EL Papa en Cuba
Oscar A. Bottinelli - Diálogo con Diego Barnabé

DIEGO BARNABE:
Antes de escuchar a Oscar Bottinelli en el análisis de estos cinco días de visita del Papa a Cuba creo que vale la pena compartir además una parte sustancial de las palabras del Papa ayer en sus últimos comentarios, en la misa celebrada en la Plaza de la Revolución, en La Habana.

(Grabación:)
PAPA JUAN PABLO II:
"El Estado, lejos de todo fanatismo o extremo secularismo, debe promover un sereno clima social y una legislación adecuada que permita a cada persona y a cada convención religiosa vivir libremente su fe. Y entonces, vivir libremente su fe. Expresarla en los ámbitos de la vida pública y contar con los medios y espacios suficientes para abordar a la vida nacional sus riquezas espirituales, morales, cívicas.

"Por otro lado, resurge en varios lugares una forma de neoliberalismo capitalista que subordina a la persona humana y condiciona el desarrollo de los pueblos a las fuerzas ciegas del mercado, gravando desde sus centros de poder a los países menos favorecidos con cargas insoportables.

"Así, en ocasiones, se imponen a las naciones como condiciones para recibir ayudas, programas económicos insostenibles. De este modo, se asiste en el concierto de las naciones al enriquecimiento exagerado de unos pocos a costa del empobrecimiento creciente de muchos de forma que los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres...".
(Fin de la grabación)

 

D. B. - Eran fragmentos de las palabras del Papa Juan Pablo II en la celebración de ayer, la última de esta visita de cinco días, en La Habana, Cuba, en la Plaza de la Revolución.

Hay muchísimo para decir, me imagino, y para leer de tantos discursos de unos y otros, pero también de las autoridades de la Iglesia cubana en las diferentes etapas de este viaje y, por supuesto, de Fidel Castro.

 

OSCAR A.BOTTINELLI:
Exacto. En primer lugar, la cantidad de material que se generó en estos pocos días pero también lo difícil de leer. Menos mal que hubo un acceso muy directo a lo que podemos llamar documentos auténticos, se pudo escuchar las cuatro misas en directo, las palabras de Fidel Castro en directo, las de monseñor Ortega y las del arzobispo de Santiago de Cuba, porque la información y los análisis periodísticos eran desorientadores. Muchos de ellos se podrían haber escrito sin que el Papa fuera a Cuba, y cada uno con sus respectivos lentes.

D. B. - ¿En el mundo entero?

O.A.B. - Sí, por lo menos en América y Europa, que iban desde el extremo "El Papa condenó la dictadura comunista" -cosa que en esas palabras no apareció en ningún lado- o "El Papa exaltó al Che", cosa que tampoco apareció así, para señalar dos títulos extremos que vi anoche.

Esta es, en primer lugar, una visita que tiene connotaciones políticas. Lo habíamos manejado en el análisis que hicimos el viernes: tiene una connotación política de carácter estratégico. Quizás aquí sea estratégico y de mediano plazo. Aquí viene la diferencia más fuerte de las visitas que se comparaban por parte de muchos analistas y muchos actores políticos y sociales previo a la visita, con lo que podían ser la visita a Polonia, la de otros países de Europa del este, o la de Nicaragua en 1983. Se puede decir que esas fueron estratégicas en cuanto al objetivo, por supuesto, pero inmediatistas, es decir que pretendieron provocar hechos políticos inmediatos que en algunos casos como el de Polonia, si bien no se puede decir que provocó el hecho, sí se puede decir que aceleró hechos que ya se venían procesando, les dio legitimidad, y en todos los casos lo que hizo fue alentar a grupos organizados de protesta hacia el régimen o hacia el gobierno, según de dónde estuviéramos hablando.

En el caso de Nicaragua fue muy clara aquella imagen -muchos la podrán recordar- de una crítica muy feroz y dura a los sacerdotes católicos militantes del sandinismo, empezando por Ernesto Cardenal. Este fue un planteo más a largo plazo, un planteo estratégico.

Estas cosas no se improvisan. Fue un año y medio de elaboración de la visita del Papa a Cuba, del lado cubano y del lado del Vaticano, donde sin duda cada una de las homilías y los discursos del Papa fueron minuciosamente elaborados por ese equipo de redactores de discursos que tiene el Papa. Y sin duda, en Cuba cada una de las palabras fue claramente elaborada.

