés Ramírez obtiene 33,3%, Alberto Volonté 10,2%, Alvaro Ramos 6,5% y Alem García 0,8%. En el Encuentro Progresista-Frente Amplio el doctor Tabaré Vázquez obtiene el 84,5% y el senador Danilo Astori el 15,5%.

"Repetimos que esto es una proyección que se realiza expandiendo la muestra de los 200 y tantos circuitos que hicimos de todo el país -tanto urbano como rural- cuando se llega a la mitad del escrutinio".

(Fin de la grabación)


EC - Como decíamos, esto era lo que comentabas ayer a la hora 21.45. Aclaremos que las cuentas que estábamos haciendo hoy temprano, sobre las 07.00 de la mañana, cuando en el Ministerio del Interior todavía faltaban los datos de 30 mesas, prácticamente ratificaban esos números al decimal: teníamos a Batlle con 55%, a Hierro López con 43,9%, a Lacalle con 48,2%, a Ramírez con 42,2%, a Vázquez con 82% y a Astori con 18%.

Hay todo un tema a analizar, que es el de las encuestas en boca de urna -el trabajo que se hizo ayer durante el día y que tú empezaste a divulgar a las 19.30-, las proyecciones de escrutinio -como ésta que diste a las 21.45- y las encuestas de los días previos. Te propongo arrancar por allí.


OSCAR A. BOTTINELLI:
Empecemos por las encuestas a boca de urna. En Uruguay las proyecciones de escrutinio tienen ya su tiempo; no recuerdo si empezaron sólo en medios de comunicación o solamente en sedes partidarias en el año 71. Luego de la restauración institucional, en el año 84, empezaron las proyecciones de escrutinio. Nuestro debut en este tipo de actividad se produjo hace 10 años, el 16 de abril de 1989 en Canal 4, con una proyección de escrutinio -aunque nuestro papel particular fue el de analistas- y el 28 de mayo del 89 -en lo que a los pocos días pasaría a ser la empresa "Facta" que luego fue "Factum"- diseñamos la primera encuesta de boca de urna de este país. En aquel momento la llamamos con el nombre con que la importamos: "exit poll". Lo de "encuesta a boca de urna" fue un brasilerismo que se nos pegó porque en el ínterin hubo unas elecciones brasileñas que hicieron mucho ruido. Recuerdo que en el 89 la propaganda hablaba del "exit poll".


EC - Es una encuesta que se hace durante la jornada de votación, preguntándole a la gente que acaba de votar.


OAB - Exactamente. Marquemos cada cosa por su lado. La encuesta a boca de urna se diferencia de la encuesta diaria, de la que habitualmente presentamos acá en dos cosas. La primera diferencia es que la habitual se hace en los hogares; de una muestra surge un conjunto de hogares, se entrevista a un individuo por hogar, se va a la casa. En el caso de la encuesta a boca de urna se toma a la gente a la salida del lugar de votación. En el 96 hicimos lo que venía a ser una especie de estudio metodológico y junto con la encuesta a boca de urna hicimos encuesta de hogares y telefónica, y nos dio que seguía siendo mejor la encuesta en boca de urna, pese a ser bastante imperfecta, ya que arroja un "no contesta" disparatadamente alto para la encuesta de hogares, que normalmente da niveles muy bajos en ese sentido. En el caso de la de boca de urna esta cifra puede andar en el 20%.

La segunda diferencia es muy importante: la encuesta previa se refiere al futuro -¿qué piensa?, ¿qué prefiere?, ¿a quién va a votar?, ¿por quién se inclinaría a votar? o ¿a quién piensa votar?-, está en el ámbito de la opinión. La encuesta a boca de urna -en la medida en que se encuesta a la salida- se refiere a qué hizo, es registrar un dato. No es lo mismo preguntarle a la gente si va a ir al estadio que preguntarle si ya fue.


EC - En este caso en particular, en que el voto no era obligatorio, las encuestas previas se encontraban con el problema de determinar qué índice de participación se iba a dar. En la encuesta de boca de urna esa incertidumbre desaparecía porque ustedes estaban consultando específicamente a quienes habían ido a votar.


OAB - Estas encuestas tienen un problema técnico. No estaría de más que el régimen electoral uruguayo empezara a acercarse a la tecnología del siglo XX. En otros países se hace la encuesta a boca de urna, por ejemplo, eligiendo el circuito 1.323 y se encuesta a los votantes de ese circuito. Acá hay que encuestar a los votantes del circuito 1.318 al 1.328 porque, como es tan "peligroso" que haya 400 personas -sumando todas las encuestadoras que hacen boca de urna- encuestando a alguna gente, puede correr peligro el sistema institucional, entonces tienen que estar afuera del local.


EC - Tú estás hablando de las disposiciones que rigen la actividad de las empresas encuestadoras haciendo la encuesta en boca de urna.


OAB - Exactamente. A mucha gente -a la que tiene que ver con poderes de decisión- le cuesta todavía entender que sin nosotros el país todavía estaba hoy con todo el mundo en vela, para ver qué pasaba con la elección. Nuestra actividad aparece totalmente extraña a la elección, como la última que importa; es más importante el delegado de una lista de 30 votos de un pequeño departamento que la actividad de las encuestadoras.


EC - Finalmente, termina pasando que los funcionarios de las encuestadoras tenían asignado un determinado circuito para hacer boca de urna y aparece alguien que se lo impide.


