Para entender la renuncia de Tabaré Vázquez
Oscar A. Bottinelli - Diálogo con Emiliano Cotelo

EMILIANO COTELO:
El presidente del Frente Amplio, doctor Tabaré Vázquez, dio ayer un plazo de seis a siete meses a la dirección de la coalición de izquierda para buscar una reformulación de esa fuerza política. Vázquez oficializó ayer en la Mesa Política del Frente su renuncia a la Presidencia. Como única solución a la crisis desatada, Vázquez propuso iniciar una discusión profunda, que no le insuma más de seis o siete meses, para definir la naturaleza de los principios del Frente Amplio, determinar la forma organizativa en que esos principios se llevarán adelante y, luego, suscribir un nuevo contrato político para después sí comenzar a caminar hacia adelante. En ese nuevo contrato no habría sanciones para quienes han estado en cuestión en estos días. Ahora sí, después de completado todo ese proceso, quien no comparta las definiciones que eso tenga durante las tres etapas quedará fuera de la coalición de izquierda, subrayaron los informantes que cita el diario El Observador. Esto es lo más nuevo en una crisis que ha atrapado a la dirigencia frentista, a los medios de comunicación, a la opinión pública en los últimos días y que nos proponemos analizar en los próximos minutos con el politólogo Oscar Bottinelli. Está con nosotros el politólogo Oscar Bottinelli, director de Factum Opinión Pública. Hay mucho para hablar sobre este tema, vamos a tener que ordenarnos. ¿Por dónde propones empezar?

OSCAR A.BOTTINELLI:
Primero, diría que en función de la cantidad de opiniones y análisis que se han volcado en los últimos días, hay que decir un poco las cosas que uno cree que no es esta crisis. Primero, no hay un paralelismo, por más que sean simultáneas, entre la crisis del Frente y la de la coalición de gobierno. Primero, porque el Frente es un partido, si se quiere se lo puede llamar alianza, pero es un partido. Uno es un problema de relacionamiento externo entre fuerzas distintas y otro el de la disciplina de uno de sus partidos. En todo caso, habría que hablar de crisis en el Partido Colorado y no en la coalición de gobierno, y esto es un problema de relacionamiento interno.

Y lo segundo, porque en el caso del Frente claramente -creo que también en la otra pero dejémoslo aparte-, no es un tema del eje moderado-radical, es un tema esencialmente de disputa por espacios de poder, por formas de ejercer el poder. En el caso del Frente en un triple plano: en el plano de los sectores entre sí, el plano de los sectores y la parcela estatal que tiene el Frente, que es la Intendencia de Montevideo y el tema sectores-intendencia, con el liderazgo o presidencia del Frente. En todo ese juego de tres planos de poder es donde está centrada esta crisis.

E. C. - ¿Por qué no repasamos, por lo menos someramente, los hechos, lo más reciente, por lo menos, lo que provoca este estallido de los últimos días?.

O.A.B. - Bueno, analicemos los hechos desde el punto de vista político. El Hotel Carrasco es el telón de fondo, el decorado de un acontecimiento político. Tenemos, por un lado, una iniciativa de la Intendencia como órgano ejecutivo, del intendente y su gabinete o sus áreas especializadas que toma una decisión determinada, en este caso vinculada al Hotel Carrasco, al Casino Carrasco o a las dos cosas, no nos interesa el tema de fondo.

Esta iniciativa genera oposiciones o disconformidades o rispideces en sectores del Frente Amplio, esencialmente en lo que ahora se denomina Corriente de Izquierda, es decir, MPP, 26 de Marzo, etc.. Esto empieza a resolverse o a transitarse, a discutirse primero en los órganos departamentales de Montevideo, luego pasa a la instancia nacional que es la Mesa Política y queda, finalmente, para el Plenario Nacional.

Aquí se produce una cosa clásica, que es la entrada del presidente del Frente Amplio en escena. La diferencia es que por primera vez este presidente del Frente Amplio se llama Tabaré Vázquez. Entró en un momento que muchos consideran que fue tardío, cuando muchos consideran que ya había una serie de decisiones tomadas, posicionamientos públicos, pero también cuando no se había dado una especie de compás de espera que él había pedido, que era que la Intendencia retuviera en el órgano ejecutivo, que no enviara a la Junta Departamental el proyecto a los efectos de dar más flexibilidad a la negociación.

Hay acá un juego del intendente Arana de precipitar al Frente Amplio, de alguna manera, a encerrar el tema, a dejar menos caminos de solución y menos espacio a la posibilidad de una salida negociada que no fuera la aprobación de lo resuelto por la Intendencia.

