Los posicionamientos políticos en la confrontación interna
Oscar A.Bottinelli -. diálogo con Emiliano Cotelo

EMILIANO COTELO - A pocos días de iniciarse una nueva etapa, con el lanzamiento la semana próxima de la campaña propagandística por radio y televisión, es el momento de hacer un momento de reflexión sobre la campaña electoral: cuáles son los posicionamientos políticos en la confrontación interna, cuáles son las reglas legales y las reglas reales para definir los resultados electorales, particularmente la candidatura presidencial. Este será el tema del análisis político de hoy, a cargo del politólogo Oscar Bottinelli, director de Factum.

OSCAR A. BOTTINELLI - Estamos exactamente a 45 días de la primera de las tres rondas de la elección presidencial, yo diría que dando la penúltima curva, porque el hecho de que comience la campaña publicitaria en los medios electrónicos va a significar un importante cambio cualitativo en esta campaña, y digo que el último tramo porque el hecho de que caiga la semana de Turismo en medio de estos 45 días va a generar una cierta interrupción. Vamos a tener entonces este tramo, luego la semana de Turismo, y por último el tramo final hacia el 25 de abril.

Se está en el estreno de reglas de juego que, por un lado, la ciudadanía está empezando a comprender (precisamente, el programa del martes próximo va a ser sobre la predisposición a votar el 25 de abril y qué entiende la gente sobre las reglas de juego para esa instancia). Pero estas reglas de juego también se están estrenando para los actores políticos. De todos los cambios que trae esta reforma constitucional, de los que hemos hablado mucho, hay uno sustancial porque afecta y mucho a los actores políticos. Antes, había un único instante en que se decidía la suerte de los actores políticos, de los candidatos, en un mismo momento: la competencia entre partidos, dentro de cada partido la competencia entre candidatos a Presidente, a senadores, a intendentes, a ediles… Se generaba un cúmulo muy grande de expectativas, y esas expectativas resultaban exitosas o se frustraban en un mismo momento, digamos que en la misma noche de las elecciones. Hoy tenemos un esquema de etapas al que no es fácil adaptarse. El 25 de abril hay elecciones, pero esas elecciones no definen, no terminan en un resultado, no hay electo un Presidente de la República, ni senadores, ni diputados, ni intendentes, sino que lo que hay es gente mejor posicionada a esos cargos, y gente que quedó fuera de la carrera.

EC - Y gente que va que tener que salir a competir con vistas a octubre, pero por otros cargos, no por los que inicialmente esperaban, y con la marca de "derrotados", entre comillas.

OAB - Es un terreno de sucesivas eliminaciones o decantaciones. En el caso de la candidatura presidencial, yo diría que el éxito o la derrota no está solamente en ganar o perder la candidatura, sino en otros factores. Uno de ellos: en caso de perder, por qué magnitud se pierde; no es lo mismo perder apenas que por una distancia muy grande. Pero en segundo lugar en función de qué está representando la candidatura: no es lo mismo una candidatura que está buscando expresar un espacio político dentro de un partido independientemente de las posibilidades que tenga de alcanzar la candidatura, que un grupo que se juntó detrás de un candidato para impulsar esa candidatura. Uno responde más a decir: "mi fracción pesa tanto, y pretende pesar en consecuencia en la Convención y, hacia delante, en la elección parlamentaria y, en el próximo gobierno, en tanto sector de un partido que pretende gobernar o integrar una coalición de gobierno. Otra cosa es cuando el objetivo excluyente es obtener la candidatura presidencial. No es la misma la situación de las fracciones -llamémosles- "viejas", o aún fracciones nuevas cuyo objetivo es recrear fracciones viejas, de lo que son candidaturas presidenciales como objetivo excluyente. Ese es un primer aspecto por el cual no hay una lectura única del resultado.

Pero además todos estamos muy centrados en leer la elección en lo más detonante, que es la elección presidencial, cuando además de ella hay otras dos cosas. Se elige a las convenciones desde el punto de vista formal, la Nacional y la Departamental. La Convención Nacional tiene como objetivo único elegir supletoriamente y por mayoría absoluta al candidato a Presidente, si el 25 de abril ninguno de los precandidatos obtuvo las mayorías requeridas (mayoría absoluta o un mínimo de 40% con una distancia de 10 puntos sobre el segundo) y, complementando, la designación del candidato a Vicepresidente. Es decir que tiene una única función electoral. Esto en carácter general porque, por ejemplo, la nueva Carta Orgánica del Partido Nacional otorga a esta elección la función de determinar la Convención del Partido, que va a gobernar al Partido.