OAB - O por lo menos que recoge los datos de varios circuitos, porque lo único que sabe es que sale gente que ya votó.


EC - Porque tienen que hacerlo fuera del local y por lo tanto sale gente de varios circuitos.


OAB - La muestra no tiene la exactitud que debería tener.


EC - La exactitud implicaba encuestar a los votantes del circuito tal y sólo ése.


OAB - Exactamente, porque de repente ese circuito era de una edad joven, pero terminamos encuestando a gente joven, de mediana edad y madura.


EC - Así que el resultado de encuesta de boca de urna es el que Factum dio a las 19.30 horas; después hay otra cosa que se llama proyección de escrutinio.


OAB - Exacto. Voy a comparar las dos técnicas...


EC - Para situarnos en los horarios: el resultado a boca de urna fue el que tú diste a las 19.30; el de proyección de escrutinio fue el que diste 21.45 y 23.45. ¿Qué es una cosa y qué es la otra?


OAB - Nuestra muestra fue de 201 circuitos. En esos circuitos se va al escrutinio y se toma el "canto" de los votos.


EC - Ustedes ponen gente en el momento en que empieza a abrirse los sobres.


OAB - El mismo encuestador -en algunos lugares dos encuestadores- va planillando la salida de los votos. Con eso se hace un corte a determinada altura del escrutinio, se nos pasa los datos y hacemos lo que llamamos la proyección parcial. Esto no es una encuesta, es un conteo de votos: se determina que esos 200 votos -por la forma en que se los eligió- representan los 7.000 circuitos del país. Ahí no hay no contesta: hay votos efectivos, anulados y observados. Eso se proyecta. Luego el trabajo se sigue hasta que se abre el último sobre y se termina lo que llamamos proyección definitiva. Nuestra definitiva -que anunciamos al aire- no es la definitiva total, porque quedó un número ínfimo de circuitos que a las 12.00 de la noche todavía no había terminado la apertura de los votos.

La diferencia entre una y otra técnica es que una es una encuesta donde no hay verificación de lo que dice la gente -aunque cuando comparamos las cifras correspondientes a lo que dijo la gente y las del escrutinio se puede constatar que dijo la verdad; lo que ocurre es que hay gente que no contesta; hay una serie de fórmulas para proyectar o evaluar el no contesta-; en cambio en el escrutinio hay un margen de error estadístico producto de un error muestrario. Toda muestra tiene errores estadísticos.

Aquí es importante ver cómo han funcionado en el país estas técnicas. Voy a hablar de mi experiencia personal; viendo los resultados de la competencia creo que todas las empresas privadas funcionaron de modo parecido. En el 89 la primaria Batlle-Tarigo -la hicimos sólo en Montevideo- nos permitió anunciar con absoluta claridad el resultado, que fue muy abultado, de un dos a uno; se anunció con el boca de urna. En la elección del 89 el triunfo de Vázquez en Montevideo y de Lacalle en todo el país surgió de un boca de urna; no hubo necesidad de esperar la proyección de escrutinio. El 13 de diciembre del 92 -casi al comienzo de nuestra relación con El Espectador; el comienzo había sido con el pre-referéndum de la Ley de Empresas Públicas- tú pusiste al aire la hora oficial que iba diciendo "19 horas 29 minutos 40 segundos" y cuando llegó exactamente a las 19.30 anunciamos el triunfo abultado del "sí" sobre el "no", a partir del boca de urna y con cifras altamente confiables. En el 94 -la elección en que entre el primero y el tercero hubo un 1,7- la boca de urna sirvió para cuatro cosas: para los dos plebiscitos constitucionales, para anunciar la Intendencia de Montevideo y para anunciar el Parlamento de tercios -alguna gente dijo: "¿Para qué anuncian eso si era obvio?"; era obvio porque había encuestas nuestras antes-, pero hubo que esperar a la proyección de escrutinio para anunciar quién era el presidente de la República. En el 96 tuvimos la reforma constitucional; la encuesta a boca de urna fue insuficiente y hubo que esperar a la proyección de escrutinio -donde además hubo discrepancias entre las empresas-; nosotros anunciamos el resultado de virtual empate con apenas unos decimales del "sí" por encima de la barrera de aprobación. En el 99 -en la primera de las instancias de la elección- bastó el boca de urna.

Esto quiere decir que a veces las técnicas se complementan. La boca de urna permite determinados resultados y la proyección de escrutinio es necesaria en algunos casos para confirmar la primera y en otros para hacer el primer anuncio confiable. En 1994 hubo resultados oficiosos -de parte del Ministerio del Interior- entre seis y ocho horas después de que el país supiera quién era el presidente por la actividad de las empresas encuestadoras, particularmente de Factum y Cifra. En 1999 se supo casi 12 horas antes quiénes serían los candidatos únicos de los partidos.


EC - Estuvimos toda la mañana siguiendo la información del Ministerio del Interior y ésta recién llegó a estar a 30 circuitos del final del procesamiento sobre las 07.00 de la mañana; 06.30 faltaban muchos más. Entre las 06.00 y las 07.00 hubo una descarga importante de información, la que se iba actualizando cada tres o cinco minutos. Durante buena parte de la madrugada no había números que dieran la tranquilidad de entender que se tenía los resultados prácticamente finales.


OAB - Prometo hablar del tema de la mecánica de votación por un lado y de conteo de votos por otro.


EC - Un oyente pregunta si no sería bueno incorporar un sistema de urna electrónica.