Vázquez negocia y finalmente propone. La última propuesta de él es muy inteligente, porque es una solución de ganancia cero; no ganaba nadie. Buscaba un empate, y esto a mí me parece muy trascendente para desdramatizar el tema como un enfrentamiento Vázquez-radicales. Vázquez no le dice al MPP "voten o se van", sino que la solución es: "No desacaten al Frente votando en contra". La resolución del Plenario es: "Voten a favor". Y dio como solución que Zabalza no votara, con lo cual el MPP no quedó desacatando del todo, tampoco acatando, y la Intendencia queda sin resolver su problema. Es decir, queda fracasando el proyecto de la Intendencia porque hay sólo 15 votos en la Junta. Es decir, una solución de empate cero.

El sale del conflicto Intendencia-radicales y se pone en una posición distinta. Incluso cuando precipita la renuncia, la precipita diciendo que hay otros errores anteriores a éste, no es el único.

E. C. - Por eso, en la fórmula que propone no aparece la expulsión del MPP o la sanción al MPP, por lo menos en el corto plazo, sino un mecanismo que después de la refundación del Frente llevaría a que los distintos sectores consideraran si se sienten integrantes o no porque, como tú marcabas recién, Vázquez no le echa todas las culpas al MPP.

O.A.B. - Exacto. Vázquez , en definitiva, termina echando la culpa a un Frente Amplio que considera que le faltan definiciones claras, porque dice que hay que reformular los principios, parecería que -según la tesis de Vázquez- esto está confuso y otra vez la estructura, es decir que considera que la reestructura del 93, que también él precipitó, no funcionó.

E. C. - Tu mencionabas recién, Oscar, que ésta es la primera vez que Vázquez, como presidente del Frente Amplio, tuvo que manejar un problema interno serio. Sería bueno entonces que ahora repasáramos la trayectoria de Vázquez en el ejercicio del poder.

O.A.B. - Bueno, éste es un tema muy interesante, porque se dio un paralelismo muy singular en el Frente entre el funcionamiento orgánico y el funcionamiento lideral o de masas y opinión. Vázquez nace políticamente en 1989 cuando es designado desde afuera de la política como candidato a intendente. En medio de la campaña electoral, casi al final de la campaña electoral, uno puede decir que empieza a surgir un liderazgo de opinión, o por lo menos una figura explosiva en términos de captación de adhesiones.

Con un resultado electoral impactante cualitativamente, el Frente Amplio obtiene la Intendencia de Montevideo, que era su sueño desde el año 71 y al que no había visto cumplido en el 71 ni en el 84. Y digo "cualitativamente" porque no fueron tantos los votos que aumentó el Frente, más allá de que es posible que se considere como aumento todo lo que retuvo, dado que había tenido la ruptura de la 99 y del PDC. Es muy difícil interpretar cuánto ganó y cuánto no ganó, o cuánto retuvo. Y ahí ya queda posicionado Vázquez como una figura presidenciable.

La noche de la elección ya se empieza a hablar de Vázquez para presidente en el 94. Y es una figura que desde ahí hasta el 93 está totalmente afuera del manejo político nacional. No participó esencialmente en los grandes temas nacionales. Tuvo un papel muy opaco, apenas una intervención en Canal 5 en el referéndum de la Ley de Empresas Públicas en el año 92; no fue el referente del Frente Amplio. Y se concentra desde la Intendencia, pero no meramente a administrar alumbrado y barrido, sino a proyectar una figura de gobernante, de hombre de contacto con la gente, de interlocutor de necesidades populares. De alguna manera está por ahí la imagen de Tabaré Vázquez.

Luego es candidato a presidente. Está muy cerca de la Presidencia de la República. Y en todo este período vimos que había un Frente Amplio que funcionaba casi como si no hubiera existido Vázquez ni la Intendencia. Seregni presidente, los grupos políticos coincidiendo entre sí, discrepando entre sí, llegando a acuerdos, tardando mucho en resolver, resolviendo muy rápido, de las mil maneras, y un Seregni ejerciendo su clásica función de presidente del Frente, o una de las funciones que fue la de coordinar el Frente, moderar entre los sectores, zurcir y bordar. Digo una porque la otra, la función del Seregni líder, que fue muy clara entre el 83, 84 y 85, esa sí desaparece.

