Argentina en un nuevo tiempo histórico
Oscar A. Bottinelli - diálogo con Emiliano Cotelo

EMILIANO COTELO:
En las elecciones legislativas realizadas ayer en la República Argentina, la Alianza ganó por mucho más de lo esperado; los sondeos indican que captó el voto castigo. El Partido Justicialista perdió 13 diputados nacionales, ya no tiene la mitad más uno y fue arrasado en la capital. Menem protagonizó la campaña y la elección, y ahora aparece como el principal perjudicado. Con su victoria en Buenos Aires, Graciela Fernández Meijide puede aspirar a una candidatura presidencial. Quedaron afectadas las posibilidades de Duhalde para 1999. En votos, Cavallo es la tercera fuerza. El Partido Justicialista enfrenta una difícil situación: Menem no puede ser reelecto y no tiene un sucesor nítido. El único temor del poder económico es que ahora haya dos años de parálisis parlamentaria. La Alianza prometió ayudar, desde la oposición, a que el gobierno termine bien su mandato.

Estos son algunos apuntes sobre conclusiones y análisis posibles de los números de ayer que aparecen en la portada de Clarín. Simplemente quedan como disparador para la conversación a partir de este instante con Oscar A. Bottinelli.
¿Por dónde arrancamos, Oscar?

OSCAR A. BOTTINELLI:
Primero, lo que uno pondría como título es "un triunfo de la Alianza en cuatro planos". En el plano parlamentario es un triunfo haber logrado que el Justicialismo perdiera la mayoría absoluta de la Cámara en una renovación parcial. Segundo, el triple triunfo: el nacional, el bonaerense y el porteño. Al triunfo porteño lo vamos a relativizar un poco y vamos a magnificar el bonaerense, porque tienen sentidos completamente diferentes. Veamos antes algunas cosas que llaman la atención.
Argentina es un país que está haciendo elecciones con mucha frecuencia, cada dos años está teniendo una elección; de alguna manera está estrenando un proceso de consolidación electoral. Cuando uno analiza un país tiene que ponerse en el contexto de ese país; a nosotros nos cuesta muchas veces interpretar otro país, mucho más cuando es vecino. Si partimos de la base, por ejemplo, de las mediciones internacionales sobre consolidación democrática, casi estamos en las antípodas, porque Uruguay es considerado el único país de América Latina con una democracia absolutamente consolidada. En Argentina se considera que la democracia es un proceso en construcción. Uruguay es uno de los tres países de todas las Américas de mayor antigüedad democrática; los otros dos serían Canadá y Costa Rica, no Estados Unidos. Se considera que éste es un país plenamente democrático desde el punto de vista electoral recién desde el 72, cuando se extiende el voto a los negros sin exclusiones en el sur. En Argentina eso se considera desde el 85 y aún con dudas en el año 89. Entonces, toda la mentalidad es distinta y lo vamos a ver incluso en los discursos, porque plantearse en Argentina un cambio de partidos en el poder y plantearse que el Peronismo pierda el poder en elecciones es un hecho extremadamente novedoso y por lo tanto que genera riesgos y temores.
Tenemos el tema de cómo se hacen las elecciones y cómo se transmiten. Nos llamó la atención el poco respeto -para nosotros- que hubo a la veda política. Canal 13, por ejemplo, fue pasando viñetas de humor en base a dibujos muy lindos, pero el problema es que generaban imágenes y no hay imagen más fuerte que la que puede generar una caricatura de humor sobre los candidatos, cuando la gente estaba votando y tomando decisiones. Y los propios candidatos hacían declaraciones que no eran las acostumbradas para nosotros, que son, por ejemplo, "celebramos esta fiesta cívica de la democracia...". En cambio, todas las declaraciones en Argentina tenían contenido político.

E.C. - Empezando por las del propio presidente Menem.

O.A.B. - El presidente, además, durante la veda, hasta la noche anterior en La Rioja, pronunció un discurso directamente político en que lo único que no dijo fue "voten al Justicialismo". Eso fue lo único que significó respeto a la veda. Pero además, los periodistas iban anunciando a las cuatro de la tarde los resultados, diciendo: "Bueno, en la sede tal se nota que las caras están muy alegres, no podemos dar resultados pero los justicialistas en capital están muy tristes y en la sede nacional también; en Buenos Aires todavía parece que las caras...". Entonces, al final era casi lo mismo que si estuvieran dando cifras. No hay un concepto de que las reglas existen para algo y que ya no es un problema de transgredir el poder, sino transgredir al votante, porque es al derecho de éste a que nadie incida sobre él que se está tratando de respetar. Y por último, a las 17.56 Canal 13 emitió el resultado a boca de urna, cuando todavía faltaban cuatro minutos para el cierre de las urnas.
Yendo a otro tema, recién habíamos hablado de lo que era para Argentina esta elección como proceso de consolidación democrática. Pero otro tema es quiénes jugaban este partido, porque surge una pregunta: qué es lo que representa cada uno.

