El fin del principio. Se termina la primera de las tres elecciones
Oscar A.Bottinelli - diálogo con Emiliano Cotelo

EMILIANO COTELO - El jueves tendremos a la hora 9.30 los resultados de la última encuesta de intención de voto realizada por Factum. Hoy, el espacio estará destinado al análisis político.

OSCAR A. BOTTINELLI - Nos proponemos hacer una especie de balance analítico al cierre de esta campaña (lo titulamos "El fin del principio"), el cierre de la primera campaña electoral de este tipo que se realiza en Uruguay. Y aunque hoy no vamos a difundir encuestas, recordemos el escenario: Encuentro Progresista - Frente Amplio delante de los otros partidos, con probabilidad de obtener el primer lugar pero con una gran incertidumbre hacia el domingo 25 sobre cuál puede ser el margen de ventaja: no es lo mismo que salga primero por pocos votos a que lo haga por una luz muy grande; el Partido Colorado en principio está delante del Partido Nacional, y es muy importante -al menos como efecto propagandístico, de ilusión óptica- cuál sale segundo y cuál tercero.

Dentro del Encuentro Progresista - Frente Amplio hay una relación prácticamente de tres a uno entre Tabaré Vázquez y Danilo Astori, no hay incógnita aunque sí hay una incógnita total en materia de sectores, porque (el jueves pasado dedicamos a eso el espacio) la cuarta parte de los votantes por el Encuentro Progresista no tiene definición por sectores, lo cual puede cambiar las cifras de cualquier manera. Lo único claro es que hoy está a la cabeza el Espacio 90, con el Partido Socialista como fuerza principal, y Asamblea Uruguay compitiendo como segunda fuerza, aunque el resultado hacia el domingo de ninguna manera es previsible.

En el Partido Nacional, un posicionamiento muy cómodo, muy claro del expresidente Luis Alberto Lacalle, que a esta altura está en torno al 50% (en general, los distintos escenarios lo ubicarían por encima del 50%).

Y en el Partido Colorado, un escenario incierto, altamente disputado, entre Jorge Batlle y Luis Hierro López. En principio con algunos puntos de ventaja para este último, pero con una tendencia ascendente de Batlle y además con mucha variabilidad en función de cuánta gente vote y sobre todo quiénes sean los que voten: hay diferencias en los dos electorados desde el punto de vista de urbanización (Batlle está más concentrado en las ciudades y en las zonas más densamente pobladas de Montevideo, Hierro en los barrios de Montevideo y en los pueblos chicos; Batlle más en los niveles medios y altos, Hierro en los medio - bajos y bajos), y por lo tanto en el nivel de concurrencia de uno y otro va a ser muy importante el funcionamiento y eficacia de los aparatos.

EC - Hemos situado, a grandes rasgos, cuál es el escenario. Lo ajustaremos con los datos finales, los más frescos, el jueves que viene. Pasamos ahora a otros ángulos del análisis.

OAB - Lo que caracterizó a esta campaña es el estreno de un nuevo escenario, algo extraordinariamente fuerte. Desde el punto de vista del votante, una tremenda dificultad para entender de qué se trataba esta elección. Comenzando por el fenomenal error semántico del texto constitucional, al llamarle a esto "elecciones internas".

EC - Tú siempre has preferido hablar de "primarias".

OAB - "Preliminares" o "primarias", pero recordarás que enseguida de aprobarse la reforma uno de mis primeros análisis -en el verano del 97- fue que no eran elecciones internas sino "externas" (así se tituló el análisis) y costó mucho que esto fuera entendido. Había resistencia, se decía "No, este es un escenario interno, este es un voto de militantes, de aparatos"… Hoy nadie duda que es la primera de tres elecciones presidenciales, los "cuartos de final" (primero usamos un término basquetbolístico, le llamamos "play-off", hasta que descubrimos que en Uruguay hay menos afición al básquetbol de la que creíamos, que éramos más minoría de lo que pensábamos, y pasamos a hablar en términos fubolísticos de "cuartos de final", lo que equivale al partido que Uruguay jugó el domingo).