Liderar, impulsar ante la opinión pública, crear hechos ante la opinión pública; ése es Vázquez. Pero la tarea de hacer funcionar una fuerza política, bien o mal, quedaba en manos de Seregni con los grupos políticos, y era un Frente mucho más desagregado que el que había funcionado anteriormente, porque la ruptura del viejo Partido Comunista dejó una situación mucho más inestable en cuanto a la conformación de los grupos y el equilibrio de los mismos.

Después de la elección, Vázquez asumió un cargo de presidente del Encuentro Progresista, que en la medida en que el Encuentro Progresista pasó a ser algo que crecía o bajaba en el juego del sistema político, en algún momento parecía que era el Encuentro Progresista se relacionaba con el gobierno, el Partido Colorado, el Partido Nacional, el Nuevo Espacio, en otro momento era el Frente Amplio... Fue como que no tuvo la obligación de conducción. Más bien le dio un nuevo juego. Cuando Vázquez quiso hacer sentir su presencia, en general lo hizo de dos maneras. A través del hecho consumado de hacer un anuncio público, y en general lograr que lo siguieran.

E. C. - En un acto, por ejemplo, o en una carta abierta.

O.A.B. - Fue en un acto, fue en carta abierta, fue a veces en una entrevista radial, en un comentario televisivo, a través de un informativo. Lanzaba una idea marcando un camino y, en general -muy pocas veces no ocurrió-, fue seguido, y seguido entusiastamente por el Frente, por la gente y luego por los grupos políticos. Y el otro camino que tenía era el siguiente: en ese momento, cuando quería, impulsaba al Encuentro Progresista. En una reunión de la coordinación del Encuentro Progresista lanzaba algo, propiciaba una toma de posición del Encuentro Progresista, y por ahí salía, y en ambos casos la estructura del Frente quedaba siguiendo la decisión tomada por Vázquez, que también ocurrió en la Intendencia.

En la Intendencia el Frente Amplio siempre intervino para respaldar decisiones ya tomadas por la Intendencia. Rara vez fue el proceso inverso. Sí fue así, por ejemplo, cuando se designó a los directores de la Intendencia, más allá de que fueron elegidos por Vázquez, quien antes de nombrarlos los propuso, fundamentó las designaciones y los nombró a la Mesa Política. Pero la toma de decisiones, esencialmente, incluso la famosa remoción de los cuatro directores en el año 92, que fue la primera crisis municipal, fue decidida por Vázquez y luego tomó intervención la Mesa Política.

¿Qué ocurre con el último año? Bueno, primero, renunciado Seregni, da la impresión de que se abre un camino ideal para Vázquez, ya que termina uniendo la Presidencia de ese Encuentro Progresista -que no se sabe mucho qué es desde el punto de vista estructural-, la Presidencia del Frente -que sin duda es el centro de acción y toma de decisiones políticas- y su papel de líder de masas y líder de opinión. Él no asume al otro día de haberse ido Seregni; hace un gran mutis, una gran desaparición del escenario político. Reaparece hace casi un año, en los comienzos, en el despunte de la primavera del año pasado, es designado candidato a presidente del Frente por el Plenario Nacional, y ahí, como virtual presidente del Frente, le da su sello propio a la campaña publicitaria. Era un juego de filigrana, un juego muy bien realizado -digo muy bien en cuanto al objetivo que él perseguía- que lleva a una confrontación muy fuerte con el apoyo a la reforma. Transforma el "sí" en "no", en un catalizador de disconformidades con el gobierno, y a su vez deja sin espacio político a Seregni y a Astori.

Asume la Presidencia del Frente Amplio a mediados de diciembre en andas de un resultado electoral sin dudas muy satisfactorio y en el que él queda como un ganador, incluso atribuyéndosele como producto del resultado una proporción de votos que nada tenían que ver con él, que fueron claramente votos blancos o colorados volcados al "no" de la reforma, con caudillos blancos y colorados a su frente. Pero la sensación era que todo era él, y él aparece llegando en aras de un gran triunfo electoral a la Presidencia del Frente.

E. C. - El plebiscito lo deja a la altura de un gran triunfador y de alguna manera coloca en un segundo, tercer, cuarto o quinto plano lo que en realidad había sido el fracaso de su posición en relación a la reforma constitucional dentro del Frente. O de los pronunciamientos que había hecho, justamente, en declaraciones a la prensa o en reuniones que llegó a tener con el doctor Alberto Volonté, cosa que ahora él mismo ha destacado como una virtud suya, como un ejemplo de lo que hay que hacer respetando los pronunciamientos orgánicos de un partido. El dijo: "En materia de reforma el Frente resolvió que no, yo creía que sí, incluso me pronuncié a favor del balotaje, y sin embargo, como el Frente resolvió lo que resolvió, yo salí, hice campaña por el "no", y bien que me criticaron por eso acusándome de que no era honesto, de que tenía un doble discurso...".