OAB - De eso vamos a hablar; hay pros y contras para mucha cosa. No cabe dudas de que la forma en que cuentan las cajeras en el supermercado es bastante más rápida que el sistema actual. Y además no es un sistema sofisticado ni caro.


EC - Tú te refieres al código de barras.


OAB - Al lector óptico, al código de barras y al aparatito que transmite los datos por línea telefónica, la mezcla de cómo se utiliza la tarjeta de crédito y cómo se calcula el total da lo que se llama conteo en tiempo real y comunicación en tiempo real de los datos. Esto de tiempo real parece una cosa informática fenomenal, pero en realidad estamos hablando de aparatitos baratísimos y de información que va por línea telefónica; no se trata de aquello de los tendidos de cables para hacer una red de computación.

Creo el Ministerio del Interior también comete algunos errores porque no termina armando bien las planillas, con elementos que permitan ver totales y porcentajes de un solo pantallazo. No puedo evaluar el trabajo del Ministerio del Interior porque no lo he seguido mucho, pero éste es víctima de que le llega información inclasificable; nueve de cada 10 planillas que le llegan contienen datos absolutamente incoherentes.


EC - Estamos hablando de las planillas elaboradas por los funcionarios del Ministerio del Interior a partir del resultado del recuento de votos.


OAB - No sé efectivamente quién es el responsable, hasta dónde es la mesa y hasta dónde el funcionario del Ministerio; pero lo que sale de la mesa de votación no tiene la precisión y la claridad que necesarias para ser rápidamente ingresado en una computadora. Ahí está la madre de los líos.


EC - El escrutinio primario fue complejísimo y lentísimo; ayer anduvo entre las dos y las cuatro horas o más, según la mesa. El recuento de votos en cada mesa fue terriblemente lento, lo que a su vez impactó en la información del Ministerio del Interior. Hubo distintos factores que confluyeron.


OAB - Hace poco hubo elecciones en Italia y en Suecia. Yo fui siguiendo las elecciones italianas en Internet y cada 20 o 30 minutos tenía un cambio de pantalla. A muy pocas horas de terminado el referéndum, uno podía "clickear" en la provincia que quisiera y tenía los resultados -estoy hablando del 18 de abril- de este referéndum que terminó de cambiar fenomenalmente el sistema electoral italiano. Antes se realizó un referéndum en Suecia en el que hubo prácticamente seguimiento real del escrutinio por Internet, y uno iba viendo cómo cambiaban las cifras. Fue un esquema fantástico: uno podía ir siguiendo el escrutinio prácticamente en el mismo momento que los líderes políticos suecos, con diferencias de segundos.


EC - Vamos ahora al análisis de los resultados. ¿Qué pasó? ¿Se equivocaron las encuestas que en lo previo señalaban paridad en el Partido Colorado y, en el Partido Nacional, una diferencia muy fuerte Lacalle-Ramírez?


OAB - Las encuestas no se equivocaron en absoluto. Vamos a hablar de nuestras encuestas para no hacer abogacía de cosas ajenas. Uno no sólo hace encuestas para difundirlas en los medios de comunicación; hace también consultoría política para dirigentes de todos los partidos, establece vínculos personales muy fuertes con los dirigentes políticos, con algunos porque tiene una relación de largos años, de toda la vida, y con otros porque estableció una relación desde el ángulo profesional. Realmente es muy duro decirle a alguien que le empieza a ir mal; muchas veces he pensado en lo que hace un médico cuando hace un diagnóstico y le tiene que transmitir al paciente algo bastante desagradable.


EC - Tú te refieres a las reuniones mano a mano, privadas, con los dirigentes.


OAB - A las reuniones de consultoría con los dirigentes, cuando uno analiza si le va bien o mal, qué escenarios tienen y cuáles les quedan. Realmente uno sufre; más allá de que -como uno hace consultorías múltiples- el mismo dato que perjudica a uno beneficia a otro, uno no se alegra por el que se siente perjudicado. Uno entiende que es muy natural que el que se siente perjudicado -esto es cambiante: al que hoy se siente perjudicado mañana le puede ir bien y viceversa- tenga una reacción inicial de ir contra el dato.

Es muy viejo en la las leyendas y en la historia comprobada lo de matar al mensajero, porque el portador del mensaje es el rostro visible del mismo. Discutir ese dato -que tiene mucha falibilidad técnica; nadie, ni Factum, proclama la infalibilidad de lo que hace, vivimos publicando las tablas enteras de márgenes de error, advirtiendo cómo hay que leer las encuestas y que no somos ni lectores de borra del café ni gurúes ni pitonisas, sino que vamos proyectando estados de situación y tendencias- es una reacción lógica.


EC - Vayamos a la comparación entre lo que las urnas mostraron ayer y lo que fue la última encuesta Factum la semana pasada.


OAB - Mejor mostremos lo que dijeron todas las últimas encuestas Factum. En el Partido Nacional veíamos un escenario muy competitivo Lacalle-Ramírez, con Ramírez a la cabeza, que empieza a invertirse a fin de año. En esa inversión tenemos una curva de Lacalle separándose de Ramírez; luego, a fin de febrero, casi tocándose con Lacalle arriba; luego separándose violentamente hasta llegar, entre el 4 y el 13 de abril, con un Lacalle espectacularmente despegado de Ramírez. ¿Qué pasó en la semana que fue del 13 al 20 de abril, cuando fue la última encuesta? En esos siete días Lacalle cayó un 6%; si analizamos y damos por válido este escenario en el que Lacalle -con una votación básica- estaba en el 52% y sacó alrededor de un 48%, lo que hizo fue reducir el ritmo de caída que estaba teniendo.