EC - Con el detalle de que el voto no es obligatorio.

OAB - Pero que el voto sea obligatorio o voluntario no cambia la naturaleza de la decisión. El voto de hecho fue voluntario hasta 1966, y no cambió el sistema electoral porque pasó a ser efectivamente obligatorio en 1971.

EC - Pero de todos modos, pesa.

OAB - Una cosa es que pese en la forma de votación de la gente, pero no en cuanto a que es la primera de tres elecciones, "cuartos de final". Los "cuartos de final" seguirían siéndolo aunque se jugaran 30 minutos y se definieran sin alargue, y las semifinales se definieran con alargue y penales. La regla de la disputa de esa etapa no cambia que sea esa etapa.

Costó que esto se entendiera. Cuando la gente fue descubriendo que no eran elecciones internas, que no eran de afiliados, que no se votaba en clubes y comités, que realmente eran la primera de tres (es decir que quien quedaba fuera en abril quedaba fuera, y quien seguía seguía; que si se quería evitar que alguien siguiera o quedara fuera tenía que votar ahora), fue cambiando la mentalidad de la gente.

El otro problema es que por primera vez desde las elecciones presidenciales de 1938 (cuando fue electo Alfredo Baldomir contra Eduardo Blanco Acevedo) hay una campaña electoral presidencial en verano.

EC - Eso, entre otras cosas, obligó a empezar muy temprano.

OAB - Pero no sólo que fuera en verano, sino el nerviosismo por el estreno del nuevo sistema. Ha quedado muy velado en el análisis, pero esto también es una especie de primera vuelta, muy complicada y muy rara, de la elección municipal del 14 de mayo del 2000. La gente del interior sabe muy bien que la pre-elección del intendente es tanto o más importante que la elección presidencial de abril.

EC - No en vano las ciudades del interior están tapizadas de carteles que dicen "Fulanito intendente - Lista Tal".

OAB - Sí, sí. En el Partido Nacional, la disputa Chiruchi - Cerdeña en San José; Apolo - Iturria - Vidalín en Durazno; Alcorta - Hualde - Ambrosio - Antía en Maldonado, para citar sólo algunos casos (podríamos citar también del Partido Colorado, como Stern - Sanabria en Maldonado), tienen una fuerza fenomenal. Y en Canelones, basta transitar por avenida Giannattasio para ver la mescolanza de carteles de Montevideo y Canelones, pero éste es otro problema.

Ese fue, entonces, un primer tema. La segunda dificultad la dieron los actores, los dirigentes. Primero arrancaron la campaña con la idea de que era una elección interna, y empezaron con discursos y posicionamientos muy hacia el "votante de fierro": el colorado hacia el colorado, el blanco hacia el blanco. Luego empezaron a descubrir que la elección era mucho más abarcativa de lo que pensaban, y comienza la apertura de los discursos: ya no era sólo invocar a la tradición colorada de Batlle, a la blanca de Saravia, Oribe, Herrera, sino que había gente que no era blanca ni colorada ni frenteamplista, y que estaba indecisa entre votar a Ramírez, a Batlle, a Hierro, a Lacalle, a Astori, a Vázquez… No era "Soy de este partido, tengo la camiseta puesta y elijo dentro de mi partido". Esto cambió también mucho…

EC - Al punto de que en los últimos días han abundado, desde distintas tiendas, las apelaciones al voto extra partidario.

OAB - Que no es extra partidario en el sentido usual. Lo sería si se tratara de una elección donde un individuo que no es colorado, o no es blanco, o no es frenteamplista, va a votar a un local colorado, blanco o frenteamplista. Acá se convoca a toda la ciudadanía a ir a un cuarto secreto donde hay hojas de votación de todos los partidos, y allí elija. No es extrapartidario porque se le plantea el mismo escenario que tuvo siempre en una elección nacional, que fue el de las también mal llamadas elecciones "internas" de 1982.