O.A.B. - Sí, yo diría que esto es parte de lo que uno podría denominar una flexibilidad muy grande que tiene el doctor Vázquez en cuanto a potenciar o relativizar los temas en aras de una estrategia política. En este sentido yo diría que puede trazarse un cierto paralelismo con la forma en que Herrera manejó algunos temas. Herrera estuvo a favor o en contra del Colegiado y en forma rotunda, no porque cambiara tanto de opinión desde el punto de vista teórico sobre si era una virtud o un defecto la Presidencia o el Colegiado, sino que fue parte de toda una estrategia que termina con el Partido Nacional en su triunfo histórico de 1958.

Yo creo que Vázquez relativiza mucho sus definiciones por ejemplo de estos temas, y le importa más el posicionamiento político. Y les da -quizás ahí hay una diferencia con Herrera- una contundencia fenomenal a las posiciones que asume, ya que a favor o en contra de algo, él las pone en blanco y negro; son posiciones exclusivas y excluyentes, donde juega a la confrontación bipolar. Además, a él le servía generar un escenario de balotaje anticipado ("Hay dos modelos de país. Uno son todos estos, y el otro es el que encarno yo").

SEGUNDA PARTE

E. C. - Oscar, estábamos recorriendo la trayectoria de Vázquez en el ejercicio del poder y habíamos llegado al mes de diciembre, cuando le toca asumir la Presidencia del Frente Amplio, luego del fenomenal éxito de su campaña por el "no", que si bien no triunfó, votó mucho mejor de lo que todo el mundo suponía y casi es la opción que prima.

O.A.B. - El tema es en ese momento Vázquez asume la Presidencia del Frente y ahí empiezan sus problemas, de alguna manera, porque se genera un escenario que quizás nadie había pensado exactamente qué significaba y es que Vázquez tiene -además de cumplir su función de líder- que presidir el Frente. Hay diferencias muy fuertes con Seregni, quien primero fue presidente y después llevó un liderazgo. Vázquez empezó haciendo un liderazgo.

En segundo lugar, porque Seregni siempre tuvo un problema: cumplía dos papeles en los cuales él se neutralizaba a sí mismo. El Seregni líder, que impulsaba, por ejemplo, contra viento y marea la concertación, la multipartidaria, el Club Naval, y el Seregni moderador, que buscaba consenso entre los cuatro grupos políticos. Y muchas veces el consenso se lograba, por ejemplo, en cosas de estructura del Frente exactamente en la línea opuesta a la que impulsaba Seregni. Entonces, el Seregni presidente, el Seregni que buscaba como logro que todos los grupos llegaran a un consenso, había saboteado la idea del Seregni líder. Seregni, en general, a lo largo de su trayectoria como presidente del Frente, se puede decir que privilegió más la función de coordinador y de presidente que la de líder. Entre lograr un consenso e impulsar su idea, buscó el consenso.

Vázquez es distinto, entre otras cosas porque Vázquez no surgió en la función de coordinar, de moderar, de zurcir o bordar. En segundo lugar, porque hay una diferencia de estilo. Vázquez es el individuo más ajeno a estar horas discutiendo y buscando arreglos. No es un hombre para negociar la paz en Vietnam. El es un hombre rápido, ejecutivo, de tomar decisiones y querer que se tomen rápidamente, y más bien él ha preferido: "Entiéndanse o déjenme que yo decida".

El problema es que ahora se le juntó un Frente que tiene toda una estructura y una dinámica encausada en este aspecto, en que en determinado momento se recurre a él como se recurría a Seregni. El problema es que él no es para esa función, ni tiene pericia para la función ni le gusta. Coinciden las dos cosas. No sabe ser un coordinador, un moderador, un hombre que zurza, ni le gusta. Está en la antítesis de su forma de ser.

La primera vez en esto, debuta mal, porque Seregni tuvo muchísimas negociaciones, unas con campo muy grande y mucho tiempo y otras muy encerradas. La primera vez que Vázquez debuta tiene que debutar encerrado, es decir, con un intendente que había precipitado una decisión y un MPP que había vociferado una posición contraria, al extremo de que no había forma de que quedara bien retrocediendo, y una Vertiente que se había jugado con el intendente y pronunciamientos previos de instancias, Mesa Departamental, Plenario Departamental, Mesa Política. Es decir, el margen de maniobra era dificilísimo para un artista de la negociación. Si se pusiera a Henry Kissinger a negociar en esas condiciones, bastante sudor tendría. Pusieron a Vázquez, que ni sabe ni le gusta. Porque uno puede no saber, pero si le gusta puede hacer esfuerzos. Acá las dos cosas coincidían, no era su escenario.