E.C. - Más o menos como qué es Boca y qué es River, cuál es Peñarol y cuál es Nacional.

O.A.B. - Es muy difícil, porque los ejes políticos argentinos son completamente distintos a los uruguayos.

E.C. - Hay una pregunta que anda dando vueltas desde hace meses: ¿la Alianza es el equivalente del Frente Amplio, por ejemplo, o el Encuentro Progresista?

O.A.B. - Es muy difícil establecer esas similitudes y yo prefiero ir por partes. En primer lugar, vamos a hablar de la Unión Cívica Radical, que es el partido más antiguo de los que compiten a nivel nacional. La Unión Cívica Radical tiene algo más de un siglo, lo que está marcando ya la modernidad de los partidos argentinos o la juventud en relación a los uruguayos, ya que el más antiguo apenas supera el siglo. Es un partido que surge como expresión de las clases medias frente al gran poder conservador de lo que se denomina la oligarquía bonaerense y porteña, tanto la comercial como la agropecuaria, que desafía el poder y que incorpora a las grandes masas de inmigrantes al partido.
Es muy difícil hacer una sinonimia, pero uno diría que en líneas generales la Unión Cívica Radical tiene estilos y planteos que pueden identificarse con el batllismo o con los sectores no herreristas del Partido Nacional, y a veces con sectores no tradicionales de características más o menos liberales. Por ejemplo, Zelmar Michelini, en su exilio, tuvo contactos con dirigentes políticos de distintas fuerzas, pero quizás su mayor contacto lo tuvo con los radicales y en particular con Alfonsín.
En cuanto al Justicialismo, es un movimiento distinto, de cortes diferentes, típicamente populistas, con un halo de autoritarismo, de gran sensibilidad hacia los sectores trabajadores. Si bien la Unión Cívica Radical puede asimilarse al Batllismo, el gran desarrollo de leyes laborales en Argentina se da más bien con el Justicialismo. En algunos aspectos, el Justicialismo encuentra algún entronque con vetas como el Herrerismo o algunos sectores colorados no batllistas. Todo esto, con muchísima relatividad.
¿Qué es el Frepaso? Este primero se construye en etapas, empieza como una escisión hacia la izquierda del Justicialismo, de distintas vertientes. La que tuvo más éxito fue la que encabeza el diputado del Justicialismo por Capital Federal, Carlos "Chacho" Alvarez. Empieza a caminar por el mismo camino que el Frente Amplio. El Frente Grande sigue un camino bastante parecido, con figuras muy claramente de izquierda; aparece vinculado al Partido Comunista, aparece en su momento el director de cine Pino Solanas... Y luego, este Frente Grande que llega a tener tres diputados a escala nacional en la elección de 1993 logra un salto muy grande juntando otras fuerzas, entre otras al que fue candidato presidencial en el 95, un senador peronista ya más de centro, como Bordón, que tuvo una catástrofe electoral en esta elección, separado del Frepaso, y que más bien se vuelca hacia un centro o centro-izquierda del Frepaso.
¿En qué se diferencia y en que se parece con el Frente Amplio? Desde el punto de vista de la estructura, es una alianza que sale de los dos partidos tradicionales, del Justicialismo y de la Unión Cívica Radical, que por lo tanto expresa una tercera fuerza, pero no tiene sectores tan marcadamente de izquierda como tiene el Frente Amplio, y quizás su espectro gira más hacia el centro de lo que gira el Frente Amplio. Y por supuesto, desde el punto de vista de propuestas, el Frepaso -y ahora toda la Alianza- se diferencia en la aceptación total de las bases del modelo económico, de la estabilidad monetaria como objetivo per se y, como más importante de todos, la adhesión a la convertibilidad, el considerar que no se discute que la inflación tiene que ser cero. Eso marca diferencias muy fuertes con los planteos del Frente -recuerdo la entrevista que hiciste hace poco a un senador del Frente-; el Frepaso pone el déficit fiscal como uno de los problemas de los que Argentina debe permanentemente preocuparse, mientras que desde el Frente muchas veces se cuestiona la obsesión con el déficit fiscal (aunque el Frente acá no tiene una posición oficial). Desde este punto de vista tenemos diferencias fuertes entre los planteos del Frente Amplio y los del Frepaso.
En cambio, en cuanto al tema de la educación pública, recursos para la enseñanza, retribución de docentes, preocupación por buscar inmediatamente soluciones a la desocupación, aparece una coincidencia con el Frente Amplio, pero no se puede hacer una sinonimia total. Por lo tanto no hay una lectura tan fácil de los resultados argentinos en comparación a resultados uruguayos.