EC - ¿A cuándo correspondía ese número del 52%?


OAB - El 52% corresponde al 20 de abril; estaba dando 57% al 13 de abril.


EC - La del 20 de abril fue la última encuesta que dimos, el jueves.


OAB - Quiere decir que en una semana pasó del 57% al 51% y terminó en 48%, cayó menos de lo que venía cayendo. Ramírez había llegado al piso, a su nivel más bajo -creo que el 4 de abril-, al 13 de abril estaba en un 24 y fracción y el 20 de abril estaba ya pasando el 26% -estaba en una línea ascendente-; pasó del 26% al 32%, que fue el final. Si uno baja y el otro crece, la diferencia es chica.

Durante mucho tiempo insistimos en dar los resultados sobre porcentajes del total del electorado. Sobre el total del electorado creció un 0,8%, y si no creció en 0,8% estaba dentro del más absoluto margen de error posible, que era de más del doble de esta cifra. Lo que es claro es que Lacalle le ganó por algún cuerpo que otro a Ramírez; no discutamos si fueron dos cuerpos o dos y medio. No se puede decir que la encuesta no tiene la perfección de un reloj electrónico; nosotros jamás dijimos estar vendiendo instrumentos de precisión.

Recuerden cómo era Uruguay cuando no había encuestas; en el año 1962 el Partido Colorado perdió por más de tres puntos y salió a festejar de noche y terminó perdiendo la elección, porque no se sabía cómo eran las tendencias ni se conocía el resultado hasta que no llegaban a lomo de mula los datos de Paysandú, cuando se medía cómo iba a votar un partido por las fotos que se publicaba en los diarios o por la cantidad de cuadras de los actos o por la cantidad de horas o minutos que duraba una caravana, o por los caballos o autos que llevaba alguien a la entrada de un pueblo determinado. Estamos comparando eso con esto y se está diciendo que esto es falible. ¡Claro que es falible! Lo primero que se dice en una encuesta es el margen de error estadístico. No es un margen de error de Factum, es la ciencia estadística que tiene ese límite. Estamos demostrando que en ningún momento hemos ni siquiera llegado al máximo de los márgenes de error estadístico. Además están las tendencias; no es que un día se hizo una encuesta y se dijo "dio esto"; el pronóstico tampoco fue el resultado. Este trabajo se terminó el 20, y fue básicamente hecho el 18; hubo una semana.


EC - Es una precisión importante: el dato se divulgó el jueves 22 pero correspondía a un cierre del 18 al 20. O sea que desde el momento en que se hizo la medición hasta que la gente efectivamente votó pasó una semana.


OAB - La elección marca una corrida a favor de Batlle. Esta corrida -más allá de las encuestas- ¿no la vivió la gente? Yo me fui a cortar el pelo y el peluquero me dijo: "Mire, hoy vinieron 10 personas que iban a votar a tal partido y van a votar a Batlle". También hay que oír el comentario de la gente, porque cuando la técnica da una cosa y la gente está diciendo otra es porque algo está pasando; o la gente está muy desinformada o es muy parcial lo que oye, o a veces uno tiene que prestar atención a lo que está pasando y reencuestar por las dudas. Fue visible que en la última semana hubo muy fuertes cambios en la decisión electoral.


EC - Claro, pero se ha dicho -lo que también incluye una crítica a la difusión de encuestas que han hecho algunos dirigentes-, por ejemplo, que se produjo esa corrida a favor de Jorge Batlle porque las encuestas decían que la interna colorada estaba pareja, que entonces hubo gente que salió a intentar definir ese pleito.


OAB - Ese es otro tema, que propongo tratar de otra manera. Hay que discutir si se puede o no dar encuestas. Digamos otra cosa: analicemos toda la información, todos los mensajes y códigos que la población tiene o no derecho a recibir o los que deben ser censurados.


EC - El implícito en esta crítica es: que se haga encuestas pero que no sean publicadas.


OAB - No, el implícito es otro.


EC - Que las conozcan sólo los dirigentes.


OAB - Hay otro implícito: que en una sociedad puede censurarse lo que llegue a información de los que tienen que decidir el voto. El implícito no es el voto sino el derecho a la censura. Esto es lo que hay que empezar a discutir: qué información y quiénes tienen derecho a censurar, si por ejemplo se crea o no una especie de Iname electoral que diga "estas encuestas sólo son aptas para mayores de 18" o "para los que tienen título universitario" o "se aconseja su orientación y discusión para ciudadanos de bajo nivel intelectual". También podría llegarse a discutir si no es conveniente calificar el voto y que no todos los votos valgan lo mismo, porque hay diferentes niveles intelectuales. Cuando se habla de prohibir encuestas no se está discutiendo las encuestas sino el concepto de la sociedad que se quiere.


*************


EC - ¿Qué podemos decir a propósito del índice de participación, de votación?


OAB - Estuvimos hablando sobre las encuestas, y hay un pequeño detalle a aclarar: se vota para elegir Presidente, cargos públicos, no para verificar la validez de las encuestas...

(Risas)

... lo que a veces se pierde de vista. No es un testeo metodológico.