Fracasa la negociación porque, yo diría, el fracaso estaba ahí. Había poco margen para negociar, estaba todo encerrado, pronunciamientos públicos que habían maniatado a todo el mundo, y un individuo que debuta en una función que no le gusta y no sabe hacerla. El fracaso estaba y se dio.

Frente a esto, Vázquez lo que hace es directamente renunciar, pero renuncia, como uno diría, "pateando el tablero", diciendo: "Así no se juega más". Y en la medida en que no es un individuo cualquiera, es el presidente, líder y referente de multitudes, cuando dice "no va más" está diciendo: "No va más conmigo y no va más entre ustedes". Y sale este planteo fuerte de reformular el Frente.

Es una reformulación que está planteando en el plano programático, pese a que el Frente hace muy poco que actualizó todos sus documentos, en el plano de los principios, y acá quiero detenerme un segundo. Habría que ver qué quiere decir con los principios. El Frente Amplio no tiene una declaración de principios, y muchas veces en el Frente se confundió la discusión de principios con el programa. Lo más parecido a una declaración de principios que tiene el Frente es la declaración constitutiva del 5 de febrero de 1971, donde enuncia principios. Luego, uno puede ir infiriendo principios de su programa o sus bases programáticas. Temas como éste, efectivamente, cuál es el modelo global que tiene el Frente en relación a privatizaciones, puede sostenerse que no están expresamente definidos. Hay más medidas definidas que principios definidos. Más que a una reformulación, en este caso habría que apuntar a una formulación.

Los que sí tienen principios son, en general, los grupos del Frente. El Partido Socialista tiene muy claros sus principios y su programa. El Partido Comunista tiene muy claro sus principios y su programa. El Frente como conjunto, tiene algunos principios que emergen de las bases programáticas o de su conducta. El problema es que cuando se va haciendo la práctica de los principios, llega un momento en que uno dice: "Esto nadie lo escribió; ¿por qué tengo que suscribirlo?".

E. C. - Vázquez reclama volver a discutir el programa, los principios y el funcionamiento orgánico, la organización.

O.A.B. - Exacto. En noviembre del 93 el Frente tenía una estructura. Recordemos que el Frente Amplio tenía una estructura inicial en el 71 que más o menos funcionó hasta el 85. Digo "más o menos" por dos cosas, porque tuvo todo el largo período del régimen militar y, en segundo lugar, porque tuvo muchos funcionamientos no orgánicos. Por ejemplo, el grupo de consulta, que fue de hecho la cúpula del Frente Amplio, pero siempre respetando la formalidad; las decisiones finales se tomaban en los órganos formales, básicamente en el Plenario Nacional.

Vino una gran reestructura, muy larga, un año de negociaciones, que culminó en una estructura muy deficiente, porque fue producto de transacciones casi imposibles entre concepciones del Frente distintas, entre quienes concebían al Frente casi como una coalición, no como una alianza, como un acuerdo puntual de grupos políticos que sólo actuaban juntos cuando estaban de acuerdo (que era la posición del PGP y, con algunos matices, del PDC) y la posición de quienes sostenían que era una alianza. Y estaba la posición que de alguna manera impulsaba Seregni de hacerlo cada vez más partido. Entonces, sale una estructura demasiado híbrida, con algunos problemas, pero diría que coherente. Es decir, la suma de pasos para tomar decisiones podía ser complicada o lenta, pero permitía la toma de decisiones, en ningún momento había vacíos. Pero generó un Plenario muy grande, que empezó siendo de 100 y pocos miembros, y luego agregó una docena de miembros, y una Mesa Política que empezó siendo de 15 y terminó siendo de 19 miembros.

Creo que más que los aspectos estructurales eran los aspectos de praxis política, de cómo funcionaban esos órganos que determinaban un Frente muy paralizado. Y llegó el cambio más importante del 71 al 86. Fue que en el 71 el privilegio, la prevalente era la decisión tomada por mayoría y en ejercicio de veto. En el estatuto del 86 se privilegia el consenso y la Mesa Política sólo puede decidir por consenso, lo cual sí maniató mucho, porque al ser muy numeroso el Plenario, recurrir al Plenario es una instancia muy complicada.