Otro problema, y ya estamos cambiando de eje, es que fue una elección en que se hizo muy difícil detectar lo que llamaríamos la agenda, los puntos conflictivos. Las elecciones de 1989 y 1994, tuvieron marcadísimas agendas: dos de los principales candidatos, Lacalle y Batlle, fueron dos abanderados de la reforma del Estado y de la apertura de la economía, y prácticamente la tónica que daba uno u otro sobre el mismo tema marcó la campaña. En la de 1984 la agenda estaba dada per se por la transición institucional hacia la restauración constitucional.

Hoy, en abril, es muy difícil saber cuál fue la agenda o cuáles fueron las agendas, a lo cual creo que contribuyeron mucho las coberturas periodísticas. Eso sería motivo de análisis muy finos y profundos después de la elección. Hubo una preferencia, primero, por la crónica deportiva, la crónica de la carrera, de la "vuelta ciclista": quién va primero, quién segundo, qué posibilidades tiene el segundo de pasar al primero. Siendo director de una empresa de encuestas, digo sin problemas que ese enfoque dio a las encuestas un protagonismo mayor del que merecen. Entre otras cosas porque la única finalidad que tienen las encuestas es que la gente tenga este escenario que está teniendo hoy, y no pronosticar un resultado: eso es más para los que gustan de hacer "pencas". Otro aspecto de la cobertura periodística es que estuvo muy fuertemente centrada también en esta mezcla de cobertura deportiva y de revista Hola: "¿Qué le contesta usted a Fulano que dijo tal cosa?"; empezar entrevistas diciendo "En el año tal alguien dijo de usted tal cosa"; centrarse en la anécdota. En momentos en que el Mercosur empieza a agrietarse por todos lados lo menos que uno siente preguntar es "¿Qué piensa usted del Mercosur?". O, cuando el Mercosur no se agrietaba, y la encrucijada de caminos estaba en asociarse a la Unión Europea o al Asociación de Libre Comercio de las Américas, Alca, "¿Usted qué prefiere: Alca o Unión Europea? ¿O es neutral entre los dos y espera el primero que se haga?". Esos temas no estuvieron presentes. El otro día debió haber sido tema de grandes titulares en los diarios: el expresidente Lacalle hacía En Perspectiva una propuesta para el financiamiento del sistema de salud, y en otro medio el doctor Tabaré Vázquez hacía otra propuesta para financiamiento del sistema de salud; ambos fuertes, importantes, distintos, que implicaban distintas visiones hasta sobre el papel de la sociedad en relación al sistema de salud. Eso era un tema para titulares, pero no fue ni recogido por los medios. En un programa de televisión un precandidato presidencial, después que le hacen toda una serie de preguntas sobre la competencia interna, empieza a hablar sobre los problemas del país y le dicen: "Cortito". Y luego siguen preguntas sobre "Usted con Fulano" y "Usted con Mengano". ¿Que esto puede gustarle a la gente? Sí, pero también la gente reclama posturas sobre los temas de fondo, como surge con absoluta claridad de las encuestas. La comidilla sobre cualquier cosa le gusta a cualquiera: a nosotros, a todos, pero también a todos nos importan otras cosas.

EC - Después de estas consideraciones generales, pasemos a cada una de las competencias internas.

OAB - Otra consideración general da pie a empezar a hablar de la situación del Partido Colorado. En el acomodamiento del escenario está el formidable acomodamiento que deben hacer los actores políticos. Dijimos muchas veces que el que llegue a la Presidencia gana el premio a la filigrana política: tiene que ganar esta elección compitiendo con sus oponentes del partido, a los cuales va a reclamar su apoyo y a veces hasta a integrar a la fórmula presidencial (a él o a alguien de su sector) al día o al mes siguiente para, juntos, enfrentar a los otros partidos. Luego, en octubre, quien pase esa instancia va a reclamar a uno o a dos de los partidos a los que acaba de derrotar el apoyo en noviembre. Entonces, el juego de "me diferencio pero no tanto", …

EC - "Le gano pero no lo aplasto".

OAB - … es realmente de la más fina política florentina. Para los grandes maestros del arte política.

EC - Y requiere un aprendizaje violento para buena parte de la dirigencia.

