El balance del año del medio
Oscar A. Bottinelli

El año del medio es el año de la mitad de un quinquenio de gobierno, que tiene un conjunto de particularidades. Normalmente es el año en que ya se ha agotado el impulso inicial, los compromisos iniciales de un gobierno, que muchas veces generan los momentos más duros, más impopulares de una política. Todavía se está lejos de las próximas elecciones y de comienzo, si no de la campaña, por lo menos de tener las miras puestas en las siguientes elecciones.

Ocurre que este quinquenio se achicó un poco, porque el año del medio, 1997, comienza tras haberse aprobado una reforma constitucional que, al haber creado un ciclo electoral muy largo con primera ronda de elecciones -las mal llamadas elecciones internas- en abril del 99 y no tener únicas elecciones en noviembre, hizo que el año del medio ya no quedara a la mitad entre dos años anteriores y dos años posteriores, sino que le quedó por delante un año y muy poquito. Por lo tanto, lo que debió ser el año del medio es un año que quedó bastante atrapado ya, más cerca de las elecciones de lo que hubiera sido previsible.

Además, este año del medio que uno puede visualizar como normalmente tranquilo no ha sido así en las últimas administraciones. En la primera administración de Sanguinetti, el año del medio, 1987, fue el año de la fenomenal controversia sobre el contralor y la validación de firmas para el referéndum de la Ley de Caducidad, cuyos efectos están en discusión en estos días a raíz del tema de investigación del destino de los desaparecidos durante el régimen militar. La Ley de Caducidad había sido aprobada en torno a la Navidad de 1986 y durante todo el año 87 generó la polémica en torno a la recolección de firmas del referéndum.

En la administración Lacalle fue otro tipo de referéndum, el de la Ley de Empresas Públicas, que más bien absorbe la segunda parte de este año. La primera mitad está más concentrada en una serie de hechos políticos y la segunda parte está centrada en el referéndum de la Ley de Empresas Públicas y su derogación en forma muy contundente, por más del 70% de los votos.

En esta segunda administración Sanguinetti, tercera administración de la restauración institucional, tiene como elemento muy fuerte este año del medio el cambio político producido por la reforma constitucional que se aprueba en diciembre del 96. Lo más importante que tenemos es el despunte de los efectos de esta reforma constitucional y el lanzamiento que podríamos llamar prematuro o anticipado de la campaña electoral. Este año del medio, que debió ser el año distante de las dos elecciones, de las que dieron origen al gobierno y de las que lo van a dar por concluido, en lugar de eso es un año donde se anticipó la campaña electoral siguiente. Se generó un nuevo escenario desconocido, que creó cierto nerviosismo en el sistema político y en la medida en que todas las candidaturas pasan por elecciones directas internas generó una anticipación de todos los aprontes electorales.

Este año del medio se puede dividir en capítulos temáticos fundamentales.

Vamos a marcar básicamente seis. Uno es el político-gubernativo. El año del medio marcó, a diferencia de otros períodos, la continuidad del esquema de gobierno y particularmente la continuidad de esta nueva experiencia en el país que es un co-gobierno, una coalición plena entre los dos partidos tradicionales. Una coalición que tiene alrededor del 63% del apoyo electoral y alrededor de los dos tercios del apoyo parlamentario, lo que implica un cambio en el funcionamiento político del país, que lo aproxima a funcionamientos políticos más comunes en Europa y que va contra muchos de los vaticinios más pesimistas que sustentaban que era muy difícil que el co-gobierno o la coalición llegaran a tal altura del período de gobierno.

Segundo capítulo: la reforma de la seguridad social. El año 97 es el año en que esta reforma queda consolidada, analizada desde tres o cuatro puntos de vista. El primero, en cuanto la aceptación de la opinión pública, es que ya aparecen prácticamente congeladas las posiciones en un tercio a favor de la reforma, un tercio en contra y un tercio neutro. En segundo lugar, perdieron mucha fuerza los intentos de acciones plebiscitarias hacia el 99 respecto a la reforma. En tercer lugar, las afiliaciones a las AFAPs fueron en un número sensiblemente mayor al previsto en cuanto se cierra el año con más 450.000 afiliaciones. En cuarto lugar, cuando una reforma se puede considerar consolidada pasa a ser ya un árbol del paisaje; estando en acuerdo o desacuerdo, sea justo o injusto, ese sistema se considera que existe.

Un tercer tema es la reforma educativa. Una reforma que sigue siendo polémica, que presentó al igual que en el año 96 períodos muy fuertes de protesta a nivel estudiantil, pero que marca como diferencia en relación al año 96 la variante de que hay una mayor aceptación en la opinión pública de la reforma, aunque en términos globales es mayor la oposición que la aceptación, con un mayor rechazo a la conducción de la reforma educativa personalizada en el director general del CODICEN.

El cuarto tema es el social, en cuanto a que el año 97 ha tenido determinado tipo de indicadores sociales altamente negativos. Por ejemplo, la altísima tasa de desocupación, una de las más altas que ha registrado Uruguay en los últimos tiempos.

Un quinto tema que puede estar en parte ligado al de la desocupación y a otro conjunto de temas de la política económica fue que en la mitad del año del medio, en el invierno, tuvimos un conjunto de estallidos, de protestas en el interior, que tuvo como un elemento importante, simbólico, la protesta y el paro cívico en el departamento de Paysandú.

En sexto elemento a señalar es el logro por parte del gobierno de las metas que en materia de política económica se había trazado, particularmente las metas fiscales, el déficit fiscal y fundamentalmente lo que parecía desde hacía ya cerca de 10 años un objetivo muy difícil de lograr: el control de la inflación. El gobierno cierra el año del medio teniendo la meta de la inflación de un dígito al alcance de la mano. Por un dígito entendemos una inflación por debajo del 10%, al cerrar el año 97 en torno al 15%, la inflación más baja por varias décadas.

Así fue este año del medio que, reforma constitucional mediante, quedó algo corrido hacia el tramo final del tiempo útil de gobierno.

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
enero 22 - 1998