Vázquez en noviembre dice: "Así yo no puedo ser candidato a presidente, si gano presido el país con una fuerza política que tiene esta estructura que no funciona".

E. C. - Estamos hablando de noviembre del 93, un antecedente que vale la pena traer a colación porque en aquella circunstancia Vázquez adoptó una actitud muy similar a ésta. Claro, no era presidente del Frente Amplio, no renunció a la Presidencia del Frente Amplio, pero pateó el tablero igual. Dijo: "Así yo no soy el candidato". Recordemos a grandes rasgos cómo se zanja esa crisis de noviembre del 93.

O.A.B. - Bueno, primero, como ahora, Vázquez pateó el tablero, no renunciando porque no tenía ningún cargo en la estructura del Frente, sino diciendo "no soy candidato" cuando era el candidato natural. Segundo, igual que ahora, él dijo: "Hay que reestructurar, así no funciona, háganlo". No se pone él al frente de la reestructura sino que se pone Seregni al frente de la reestructura, uno diría que con un papel muy claro, y de ahí la negociación de esta reestructura del Partido Socialista. Y las soluciones que aparecen son dos en sentidos opuestos.

Sale una solución muy eficaz para lo inmediato, que fue prácticamente la sustitución real de los órganos del Frente, que pasan a cumplir un papel formal, por el Órgano de Conducción Política Provisoria de 12 miembros, que sustituye el consenso por la decisión por dos tercios y que crea una estructura ágil que permite llevar adelante toda la campaña electoral, pero en sentido opuesto a la reestructura de fondo.

A un Frente que venía con una estructura complicada la complica aún más aumentando el número de miembros del Plenario -lo lleva a más de 150-, con una Mesa Política que es producto de una segunda etapa de la reestructura. Después de la elección, cuando se elige la Mesa Política que llega a una cincuentena de miembros, o un poquito menos, da lugar entonces a un Secretariado Ejecutivo más reducido. Entonces, la reestructura, lejos de simplificar, complicó mucho más. Ante esa pateada del tablero se generan dos soluciones totalmente opuestas. Una inmediata, muy ágil, y una mediata, que es la semilla, de alguna manera, de esto, de un Frente bastante complicado.

Aún así uno diría que la estructura en sí también podría funcionar, porque tiene mandato imperativo, tiene forma de libertad de acción, tiene forma de convocatoria plebiscitaria. El problema acá es que las instancias formales se cumplieron, y cuando alguien no está dispuesto a acatar, no hay estatuto que valga. El tema ya va por otro lado.

 

TERCERA PARTE

E. C. - Ingresamos en la parte final de este tema con Oscar Botinelli, yo diría que con dos grandes capítulos. El modelo de partido que Vázquez de alguna manera impulsa o reclama, y cómo se sale de esta crisis.

O.A.B. - Bueno, yo diría que -y acá soy inferencias que uno realiza a través de ver la acción de un conductor político, cómo manifiesta él sus satisfacciones y sus insatisfacciones, en el funcionamiento de estructuras- veo a Vázquez proponiendo un modelo de partido, el Frente Amplio como estructura política, muy parecido al modelo diseñado por Perón.

Cuando digo el diseñado por Perón, me refiero a esto: el Peronismo tuvo muchos modelos, pero voy al que él teorizó. Teorizó y aplicó en la obra "La Conducción Política", que es la recopilación de sus cursos en la Escuela Superior del Peronismo de 1949. Y ahí él teoriza un modelo verticalista, es decir que la decisión final confluye en un líder, pero asentado en las tendencias, en el caso uruguayo uno podría hablar de grupos políticos, que juegan con muchísima libertad. Juegan con libertad en cuanto a actuar cada uno por su cuenta, en tener sus propias posturas o libertad para buscar entre sí los consensos y las decisiones.

Perón se reserva un papel de líder estratégico en cuanto a marcar el gran camino, o de líder arbitral. Es decir: "Si no hay acuerdo entre ustedes, yo decido". Él, con esa peculiaridad que tenía en su lenguaje, decía: "Mi función es muy clara, soy Dios padre". "Cuando recurren a mí es para que yo santifique la decisión desde el cielo". Es decir, de alguna manera Vázquez buscaría una estructura o una forma de funcionamiento que le permitiera funcionar como funcionó la Intendencia, como de hecho vino funcionando este tiempo en el Frente Amplio. No aprisionado por la conducción cotidiana, no aprisionado por cada decisión táctica, sino marcando grandes rumbos: reforma constitucional por acá, enfrentamientos o acercamientos con el resto del sistema político, moderación o no moderación en tal tema, privatización o no privatización de tal cosa.