OAB - Requiere un aprendizaje. A mí me ha llamado la atención algo que es tema de otro análisis. En esta elección se han presentado candidatos con distintos antecedentes políticos: personas que uno diría nacidas en el aparato político; personas con militancia a lo largo de su vida aunque al lado de la política pero no dentro del aparato, y personas más o menos nuevas, más o menos outsiders (un término que en algún momento habrá que definir, porque se le ha dado connotaciones peyorativas que no tiene). Cuando estamos viendo cómo están los posicionamientos finales, vemos que en un país donde ha sido creciente cierto descreimiento en los políticos, los candidatos que tienen más probabilidades de ser electos en abril -salvo en el caso del Encuentro Progresista - Frente Amplio, que es todo un caso peculiar, el Frente como tal y sus candidatos- en los partidos tradicionales los que tienen la mayor adhesión electoral son los de mayor raigambre política.

En el caso del Partido Colorado, entrando ya directamente, encontramos que es el que logró (hasta ahora, hasta el viernes último) una competencia más típicamente ajustada a las reglas de esta primera etapa. Primero, porque quedó presentado -por distintas necesidades de los dos principales precandidatos- como una competencia personal. Por distintas necesidades, decía: porque Batlle necesitaba (y lo planteó así hasta prácticamente este fin de semana) como una competencia entre él y el otro contendor, y no entre él y el grupo de Sanguinetti, al punto de que se venía presentando como un hombre del gobierno, que le había hecho sus aportes, por supuesto que con su background, su trayectoria, sus antecedentes, su bagaje de ideas propias (que es muy claro que las tiene, que tiene su propio perfil); y Luis Hierro se venía presentando como quien tenía el dificilísimo papel de ser a la vez el candidato del Foro y de Sanguinetti, el sucesor de Sanguinetti, y el candidato propio (como decía el otro día un alto ejecutivo publicitario, un hombre que tenía que tenía que buscar "identidad marcaria", identidad de "marca", perfil de marca: ser él). Esto ayudó a esta competencia tan personalizada, además, en la medida en que ninguno de los dos había cumplido un papel diferente en relación a este gobierno: ninguno había discrepado con la coalición, ninguno había discrepado con la gran orientación del gobierno, y en un gobierno que había tenido a la política económica como un elemento central (así como la primera administración Sanguinetti tuvo como eje la transición institucional), el ministro de Economía aparecía como un referente común a ambos candidatos: fue permanentemente elogiado y promovido por el doctor Batlle.

Eso ayudó, entonces, a una competencia que tuvo algunas complicaciones. Por un lado, fue un juego entre dos candidatos y una tercera figura en la sombra, que siempre estuvo en la sombra: Sanguinetti. No porque jugara o dejara de jugar, sino porque la opinión pública lo buscaba o los candidatos lo ponían -de costado o atrás, pero aparecía- o lo ponían los periodistas. Su figura estaba sobre el tapete: en la competencia del partido de gobierno siempre va a estar la figura del Presidente de la República (es una regla de juego que habrá que tener presente: siempre va a estar presente).

EC - Pasó en el 89, y pasó en el 94.

OAB - En el 89, en el 94, está pasando en el 99 y volverá a pasar en el 2004.

Ahora: de alguna manera están apareciendo los temas de agenda. Por ejemplo, desde la semana pasada han aparecido con mucha fuerza a raíz del problema agropecuario, que se erige como un gran divisor entre Hierro y Batlle. Apareció muy lateralmente a partir del planteo sobre el futuro ovino o lanar del país, una de las grandes encrucijadas del sector rural. Sin embargo, diría que la campaña colorada se ha caracterizado esencialmente como una elección personal: de visualización de dos personalidades diferentes, con distinta trayectoria, con distintas edades, distintas experiencias acumuladas, distintos estilos, y que se parece mucho más a una elección interna en la mayoría de los países, donde se está mirando el perfil del líder (por supuesto, todo perfil pone más énfasis en algunos aspectos que la política de gobierno a seguir). Y el Partido Colorado, salvo esta crispación que empieza en estos días -que en términos climáticos yo caracterizaría como "lloviznas aisladas", frente al huracán del Partido Nacional y los chaparrones fuertes del Frente Amplio- no tiene dificultad alguna en salir bien parado en la noche del 25 de abril. Fue muy prolijamente armado, quizá la antítesis de lo que fue el Partido Colorado en la elección de 1989, una de las dos derrotas históricas que tuvo en este siglo.

