El peso de Uruguay en un
Mercosur como unión política
Oscar A. Bottinelli

A los tumbos, con marchas y contramarchas, avanza la consolidación del Mercosur, el cuarto bloque económico a nivel mundial. Y nace no sólo como un proyecto económico, sino también político, algo que de lo que poco se habla.

El Mercosur, de una forma mucho más explícita de lo que ocurrió con el largo proceso que va del Tratado de Roma a la Unión Europea actual del Tratado de Maastritch, ya se formula -porque vio esa experiencia europea- con la idea de que los bloques económicos regionales tienen un fundamento inicial de carácter comercial, siguen siendo de carácter económico -más allá de meramente bajar las fronteras para que los productos puedan circular con mayor libertad y mayor facilidad- hacia integraciones económicas, integraciones productivas, pero luego el paso que tienen a la vista es ir caminando hacia la unión política.

La Unión Europea dio una sucesión de pasos que van consolidando a Europa como lo que podemos llamar mucho más que una mera alianza de países para transformarse en lo que es un suprapaís o una especie de confederación de países.

Empezó con la libre circulación de trabajadores, por la que cualquier ciudadano de cualquiera de los países europeos de la Unión Europea puede trabajar en cualquier otro, radicarse en el mismo, como si estuviera circulando dentro de su propio país, sin trámites migratorios, con el pasaporte común, por lo menos el identificado como "Unión Europea" y luego como parte del país correspondiente.

Con respecto a la formulación de instituciones, está el Parlamento Europeo, que es una institución que primero era derivada de los parlamentos nacionales, con representantes de los parlamentos, y ahora desde hace ya unos cuantos años es elegido directamente por los ciudadanos de cada uno de los 15 países de la Unión Europea. Es prácticamente un Parlamento de un país, o un Parlamento confederal, hay campañas electorales, se vota y se eligen los que popularmente son denominados ahora los eurodiputados. Funciona en Estrasburgo, la capital parlamentaria de la Europa unida.

En Bruselas, la capital administrativa, funciona el Consejo de la Unión Europea, que tiene un montón de instituciones. Hay una de funcionamiento periódico que es insustituible, que es la reunión de los jefes de gobierno de cada uno de los 15 países. Y las reuniones periódicas de los ministros de las respectivas áreas. Pero tiene un Consejo Permanente con miembros que representan a los países. Y tiene lo que se llama "comisionados", que en el fondo son ministerios de la Unión Europea que se ocupan de las áreas, de la agricultura, de la moneda, de aspectos sociales.

Ahora están discutiéndose varias cosas. Una es lo que se llama el Tratado de Maastritch II, que es el paso a la reformulación de todas las instituciones europeas como si se fuera a caminar ya hacia el funcionamiento confederal, de suprapaís.

Se está hablando del espacio judicial europeo. Es decir, ya ir no solamente a los tratados bilaterales que facilitan los acuerdos judiciales, de Justicia civil o de Justicia penal, sino ir a la formulación de una Justicia supranacional, que cree todo un espacio judicial con la posibilidad de tribunales europeos.

Y un aspecto que es aparentemente económico pero es esencialmente político, es ir caminando hacia la moneda única, el "euro", el surgimiento de una moneda de Europa y la desaparición de las monedas de los 15 países miembros de la Unión Europea. No hay herramienta política más importante que el manejo de la moneda de un país, porque en definitiva la moneda es un reflejo de las políticas macroeconómicas que llevan adelante los países.

Hemos dado un pantallazo muy rápido de los pasos que está dando Europa hacia la unión política. El Mercosur está en pañales, pero por otro lado está dando pasos agigantados y por eso muy complicados, porque de alguna manera se pretende realizar en una década lo que Europa hizo en cuatro décadas, se está haciendo esto a marcha forzada.

Algunos síntomas de unión política ya se han dado, alguno muy emblemático, del que Uruguay fue además el pionero en 1995, que fue que los pasaportes de nuestros países dicen primero "Mercosur" y luego el nombre del país. En ese sentido hemos equiparado al bloque regional en un elemento simbólico político-internacional, como es el pasaporte.

Iremos a algunos de los problemas que pueden aparecer para Uruguay en la unión política. ¿Qué se está discutiendo hasta este momento en Europa? Se está discutiendo que son 15 países con tamaños tremendamente diferenciados desde el punto de vista de población -entre otras cosas-, donde hay países del tamaño de Alemania o de Italia por un lado, y por el otro lado países de muy baja población para el contexto europeo, como puede ser el caso de Dinamarca.

¿Cuál es el peso político de cada uno de los países? ¿Cómo se vota? Hay ya una ponderación en el Parlamento Europeo, no exactamente ajustada a la población. Está la discusión sobre formas de ir a una votación. En este momento el Consejo de la Unión Europea resuelve por consenso, por unanimidad, y se está discutiendo -debió haber salido ahora en la Cumbre de Amsterdam, pero quedó postergado- ir a formas de votación donde se exigen mayorías calificadas, muchísimo más que la mayoría absoluta.

Pero en una mayoría calificada importa definir cómo se vota. ¿Importa lo mismo el voto de cada uno de los 15 países? ¿Se tiene en cuenta la población? ¿Cuánto pesa esa población? Los grandes países, los más poblados, están a la cabeza de la proporcionalidad más estricta en los votos, cada tantos habitantes se tiene un voto y va a pesar el número de habitantes. Otros están con la idea de formar dos o tres categorías de países con números de votos determinados. Y por supuesto, los países más chicos, como Dinamarca, son los que buscan que esto se compense con algún tipo de mecanismo de veto.

Imaginemos esta situación en el Mercosur, hoy, con cuatro países, donde la población de Uruguay es menos del 2%, la de Paraguay más o menos lo mismo, la de Argentina está en alrededor del 15% del Mercosur, y todo el resto es un solo país, que es Brasil. Esto ya está planteando que el peso político de los países en las instituciones, si se liga a aspectos como población, está creando dificultades enormes de pensar así el Mercosur.

¿Cómo van a ser las instituciones? Ese es un tema en el que no se ha pensado todavía, no se ha hablado incluso cómo van a ser las formas de representación política en un Mercosur donde los cuatro países tienen sistemas de partidos completamente diferentes, que no se correlacionan.

De todo esto poco se habla, pero no está mal seguir de cerca cada una de las discusiones sobre la reformulación del Tratado de Maastritch que hacen a la consolidación política de la Unión Europea. Y Uruguay, con todo su peso político, cultural y estratégico, no llega a ser el 2% de la población del Mercosur.

Entonces, ¿cómo se formularán las instituciones políticas del Mercosur? Es algo que debe empezar a preocupar a los uruguayos.

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
Junio 26 - 1997