Representación política y cuotas políticas
Oscar A. Bottinelli - diálogo con Emiliano Cotelo

EMILIANO COTELO:
La reformulación del gabinete ministerial dio lugar a comentarios, críticas y a defensas del criterio elegido, que apuntó a mantener equilibrios o cuotas políticas en los ministerios. A partir de esa situación es que Oscar A. Bottinelli nos propone hoy el tema de su análisis: "representación política y cuotas políticas".
¿Por qué antecedentes vamos, Oscar?

OSCAR A. BOTTINELLI:
Este es un tema muy viejo y por lo menos de países de pluripartidismo, de muy extensa discusión. Se integra en un marco más general de cuáles son los criterios para la designación de cargos públicos.

Por un lado puede ponerse en un extremo, el criterio político, y en el otro extremo lo que genéricamente podría decirse, el criterio de la capacidad. Cada vez que se efectúa una designación, donde hay una representación política, siempre la crítica apunta a decir "no, hay que nombrar al más capaz para el cargo". El tema es que hay que precisar de qué se habla.

En primer lugar, hay una diferencia si se está hablando de un cargo administrativo o técnico, o de uno político. Si es un cargo cuya función primordial es ejecutar una tarea, o si es una ejecución de carácter político. Hay programas que corresponden a una idea política. Y esa idea política, debe aplicarse en función de resultados electorales.

Las cosas nunca son del todo claras, porque hay cargos administrativos o técnicos inequívocos, y cargos políticos - para empezar los electivos - también inequívocos, pero luego empieza la discusión. No hay duda de que la integración del gabinete ministerial, es de carácter político por excelencia, por la forma del sistema de gobierno. Sobre todo en los países que tienen parlamentarismo o semiparlamentarismo, como en el caso uruguayo. Hay otras situaciones mucho más complicadas, como los cargos de los directorios de los entes autónomos o de empresas del Estado, donde es mucho más complicado determinar su naturaleza técnica o política.

Una segunda distinción que hay que hacer cuando se habla de cargos políticos, es entre cargos electivos y no electivos. No hay que olvidarse de que una elección, entre otras cosas, es una designación de personas para determinados cargos que hace la gente en general. Todo votante, los 2 millones de votantes uruguayos, cuando eligen están designando personas para cargos, para presidente de la República, para senadores, para diputados.

Uno se preguntaría ¿qué criterios toma la gente para elegir? ¿Busca que sea efectivamente el más capaz?. Está claro que esto no necesariamente es así. En una elección priman muchas cosas, las ideas,los programas, y dentro de los partidos los sectores. Muchas veces, también en la elección de personas va esa especie de empatía, de reflejarse en una persona sin que sea un proceso del todo racional. Cuando alguien habla y uno dice "éste dice lo que yo pienso", o "actúa como a mí me gustaría actuar", o "reacciona como yo reacciono", o "así deben hacerse las cosas". Se está buscando lo máximo posible la función espejo, de que haya una mayor representación de lo que hay que ser, lo que se quiere ser y la forma de serlo. De alguna manera - por este mecanismo que tiene una explicación mucho más psicológica que racional -, es que se producen los procesos de elección o de designación de personas para ocupar una serie de cargos electivos, como presidente, intendentes, senadores, diputados, ediles. Aquí no juegan exclusivamente criterios de evaluación de capacidades, sino que juega todo un montón de mecanismos complejos, que hacen a la representación y no sólo al ejercicio de la función, desde un punto de vista administrativo-técnico.

El tema del criterio de capacidad es muy complicado. Se da toda una discusión cada vez que se hace una selección de personal. En definitiva, lo que se hace primero es establecer una serie de perfiles, y se busca nombrar la persona que esté más acorde a esos. Pero desde el punto de vista de las consecuencias políticas, con las designaciones puras por capacidad ocurre otra cosa. Imagínense que en una administración, un gobierno de la Cruzada 94 se llega a la consideración de que para un determinado cargo, la persona técnicamente más capacitada es alguien del MPP. Parece que rechinaría que alguien dijera "acá va alguien del movimiento tupamaro". Ninguno de los dos se sentirían cómodos. Porque hay una falta de sintonía política casi total. Pueden haber sintonías en temas muy muy puntuales, pero es muy difícil que uno diga que una ejecución política pueda llevarse adelante por una persona que está en el extremo político del otro. Puse un ejemplo que puede considerarse muy extremo, pero puede repetirse en formas que resultan bastante incongruentes.

Falta ver el análisis del criterio político. Conviene manejar un paneo, sobre todo en el mundo europeo. El criterio político parte de este supuesto: "si cuando se habla de criterios políticos se está discutiendo que sean criterios políticos - prescindiendo de toda otra calidad -, o si hay una combinación entre el criterio político y criterios de capacidad para el ejercicio del cargo". Ese tema lo vemos el jueves que viene.

Es interesante cuando se habla del criterios políticos ver cuáles son. Normalmente, siempre hay un criterio político en toda forma de designación de un gabinete. Por ejemplo: puede no responder matemáticamente, a la presencia de todos los que apoyan un gobierno. O puede no responder a una proporción electoral. Pero sí pueden ser todos de un mismo partido, o puede haber matices entre los partidos que lo apoyan. De todas maneras, es importante señalar que la forma de integración de un gabinete ministerial - que los cargos sean de políticos de primera línea o de personas más periféricas a la acción política, que esté teñida de un solo color político o de varios, que estén los sectores estén representados con cierto equilibrio electoral -, da señales políticas a la población. Quieren marcar el tinte de un gobierno, el grado de apoyo y el compromiso de los distintos sectores.

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
febrero 19 - 1998