Abril: las elecciones que no son internas
Oscar A.Bottinelli

La nueva reforma constitucional establece un largo ciclo electoral que comienza el 25 de abril de 1999 en las llamadas elecciones internas. De ahí el título del análisis político de hoy: las elecciones que no son internas. Respecto al nuevo ciclo electoral, empezamos por recordar que tiene dos partes: 1999 y el 2000. En el año 2000 hay elecciones de tipo estrictamente municipal, pero en 1999 hay un ciclo electoral nacional, que comprende tres etapas: la del 25 de abril a las que se llama "elecciones internas" o "internas y simultáneas", las de octubre y las de noviembre. ¿Qué se elige en cada una y cómo es la competencia política? En abril se elige al candidato único de cada partido a la Presidencia de la República, y las convenciones partidarias. En octubre se elige al Presidente, al Parlamento (senadores y diputados) y a las Juntas Electorales. Y en noviembre, en el caso más que probable de que en octubre ningún candidato a la Presidencia haya obtenido más de la mitad del total de votos, se lleva a cabo el llamado balotaje, es decir la definición presidencial entre los dos candidatos más votados.

Tenemos entonces que todo partido que quiera presentarse a las elecciones, que quiera competir para cualquier cargo nacional, necesariamente debe presentarse a las elecciones de abril. Esto es así, por ejemplo, para el caso del Nuevo Espacio -que tiene un candidato único natural, que no tiene sectores internos- que igual tiene que ir a las elecciones de abril aunque tenga lista única en cada departamento y con candidato único a presidente. Es decir que no son elecciones voluntarias en las que un partido diga "Yo voy a internas" y otro diga "Yo no". Son obligatorias para los partidos, y es en definitiva la primera de tres vueltas presidenciales, y una elección previa a la parlamentaria.

Esta elección, al ser de candidatos presidenciales y de convenciones partidarias, plantea un doble plano de competencia. Por un lado, la competencia presidencial ya planteada. Por ejemplo, en el Partido Nacional, están Alem García, Luis Alberto Lacalle, Juan Andrés Ramírez, Alvaro Ramos, Alberto Volonté. En el Partido Colorado Jorge Batlle, Federico Bouza, Luis Hierro, Pablo Millor y Víctor Vailliant. Y en el Encuentro Progresista, posiblemente Danilo Astori y Tabaré Vázquez. Pero además hay un segundo plano de competencia, que es la elección de convenciones. La Convención tiene la importancia, primero, de que si no se cumple en abril el requisito constitucional de que el candidato presidencial tenga más de la mitad de los votos de su partido o el 40% y una distancia de 10 puntos porcentuales con el segundo, será la Convención la que elija. Entonces, ese órgano tiene un papel muy importante desde ese punto de vista. En segundo lugar, si termina de sancionarse la ley reglamentaria que aprobó el Senado y está a discusión de Diputados, la Convención sería la máxima autoridad partidaria para los cinco años siguientes. Pero, en tercer lugar, desde el punto de vista político electoral, la Convención va a ser una competencia entre sectores, agrupaciones, lo que vulgarmente se llama "listas" de las distintas fracciones nacionales en los distintos partidos, de las cuales va a emerger la lista a la Cámara de Diputados y a la Cámara de Senadores. En una forma ya no obligatoria, no jurídica y no formal, la elección de abril es un primer "barajar" donde se miden las fuerzas de las distintas agrupaciones, que condicionará la elección de octubre.

Por todo esto, por el hecho de que son obligatorias para todos los partidos, y además porque es realmente una primera vuelta presidencial (ya que para ir a octubre hay que ser elegido en abril, y el que fue eliminado en abril quedó eliminado), ya desde este punto de vista estamos hablando de elecciones de carácter general, que integran el ciclo general nacional, y no son simplemente la elección interna de un partido.

EC: Eso desde el punto de vista de los partidos. Pero ¿cómo son las elecciones desde el punto de vista del votante?

OAB: Creo que hay un grave error terminológico al haberles llamado elecciones "internas y simultáneas", porque esto sugiere que son elecciones que hace cada uno de los partidos, adentro suyo, y que son simultáneas, en el mismo tiempo. Y no son así. Hagamos un repaso de algunas ideas que tiene la gente sobre esta instancia de abril.