La Convención Departamental tiene otra finalidad, y esto se está aclarando en el interior mucho más que en Montevideo: el 25 de abril se da los primeros pasos en las candidaturas a la Intendencia. Si bien la elección a intendente se va a realizar dentro de 14 meses, el 14 de mayo del año 2000, el 25 de abril del 99 se elige a las Convenciones Departamentales, y cada una de ellas elige al candidato a intendente de cada partido, por mayoría simple: el candidato que tiene más votos en cada convención es el candidato del partido en cada departamento. Y luego, si un segundo aspirante obtuvo el 30% de los votos de la Convención Departamental, también puede ser candidato por el partido. Es decir que la presentación de candidatos a intendente no es libre, sino que se reduce a uno o como máximo dos candidatos por partido en cada departamento, lo cual es una gran novedad, y esta designación de candidatos corre por cuenta de las convenciones elegidas el 25 de abril.

EC - O sea que este 25 de abril se estará designando a la gente que después va a nominar a los candidatos a intendente.

OAB - Exacto. Esto explica algo que en el interior es bastante fuerte: cuando uno recorre el interior ve los carteles: "Fulano a intendente, lista Tal". ¿Qué quiere decir eso? Que está buscando que la gente lo apoye para obtener la mayor cantidad de convencionales departamentales que lo proclamen candidato a intendente, o le aseguren ese mínimo del 30%.

Tenemos, entonces, que hay elección presidencial y elección municipal. Pero además, en la Convención Nacional o en la Departamental, van a oficial distintas listas. Está proliferando la cartelería en las columnas, en los muros, muchísimos números de listas, muchos de los cuales ni siquiera estuvieron en la elección de 1994 y son nuevos para esta instancia. ¿Para qué todo eso? Tiene un aspecto formal, jurídico, que es elegir la Convención Nacional. Y tiene un factor político: se va a medir la fuerza de los distintos subsectores, de las distintas agrupaciones, de los distintos candidatos. Las listas a diputados (quizá también al Senado, pero sobre todo a diputados) para el 31 de octubre tendrán que ver con los resultados que esas candidaturas tengan el 25 de abril.

EC - No hay nada en la ley que obligue a eso, pero es evidente que la distribución de votos que muestre la elección interna incidirá después en cómo se conforman las listas a diputados.

OAB - Es que los sistemas políticos son producto de las normas jurídicas y de las prácticas que surgen en torno a esas normas. Efectivamente, no hay ninguna norma legal que marque esto, pero hay definiciones políticas: por ejemplo, el Herrerismo ha hecho un pacto interno, o ha llegado a un acuerdo interno en todo el país, por el cual va a tener una lista única a diputado en cada uno de los 19 departamentos, y esa lista surgirá del resultado del 25 de abril. Es decir que quien obtuvo el primer lugar en el número de votos irá primero en la lista a diputados, y el que obtuvo el cuarto lugar irá cuarto en la lista. En otros sectores, si bien no hay acuerdos explícitos, está implícito que esos resultados van a pesar muchísimo. Sin duda, quien el 25 obtenga muy pocos votos, va a quedar obligado a tirarse por su cuenta tratando de mejorar la chance, o a buscar algún acuerdo en un lugar poco visible de una lista a diputados. Es decir que en abril, si bien no es definitorio como en la elección presidencial, si bien no tiene un valor jurídico como para la candidatura a la Intendencia, votar o dejar de votar a alguien para la Convención de alguna manera lo está apoyando o dejando de apoyar para la postulación parlamentaria.

EC - Otro de los ángulos que vale la pena tener en cuenta (ya lo hemos hablado otras veces) es cómo se define el candidato presidencial de cada partido. Cómo se define según lo que establece la reforma constitucional, pero cómo se define luego, en el caso de que no haya proclamación automática, según los criterios que en los distintos partidos están manejando distintos sectores o precandidatos.

OAB - Claro, porque recién tú decías a propósito de las candidaturas parlamentarias que la ley no define eso, pero es evidente que el posicionamiento político en esta elección es una precalificación en las listas a diputados. Para presidente también pasa que una cosa es la ley y otra es la lectura de los hechos políticos que puede hacer la ciudadanía. ¿A qué nos referimos? Por un lado, repetimos, la ley establece dos exigencias para ser electo directamente el 25 de abril: obtener la mitad más uno de votos del partido, u obtener el 40% y una distancia no inferior a 10 puntos entre el primero y el segundo precandidatos (o sea que lo mínimo sería 40% contra 29,99% del segundo). Ahora bien: desde el punto de vista político, Uruguay es un país en el que desde que estos cargos se eligen directamente por el pueblo (también ha ocurrido con cargos ejecutivos como las Intendencias y Concejos Departamentales), la lectura de la gente es que gana quien sale primero en una confrontación. No es un tema de si obtuvo o no las mayorías exigibles: "Ganó Fulano" y punto. Tanto es así, que muchas veces se discute si "las convenciones van a votar o no al ganador": la idea es que ganó el que salió primero. Entonces, este doble juego entre una serie de normas que van en una dirección y una cultura política que va en otra es lo que en el fondo está en juego para el 25 de abril.

¿Qué pasa en los cuatro partidos con representación parlamentaria? En el Nuevo Espacio es muy sencillo: hay candidato único.