Lo que surge con mucha claridad son dos posturas. En el caso de Cuba, de Fidel Castro, hay papeles que es más fácil que se cumplan o no según el personaje. Esta entrevista es muy distinta si uno le quita 20 años a cada uno. Una entrevista entre un Fidel Castro de 70 años y un Papa de 77 adquiere otra relevancia, porque se ve a los personajes jugando más los papeles históricos que los papeles de conducción inmediata.

Del lado de Cuba, fue lo que vulgarmente se dice "pegarse al otro"; es decir, tratar de maximizar todas las coincidencias posibles entre el Partido Comunista cubano, el régimen, el sistema cubano, Fidel Castro, como se quiera llamar, con la Iglesia o la postura actual de la Iglesia, o del Papa o de la Iglesia cubana. Acá puede haber matices, y eso era marcar todas las coincidencias.

Del lado del Papa, claramente fue crear un espacio diferente entre el apoyo y la oposición, por lo menos la conocida hasta ahora, la pública o más ruidosa que había, y fue darle a la Iglesia Católica de Cuba un papel muy fuerte que no tenía. Hoy se puede decir que la Iglesia Católica de Cuba dio un gran salto, dejó de costado a todas las oposiciones, sobre todo las del exterior, y se constituyó en la otra fuerza política existente en Cuba.

 

D. B. - Castro, entonces, y el gobierno cubano, como decías, buscaron pegarse a la Iglesia y a la posición de la Iglesia y el Papa en una serie de temas. Por ese lado en el discurso de Fidel Castro hay algunas sutilezas, algunas críticas deslizadas con mucha inteligencia, que seguramente quedaron en el discurso de bienvenida en el aeropuerto de La Habana el primer día. ¿No hubo más?

 

O.A.B. - Hubo algunas, muy sutiles, más bien en las referencias históricas. Hizo dos tipos de referencias históricas: una que provocó, para sorpresa del mundo, la airada reacción del gobierno español, que salió en parte a deslindarse y en parte a enojarse, porque se hablaba de los efectos que había tenido la conquista española sobre el continente. Parecía que estaban atacando a Aznar por lo que había hecho ayer y no por lo que había ocurrido en el 1500...

Lo otro, el manejo histórico de posiciones de la Iglesia Católica, sobre todo de siglos pasados. Pero fueron muy puntuales esas referencias. Más bien hubo un intento permanente de buscar asimilar los propósitos que el gobierno cubano declara como su política en relación a los pobres, a la justicia social, a la igualdad, y los principios cristianos, sobre todo una referencia permanente cuando hablaba de los "cristianos primitivos". El calificativo "primitivo" en relación a "cristiano" apareció muy seguido en las exposiciones de Fidel Castro. Estaba marcando un determinado tipo de cristianismo o una determinada imagen del cristianismo que es la que el pretendía asimilar a su régimen, así como también buscó considerar exclusiones, como cuando habló de la persecución a los cristianos, de la persecución a los judíos, de la persecución a los comunistas. Buscó unir distintos tipos de ideologías, religiosas o políticas, que sí tienen en común ser cosmovisiones, visiones globales de vida, no meros programas para ejecutar un gobierno, y la persecución a eso como un mismo tipo de intolerancia en el mundo.

Antes que nada, hay algunos detalles que me parece que no han sido del todo recalcados mostrando cómo esto fue muy organizado y qué pasa con la Iglesia de Cuba. Hubo una contribución económica y de materiales muy importante de las Conferencias Episcopales de Brasil y de México, que financiaron buena parte de los gastos que tuvo la Iglesia de Cuba en esta organización, incluso el envío de 100.000 biblias impresas en Brasil, conmemorativas de la visita del Papa a Cuba, que fueron enviadas en estos días, una quinta parte de las cuales se supone que fue distribuida en estos cuatro días. Es decir que acá hay una Iglesia de Cuba que no ha hecho esto en solitario.

En cuanto a objetivos concretos, primero, desde el punto de vista político, el Papa no ha hecho en Cuba grandes condenas. La diferencia es lo que acaba de mencionar el corresponsal en La Habana: el arzobispo de Santiago hizo un discurso muy duro y muy agresivo, quizás se diría que en el estilo de los discursos que utilizó el Papa en otros países, 10 años atrás.