E.C. - Tú proponías algunas consideraciones previas antes de entrar directamente en los números. Otra de las que quedaban pendientes era la de poner énfasis en que esto fue una elección de mitad de período, algo a lo que no estamos para nada acostumbrados.

O.A.B. - No sólo no estamos acostumbrados, sino que fue uno de los temas importantes de debate cuando se discutió la reforma constitucional en Uruguay. Por supuesto, fue uno de los debates que quedaron más ocultos a la opinión pública -no por problemas de ocultamiento sino de tecnicismo y desinterés para la opinión pública- y que llevó a esta solución de que las elecciones municipales se hicieran apenas asume el presidente de la República y no más allá. En el mundo entero se discute esto de las elecciones a medio período. ¿Por qué? ¿A qué se le llama medio período? Se le llama así cuando hay elecciones bastante distanciadas en el antes y en el después de las elecciones políticas en que se define el gobierno, cuando se vota por ejemplo municipios, provincias, regiones o renovación parcial del Parlamento, pero que tiene una lectura que es la que estamos haciendo hoy. Nadie dice "para la mitad de los diputados dio este resultado", sino "perdió Menem", que no era candidato, o "perdió Duhalde", que no era candidato. "En todo el país gana Fernández Meijide", que fue candidata en la provincia de Buenos Aires.
Es decir, entre el resultado jurídico-electoral y el resultado político hay un abismo. Esto generalmente crea problemas a los gobiernos, porque se les plantea una situación en las urnas que afecta su gobernabilidad. Tiene dos lecturas. Una dice: "para los gobiernos es malo, porque a partir de ahora tienen cuestionada su legitimidad política". Otra dice: "No, es bueno, porque sin haber perdido el gobierno éste tiene acá un llamado de atención y tiene tiempo de rectificar antes de perderlo de verdad". Son las dos lecturas en la discusión eterna del tema, pero es importante saber que estas elecciones de medio período generan estos efectos. Pero tienen un problema sobre la población: pueden ser frustrantes porque la población siente que produjo un resultado electoral y no necesariamente ese resultado tiene por qué traducirse en cambios políticos.

E.C. - Carlos "Chacho" Alvarez ponía énfasis en ese aspecto en su intervención de ayer en la conferencia de prensa, cuando decía qué va a cambiar en Argentina el lunes -hoy-; decía que no van a mejorar los salarios, no van a mejorar las políticas sociales, no instantáneamente, pero... Y después hacía su propia interpretación.

O.A.B. - Exacto. Pero lo importante es marcar que son elecciones que generan expectativas populares sobre el resultado electoral, mayores a las posibles, y segundo, generan efectos políticos que van más allá de los efectos jurídicos. Pero el efecto real determina cómo las propias fuerzas políticas interpretan el resultado en los hechos a los efectos de acomodarse a la realidad electoral resultante.
Lo otro que es importante es que ayer tuvo algo que ver en un intento de minimizar el resultado de parte del oficialismo, pero que no es del todo exagerado. Yo voy a comparar tres cosas: una persona puesta ante una encuesta ante un voto como el de ayer y ante un voto presidencial. Si le preguntan a quién va a votar hoy, se siente absolutamente libre de decirlo, porque no lo va a traducir en un acto. Es casi una expresión de deseo o a veces una expresión de rabia, pero sabe que no es responsable de lo que está haciendo, que no lo traduce en un acto. Cuando vota en una elección legislativa realiza un acto, vota y sabe que genera consecuencias. Pero un argentino ayer tenía absolutamente claro que no iba a cambiar el gobierno. Podía expresar toda su desconformidad sin arriesgar nada. Y en una elección presidencial o ejecutiva, una gobernación de provincia, se juega todo.