Pero, bien: el índice de participación. Está ubicado más bien en el nivel bajo de los parámetros que habíamos trazado. Recuerdan que habíamos manejado un nivel bajo y uno alto, al que ubicábamos entre el 60% y el 76% de las personas habilitadas para votar residentes en el país. Decíamos que estaba entre 1:300.000 y 1:700.000. Monedas más, monedas menos, estuvo cerca de 1:300.000 que equivalen en el padrón al 55% a 56%. Efectivamente, el último dato que habíamos manejado era que iba a estar entre el 55% y el 70% del padrón, y estuvo en el mínimo.


EC - Y eso ¿es alto o es bajo?


OAB - La cuestión es qué quiere decir "alto" y "bajo". Es una elección que no es la definitoria para la Presidencia, y por lo tanto es muy difícil compararla ni con el pasado uruguayo donde la elección era una sola, y sobre todo las que tuvimos desde 1938 en adelante, en que la concurrencia era voluntaria, pero se elegía al Presidente, senadores, diputados, autoridades departamentales. Y, segundo, la gente fue entendiendo muy, muy sobre el final qué importancia podría tener para la definición presidencial. Esto nos lleva a ser cautos en la comparación.

Manejemos algún dato. ¿Cuánta gente votó sobre el electorado real por ejemplo en 1966? Es muy difícil saberlo, porque el padrón era bastante insuficiente, teníamos un censo de población de 1963, pero podríamos hablar de una participación por encima del 80%.


EC - ¿Por qué 1966?


OAB - Porque fueron las últimas con voto voluntario. Sigo repitiendo que en Uruguay el voto siempre fue voluntario, porque se habla de que esta elección tenía esa "originalidad". Lo menos original de esta elección es el voto voluntario. Lo que sí es original -y aprovecho para decirlo ahora- es que, con un sistema de tres vueltas, o de tres instancias (cuatro si se agrega la elección municipal), una sea voluntaria y tres sean obligatorias. Me han preguntado si esto está bien o mal, y respondo que puede discutirse mucho, pero me parece algo incongruente que jueguen dos sistemas a la vez: o que fuera todo voluntario o todo obligatorio. Después discutamos lo otro, pero parecería que primero lo lógico es la coherencia.


EC - Tú comparabas con la última elección nacional de voto voluntario. ¿Y qué te da?


OAB - Que la participación estaría un poco baja: en cifras groseras sobre habitantes del país, 80 a 60.

Comparado internacionalmente, si en Estados Unidos la elección del Presidente tuviera esta participación, la "excelente convocatoria" sería motivo de análisis de las cadenas de televisión hasta ahora.


EC - ¿En qué orden se sitúa la participación en la elección presidencial?


OAB - Primero, es muy variable; y en general se considera alta participación cuando está en el 50%.

Si se lo compara con el voto voluntario en Europa occidental, se diría que está baja pero no extraordinariamente: estamos hablando de porcentajes de 70 y algo a 80 algo según el país y según el tipo de elección. En Italia, por ejemplo (es verdad que ahí juega el quórum y uno puede no ir a votar para hacerlo fracasar), en el último referéndum del 18 de abril, el Sí tuvo el 90%. El problema es que la gente que estaba en contra no iba, para evitar que se lograra al quórum del 50% que validaba la consulta. Pero uno diría que habría muchos referenda que serían un éxito con una participación como la de ayer.

Diría que el nivel de participación en principio es de medio hacia arriba; medio-alto. Me parece que demuestra un importante interés de los uruguayos en decidir en materia política o en materia de autoridades, y que con esto el sistema político uruguayo aparece relativamente respaldado.


EC - Otro ángulo posible: la competencia entre partidos, "competencia" entre comillas porque no era eso lo que estaba en juego ayer.


OAB - De todos modos, con todo lo relativo que tiene está marcando algunos datos importantes.

Más allá de que cuando uno construye la serie de 1942 a 1994 -una serie que trabajamos mucho a nivel académico- está mezclando siete elecciones con voto voluntario y cuatro con voto obligatorio. Lo que hemos encontrado es que los partidos tradicionales, después de haber sumado más o menos el 90% invariablemente salvo en 1946 (cuando sufrieron una caída) tienen de 1966 en adelante una caída constante elección tras elección. En cada elección no sacan ni siquiera la misma cantidad de votos que en la anterior. Y ahora es la primera vez que la suma de los partidos tradicionales remonta porcentualmente.


EC - Porque tenemos al Partido Colorado con 36,5% según la proyección Factum, y el Partido Nacional 27,9%.


OAB - En consecuencia, superan el 63% que habían logrado en 1994.

Y es la primera vez en que se detiene el crecimiento de lo que podemos llamar la izquierda o el centroizquierda. Sumando Encuentro Progresista y Nuevo Espacio, habían pasado del 18% en 1971 a poco menos del 36% en la elección pasada, y ahora sumados apenas superan el 30%.


EC - El Encuentro Progresista obtuvo 30,5% y el Nuevo Espacio 1,7%.


OAB - 1,7%, una votación extraordinariamente baja.

Esta primera conclusión no significa que haya un cambio de tendencias en los partidos de ahora hacia octubre, pero al menos ese automatismo de que los partidos tradicionales sólo están destinados a caer y la izquierda sólo destinada a crecer no es tal.

