¿Puede haber un candidato bipartidario a una intendencia?
Oscar A. Bottinelli

En los últimos tiempos, cada tanto aparece la idea de propiciar un candidato bipartidario a una Intendencia Municipal. Concretamente, se han mencionado algunos nombres como posibles candidatos comunes del Partido Colorado y el Partido Nacional a la Intendencia Municipal de Montevideo como una forma de enfrentar con posibilidades ciertas al Frente Amplio. Cabe la pregunta de si puede haber un candidato bipartidario a una Intendencia.

En general, en Uruguay, particularmente desde la Constitución de 1952 en adelante, la elección de las autoridades departamentales se realizaba junto con las autoridades nacionales. En el caso de la Constitución del 52 era incluso en la misma hoja de votación; en la misma lista se votaba desde el Poder Ejecutivo hasta las autoridades departamentales. Y en la Constitución del 66 se votaba en hojas separadas pero obligatoriamente tenían que ser del mismo lema. La innovación más importante a este respecto de la reforma de la Constitución de 1996-97 fue la separación en el tiempo de las elecciones municipales, lo que implica dos hechos: la separación en el tiempo por un lado, y una cierta desvinculación jurídica, en la forma. El tema es si la desvinculación en la forma es total o no y si para la elección del 14 de mayo del 2000 se puede formar un partido accidental, propio, con un nombre especial que postule un candidato a la Intendencia de algún departamento. Específicamente se ha mencionado un candidato común a la Intendencia de Montevideo del Partido Nacional y el Partido Colorado. Esto lo han mencionado algunos analistas y alguna gente, pero nunca ha sido mencionado oficialmente por los principales dirigentes de ninguno de estos dos partidos.

Vamos a analizar no la viabilidad política sino la técnica de esta posibilidad. Las elecciones del 14 de mayo del 2000 se realizan para elegir en cada uno de los 19 departamentos al intendente municipal, al "Parlamento departamental" que son las juntas departamentales y -por ahora en tres casos, pero esto puede ampliarse muchísimo- las Juntas Locales Electivas.

Las candidaturas para la elección del 14 de mayo del año 2000 surgen en principio de las elecciones llamadas internas o preliminares que se realizan un poco más de un año antes, el 25 de abril del año que viene. Hay una relación -por eso yo hablaba de una cierta desvinculación en la forma- entre estas elecciones de abril -que son preliminares a muchos efectos, no sólo para el candidato presidencial de cada partido- y las elecciones municipales.

La disposición transitoria "W" en su literal "G" dice que quien se presentare como candidato a cualquier cargo en las elecciones internas sólo podrá hacerlo por un partido político y queda inhabilitado para presentarse como candidato a cualquier cargo en otro partido en las inmediatas elecciones nacionales y departamentales. Dicha inhabilitación alcanza también a quienes se postulen como candidatos a cualquier cargo ante los órganos electores partidarios. Es decir que el 25 de abril se elige candidato único a presidente, convenciones nacionales y departamentales. Cualquier persona que figure en las listas, aún como último suplente a una Convención Nacional o Departamental, no puede postularse ni en octubre ni en mayo siguiente a ningún cargo por ningún otro partido que el que figuró en el mes de abril. Si estuvo en el Partido Nacional tiene que postularse por ese partido, si lo hizo en el Partido Colorado también por ese partido y si figuró en el Frente Amplio por el Frente Amplio. Puede no postularse, irse a la casa, no está obligado a ser candidato; pero si es candidato a cualquier cosa sólo puede serlo por el mismo partido por el cual figuró en la lista en que estuvo en las elecciones internas o preliminares del 25 de abril.

¿Puede haber un candidato bipartidario a una Intendencia? La primera respuesta es que sí, aunque técnicamente estuviéramos hablando de un candidato extrapartidario. No puede haber cruces, podría haber un nuevo partido, el Partido por el Departamento de Montevideo, el Partido por el Departamento de Canelones, el Partido por el Progreso de Maldonado, que llevaran candidatos que originalmente fueran blancos o colorados. Pero esto está implicando lo que a priori no sería demasiado problema: que quienes vayan a ser candidatos de más de un partido en las elecciones de mayo del 2000 no se presenten ni en el Partido Nacional ni el Partido Colorado a las elecciones internas, ya que se van a presentar por otro partido de características estrictamente departamentales. Esto estaría implicando que la posibilidad de un candidato bipartidario a una Intendencia para las elecciones de mayo del 2000 tiene que definirse mucho antes de abril del 99 para decir que Fulano va a ser candidato, éste no va en ninguna lista blanca ni colorada en las elecciones internas.

Pero esto que parecería relativamente posible -las complicaciones políticas son muy grandes-, que no sería tan difícil -es un titular y cuatro suplentes- se complica con que simultáneamente se eligen las Juntas Departamentales por un período de cinco años. Las Juntas Departamentales tienen 31 miembros, el que gana tiene asegurados 16 cargos por la Constitución y si saca mucho más de la mitad de los votos puede llegar a tener 17 o 18 cargos. Esto implica que no sólo el candidato a intendente y sus suplentes sino todos los candidatos titulares y suplentes a la Junta Departamental, que son 124 nombres -31 titulares con triple número de suplentes-, también deben acordarse a los efectos de que no figuren en la elección interna del Partido Nacional ni del Partido Colorado. El tema entonces es mucho más complicado, porque la elección de la Junta Departamental ya no es sólo de partidos sino, dentro de los partidos, de fracciones. Y, dentro de las fracciones, de agrupaciones, de listas. En las Juntas Departamentales muchas veces se inician las carreras políticas de gente muy joven, es el lugar donde se expresan políticamente dirigentes barriales o zonales o regionales y por lo tanto es un lugar con sus áreas propias de competencia y de representación.

Parece algo muy difícil desde el punto de vista práctico y político que antes de las elecciones internas, cuando aún no se dirimieron las candidaturas de los partidos, el peso político entre las distintas agrupaciones, se pueda hacer un acuerdo "in totum" entre dos partidos sobre la totalidad de la integración de una Junta Departamental que se va a instalar un año y medio después. Además, estamos hablando de que todos esos nombres tendrían que quedar fuera de ambos partidos tradicionales en la interna y luego vamos a tener una sucesión de "terremotos políticos". La elección de abril es un "terremoto político", define la posición entre los partidos y, dentro de cada partido, define quién es el candidato a presidente y cuál es el peso de cada una de las fracciones. En octubre tenemos otro "terremoto político" con la elección del Parlamento y de quienes van al balotaje. Luego tenemos el balotaje y recién después de que se instaló el nuevo gobierno viene la elección municipal. Mucho antes de que ocurra todo esto tendría que haber un acuerdo político perfecto, hasta con el último edil, para que pudiera haber candidaturas bipartidarias a una Intendencia Municipal.

En síntesis, no es imposible que haya candidaturas bipartidarias o pluripartidarias a Intendencias Municipales, pero las dificultades de la ingeniería electoral hacen que ello sea extremadamente difícil.

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
junio 2 - 1998