E.C. - Me imagino que estás aludiendo a un comentario que hizo el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Eduardo Duhalde, que por supuesto admitió la derrota, calificó como muy exitosa la "performance" de la Alianza en la provincia de Buenos Aires, pero dijo: "Yo no puedo dejar de observar que ganamos en los únicos cuatro municipios de la provincia donde estaba en juego el Ejecutivo; ahí volvió a ganar el Justicialismo". Como diciendo: "Para gobernar, directamente para cargos ejecutivos, la gente sigue creyendo en nosotros".

O.A.B. - Claro, la lectura de Duhalde es buena si uno la hace con esta generalidad con que la acabo de hacer yo: tomar cuatro municipios -no me acuerdo cuántos tiene la provincia de Buenos Aires, 50 y pico u 80 y pico-, es un problema estadístico de muy poca representatividad. Más allá de que habría que llamar la atención sobre la elección de San Miguel. San Miguel es una localidad importante del Gran Buenos Aires, por lo tanto no es un pueblo perdido en esta provincia; es muy importante, muy fuerte, de muchos habitantes, con un problema fenomenal de corrupción con el intendente justicialista. El Justicialismo tenía un desprestigio fenomenal. Se presenta aliado al Modin de Aldo Rico, el militar que encabezó la rebelión carapintada, un exponente de una derecha extrema. Y Aldo Rico ganó la Intendencia de San Miguel, en el contexto de una fuerte corrupción del anterior intendente justicialista, lo que está marcando algo significativo y que hay que estudiar en el medio de la derrota del Justicialismo en la provincia de Buenos Aires, cuando se presenta un hombre que se había levantado en armas contra el primer gobierno democrático de este ciclo y gana la Intendencia de San Miguel.

 

SEGUNDA PARTE

E.C. - Quizás deberíamos comenzar este último tramo con algunos números especialmente significativos, no sólo los generales, sino también los de la provincia de Buenos Aires, la Capital Federal, y alguna provincia más que tiene importancia.

O.A.B. - En primer lugar, vamos a hacer un repaso de cómo fue la elección desde el punto de vista geográfico en todo el país. Vamos a mencionar las provincias en las que ganó la Alianza, en las que ganó la Unión Cívica Radical y en las que ganó el Frepaso. No nos olvidemos de que Argentina es un país federal. Que muchas veces el federalismo no funcione mucho es otro problema, pero la estructura política es federal, entonces los partidos se organizan provincia por provincia, y salvo para la elección presidencial los partidos no necesariamente son los mismos. Pueden ser "parientes", pero por ejemplo en Buenos Aires el Partido Justicialista se llama Frejubo, Frente Justicialista Bonaerense. Hubo un conjunto de provincias en que la Alianza no se constituyó.

E.C. - ¿Por qué no se constituyó?

O.A.B. - Básicamente, por dos razones. Donde había gobernador de la Unión Cívica Radical o por lo menos una tradición de anterior gobierno de la Unión Cívica Radical, por la actitud opositora del Frepaso a las dirigencias o gobernaciones radicales locales. El caso típico es donde ahora ganó la Unión Cívica Radical, Córdoba, Catamarca, Río Negro, Chubut, pero el más típico de todos es Córdoba. En otros casos, como Neuquén, porque el Frepaso recoge mucho la ruptura que acaba de tener el hegemónico Movimiento Popular Neuquino, que dominó durante décadas la provincia de Neuquén. Roto el Movimiento Popular Neuquino, buena parte de él pasa al Frepaso. Y acá hubo dos líneas en la Unión Cívica Radical, una aliancista y otra que triunfó en las elecciones internas, contraria a la Alianza. Los frepasistas acusan que fue más por cálculo electoral en cuanto a posibilidad de bancas de diputados que en cuanto al fenómeno en sí. Los imputados sostienen lo contrario, que el tema es la gran distancia que hay con lo que ha significado el gobierno en la provincia de Neuquén durante décadas. Esto lleva a que uno de los problemas que tiene la Alianza hoy sea armar la Alianza en las provincias en que no se pudo armar.

E.C. - Volviendo a los números...