Lo segundo es que el Encuentro Progresista-Frente Amplio aparece muy lejos de las expectativas. Que el Partido Colorado pudiera superar (no importa si con voto voluntario) al Frente Amplio... Traigo acá el recuerdo de la primera vez en que una encuesta nos dio al Partido Colorado un punto por encima del Encuentro Progresista, lo que desató una catarata incluso de ataques, que podían llevar a dudar sobre la estabilidad mental mía o de Factum.


EC - Eso ocurrió hace un par de meses.


OAB - A fin de enero. Bueno: al menos mi problema de estabilidad mental es el mismo que el de los ciudadanos. No es la "rara avis" que se creía, la resistencia de aquel individuo del cuento, que va al zoológico por primera vez, ve una jirafa y afirma: "Ese bicho no existe". El bicho existe, lo cual llama a la reflexión. Se puede explicar por qué ocurrió: uno estuvo más competitivo, el otro menos, uno fue más atractivo, el otro menos... Pero en toda elección por algo la gente vota a uno y no a otro.

¿Qué le pasa a Tabaré Vázquez? Consolida, ahora sí, un liderazgo absolutamente indiscutido en el Encuentro Progresista-Frente Amplio. No es indiscutido sólo a nivel de bases, de militancia, de aparatos, de dirigencias, sino que en una confrontación abierta de esta magnitud tiene un resultado contundente.


EC - Superó el 80% de la interna.


OAB - Superó el 80% de la interna. El liderazgo de Tabaré Vázquez sale fortalecido de una manera extraordinaria. Pero con un partido que no demostró la potencialidad esperada, y que ahora tiene que demostrar esa potencialidad hacia octubre.

El Partido Nacional sale mal. ¿Porque fue más competitivo el Partido Colorado? Yo no sé. El Partido Nacional tuvo cinco candidatos, por lo menos tres de los cuales de alta convocatoria, en algún momento por lo menos. Volonté encabezó las encuestas del Partido Nacional hasta agosto; Ramírez las encabezó hasta diciembre; hay competencia Lacalle-Volonté, Lacalle-Ramírez, Ramírez-Volonté, Lacalle-Ramírez-Volonté... Entonces hay otros factores que no solamente el atractivo. ¿El papel de las encuestas? Lo analizaremos después, pero adelanto que da para todas las lecturas.


EC - El papel de las encuestas en cuanto a que, como daban una interna del Partido Nacional claramente definida, hubo gente que perdió el estímulo para ir a votar a los blancos, y decidió ir a resolver en otra interna, o no votó.


OAB - Claro, pero también alguno pudo haber decidido, con ese resultado de las encuestas, redoblar el esfuerzo para que ganara el que estaba por detrás. Cuando hay luz entre el primero y el segundo puede dar lugar a muchísimos resultados.

Lo que marca la conducta de la gente no son sólo las cifras, sino por qué reacciona de una manera u otra. Me parece que se confirma una regla que hemos repetido muchas veces: el partido que tiene la disputa interna más dura, más ríspida, es al que le va peor. Lo dijimos no como una profecía para el Uruguay sino como la experiencia de los Estados Unidos. Muchos analistas norteamericanos, grandes columnistas periodísticos, lo han trazado casi como regla y han hecho una larga historia de primarias demostrando cómo efectivamente el partido que se posicionaba mejor era el que mejor administraba su primaria.

Entre el Partido Colorado y el Partido Nacional (no hablo de personas sino de partidos: a veces las responsabilidades pueden ser de los hechos en sí mismos, de modo que no estoy juzgando) hubo una diferencia notoria en la administración de las primarias: la del Partido Colorado fue muchísimo más prolija, mucho más pareja, unida, como se expresa finalmente en la presencia de Jorge Batlle y Luis Hierro López juntos ante la prensa anunciando el resultado, anunciando "Este es nuestro candidato", y anunciando Hierro López "A este le doy mi apoyo". Esa escena era naturalmente imposible en el Partido Nacional, y además generó efectos (que analizaremos próximamente) para el futuro: no sólo salió tercero, sino que tiene que hacer un esfuerzo de recomposición, un esfuerzo que además debe ser real y creíble para la gente (la gente no puede preguntarse después "¿Cómo? ¿Con lo que se dijo no pasa nada?"), porque se dijeron cosas que están dichas.


EC - Sí: hay discusiones muy delicadas que el Partido Nacional debe cerrar de alguna manera. No pueden quedar puntos suspensivos.


OAB - Exactamente, y ese es un tema complicado. Cada partido tiene sus problemas. El Colorado, por más que haya salido mejor desde todos los ángulos, tiene que administrar muy prolijamente la victoria, debe ver bien el armado de la fórmula presidencial, las señales que da...


EC - Y me imagino otro aspecto sensible en el resultado: si bien las dos corrientes llegaron a la elección en buenas relaciones, con una disputa controlada, resulta que quien gana es "la oposición" dentro del partido de gobierno: gana Batlle, que era la minoría dentro del Partido Colorado, y pierde el candidato del Presidente de la República. No es poca cosa.


OAB - No es poca cosa. Es otro tema para analizar más largamente, pero desde la restauración institucional hasta ahora el candidato del Presidente ha perdido siempre: pasó en 1989 en el Partido Colorado, pasó en 1994 en el Partido Nacional, vuelve a pasar ahora en el Partido Colorado. Es un tema sugerente para el análisis, sin caras: no es Batlle-Tarigo, Volonté-Ramírez, Batlle-Hierro, no es Partido Colorado o Partido Nacional, sino qué pasa con este juego de figura presidencial, candidato "oficial", "sucesor" frente a "contestatario". Es un tema abstracto, sin caras, sin partidos; pero ya tres veces no es casualidad.