Marca el gran rumbo. La ejecución, que vaya por cuenta de los grupos políticos, y en el caso de que haya un enfrentamiento y recurran a él, se recurre a una decisión arbitral. Una vez que él decidió, eso se toma en cuenta. No importa después si esto va por las formalidades de un Plenario que apruebe o no apruebe lo que él diga; estoy hablando de la realidad yno de la formalidad.

E. C. - ¿En Uruguay hay experiencias de ese estilo de conducción?

O.A.B. - Se puede decir que el estilo de conducción vertical es connatural en los sectores políticos. Ha sido el estilo de Herrera, de Luis Batlle, de Pacheco y de Wilson Ferreira. Incluso en el caso de Wilson y de Herrera, si bien no con grupos políticos adentro, ha sido muy claro en dejar que haya tendencias que se expresaran con mucha claridad, más allá de que a Wilson le gustaba mucho estar también en la conducción táctica. Herrera quizás oscilaba mucho entre la táctica y la estrategia. Pero la diferencia fundamental es que esto en Uruguay nunca funcionó a nivel de todo un partido, sino a nivel de un sector. Es decir, como había herreristas bajo un Herrerismo muy vertical en la decisión final, entonces había antiherreristas, estaban los independientes. Frente a una 15 también con una conducción vertical también estaba la 14 como oposición a la 15.

Esto sería algo inédito en Uruguay, es decir que todo un partido político jugara bajo una conducción vertical. Es un camino. Hay que ver si se llega o no a él. Hay que ver si éste es el camino. Lo cierto es que si lo resuelve por este lado logra una fuerza política que le permita a él gobernar, y gobernar acorde a lo que es el propio temperamento de Vázquez. Lo difícil es cuando esta fuerza tiene ya toda una tradición con grupos políticos muy consolidados y muy acostumbrados a una forma de ser. Es decir, acá habrá que esperar a ver a dónde se llega.

Yo diría que este modelo me parece el más acorde a su personalidad, a lo que se infiere de todas sus declaraciones y de toda su experiencia. Y por último quiero hacer una aclaración. Cuando se dice "bueno, pero alguien está diciendo que esto es más democrático o menos democrático", no se mezcle los temas democráticos o no democráticos en el ejercicio del poder. Lo democrático o no democrático tiene que ver con otras cosas, entre otras de dónde surge la legitimidad de esos dirigentes.

En los juegos de poder es el nivel A, el nivel B o el nivel C el que toma la decisión, pero se termina tomando, en última instancia, en centros de poder. Que esos centros de poder emanen, sean refrendados o no por el conjunto de una soberanía que además también habría que ver cuál es, si son militantes, afiliados, votantes de un partido, o votantes en general, ése es otro tema. Son dos cruces distintos. Analizar el poder es una cosa, analizar la democraticidad o no es otra completamente distinta.

E. C. - Oscar, para terminar, hablemos de los caminos abiertos en el Frente Amplio, lo que puede pasar en estos días, en estas semanas, de acá al 28 de setiembre, muy cerca de las elecciones internas.

O.A.B. - El tema del 28 de setiembre es el más urgente. El 28 de setiembre la primera pregunta es: ¿para qué? Es decir, una cosa son elecciones para una fuerza política que tiene su estatuto, elige su Plenario y se sabe para qué es, para elegir esto otro, para tomar tales decisiones. Ahora resulta que hay una elección en medio de una refundación. Creo que la diferencia que aparece hoy, o anoche, con las nuevas declaraciones de Vázquez, es la siguiente: podría interpretarse que de alguna manera son elecciones constituyentes. Es decir, si el Frente Amplio se va a tomar -de alguna manera es lo que impulsa Vázquez- un tiempo de un semestre, más o menos, o un poquito más, para reformularse, para hacer esa reformulación va a surgir de un Plenario, que a su vez va a surgir de estas elecciones del 28 de setiembre.

E. C. - Es decir, la reformulación va a ser hecha por un conjunto de organismos de gobierno interno recientemente actualizados que tienen en cuenta la opinión actual, en este momento, de los seguidores del Frente Amplio. No de los votantes porque no van a votar todos los que lo votaron en las últimas elecciones, pero sí digamos que los simpatizantes, los adherentes, los más cercanos.

O.A.B. - Sí, digamos que es una base de soberanía, es muy importante después saber cuánta gente votó. No es lo mismo que hayan votado 50.000 que 200.000. Lo cierto es que en principio es más que los afiliados y menos que los votantes del Frente, porque es una elección interna, voluntaria, fuera de una elección general, sin duda van muchos menos votantes que en una elección general, pero es más que una elección cerrada a un padrón de afiliados.