Esto puede tener muchas interpretaciones. Una válida sería: el episcopado cubano tiene matices muy fuertes en relación a cuál debe ser el posicionamiento de la Iglesia. Uno podría entender que en los discursos y homilías del cardenal Ortega, arzobispo de La Habana y cabeza de la Iglesia de Cuba, y el arzobispo de Santiago de Cuba, Meurice, dos posturas diferentes de la Iglesia en relación al sistema cubano. En la de Meurice uno diría que puede sintonizar más con buena parte del exilio cubano, mientras que la de Ortega, que da la impresión de tener el apoyo de los demás obispos -es una Conferencia Episcopal bastante pequeña, en número es bastante similar a la que hay en Uruguay, de 11 a 15 miembros si se cuentan los obispos auxiliares-, mientras que el grueso de la Conferencia Episcopal con Ortega fue marcado en las homilías papales, marcadas muy claramente por dos palabras que el Papa usó con mucha insistencia hasta al pie del avión: reconciliación y gradualismo.

Veamos un poco de cada una de las partes. En primer lugar -y no lo quiero marcar por orden de importancia sino por orden casi geográfico-, del lado del Papa aparece una muy dura condena al embargo norteamericano, al que calificó de éticamente inaceptable. Esto coincide con la posiciones, en líneas generales, sostenidas por los países latinoamericanos, por la Unión Europea y ligado a otros episodios que tiene Estados Unidos en relación al tema cubano, como la llamada Ley Helms-Burton, que es considerada por buena parte de los países del mundo como transgresora del derecho internacional porque penaliza a terceros países que comercian con Cuba en función de que puedan afectar antiguos intereses norteamericanos confiscados, considerando que cometen delito en Estados Unidos.

 

Todo esto le ha creado a Estados Unidos una línea de cierto aislamiento y esta posición del Papa reforzaría ese aislamiento norteamericano en este tema.

 

Ya yendo hacia adentro, y ahora aquí sí jerarquizando, hubo en primer lugar una postura muy clara del Papa en la idea de la reconciliación. Cuando se proclama la reconciliación hay algo implícito que no está dicho: que algo tiene que reconciliarse. En ningún momento dice con absoluta claridad que la sociedad cubana tenga divisiones, enfrentamientos o fracturas. Pero cuando plantea una reconciliación está planteando que hay algo que necesita reconciliarse.

 

Hablando, por lo tanto, no de enfrentamiento, no de sustituciones, no es el discurso de Polonia ni el de Nicaragua. Es un discurso en el que busca entendimiento y síntesis.

 

Una segunda cosa muy importante es el gradualismo. Acá fueron muy interesantes algunas palabras deslizadas por monseñor Tettamanti, uno de los hombres directamente vinculados al Papa, cuando hizo alguna mención donde se veía que estaba hablando de Polonia y Europa del este, cuando mencionaba que siempre en los cambios hay que tener cuidado de que no se destruya lo que es necesario conservar. Hay muchos analistas vaticanos que señalan que el Papa ha quedado muy preocupado por los cursos posteriores que tuvieron los procesos de Europa del este, que a la par de destruir lo que quería destruir -es decir, un sistema político al cual combatía- también destruyeron determinados valores y funcionamientos de sociedades que entraron en sistemas económicos y sociales muy salvajes y muy duros, donde generaron fuerte desocupación, delincuencia muy elevada, etc.. Esa preocupación estaba muy presente en este caso.

 

Es evidente que Cuba, a diferencia de esos otros países, no tiene oposiciones organizadas al sistema cubano con fuerza, con un gran entramado popular. Más bien se puede decir que hay distintas actitudes que pueden ir desde una cierta conformidad con el sistema y discrepancias con partes del mismo, que puede ser la falta de pluralismo, falta de oposición de ideas, a la búsqueda de la intervención armada norteamericana para que devuelva las propiedades confiscadas por Fidel. Son los dos extremos de un fenomenal abanico, lo que ya está marcando que no hay una gran oposición. No quiere decir que no haya oposición del todo. No hay una oposición única organizada con gran capacidad de movilización como fue, por ejemplo, el movimiento Solidaridad en Polonia.