EC - Iba a que, faltando casi un año para que termine este período de gobierno, la ecuación interna del Partido Colorado se dio vuelta, y el sector del Presidente queda en minoría.


OAB - Aclaremos también que, con la excepción de 1989, en 1994 y 1999 el candidato no oficialista, no "in pectore" del Presidente, le gana al candidato del Presidente pero desde el oficialismo. En 1994, Volonté se posiciona como defensor de la política del gobierno de Lacalle, no como un opositor al Presidente sino cambiando el eje de la confrontación. Y ahora Batlle, salvo algunos episodios del fin de semana anterior a la elección, no se posicionó como un confrontador con el Presidente sino independiente de él, por supuesto, de igual a igual con él, pero como alguien que sostuvo con sacrificio la política de este gobierno, lo que simbolizó en el apoyo permanente a la figura política y personal del economista Luis Mosca. Entonces, también en este juego ¿pierde el Presidente? Pierde, gana... es todo un estudio que hay que hacer, porque no estamos diciendo que en todos los partidos gana el que sale a decir "Este gobierno fue horrible, hay que cambiar el liderazgo partidario, el presidente fue un desastre". Ni Volonté ni Batlle dijeron eso: al revés, ambos reivindicaron la política del respectivo presidente aunque cuestionaron la candidatura de la sucesión presidencial. Es muy sutil la forma en que se han producido los hechos.


EC - Pero, prueba de que este punto no es nada menor, fueron las declaraciones del diputado Alejandro Atchugarry anoche, cuando se insinuaban los resultados y el doctor Batlle todavía no había hablado: que el Presidente podía tener la seguridad de que el Partido Colorado y su sector político le iba a mantener el apoyo... Fue muy enfático.


OAB - Sí, sí.

Resta hablar del resultado del Nuevo Espacio. El piso fue más bajo del que esperábamos. El "núcleo duro" del Nuevo Espacio es más chico que el que esperábamos. Se le abre un camino que es una incógnita, pero uno diría que pasó lo más duro que debía pasar, su peor momento. Este escenario le significó una encerrona ahí sí sin ningún atractivo: votar a Michelini era un acto de compromiso total y absoluto con Michelini y el Nuevo Espacio, porque se sabía que no se elegía nada.

Ahora, hacia octubre, es una de las cuatro opciones. De modo que no sale tan mal.


EC - Ya que mencionas al Nuevo Espacio, que evidentemente sufrió una erosión de votos que se le fueron hacia otros lados, queda por ver la posibilidad de que Batlle haya recibido votos de ciudadanos no colorados. Tema del que se habla mucho desde ayer de tarde en todo el ambiente político.


OAB - No tengo ninguna duda, entre otras cosas porque uno diría lo obvio: en toda elección, todo partido tiene votos de gente que no lo integra. Si no, los resultados serían invariables una elección tras otra. Si no fuera así, cuando una persona vota a un partido en una elección y a otro en la siguiente, estaría haciendo todo un cambio de filiación, de identidad... No es que dejó de ser católico y pasó a ser evangélico.

Al hablar de "voto extrapartidario" hay que diferenciar dos cosas. Una era lo que en las elecciones internas de 1982 don Alberto Gallinal Heber llamó "los insuflados": el Frente Amplio estaba proscripto, sólo estaban habilitados los dos partidos tradicionales y la Unión Cívica, y se veía (era comprobable con las cifras, más allá de las anécdotas que conocía mucha gente) que un número significativo de frenteamplistas votó básicamente a Wilson Ferreira y en menor grado a Enrique Tarigo, contra la voluntad del Frente que había proclamado orgánicamente el voto en blanco (que obtuvo un apoyo muy bajo). Era gente que era y se decía frenteamplista, pero lo hacía como un voto contra el régimen militar, pero fue un caso muy peculiar. Lo normal de una elección es que haya gente que pertenece a un partido (hace unos meses hablamos acá sobre las pertenencias políticas): "Yo soy blanco", "Yo soy colorado", "Yo son frenteamplista", y están apareciendo el nuevoespacismo y el encuentrismo. Con algunas mescolanzas: hay quienes se sienten "blanco y del Frente Amplio", "batllista y del Frente Amplio", lo que corresponde a personas de determinadas edades hacia arriba. Eso es lo que tiene que ver con la identidad. Otra forma de verlo es la estabilidad del voto: un individuo que en 1984 votó A, en 1989 votó A, en 1994 votó A, es del partido A. Hay un viejo chiste de una persona que se proclamaba independiente y que afirmaba que cada vez elegía al mejor, pero cuando enumeraba a quiénes había votado eran todos del mismo partido. Y otra cosa es que hay electores independientes: "Entre Tal y Cual, me gusta Tal". No es un voto extrapartidario sino un individuo que puede tener mayor predilección por determinado partido, mayor simpatía por ese partido, puede en general tratar de votarlo, pero se siente libre de decidir entre uno u otro partido. Ese no es un voto extrapartidario sino independiente, de gente que en determinado momento no vota de acuerdo a su simpatía política habitual.