En el Encuentro Progresista - Frente Amplio, el tema está resuelto matemáticamente: al haber dos candidatos y teniendo la Corte Electoral la tesis de que no existen los votos al lema, la suma de los dos candidatos sólo puede impedir el resultado si empatan en el último voto: con sólo uno de diferencia (la mitad más uno) ya hay un ganador, y por tanto, esto se define en las urnas el 25 de abril. Es una decisión matemática: ni siquiera estoy hablando de la distancia que puede tener uno sobre otro, sino de un aspecto matemático.

En el Partido Colorado se da esta situación: hay cuatro aspirantes, pero en este momento la captación electoral aparece monopolizada por dos de ellos, Jorge Batlle y Luis Hierro López. Como los otros dos candidatos (Federico Bouza y Víctor Vailliant) pesan, podría darse que una paridad muy grande entre los dos primeros hiciera que ninguno de ellos cumpliera las condiciones, porque ninguno de los dos le ganara al otro por 10 puntos (es una elección cambiante semana a semana y es muy difícil anunciar un resultado inequívoco) o porque ninguno alcanzara el 50% más uno de los votos. Lo que se ve es que, políticamente, en el Partido Colorado no habrá cambios de resultados entre las urnas y la Convención: el primero en las urnas será elegido candidato presidencial por la Convención.

EC - Sea cual sea la diferencia.

OAB - Sea cual sea: así sea 49% a 48%, el primero será el candidato. Parecería una regla implícita en el Partido Colorado. Tan es así que esta convicción era lo que determinaba, entre diciembre y enero, todos los últimos acuerdos de otros posibles aspirantes que desistieron de presentarse o terminaron apoyando a los dos más importantes, por entender que se iba a definir todo en las urnas y que no había juego en la convención.

En el Partido Nacional, el abanico de posiciones es diferente, y en los últimos días además han quedado muy fuertemente señaladas las posiciones de algunos precandidatos. Luis Alberto Lacalle aparece más bien jugado a la tesis que aplica el Partido Colorado: el que salga primero ganó, y la Convención no va a dar el resultado. No está dicho tan explícitamente, pero es como un supuesto que está manejando el Herrerismo.

EC - Sí: en esos términos lo señaló el senador Luis Alberto Heber hace muy pocos días cuando estuvo aquí, En Perspectiva.

OAB - Cuando digo "el Herrerismo" no estoy diciendo que hubo una resolución oficial, pero que es una línea constante en sus dirigentes: lo dijo Heber, lo han dicho Ignacio de Posadas, y el propio Lacalle -si no recuerdo mal- durante un discurso en la semana pasada.

En Manos a la Obra, el ex presidente del directorio blanco, Alberto Volonté, fue muy claro en estos últimos dos o tres días, en manejar la idea de que la que resuelve es la Convención. Es decir que no necesariamente quien obtenga más cantidad de votos en las urnas será el candidato del Partido Nacional, entendiendo que si un candidato tiene el 35% de los votos, quiere decir que el 65% del Partido no lo apoyó y que es la Convención la que tiene que buscar el apoyo mayoritario a uno de los aspirantes. Es una tesis claramente diferenciada del Herrerismo, y claramente diferenciada de la praxis del Partido Colorado.

En cuanto a Desafío Nacional, Juan Andrés Ramírez ha manejado desde bastante tiempo atrás una tesis intermedia, aunque puede resumirse en que se parece mucho a la que ha manejado Volonté. Ramírez (o el "ramirismo", porque ha habido manifestaciones de distintos dirigentes, con matices entre ellos) maneja más bien que el primero en las urnas sería el candidato si tiene una distancia más o menos holgada con el segundo: no es que cumpla estrictamente la regla constitucional. Si uno tiene 38% y el segundo 36%, no es un primer lugar categórico, no hay una distancia nítida, da una cierta paridad entre candidatos, y quedaría abierto el juego a la Convención.

EC - Ese fue el pronunciamiento del doctor Jorge Larrañaga cuando lo entrevistamos aquí hace una semana.

OAB - Hubo pronunciamientos más o menos parecidos de otros dirigentes: no hay una definición oficial del grupo, pero más o menos va hacia ese lugar.

Vemos entonces que, en el Partido Nacional, hay un abanico de posiciones, diferente a lo que da en el Partido Colorado, y diferente al Encuentro Progresista - Frente Amplio, porque éste no tiene por qué discutir el tema en la medida en que está matemáticamente resuelto: siempre se va a cumplir la condición de que uno de los dos precandidatos obtenga la mitad más uno de los votos (aparte de que políticamente parece difícil que termine en una elección estrecha).

Tenemos, entonces, que hacia el 25 de abril, los posicionamientos políticos, la aplicación de las reglas jurídicas a reglas políticas, y lo que está en juego a nivel presidencial, parlamentario y municipal, es extremadamente complejo y rico, y esto es lo que provoca que cada día la gente vaya descubriendo nuevas cosas sobre esta primera de las tres elecciones nacionales.

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
marzo 11 - 1999