 

 

D. B. - No hay un Walesa.

 

 

O.A.B. - Por supuesto, no hay un Lech Walesa. Diría, con mucha precaución, que de esta visita surge, por primera vez, una figura visible en toda Cuba que puede llegar a ser un referente distinto a los referentes oficiales, y es el cardenal Ortega. No estoy hablando de figuras políticas, no estoy hablando de una figura para movilizar. Pero el cardenal Ortega quedó, después de estos cuatro días, como una figura de un gran peso referencial hacia toda la isla como una voz que puede ser diferente a las voces oficiales, y una voz que no aparece contaminada en cuanto a que no viene del exilio, del exterior, no se le puede atar a intereses norteamericanos. Al revés, es una voz que manejó este gradualismo, esta idea de reconciliación todo el tiempo. Se diría que entre las intervenciones de Ortega y las homilías papales no hubo un solo grado de desviación entre una y otra. Fueron la misma línea y la misma exposición, lo cual también le da al cardenal Ortega una mayor legitimación en lo que diga, que no es el caso del arzobispo de Santiago de Cuba, por ejemplo.

 

¿Qué reclama el Papa? Por un lado, y en forma clara, directa, específica, un lugar para la Iglesia Católica. En segundo lugar, en forma genérica, esas libertades que reclama la Iglesia Católica, esa diferencia de voces a que se refiere el Papa, ese pluralismo del que habló Ortega, para extenderlo a la sociedad cubana. La permanente referencia del Papa a los cubanos que buscan la libertad, explícitamente en Santiago de Cuba, donde fueron dichas más cosas directas, hablar de derechos humanos, de los presos políticos, de la libertad de conciencia, de la libertad de expresión, del derecho de asociación… Cuando habla de la búsqueda por medios pacíficos y graduales de caminos en que reclama para los católicos el derecho y el deber de participar en el debate en pie de igualdad de oportunidades y en actitud de diálogo y reconciliación, y luego menciona que cada persona gozando de la libertad de expresión y adecuada libertad de asociación podrá colaborar eficazmente en la búsqueda del bien común… Esa es una de las frases que va muy directamente al centro de los temas y reclamos.

 

En cuanto a la Iglesia Católica, yo diría que hay que diferenciar dos tipos de reclamos del Papa: los reclamos que yo diría específicos para un sistema como el cubano y reclamos que son más generales y que hace en países muy diferentes, incluyendo Uruguay. En lo que tiene que ver con Cuba, la necesidad de espacios para la Iglesia. Luego lo dice claramente con todas las palabras: "espacio de libertad y de medios suficientes". Es decir que tiene que haber instrumentaciones prácticas para que esos espacios de libertad puedan gozarse. Luego hace otro tipo de críticas y reclamos: aborto, relaciones sexuales prematrimoniales, práctica de la contracepción, controles de natalidad. Es decir, el área de las prácticas personales. Y también en cuanto a la educación.

 

Cuando uno lee minuciosamente la postura del Papa en cuanto a la educación en Cuba ve que no difiere de lo que ha dicho en muchos países, incluyendo Uruguay. Por ejemplo, el reclamo de lo que la Iglesia denomina libertad de enseñanza, que es opuesto a enseñanzas oficiales o laicas. He visto algunas notas que han marcado con gran resonancia: "criticó al sistema educativo cubano". No, aquí se inscribe en una línea general de la Iglesia referida a ese tipo de educación en la que lo que reclama el Papa es el derecho de los padres a elegir el sistema de valores que entiendan adecuado para sus hijos. Ese es un reclamo mucho más genérico que el de la situación cubana en particular.

 

Es muy importante el papel que cumplió la reivindicación de la figura del cura Félix Varela, uno de los precursores de la independencia cubana. En Cuba es muy importante la simbología en los últimos años, sobre todo. Aparece como una nueva figura a levantarse, que une los valores que la Revolución Cubana ha exaltado, el nacionalismo cubano -Varela precedió a Martí y Martí declara inspirarse en Varela- con la necesidad de la Iglesia de tener a alguien con quien identificarse en la historia cubana. A la figura de Martí, a la figura de los hermanos Maceo, ahora se une en aquel período independentista la figura de Félix Varela.

 

D. B. - Muy cuidadosamente incluida en todos los discursos del Papa en esta visita, siempre hay una referencia local, a la historia de Cuba.

 

O.A.B. - Además, la figura de Varela incluida desde el lado oficial.