Primero, no son como las que hizo el Batllismo en 1989 entre Batlle y Tarigo, o como las que hizo el Frente Amplio el 28 de setiembre del año pasado para elegir su Plenario Nacional. No son elecciones que organice cada partido y que se realicen en locales partidarios o que obtenga cada partido a ese fin: no hay que ir ni a ningún club, ni a ningún comité, ni tampoco a un comercio, una parroquia, u club social que hayan conseguido el Partido Colorado, el Partido Nacional o el Frente Amplio. Se va a una mesa de votación organizada por la Corte Electoral, a los mismos lugares donde a cada uno le toca ir normalmente en cada elección.

Tampoco son elecciones donde voten afiliados, donde haya registro previo de votantes a los partidos: el padrón es el padrón nacional de siempre, y no hay un padrón blanco, un padrón colorado o un padrón frenteamplista.

Tercero, no es que las organice la Corte pero que haya mesas o lugares distintos para cada partido. Siempre pongo como ejemplo que no es que uno vaya a la escuela Simón Bolívar (porque normalmente voto allí), y esté indicado: "Partido Colorado - Segundo piso", "Partido Nacional - Primer piso", "Frente Amplio - Planta Baja a la derecha". Uno va a ir a votar al mismo lugar que le corresponde siempre, y no habrá una cola donde estén los simpatizantes de cada partido por separado. La forma es exactamente que en 1994: la gente irá a una mesa, entrará al cuarto secreto, donde tendrá todas las listas de todos los partidos (los cuatro principales y también los partidos menores que se presenten, porque si quieren participar en octubre antes deberán hacerlo en abril), y ahí elegirá al partido y a una lista: su candidato a la Presidencia y sus candidatos a la Convención (si se aprueba la ley serán dos listas: una con el candidato a presidente y la lista a la Convención Nacional, y otra hoja de votación con los candidatos a la respectiva Convención Departamental).

En esto no cambia nada respecto a la elección anterior. ¿Qué pasa si toma una hoja del Partido Nacional y otra del Partido Colorado? El voto se anula, como pasaba en 1994. Desde el punto de vista del votante, es exactamente igual a las elecciones que hubo siempre. Esto responde a una pregunta que nos hacen siempre: "¿Se puede votar en más de un partido?". "¿Cómo controlan que alguien no vote en más de un partido?". Estas preguntas se contestan solas, porque no se vota en un partido sino a un partido, y se hace como siempre: en la urna que corresponde a su serie y número de credencial se pone un único sobre. ¿En qué se diferencia de las elecciones nacionales de 1994? Desde el punto de vista diría que, en su mecánica, en su forma de ir a votar, de entrar al cuarto secreto, ver dónde están las hojas de votación, elegir la suya, introducirlo en la urna, es exactamente igual. La diferencia obviamente está en el resultado: en lugar de resultar elegido el Presidente de la República, lo que surge es el candidato de cada partido. Dicho de otra manera, el 25 de abril van a surgir cuatro candidatos sobre un conjunto de 13 precandidatos que hay hoy. De esos cuatro, en octubre quedarán dos y en noviembre quedará uno solo, que será el Presidente de la República. El sistema que hoy tenemos para elegir al Presidente, más que balotaje, es de eliminatorias o de "paly off", en términos deportivos. Pero la mecánica de la elección de abril es la de una elección general.

Esto supone que en abril el votante no necesariamente debe tener claro a qué partido va a votar en octubre: puede estar optando entre distintos precandidatos: puede dudar entre Lacalle y Batlle, entre Astori y Volonté, entre Ramírez y Hierro, entre Michelini y Ramos… No necesariamente estará expresando que va a votar al Partido Nacional y se pronuncia por uno de sus candidatos, como ocurría antes en las elecciones nacionales. Más adelante, en otro análisis, veremos cómo repercute esto sobre la forma de elegir candidatos por la parte de la gente, y sobre el porcentaje de votación que habrá. En síntesis, entonces: 1) Las "elecciones internas" tienen mal el nombre, porque no son internas sino la primera vuelta de un ciclo de tres elecciones nacionales, y son definitorias para ir reduciendo el número de aspirantes a la Presidencia y para ir marcando la fuerza de cada sector hacia la competencia parlamentaria. 2) Estas elecciones son cualitativamente similares a las demás. 3) La diferencia sustancial, desde el punto de vista del votante, es que a diferencia de octubre y noviembre en que es obligatorio concurrir y de lo contrario hay sanciones y multas, en abril la concurrencia es voluntaria (como lo fue en Uruguay para las elecciones nacionales hasta 1966 inclusive).

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
noviembre 12 - 1998