EC - Está bien. Pero en este caso (obviamente, hay que cuantificarlo) es evidente que existieron comportamientos como los de oyentes que nos llamaron más temprano: militantes del Encuentro Progresista que entendieron que, como su interna estaba resuelta, era mejor incidir en la colorada. Y votaron a Batlle por dos razones distintas: unos porque entendían que si el Partido Colorado tenía a Batlle como candidato era el mejor escenario posible para Vázquez; y otros para sancionar al presidente Sanguinetti, que ha tenido un enfrentamiento fuerte con el Frente, con Vázquez...


OAB - ... y están los que lo hicieron para sancionar al Frente haciéndolo salir segundo en la competencia entre partidos. Cuando se dicen militantes: ¿eran militantes? ¿Dónde? No estaban incidiendo en la competencia entre sectores: ni con el Espacio 90, con la Alianza Progresista, con la Vertiente, con ninguno, o los estaban castigando porque les restaban sus votos. "La interna estaba clara", pero le restaban votos a Vázquez a favor de Astori, o de Astori contra Vázquez si estaban con Astori. Le bajaron el apoyo a uno o a otro, y además le bajaron el apoyo al Encuentro Progresista - Frente Amplio. Con todas las salvedades, a quien hizo eso yo no lo calificaría, politológicamente, de encuentrista ni de frenteamplista. Diría que es una persona que puede tener un alto grado de simpatía, pero si con su voto le crea una serie de daños a un partido político, no entra en las conductas lógicas del que tiene una pertenencia partidaria.


*********


EC - A grandes trazos, podemos ingresar al escenario que queda para octubre.


OAB - Un Partido Colorado con un líder por lo menos en lo electoral, un referente, el doctor Jorge Batlle, que debe completar su fórmula presidencial, dato no menor.

Un Partido Nacional con un referente único que es el doctor Luis Alberto Lacalle, que también debe completar su fórmula presidencial y recomponer al Partido, dato tampoco menor.

Y un Encuentro Progresista-Frente Amplio con un liderazgo del doctor Tabaré Vázquez, que no es novedad pero que ahora tiene una potencialidad extraordinaria, y en el que ya no es tan significativo completar la fórmula presidencial. Pero que tiene que repotenciar al Encuentro en la competencia interpartidaria.

Los resultados también son significativos en cuanto a la disconformidad por el resultado dentro de cada partido, y la disconformidad se mide nada más que matemáticamente por la magnitud del resultado de cada uno, aquí sí el Encuentro tiene comodidad. Es el que tiene menos probabilidad estadística de disconformes por votos a los precandidatos que no ganaron.

Y el cuarto contendiente es el Nuevo Espacio, que ahora sí se sitúa en un escenario distinto. Ahora, alfabéticamente dichas, las opciones son Batlle, Lacalle, Michelini, Vázquez. Y Michelini tiene una condición diferente a los demás: puede ser visto como el candidato más "light", no en cuanto a su capacidad, por favor, sino en cuanto a las rispideces que pueda generar. Son un partido y una figura que tienen fronteras con los demás, lo que puede centripetar mucho, aglutinar, compitiendo con tres figuras (y esto es lo curioso que se dio en esta elección) de aristas punzantes. Cualquiera de los tres: Batlle, Lacalle, Vázquez, son figuras que generan pasiones a favor o en contra; aceptación o rechazo, ...


EC - Las personalidades con los perfiles más marcados, más cortantes.


OAB - Más cortantes. Diría que es difícil que en Uruguay se encuentre a personas a las que tanto les dé Batlle, Lacalle o Vázquez; que son figuras sobre las cuales en general se tiene juicios muy fuertes a favor o en contra. Y además, figuras de fuerte liderazgo, fuerte conducción: Batlle es un conductor fuerte; Lacalle es un operador fuerte; Vázquez es un líder de opinión más que de aparato, pero extraordinariamente fuerte. Es decir que Uruguay está viviendo una competencia de líderes extremadamente fuertes.

Y el otro dato que daría para otro análisis es que Lacalle y Batlle, los partidos tradicionales, son las figuras de mayor raigambre política (en algún caso puede ser por edad), las que tienen más trayectoria. Desde chicos en la actividad política, siempre en las estructuras partidarias, en la militancia partidaria. Uno diría que, en los partidos tradicionales, la gente eligió a lo que se llamaría políticos profesionales: el político por excelencia, el que define a la política como su vocación, su profesión, a lo que va a dedicar su vida. Que esto se dé como resultado tampoco es una casualidad. Uno puede explicar porqué ganó Batlle, porqué Lacalle, pero ambos tienen la misma tipología desde ese punto de vista, y eso también merece su análisis.


EC - Es un resultado riquísimo el que estamos empezando a conocer, porque falta contar con números del interior, o los números a propósito de las agrupaciones dentro de cada partido, ...


OAB - Hay algunas incógnitas importantísimas. En el interior, la definición de las Convenciones departamentales o lo que podríamos llamar precandidaturas a las Intendencias. Es muy importante saber cómo salió en cada departamento, algunos de los cuales planteaban confrontaciones muy interesantes.

En el Encuentro Progresista-Frente Amplio, ya que en esta competencia lo que importaba en definitiva era más que nada su magnitud, porque el resultado era anunciado, qué pasó en la competencia entre sectores...


EC - ... y cómo votaron los no frenteamplistas del Encuentro.


OAB - Y en tercer lugar, dentro de los partidos Colorado y Nacional, qué apoyos personales obtuvieron quienes compiten en el plano siguiente, en el no presidencial.


EC - Con algunos de esos temas, continuamos el análisis mañana.

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
abril 26- 1999