EC - Pasemos ahora a la competencia interna del Partido Nacional.

OAB - Recién manejé un símil meteorológico, ahora diría que la interna blanca fue a los cañonazos. Extremadamente dura, una interna que genera dos tipos de efectos: el primero empieza a verse en las encuestas, y es que el Partido Nacional está cayendo.

EC - ¿Te refieres a esta carrera ficta del 25, cuántos van a asistir, a ver quién vota más que cuál …?

OAB - Ficta, jurídicamente. Políticamente es muy importante. El Partido Nacional está reduciendo sus adhesiones, está teniendo fugas. No es que se reduce porque no crece, sino porque tiene fugas: cae. Este es un dato. El segundo efecto es que el nivel de enfrentamiento hace difícil la recomposición que necesariamente debe lograr. La lógica del sistema es todos detrás del candidato único del partido, salvo que alguien se vaya para su casa; recordemos que el sistema impide una ruptura con continuidad electoral: nadie puede el 26 de abril decir "Me voy del partido y fundo otro"; podrá hacerlo en el 2004 pero no para las próximas elecciones.

El sistema está pensado para que los partidos deban recomponerse necesariamente, y el Partido Nacional debe recomponerse a partir de una elección en la que hubo cruces de acusaciones éticas. Y no en un solo plano, no sólo el plano Ramírez - Lacalle sino también Ramos - Volonté. Distintos planos de la ética, pero acusaciones referidas a los manejos económicos en un caso, y en otro al juego con la muerte de una persona. Este tipo de acusaciones va mucho más allá que discrepar sobre la reforma del sistema de seguridad social, o sobre la privatización de empresas. Uno puede transar en un sistema mixto entre quien quiere privatizar todo y quien quiere que sea todo del Estado, pero es muy difícil un "sistema mixto" en cuestionamientos de carácter ético. Y este es un problema muy serio que tiene el Partido Nacional.

Esto ha llevado a que cada precandidato haya desarrollado campañas absolutamente distintas. En primer lugar porque el Partido Nacional fue una elección de tres, a diferencia del Colorado (que prácticamente se supo siempre que iba a tener dos grandes candidaturas: la única duda era si habría o no una tercera importante, que comienza con Millor pero éste termina plegándose al Foro Batllista y queda la polaridad Batlle - Hierro). Fue una elección muy pareja hasta que vino un violento cambio de escenario por la desaparición del escenario de tercios con la caída de Volonté, la ruptura de Manos a la Obra y el surgimiento de una cuarta candidatura, la de Ramos. En relación a Propuesta Nacional, las encuestas marcan el lanzamiento tardío de una candidatura: sin duda, Propuesta podría tener más espacio según lo que marcaban las encuestas si se hubiera perfilado como tal por lo menos seis meses antes: si el juego de cuatro competidores hubiera sido planteado cuando no estaban consolidadas las candidaturas, las fórmulas o los esquemas, como lo estaban a fines de agosto o principios de setiembre. Y durante todo este período Propuesta ha debido convivir con la feroz necesidad de abrirse un espacio político en una elección donde hay una competencia polarizada, dura, absorbente, que deja poco lugar a los matices. Y esto en relación a un grupo político que viene muy estructurado, con algunos grupos departamentales fuertes, con figuras departamentales importantes en Montevideo, Maldonado, Tacuarembó (para citar algunos ejemplos), pero que ha tenido esta dificultad. Quizá abril sea el trago más amargo que deba pasar propuesta, y luego -ya fuera de la disputa presidencial, compitiendo a nivel sectorial- pueda tener un espacio muchísimo mayor que el actual. Uno diría que Propuesta tiene en el Partido Nacional la dificultad que el Nuevo Espacio tiene en el conjunto del sistema de partidos, y que abril es el escenario menos favorable que tiene por delante.