Estas son las reglas de juego del Frente; por lo tanto, la legitimidad formal emana de ahí, surge un nuevo Plenario Nacional y un conjunto de autoridades derivadas de éste que va a procesar esta llamada reformulación, no reestructura. Es algo mucho más profundo.

E. C. - También se le ha llamado refundación.

O.A.B. - Eso. Es una refundación del Frente, que incluso iría a mucho más todavía, hasta una refundación de la izquierda. ¿Qué pasa con el Encuentro Progresista en toda esta refundación? Nosotros tenemos la idea de que es una refundación, es decir que aquel Frente Amplio que se fundó en el 70 o 71 cerró su etapa. Ahora es una transición hacia otra cosa que se llama igual, pero es una nueva etapa de una nueva fuerza política con un "aggiornamiento". Esto no quiere decir que a uno le guste ni le disguste, sino sencillamente que es acorde a una nueva época, y que éste va a ser el sentido de estas elecciones.

Ahora bien, se abre una nueva etapa que hace ver un camino muy parecido al que se vivió inmediatamente después de la renuncia de Seregni, o aún en el paralelismo entre Vázquez y Seregni. Va a haber durante un tiempo un Frente Amplio funcionando sólo con sus dirigencias grupales, con las dirigencias sectoriales que va a tener que hacer, a la vez, porque la vida política del país sigue en el gobierno nacional, en la Intendencia, en el Parlamento, que va a tener que seguir haciendo la conducción cotidiana del Frente, tomando posición frente al presupuesto, rendiciones de cuentas, nuevas leyes que se postulen, que va a tener que seguir administrando la Intendencia, resolviendo adjudicación de recursos, resolviendo qué hace con una cosa, con otra, resolviendo qué hace con el Hotel Carrasco y, por otro lado, va a tener que ir procesando esta reformulación y refundación del Frente. Vázquez otra vez queda libre, no sólo de quedar aprisionado en una estructura sino libre de entrar y salir de la actividad política, eligiendo él el momento oportuno.

E. C. - Sí, porque si él está dando ese plazo de seis o siete meses a partir del 28 de setiembre, es empezando en octubre.

O.A.B.. - Estamos llegando al invierno que viene.

E. C. - Recién en el invierno que viene Vázquez, en el mejor de los casos, volvería a ser el presidente del Frente Amplio.

O.A.B. - Sí, o volvería a tomar contacto con esta reformulación. Es decir, el problema que yo veo es que es muy difícil que Vázquez pueda cristalizar esta situación, porque es muy difícil llegar a una elección nacional diciendo: "Yo no presido la estructura, yo no tengo nada que ver con ella, pero sí pretendo llegar a presidir la República apoyado por esta estructura". Eso lo podría haber hecho si nunca hubiera presidido el Frente. Pero si lo preside y se va no puede a su vez convalidar la funcionalidad de esa estructura como válida y legítima y eficaz para apoyarlo a él, y convocar así a la ciudadanía. Ese puede ser un gran handicap. Da la impresión de que en algún momento él va a tener que volver a asumir esto.

E. C. - Que va a tener que volver a ser presidente.

O.A.B. - Bueno, quizás dándole a la función de presidente otro cariz. Seregni intentó sin éxito, en 1984, separar la conducción cotidiana y táctica del Frente de la conducción estratégica, y creó el cargo de presidente de la Mesa Ejecutiva. El problema es que la Mesa Ejecutiva, por obra de muchos factores, se transformó en una administradora de comisiones y de la cosa más cotidiana no política, más operativa, más de aparato del Frente. Y la conducción política-táctica también quedó en la Presidencia del Frente.

Pero esto de separar conducción política, táctica y estratégica lo han hecho muchos líderes políticos, incluso a nivel de estados. Existen las separaciones en muchos países entre la jefatura de Estado con poder político estratégico, como en Francia, y la jefatura de gobierno que conduce cotidianamente el gobierno. También Perú tiene ese esquema. Hay un jefe de Estado y un jefe de gobierno. Es decir que podría ensayar algo de esto, también ya pensándolo -no importa cómo surja el estatuto- como una forma real de ejecutar. Quizás se puede decir que él en la Intendencia actuó así. El fue un jefe de Estado, un conductor estratégico de la Intendencia, donde la conducción cotidiana y la toma de decisiones pasó en un porcentaje muy alto por las manos de Víctor Rossi.

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
Setiembre 16 - 1997