O.A.B. - El bloque aliancista obtuvo un total de nueve distritos, la Alianza ganó cinco, muy importantes, primero hay cuatro absolutamente contiguos, Buenos Aires, Capital Federal, Santa Fe y Entre Ríos, y el otro en el extremo norte, el Chaco. La Unión Cívica Radical gana dos patagónicos: Chubut y Río Negro. Río Negro es una vieja plaza radical, y Córdoba sin duda es el baluarte radical por excelencia a lo largo del siglo. Y en el norte, Catamarca.
El Frepaso gana en Neuquén. Es decir que tenemos que de los cinco distritos del sur tres los gana el bloque aliancista -Neuquén, Río Negro y Chubut- y el centro entre la Alianza y la Unión Cívica Radical lo domina el aliancismo: Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Capital Federal y provincia de Buenos Aires. Es un dominio político muy fuerte.
El Justicialismo gana 11 o 12 provincias, el Justicialismo 11 y un aliado del Justicialismo la duodécima. Muy concentrado en el norte -Salta, Jujuy, Formosa, Santiago del Estero, Misiones, Corrientes, donde no gana el Partido Justicialista pero sí el partido nuevo, que no es justicialista pero sí menemista-, en el Cuyo gana -salvo Mendoza gana casi todo el Cuyo- la Rioja, San Luis y San Juan, y luego gana en la Pampa y en el sur Santa Cruz y Tierra del Fuego. Mientras tanto, partidos provinciales totalmente desprendidos de cualquier tipo de proximidad con los partidos nacionales ganan los republicanos del general Bussi en Tucumán y el viejo Partido Demócrata, sucesor de los partidos conservadores, retoma el poder en Mendoza después de 32 años.
A nivel de la Cámara de Diputados, el Justicialismo pierde la mayoría, ya que obtiene 51 bancas, que son unas 13 menos de las que tenía, mientras que el bloque aliancista está más o menos ganando otras 13 bancas en relación a las que tenía, lo que revierte un poco las mayorías.

E.C. - Queda el Justicialismo con 118 escaños, la Alianza con 110 y otros 29.

O.A.B. - Exacto. Ahora veamos algunos detalles dentro de la distribución geográfica. El Justicialismo pierde en la provincia de Buenos Aires, donde de haber ganado ya dejaba muy bien posicionado a Duhalde como candidato presidencial del Peronismo, pierde en Tucumán, donde es Ramón "Palito" Ortega, que es otro de los presidenciables, y pierde de manera arrolladora en Santa Fe, de donde es el otro presidenciable, el ex vicecampeón mundial de Fórmula Uno, Carlos Reutemann. Es decir que no sale bien ninguno de los precandidatos presidenciales, más allá de que Ortega ya venía mal en Tucumán y ya se estaba proyectando como una figura extraprovincial. Quizás es el que menos queda afectado por este resultado. No así Reutemann. En cambio, Menem tiene por un lado el resultado de Corrientes, pierde el Justicialismo y gana el Menemismo, y tiene La Rioja, donde el partido de Menem saca holgadamente la mayoría absoluta, y por el sistema de adjudicación de bancas en La Rioja el Justicialismo se lleva las únicas dos bancas en disputa. Es decir que Menem, desde este punto de vista, como dirigente provincial sale muy bien respaldado.
Veamos ahora algunas frases que son significativas. Primero, la que ha pronunciado Duhalde adjudicándose "la paternidad de la derrota". Esta frase es de doble filo; por un lado deja a Duhalde marcando su derrota de una manera muy fuerte, y por otro lo posiciona como un dirigente de nivel nacional, es el dirigente que asume la derrota per se, cuando la derrota puede ser tanto de él como del gobierno nacional en el principal distrito argentino. Es el primero que felicita a la Alianza y en particular a Graciela Fernández Meijide, y el primero que tiende un puente hacia la oposición. Es decir, rápidamente se posiciona en estadista de escala nacional, con lo cual le saca toda una ventaja a sus competidores que no hablaron en el día de ayer. No aparecieron en ningún momento Reutemann, Ortega ni otras figuras del Justicialismo que pudieran aspirar a correr esta carrera.
Frases de Cavallo y de Menem: "quedó ratificado el modelo". Este es un dato importante en la elección. A partir de que la Alianza adhiere a las bases centrales del modelo económico y lanza el mensaje a todos los inversores externos -"no teman por el futuro de Argentina"-, se produce el cambio de ejes de la elección. Y esto es, desde un punto de vista de análisis histórico de largo plazo, un triunfo para Menem, más allá del resultado electoral.

E.C. - Lo señaló como la gran novedad de esta campaña electoral, lo dijo en su discurso de anoche.