En el caso de Volonté y Manos a la Obra, tuvieron una de las peores situaciones para encarar una campaña: afrontar una ruptura en el momento mismo del lanzamiento de la campaña electoral. Obliga a todo un reacomodo en el momento en que hay que tener todo armado, todas las baterías prontas, la claridad necesaria para encarar toda una campaña. Fue un handicap que dio Volonté.

EC - Sí, porque recordemos que la separación de Propuesta Nacional sale a la luz pública unos días antes del acto de proclamación de Volonté.

OAB - El acto de proclamación fue el 22 de agosto, la crisis comienza como hecho puntual…

EC - Con la muerte de Villanueva Saravia, digamos.

OAB - …o con el momento en que Propuesta Nacional le pide a Volonté que suspenda la proclamación. Es una forma muy traumática de iniciar una campaña electoral, y se notó en que a Volonté le costó salir del clima de ruptura y de haber perdido el liderazgo en el Partido Nacional, para reposicionarse yo diría que bien a partir de marzo, cuando sale con mucha claridad a defender la que había sido su posición: el gran articulador de la coalición de gobierno desde el Partido Nacional, y reivindicar los logros -desde su punto de vista- que supuso el aporte que realizó al país. Se diría que acá hay un nítido punto de agenda: la coalición, desde la posición de quien se ubica como su gran articulador.

En cuanto a Ramírez, hay que marcar en primer lugar su gran virtud para articular grupos políticos detrás de su candidatura: Nueva Fuerza Nacional (el movimiento surgido de varios intendentes blancos del interior, con Jorge Larrañaga), y al Movimiento Nacional de Rocha junto a su propio Desafío Nacional y a Renovación y Victoria de Gonzalo Aguirre, conformando una gran corriente que lo ubicó durante muy buen tiempo en el primer lugar del Partido Nacional (sobre todo desde setiembre hasta mediados de diciembre, casi fin de año). Como punto de agenda, se diría que el punto central, el más sonoro, fue el de la honestidad, y claramente, crecientemente, las acusaciones en esta materia contra el Herrerismo y el expresidente Lacalle. Primer, acusando al Herrerismo de haber sido tolerante frente a la corrupción, luego de haberla aceptado, y en los últimos días en un ataque directo, personal, contra el expresidente. Un segundo punto de agenda de Ramírez, que tuvo un fuerte protagonismo en los medios en marzo, y que curiosamente fue el centro del discurso de Ramírez y del ramirismo, principalmente en las giras por el interior: sus críticas a la coalición, a la política del gobierno, su reivindicación al papel del agro como elemento central para el desarrollo del país.

Por último, el Herrerismo tuvo dos etapas. Una en que estuvo en la confrontación con Ramírez, en el juego de dúplica y réplica, y otra en que opta por lo que a veces se llama huida hacia delante: salir marcando sus propuestas y tratando de rehuir la discusión, decisión que parecería tomada en el momento en que se siente lo suficientemente fuerte como para dar por terminada la competencia en términos de duda o incertidumbre hacia el expresidente Lacalle. Entonces, empieza a manejar una agenda bastante plural de temas, no centrada en un único enfoque sino con una variedad temática que refiere más bien a un programa.

EC - Nos queda entrar a la competencia interna del Encuentro Progresista - Frente Amplio.