 

D. B. - Con un libro que Castro le obsequió...

 

O.A.B. - Con la ceremonia en el Aula Magna de la Universidad de La Habana. Hubo aquí una confluencia en poner a Félix Varela en un pedestal de la historia cubana. La existencia de ese símbolo es en sí mismo un espacio que gana la Iglesia Católica en Cuba en su búsqueda de espacio e identidad, de perfil.

Después, hay algunas cosas que son importantes, alguna que habría que estudiar muy detenidamente. Por ejemplo, cuando el Papa menciona que en un Estado moderno no cabe el ateísmo ni una religión como monopolio del Estado. Habría que ver muy afinadamente las frases, cómo fueron dichas, porque esto supondría algo que va mucho más allá de Cuba, porque la posición histórica de la Iglesia fue la contraria, fue sostener la religión como religión oficial del Estado. Esto viene cambiando desde el Concilio Vaticano II con mucha claridad, pero es un tema de una reafirmación muy importante en ese cambio de postura de la Iglesia, que va mucho más allá del tema del ateísmo en Cuba, que está hablando también de una religión en un momento, además, donde el tema de religión dominante en el Estado está apareciendo como uno de los grandes movimientos de este fin de siglo. Particularmente en los países no europeos, tenemos los fundamentalismos musulmanes, por ejemplo, como algunos de los movimientos en que la religión está apareciendo asociada al Estado como monopolio de pensamiento estatal.

Creo que esta referencia del Papa fue mucho más allá de Cuba, supone concluir un cambio en la postura de la Iglesia sobre el tema y abrir, a su vez, una controversia que también va para Cuba pero, además, para otros espacios que no son solamente Cuba.

Yendo a un aspecto político, acá vemos una cosa que nos parece muy fuerte. Veíamos ayer que una de las primeras menciones como riesgo de que ocurra, decían algunos de los protagonistas, o como cosa que ya ocurrió, decían otros, es que el exilio cubano siente que la visita del Papa lo puede dividir, porque acá quedan claramente dos tipos de posiciones. La posición tradicional, dominante en el exilio cubano, que puede representar con claridad la Fundación Cubano-Americana, dirigida por el fallecido Más Canosa, que era la posición "sí al embargo", derrocar a Fidel Castro... Incluso llegaron a sostener muchas veces que se devolvieran las propiedades que habían sido confiscadas por la revolución. Y otro exilio, que está en la tónica de los discursos papales, de la reconciliación y el gradualismo. Uno supone que se arrasa con Fidel Castro y todo lo que él represente. Otro está implicando distintas formas de transición que podrán tener mayor o menor grado de aceptación por unos o por otros de lo que queda de otro sistema.

 

D. B. - Negociación mediante.

 

O.A.B. - No sólo negociaciones, sino procesos. Por supuesto que en este gradualismo, en esta transición, también hay posturas muy diferentes. Diría que a nivel del Partido Comunista de Cuba hay un abanico que va desde quienes consideran que esto es la inmovilidad total hasta quienes consideran que se va en un proceso de transformación. Más aún, sobre todas estas aperturas que ha hecho Cuba en materia económica, hay quienes las consideran como medidas necesarias y transitorias para salir de una crisis. Hay quienes consideran que son cambios que se están introduciendo en el modelo.

Lo que aparece en este momento como bastante distante es que el Papa aparece definido en una línea que supone, a la larga, pluralismo político, que empieza por pluralismo de ideas, por libertad de conciencia, de expresión. Como sustrato de todo esto, supone que tiene que existir un pluralismo. Se requiere una libertad para expresar ideas distintas, se parte de la base de que puede haber, debe haber y hay ideas distintas.

Del lado oficial, del lado del Partido Comunista de Cuba se observa una línea muy firme en la concepción del unipartidismo. Recordemos cuando estuvo, no hace tanto históricamente, Fidel Castro en Uruguay, y el discurso, la réplica al intendente de Montevideo sobre este tema, en que Fidel insistía con mucha fuerza en la idea de que pluripartidismo supone dividir a una sociedad. Unipartidismo quiere decir una sociedad que está unida. "Los cubanos no podemos aceptar que nos dividan", dijo.