O.A.B. - Es que sin duda es una gran novedad; diría que uno no está acostumbrado fuera de Europa a que sobre este tipo de modelos se discuta partiendo de "bueno, este modelo se acepta, no se discute y a partir de ahí veamos el futuro". En Europa sí, yo diría que hoy el eje central de las discusiones es ésta; desde ese punto de vista fue una elección bastante a la europea.

E.C. - ¿Otras frases?

O.A.B. - De la Rúa: "El resultado de la elección equilibra el poder". Es un tema muy susceptible en Argentina, el ejercicio del poder como poder absoluto y hegemónico, un presidente de la República que tradicionalmente -esto no es nuevo- actúa monárquicamente en el ejercicio del poder y majestáticamente en la forma. Terragno juega con "afirmamos la estabilidad económica, ahora es el tiempo de la proyección social" y "ver el resultado como una afirmación de las dos cosas". Storani, lo mismo: "Todo lo que significa esfuerzo el pueblo argentino lo va a consolidar". Storani y Fernández Meijide: "No es tiempo de candidaturas para el 99". Y Storani: "Sí es tiempo de convocatoria a ampliar las bases sociales y políticas de la Alianza".

E.C. - O "Chacho" Alvarez, cuando dijo: "Los votos que tuvimos en esta elección tenemos que consolidarlos, se dieron en una coyuntura muy especial y no podemos darlos como propios ya de cara al 99".

O.A.B. - Y en esa misma línea, el radical Marcelo Stubri, un hombre muy influyente, dijo: "Hemos sido los intérpretes de la desconformidad popular, ahora nos toca construir una identidad partidaria".

E.C. - Las declaraciones en general que vinieron de la Alianza fueron muy prudentes, no soberbias.

O.A.B. - Fueron muy prudentes, muy moderadas. Acá vienen lo que yo diría algunas conclusiones finales que tenemos que realizar. La primera, que esta elección por la forma en que se planteó la campaña electoral y la forma en que asume su resultado la Alianza, significó la afirmación de un modelo económico en cuanto a la estabilidad y la consolidación. En segundo lugar, el riesgo que tiene la Alianza, ya que esta elección recoge la disconformidad con efectos significativos de este modelo, como por ejemplo el tema de la desocupación o algunas otras manifestaciones, como el tema de la falta de recursos para la enseñanza y salarios docentes como tema emblemático. Y la Alianza puede tener en este momento la doble presión de un compromiso con una estabilidad económica en un país que está aterrorizado con la inflación, pero por otro lado la exigencia de demandas de menor desocupación, mayores salarios y mayores ingresos. Y puede tener serios problemas para compatibilizar su proyecto con estas dos cosas. Tercero, lo que es muy claro es que acá jugaron desgastes de carácter ético o ético-político del oficialismo, el tema de la Justicia independiente, de las acusaciones de gran corrupción en torno a las llamadas mafias, la figura de Yabrán y los temas ligados a la justicia y a mafias de la impunidad, en el cual el asesinato del fotógrafo de Noticias José Luis Cabezas resultó extremadamente emblemático. El gobierno no pudo deslindar la responsabilidad que se le adjudica, no por acción sino por un contexto general del país. Hay un problema de estilos, también, entre una soberbia del gobierno y del Menemismo en general versus lo que ayer fue muy marcado como una actitud anti-soberbia de la Alianza y en particular de "Chacho" Alvarez: "Bajamos del caballo a Menem y a Duhalde, no nos subamos nosotros a ningún caballo". Está el temor de sustituir una soberbia por otra, que siempre está a flor de piel.

Como conclusión final, la impresión que uno tendría es que la elección de ayer marca síntomas de agotamiento del modelo menemista, después de haber logrado el éxito mayor del mismo, que es haber procesado una profunda reforma del Estado en Argentina y haber logrado una alta estabilidad económica asumida por todos. Una vez que este modelo es asumido, la sociedad siente las falencias, donde la desocupación y la inequidad en cuanto a ingresos, la desigualdad social creciente en Argentina aparecen como demandas sustanciales. Y fundamentalmente aspectos ya no ligados a lo económico: cierta frivolidad en que se expresa el poder, el modelo de "Pizza con champagne" a que hacíamos referencia, más lo que tiene que ver con corrupción, impunidad y soberbia. Parecerían ser los elementos a partir de un modelo consolidado que desgastan al Menemismo. Y también, que la forma en que reaccione el Menemismo, el Justicialismo, el Duhaldismo de aquí al 99 en relación a todos estos temas, será la pauta de cómo se irá de cara a la elección del 99.

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
octubre 27 - 1997