OAB - El primer aspecto es llegar a la elección con la duda o la discusión sobre su propio ser, su propia identidad. Encuentro Progresista, Frente Amplio, Encuentro Progresista - Frente Amplio… Luego, un escenario atípico: por más que esto no es lo mismo que el sistema anterior, es la primera vez que, ante todo el electorado nacional, hay dos aspirantes a la candidatura presidencial surgidos del Encuentro Progresista - Frente Amplio que compiten por el voto popular en forma abierta. Esto es inédito, y significó un cambio en las reglas de juego. En una campaña en que los dos actores se posicionaron de una manera muy diferente: Vázquez surge como candidato oficial del Frente Amplio, por decisión del Congreso, mientras que Astori aparece como una candidatura "autorizada". A su vez, Astori centra mucho la campaña en Vázquez, en lo que él plantea como renovación de la izquierda, como un posicionamiento distinto en relación al sistema político y a las soluciones para el país, pero teniendo permanentemente como referente a Vázquez, al punto de llegar a utilizar su imagen en algunas piezas publicitarias (algo de lo que hay pocos antecedentes en el país: el uso de la imagen del candidato y la de su contrincante, además en un juego de sustitución de la figura de Vázquez por la de Astori). Es decir que Vázquez fue el referente permanente del discurso de Astori, en términos que en algún momento fueron relativamente duros. En ningún momento llegaron a la dureza que hubo a nivel del Partido Nacional, pero excedieron claramente los niveles de enfrentamiento que se dieron en el Partido Colorado. La crispación que en estos días se puede ver en el Partido Colorado es muy tenue en relación a alguno de los elementos duros manejados por Astori en relación a Vázquez, e incluso las respuestas de Vázquez de este fin de semana.

EC - Sí: cuando dijo que no se le pasaba por la cabeza un abrazo, porque sería algo falso en función de los ataques que había recibido…

OAB - Exacto: lo que él aclaró ayer en este programa en la entrevista que realizaste con él sobre el concepto del abrazo, de la reconciliación o de la unión de los hermanos.

Vázquez hizo la campaña de la no campaña. Jugó a no estar en campaña electoral sino a decir: "Soy el presidente del Encuentro Progresista - Frente Amplio, estoy recorriendo el país para dejar el mensaje de nuestra fuerza política y no buscando votos para mí".

Y en el Encuentro Progresista queda un segundo plano de competencia que es muy importante, muy significativa para el futuro de esta fuerza política, y que ha quedado muy asordinada, entre otras cosas porque ha habido poca movilización, poco impacto publicitario, que es la competencia entre sectores, básicamente entre los sectores del "tabarecismo": el papel del Espacio 90, el de la Vertiente Artiguista, el del Movimiento de Participación Popular, el de Democracia Avanzada 1001, y cuánto pesan o no fuerzas nuevas como Izquierda Abierta, de Leonardo Nicolini, o como la Corriente de Izquierda que aparece separada, enfrentada, dividida con el MPP.

EC - Y la pregunta de cuánto pesan los sectores no frenteamplistas.

OAB - Esos sectores y la nueva alianza que se ha formado, encabezada por Nin Novoa, el PDC y Confluencia Frenteamplista, otra incógnita dado que se sigue mencionando con mucha fuerza a Nin Novoa como integrante de la fórmula presidencial.

EC - Te propongo redondear este balance.

OAB - Hemos vivido el estreno de un nuevo sistema, con nuevas reglas, que debieron aprender y a las cuales debieron ajustarse los actores políticos, nuevas reglas que empieza a comprender la ciudadanía, que implican un cambio de escenario, de mentalidad, y que llega a su estreno el próximo domingo. El jueves vamos a ver las cifras finales de las encuestas, pero es un escenario donde importa la competencia entre partidos, que va a generar efectos de ilusión óptica hacia octubre (será muy importante cuál sale primero, cuál segundo y cuál tercero para desplegar cada uno su campaña propagandística) y donde, más allá de esto que genera algunas incertidumbres (el orden y sobre todo cuál va a ser el segundo y la distancia entre el primero y el segundo), la mayor incertidumbre hacia el domingo 25 va a estar en el Partido Colorado, donde hay una competencia de posibilidades ciertas para cualquiera de los dos candidatos principales, Batlle y Hierro, en un escenario extremadamente móvil, cambiante: estamos viendo en las encuestas que la población propensa a votar al Partido Colorado está afirmando el voto, cambiándolo, con incertidumbres muy fuertes que hacen que sea un final con mucho suspenso.

En el Partido Nacional, una distancia muy cómoda de Luis Alberto Lacalle, en el Encuentro Progresista - Frente Amplio una relación de tres a uno a favor de Tabaré Vázquez.

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
abril 20- 1999