Otra cosa que aparece con mucha fuerza, sobre todo en discursos en Cuba, es ver el pluripartidismo como un intento de imposición extranjera contra Cuba. No es algo sentido como natural. Lo importante que hay que marcar es que en esta oposición al unipartidismo hay una autenticidad que tiene esta creencia. Nos referimos a que si uno observa la realidad, incluso hoy, pero con mucho más fuerza hace cinco días, y con mucha más fuerza hace dos años, el actual sistema cubano y Fidel no tienen nada que perder hoy en una elección pluripartidista. No caben dudas de que hoy tiene un apoyo muy grande dentro de Cuba. Es decir que a esto hay que verlo con cuidado. Otras veces está el que se opone porque si abre pierde. Acá no está claramente en juego el temor a que abrir a un pluripartidismo suponga perder el control, por lo menos en lo inmediato. Otra cosa es que haya temores estratégicos, que los hay. Precisamente por esa idea de que eso va a dividir.

En la conferencia de prensa previa a la visita del Papa, ante la prensa extranjera y por la televisión cubana, Fidel insiste en este tema, y entre las cosas que menciona como negativas está la competencia. Y no sólo la competencia económica, sino también la política. Habla de las campañas de publicidad como un elemento que considera negativo. Considera que la elección es una elección entre personas, de las cuales se conoce sus biografías, y se opta entre una u otra en un plano muy local donde se conoce a los individuos. Aquí sí aparece sin duda uno de los elementos que uno diría de mayor distancia entre la posición oficial actual del sistema cubano y la posición que puede estar planteando el Papa o la Iglesia, y que sería lo más lejos de entendimiento entre estas dos posturas.

Para redondear, acá se observa, primero, del lado de Cuba y de Fidel, que con esta visita se gana un acercamiento muy fuerte a nivel universal con la Iglesia que le puede permitir tener a la Iglesia como interlocutora, como intermediaria en la búsqueda de muchos espacios que necesita Cuba. Por ejemplo, ya queda como anunciado de la Iglesia -y lo dice el Papa antes de subir al avión- la necesidad de ayuda alimentaria a Cuba, la búsqueda de planes directos de ayuda. Es la Iglesia movilizándose en la ayuda al pueblo cubano.

En segundo lugar, aparece la Iglesia como interlocutora política, papel que en otros lados cumple muy habitualmente, y muy ligada al tema del embargo, más allá de que mucha gente duda sobre si le conviene o no a Fidel Castro un levantamiento del embargo y quedarse sin enemigo en Estados Unidos. Todas las declaraciones de Estados Unidos contribuyen a que ese peligro no exista; va a seguir el embargo por un buen tiempo, o por lo menos Estados Unidos va a seguir por un buen tiempo considerando a Cuba su enemiga. El enemigo no va a desaparecer.

Además, en la medida en que se vayan abriendo espacios, y es previsible la apertura de espacios en los próximos tiempos, aparecen espacios que se van abriendo controladamente. Se abren espacios a través de una institución que tiene una estrategia a muy largo plazo y que va a ir manejando esos espacios con prudencia, con gradualismo, con un objetivo de reconciliación y, por lo tanto, sin el riesgo de los desbordes.

Desde ese punto de vista uno diría que ésta es la ganancia que hacen Fidel y el sistema de Cuba. Y desde el punto de vista de la Iglesia, a la que no le interesaba ganar el gobierno al otro día (explícitamente dicho por el Papa: "la Iglesia no busca poder político"), es ganar espacios para una Iglesia que tiene como competidor ideológico al Partido Comunista pero que no tiene competidores religiosos organizados. El competidor religioso que tiene es, por un lado, el ateísmo, y por otro lado, toda esa santería, ese sincretismo afrocristiano. Ya se ha hablado en la Iglesia de Chile de la posibilidad de mandar misioneros a Cuba, para ir avanzando hacia la incorporación a la Iglesia en un país donde más o menos se considera que está bautizada la tercera parte de la población. Se habló de tres millones y medio en 11 millones de habitantes, y entre católicos y espiritistas católicos se consideran entre el 32% y el 40% de la población.

Y la Iglesia gana en otra cosa, además. Hoy está en condiciones de pasar a ser el referente interno, por lo menos, de toda disconformidad, de toda disidencia, de toda insatisfacción que haya contra el sistema cubano.

El primer balance es una ganancia a dos puntas, por supuesto, con la posibilidad de grandes divergencias estratégicas en algún momento.

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
enero 26 - 1998